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TEXTO DE REFERENCIA

Turnos de réplica y dúplica

30/05/2006

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A continuación, contestación del presidente del Gobierno a la intervención del señor Rajoy.

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El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): Señor presidente, señor Rajoy, he escuchado y observado su discurso, le he venido escuchando en estos dos últimos años hacer una serie de pronósticos y de profecías normalmente catastrofistas sobre lo que iba a pasar hoy, sobre lo que va a pasar mañana y sobre la incertidumbre. Fíjese, a los pocos meses de llegar al Gobierno le escuché hablar de que volvía la España del paro, del despilfarro y de la corrupción. (El señor Hernando Fraile: Eso lo tenías preparado.-Un señor diputado: Y acertó.) Pues bien, señor Rajoy, no hay más paro, todo lo contrario, se crea empleo mejor que nunca; no hay despilfarro, hay superávit de las cuentas públicas por primera vez en la historia de la democracia. (Varios señores diputados: No, no.-Aplausos.) Es verdad, señor Rajoy, que ha habido algunos casos concretos de corrupción, algunos que han sido destapados, que venían desde hace mucho tiempo, como el Ayuntamiento de Marbella (Rumores.-Un señor diputado: Chaves.) y algunos otros sitios de la costa -usted los conoce-, y le puedo asegurar que este Gobierno va a combatir todos los casos de corrupción, absolutamente todos. (Aplausos.) Por tanto, señor Rajoy, sobre el paro, profecía fallida; sobre el despilfarro, profecía fallida, y cuando hay profecías fallidas, es que hay una oposición fallida. (Aplausos.)

(Continúa el señor Rodríguez Zapatero.)

En efecto, en estos dos años que llevan en la tarea de oposición han sido profetas del desastre y además un desastre como profetas. (Una señora diputada: ¡Muy bien!- Aplausos.) Hace dos años usted empezó la tarea de oposición, yo estuve haciendo esa misma tarea durante cuatro años. (La señora Pastor Julián: Más, más.) Cuando uno empieza a abordar la tarea de oposición tiene dos opciones. La primera opción es hacer una oposición útil que combine la crítica con la disponibilidad a los pactos, con el reconocimiento de aciertos y con la posición de estar siempre al lado del Gobierno cuando hay cuestiones de Estado. (Un señor diputado: ¡Mentira!) Esa es la oposición útil. Existe otro tipo de oposición, aquella que deriva por el camino de esperar que las cosas vayan muy mal, de anunciar catástrofes, de afirmar cada día que viene el cataclismo. Usted ha optado por esa senda de la catástrofe, de la profecía fracasada, en vez de apostar por la oposición útil. Quiero recordarle solo algún dato de la tarea de oposición que yo ejercí al anterior Gobierno. Firmé varios pactos, entre ellos, y a propuesta de la oposición, el Pacto por las libertades y contra el terrorismo. (Un señor diputado: Lo has roto.- Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, lo lamento mucho, los gritos sobran.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): Estuve siempre con el Gobierno de España cuando había cuestiones difíciles para el interés nacional como por ejemplo en Perejil, más allá de lo que pensáramos cada uno sobre Perejil. (El señor Trillo-Figueroa Martínez-Conde pronuncia palabras que no se perciben.- Rumores.- Aplausos.) Estuve siempre al lado del Gobierno en la lucha contra el terrorismo internacional. Además procuré llevar adelante una tarea de oposición con alternativas y propuestas en cada debate sobre el estado de la Nación y en cada sesión de control llevábamos adelante propuestas, muchas propuestas. Puedo decirle que lo más clamoroso y lo más sonoro de su discurso de hoy, como del discurso del año pasado del debate sobre el estado de la Nación, es que no ha sugerido ni una sola propuesta ni una sola alternativa al país, a los ciudadanos y a esa España que tanto abraza. (Aplausos.- Rumores.- El señor Arias Cañete pronuncia palabras que no se perciben.) Señor Rajoy, tengo que decirle algo. La senda de solo anunciar catástrofes y equivocarse radicalmente, la senda de no formular alternativas, de no querer pactar nada con el Gobierno, es una senda no lleva a ningún sitio. (Rumores.- Un señor diputado: ¡Tú eres el que no quiere pactar.- El señor Moragas Sánchez pronuncia palabras que no se perciben.) Es una senda que no lleva a ningún sitio. Señor Rajoy, ¿sabe lo que pasa en ese recorrido, con esa opción de oposición que ha hecho usted? Que en una primera etapa las profecías suenan dramáticas, en una segunda etapa suenan amenazadoras y en una tercera etapa suenan cómicas, como la bufonada que han hecho con las esposas en el Parlamento de Madrid. (Aplausos.)

