CARLOS CUÉ - Madrid - 16/01/2008
Esperanza Aguirre ha ganado la principal batalla política interna de su vida, y Alberto Ruiz-Gallardón ha perdido definitivamente su último intento, el enésimo, por llegar a la política nacional para, algún día, hacerse con el liderazgo del PP.
Mariano Rajoy comunicó anoche al alcalde y a la presidenta de Madrid que Gallardón no irá en las listas al Congreso. Ante esta tremenda y humillante derrota, Gallardón decidió ayer, según fuentes cercanas al alcalde, que el 9 de marzo, después de las elecciones, abandonará la política. El alcalde, cuya sustituta legal en el consistorio es Ana Botella, la mujer de José María Aznar, esperará hasta entonces sólo para no hacer más daño al partido.
Rajoy decidió una escenificación especialmente humillante para el alcalde, ya que la comunicación se produjo finalmente delante de su gran rival política, la persona que movió todos los hilos para evitar que cumpliera su sueño político, de nuevo frustrado.
La presión de sector más duro del PP y de algunos medios conservadores, (especialmente la cadena Cope y el diario El Mundo) enemigos acérrimos del alcalde, ha podido más que los deseos de Rajoy por contentar a uno de los políticos mejor valorados.
La noticia hundió por completo al alcalde y sus colaboradores, que estaban convencidos, como los más de 40 dirigentes del PP consultados sobre este asunto en las últimas semanas, de que Rajoy abriría un hueco, aunque no fuera en un puesto de cabeza, para cumplir los deseos de un hombre al que él colocó en maitines, la cúpula, mostrando la confianza y el respeto intelectual hacia el alcalde que todo su entorno le atribuía. Por contra, el entorno de Aguirre se mostró exultante con la victoria inesperada —ellos también habían asumido que Gallardón ganaría la batalla— que atribuyen en gran parte a sus presiones y a los avisos que mandaron a Rajoy del lío interno que le esperaba si contentaba al alcalde.
El comunicado oficial que dio cuenta anoche de la solución al mayor conflicto interno vivido por el PP en los últimos años refleja a las claras el nivel al que ha llegado la batalla. Según la dirección popular, Esperanza Aguirre también se ofreció para ser diputada, un órdago clarísimo a Rajoy porque exige dimitir de la presidencia de la Comunidad de Madrid —la ley no permite ser diputado nacional y presidente autonómico a la vez—. Esto es, Aguirre amenazó con dimitir si Rajoy incluía a Gallardón en las listas.
En el trasfondo de esta sangrienta batalla entre dos sectores irreconciliables está la sucesión de Mariano Rajoy si pierde las elecciones, como le auguran aún todas las encuestas. Aguirre ha provocado un enorme conflicto interno porque quería impedir a toda costa que Gallardón llegara al Congreso. La historia democrática española demuestra que el jefe de la oposición, para tener expectativas de éxito, necesita ser diputado. Aguirre sólo lo podía ser si dimitía. Y no quería bajo ningún concepto que, en caso de una más que previsible división del partido en torno a la sucesión de Rajoy, su principal rival tuviera un plus que ella no podía conseguir: el ser diputado.
Sólo eso explica que, después de dar una gran batalla en todos los frentes, Aguirre llegara al extremo de amenazar con dimitir, y por tanto renunciar a su enorme poder, si Rajoy concedía a Gallardón su deseo. En una reunión que alcanzó niveles de gran tensión, según fuentes de los dos sectores en discordia, Gallardón insistió en que esa jugada de última hora de Aguirre era “una trampa”, p ero Rajoy cedió a la presión. La duda que quedaba pendiente anoche era si este órdago de Aguirre estaba pactado de antemano y, sobre todo, si Rajoy decidió en función de esa presión de última hora de la presidenta.
La posibilidad de que otros alcaldes, como el de Oviedo o la de Cádiz lleguen al Congreso —algo no confirmado— humilla aún más a Gallardón. Ya de madrugada, ninguno de los dirigentes consultados entendía por qué Rajoy ha estirado tanto tiempo la polémica y no le dio la negativa desde el primer momento.
El cuarto testigo de la escena dramática que marcará el futuro del PP fue Ángel Acebes, el secretario general, hombre de confianza de Aguirre y representante, como ella, del sector duro, el gran triunfador de una noche que nadie olvidará en el PP.
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441
Juan
- 17-01-2008 - 00:52:42h
El unico del PP al que iba a votar. Alcalde Gallardón. El mejor alcalde que ha tenido Madrid en mucho tiempo. Para todo lo demás PSOE.
440
Vicente
- 16-01-2008 - 20:55:54h
Lamento que no le dejen presentarse, el PP debería entender que España no les vota como lo hace Madrid. Se ve que quien se mueve demasiado en el PP no sale en la foto o se le tacha de ambicioso o de submarino del PSOE. Felicidades a la Cope y al Mundo (lo consiguieron), y mi pésame al ABC. No obstante no creo que le hundan, Gallardón es un "político" en el primitivo significado de la palabra política, que viene de "polis". Más les valdría tenerle dentro como decía Nixon que fuera "miccionando" para dentro. El PSOE bien gracias.
439
ponciopiloto
- 16-01-2008 - 20:02:27h
No soy votante del PP, pero siempre me ha caido bien Ruiz-Gallardón. Creo que es el único con cabeza pensante en ese partido. A veces incluso pienso que está en el partido equivocado. Animo Alberto, no dejes la política y pásate al PSOE. Por que tú lo vales.
438
Marga
- 16-01-2008 - 19:33:58h
Soy socialista y lamento enormemente lo que han hecho con Gallardón aunque no me extraña viniendo de Rajoy, Aguirre, Zaplana y Acebes. A ver qué hacen ahora los votantes del PP. Gracias, Gallardón, por haber trabajado tanto por Madrid; eres un hombre honesto y eso te hace grande. Si los del PP fuesen como tú, el PP no existiría.
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Txerra
- 16-01-2008 - 19:23:59h
Aupa Alberto no te rindas. Te lo dice uno de Bilbao de izquierdas de toda la vida
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