Prohibido bajar del avión en los aeropuertos subsaharianos

Los policías de la Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones (UCER) y de las Unidades de Intervención Policial (UIP) que participan en la escolta de vuelos están agotados. El aumento de las expulsiones y las distancias que separan España de los países de origen de los expulsados los obligan a realizar jornadas de hasta 21 horas consecutivas, con vuelos de ida y vuelta desde Canarias a Senegal, por ejemplo. El pasado 21 de agosto, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) intentó que los agentes que iban a escoltar un vuelo de repatriación hicieran una sentada de protesta por las condiciones de trabajo.
El protocolo tasa que el tiempo de traslado en misiones de escolta, incluidos los vuelos de regreso de vacío, "no podrá exceder de 900 horas anuales". La norma regula que los policías que vayan en cada vuelo tendrán que ser "por lo menos" tantos como expulsados, más un contingente de reserva para los "destinos muy lejanos" y por si hay problemas. El SUP propuso, sin éxito, que la cifra de escoltas duplicase la de sin papeles.
Según el protocolo, un policía se sentará a cada lado del expulsado, al que, así se dice textualmente, no se podrá fotografiar. Los agentes no podrán llevar armas de fuego dentro de la aeronave. Por eso, cuando fueron elegidos los miembros de la UCER se escogió a los más cachas, reconocen jefes de esta unidad.
Los escoltas tienen prohibido bajarse del avión en los países subsaharianos, "en particular Nigeria". Pero en ningún destino podrán subir las autoridades locales. "En la medida de lo posible se evitará que las autoridades locales suban a bordo de la aeronave", dice el protocolo.
Los expulsados serán sacados de uno en uno, sin esposas ni otros medios de coerción. Estas medidas están destinadas a evitar que las imágenes de los repatriados como presos sean utilizadas por los partidos opositores de cada país.
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