Señorías, el señor Rajoy ha hecho diversas referencias críticas a alguno de los aspectos que yo he abordado en mi intervención esta mañana y se ha referido a la seguridad. Vamos a hablar de seguridad. Señor Rajoy, entre los años 2000 y 2004 en España hubo dos ministros del Interior: usted y el señor Acebes. Entre el año 2000 y el 2004 los indicadores de la delincuencia y de la respuesta pública a la delincuencia de su Gobierno evolucionaron de la siguiente manera.

(Continúa el señor presidente del Gobierno)

Hubo una caída del presupuesto de seguridad, una caída permanente y notable desde el año 1996 hasta el año 2003, y hubo una reducción de los esfuerzos y del compromiso público en materia de seguridad, especialmente en el número de efectivos policiales, tanto del Cuerpo Nacional de Policía como de la Guardia Civil, y en lo que llevamos de la legislatura, en dos años, hemos incorporado tres veces más efectivos de los que ustedes incorporaron en toda la legislatura anterior. (Aplausos.) En la anterior legislatura se incrementaba la tasa de homicidios, con crecimientos en todos los años, desde 1.247 en el año 2000 a 1.366 en el año 2003, y en lo que llevamos de legislatura la tendencia es descendente, se redujo un 6,4 por ciento en 2004 y un 3,6 en 2005. Ahora se producen más detenciones por infracción por 1.000 habitantes que en la legislatura pasada, ahora hay una tasa de infracciones esclarecidas mayor que en la legislatura anterior. Y le tengo que decir, señor Rajoy, que aquí tengo un cuadro de la evolución de la tasa de criminalidad en el tiempo que usted fue ministro del Interior. (Rumores.) Es un cuadro elocuente. La tasa de criminalidad pasó del 45,5 por 1.000 habitantes al 50,5 por 1.000 habitantes, julio de 2002, siendo usted ministro del Interior. (Aplausos.) Y lo que más me ha sorprendido de toda su intervención en materia de seguridad es que afirme desde esta tribuna que ahora se están produciendo fenómenos de violencia desconocidos, como los grupos organizados que asaltan chalés y que provocan, con violencia, graves situaciones para la seguridad, para los derechos de las personas y para lo que representa el bienestar de la ciudadanía. Espero, señor Rajoy, que rectifique su afirmación (Rumores.) porque de 2000 a 2004 hubo una profusión, lamentablemente, de delitos organizados por bandas violentas, en Madrid, en la Comunidad Valenciana, que llegaron a provocar una gravísima situación de inquietud en muchos barrios. ¿Ya no se acuerda, señor Rajoy, de lo que fueron los asaltos... (Varios señores diputados: Al PP, al PP.- Un señor diputado: Ordenados por ti.- Fuertes rumores.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, por favor. (Continúan los rumores.)

Señorías, yo lo lamento. Exclamaciones, las entiendo; comentarios, los entiendo, pero los gritos pelados, no. Sobran los gritos. Así que les ruego que se moderen un poco.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): Algunos de ellos, señor Rajoy, con gravísimos resultados, con homicidios, con muertes, con asesinatos, en esos chalés. (Rumores.- El señor Moragas Sánchez: No, no, ahora, ahora.) Y, desde luego, espero que haya sido un lapsus la afirmación de que la existencia de bandas organizadas, con un grave deterioro para la seguridad en algunos ámbitos urbanos, se vuelva a producir.

Le acabo de decir cuál es el balance y la razón por la cual hemos tenido que hacer, en 2004 y en 2005, un notable esfuerzo en materia de seguridad ciudadana. Este es el cuadro de la oferta de empleo público desde el año 2001 al 2006, se lo voy a leer. Oferta de empleo público de Policía y de Guardia Civil: en 2001 se ofertaron 5.400 plazas; en 2002, 6.587; en 2003, 6.707; en 2004, 7.335. Y cuando llega este Gobierno, oferta pública de empleo: 9.600 plazas, cada año, para la Policía y la Guardia Civil, para recuperar el déficit que arrastrábamos de unas ofertas de empleo público insuficientes que deterioraron claramente la seguridad ciudadana. (Aplausos.) Este es el cuadro de la evolución.

(continua el señor presidente)

En estos cuatro años tenemos que dotar con 36.000 plazas nuevas a la policía y a la Guardia Civil como consecuencia del déficit de convocatorias de plazas que hubo del año 2000 a 2004. Por tanto, señor Rajoy, cuando habla de la seguridad es razonable que pida al Gobierno el mayor esfuerzo posible y que el Gobierno lo tenga que hacer, pero lo que no es ni razonable ni creíble ni serio es, después de su gestión, de lo que hicieron con la policía y la Guardia Civil y con el número de delitos, que haga la crítica del abandono de la seguridad a este Gobierno. (Aplausos.)

Señoría, se ha referido también a la inmigración, (Rumores.) y creo que es conveniente hacer alguna reflexión o consideración que profundice en el análisis que esta mañana realizaba a la Cámara. En primer lugar, el procedimiento de normalización que llevó a cabo este Gobierno con casi 700.000 solicitudes de personas que debían de estar en España en agosto de 2004; es decir, que al menos había 700.000 personas trabajando ilegalmente cuando llegamos al Gobierno, que habían entrado en España irregularmente, y no eran 700.000: todos sabemos que se acercaba al millón y medio de inmigrantes irregulares los que entraron en España gobernando ustedes. (Aplausos.) Le añadiré que hay que hacerse la pregunta como se la hizo el Gobierno y, por cierto, como se hicieron los gobiernos anteriores y todos los gobiernos europeos: ¿Qué se hace con 700.000 personas trabajando irregularmente en un país? ¿Podemos expulsarlas? No hay administración capaz de ello. La administración del Partido Popular fue capaz de dictar 15.000 expulsiones al año y solo pudo ejecutar 5.000 cada año. ¿Es posible mejorar esas cifras? Sí y lo estamos haciendo, pero nunca conseguiremos solucionar la irregularidad de manera completa a través de las expulsiones, ni tan siquiera, señor Rajoy, con esas expulsiones tan expeditivas de inmigrantes narcotizados que, según el señor Aznar, solucionaban el problema que teníamos. (Aplausos.) ¿Podemos dejarles en la irregularidad? Esa fue su solución desde 2002 a 2004. ¿Desincentivó esto la llegada de extranjeros? No desincentivó la llegada de extranjeros el permanecer cientos de miles de trabajadores inmigrantes en la irregularidad. Lo único que consiguió fue que los que llegaban trabajasen también irregularmente y, por lo tanto, sin tributar ni cotizar, potenciando la economía irregular y la competencia desleal frente a los trabajadores españoles o los extranjeros legalmente residentes. ¿Redujo nuestros gastos sociales? Tampoco, porque aunque a alguno le gustara no podemos negar la educación ni la atención sanitaria a los extranjeros, ni egoístamente por los problemas de convivencia que genera, ni por el mismo respeto a los derechos internacionales, humanos y constitucionales. (Aplausos.) Lo que sí consigue la irregularidad es dificultar la convivencia, crear marginación y, desde luego, a medio plazo muchas más incertidumbres.

Añado más. Sus gobiernos, señor Rajoy, llevaron a cabo varias regularizaciones, tantas y tan desorganizadas que aún discutimos si fueron cuatro, cinco o más. En el año 2000, regularizaron a 163.352 personas; en tres procesos distintos, en 2001, regularizaron a 295.539 personas; y a través de los contingentes, entre 1997 y 1999, suben ustedes a más de 80.000 personas. Por tanto, hubo procesos de regularización, como en todos los países avanzados y democráticos. No hay que acudir al presidente Bush y su proyecto de regularizar a 12 millones de inmigrantes ni a las recientes declaraciones del recién elegido primer ministro italiano el señor Prodi sobre sus 480.000 inmigrantes a regularizar.

(Continúa el señor Rodríguez Zapatero.)

Podemos referirnos a Alemania, Bélgica, Portugal, Italia, Grecia, los Países Bajos o Reino Unido, todos los países han hecho procesos de regularizaciones. Eso sí, señor Rajoy, nosotros hemos regularizado, pero hemos hecho una regularización adecuada, ordenada.

Le voy a recordar cómo hacían ustedes ese proceso de normalización: no se revisaban los antecedentes penales de quienes solicitaron regularizarse, a pesar de su preocupación por la delincuencia; el proceso de normalización ha exigido la inexistencia de antecedentes en España y en su país de origen. En esos procesos se contentaban con una oferta laboral que luego podía o no convertirse en contrato y que era objeto de tráfico entre los inmigrantes o por partes de redes de fraude; la normalización de 2006 ha exigido un contrato en vigor y alta en la Seguridad Social de manera ordenada, no desordenada, como se hicieron las anteriores, cuando ustedes gobernaban. (Aplausos.) Esas regularizaciones que hicieron no significaban que aflorara la economía irregular, sino simplemente que se presentaran ofertas irreales; la normalización de 2006 ha elevado en más de 500.000 personas los cotizantes a la Seguridad Social porque se ha hecho correctamente. Por tanto, señor Rajoy, no queremos regularizaciones indiscriminadas, queremos que el extranjero que venga a España venga con trabajo, con una oferta de trabajo, con un comportamiento respetuoso con nuestro ordenamiento y con lo que representa nuestra convivencia.

¿Cómo podemos acometer esto? Usted lo sabe bien, porque tuvo en el año 2003, en que era miembro del Gobierno, el número mayor de llegadas de inmigrantes por pateras, que fue de 20.000, el número mayor hasta lo que representa el final de 2005. Hay que fortalecer las fronteras, por supuesto, pero hay que hacer un proceso de cooperación, como hemos hecho en estos dos años, con mucho trabajo y con mucha intensidad con Marruecos para ver cómo descendía más de un 40 por ciento la llegada de inmigrantes provenientes de Marruecos a nuestras costas y para ver cómo, después de esa presión y de los dramáticos incidentes que vivimos con los intentos del asalto a la valla de Ceuta y de Melilla, gracias a la cooperación con Marruecos hemos conseguido controlar también la entrada por la frontera territorial de Ceuta y Melilla. (Aplausos.)

La cooperación con los países de África occidental, con los países del África subsahariana, de donde provienen en estos momentos, fruto del esfuerzo que se ha hecho para contener las otras vías de entrada de presión migratoria, es esencial, especialmente con Mauritania y con Senegal, y le quiero decir que hemos hecho avances importantes en esa materia, no solo porque por primera vez va a haber medios españoles, medios de la Guardia Civil, funcionarios de la Guardia Civil y funcionarios europeos ayudando a controlar las costas de todo lo que representa el área del África subsahariana, especialmente de Mauritania y Senegal, sino porque además hemos procedido a algunas repatriaciones, y le puedo asegurar que va a haber repatriaciones en los próximos días y en las próximas semanas como consecuencia del esfuerzo diplomático de este Gobierno.

Además de eso, como dije esta mañana y reitero, el apoyo de la Unión Europea es esencial, y tengo que decir en esta Cámara que por primera vez tenemos el compromiso y la presencia de expertos y de técnicos de la Unión Europea para el control de la inmigración en nuestras fronteras, que por primera vez medios de países de la Unión Europea van a colaborar en el control de las fronteras y que por primera vez hay un montante elevado para financiar el control de las fronteras, la repatriación y políticas de integración en materia de inmigración de la Unión Europea.

(Continúa el señor presidente del Gobierno.)

Eso ha sido en esta etapa por el esfuerzo de este Gobierno y dará sus resultados evidentes en el control e integración de los inmigrantes. (Aplausos.)

Por último le tengo que decir, señor Rajoy, que hemos puesto un énfasis especial en la integración social. Se ha creado un fondo -creo que fue a propuesta del Grupo de Esquerra Republicana y aprobado en esta Cámara en los dos presupuestos que llevamos desde la legislatura- que hoy asciende a 181 millones de euros, que se reparte entre todas las comunidades autónomas de manera proporcional al número de inmigrantes y que tiene por objeto proceder a la integración en el ámbito educativo, en el ámbito social y colaborar para la inserción laboral de los inmigrantes. ¿Sabe cuánto había en los presupuestos para integración social de los inmigrantes cuando llegamos al Gobierno? Ocho millones de euros y ahora 181 millones de euros gracias al fondo que hemos creado. (Aplausos.)

Tras las afirmaciones que ha hecho respecto a los puestos fronterizos, en el año 2004 en los aeropuertos de este país había 823 efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para el control de nuestras fronteras y hoy 1.279, pero lo más grave es que del año 2000 al año 2004 en los aeropuertos de este país para el control de la entrada de extranjeros irregularmente pasamos de 858 a 823; menos efectivos en nuestros puertos durante su última legislatura. Así entraron esos centenares de miles de trabajadores a través de la irregularidad en nuestro país. Le añadiré también algo más en lo que afecta a las unidades relativas de control de frontera específicamente en Francia a las que ha hecho referencia. En el año 2004 había 141 efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para el control de esas fronteras, hoy hay 236 efectivos, pero, atención, señorías, en el año 2000 bajó de 190 a 141 el número de empleados públicos para el control de la frontera en Francia, y me habla usted del control de fronteras en Francia, señor Rajoy, después de haber bajado el número de efectivos durante la etapa de su Gobierno de la última legislatura. (Aplausos.)

Señorías, le he escuchado al señor Rajoy hacer en su línea habitual distintas consideraciones sobre lo que representa la política exterior de España y el peso internacional, hoy tampoco ha sido la excepción. Es verdad que, a tenor de su doctrina, todo lo que fuera separarse de sus decisiones era llevar a España al rincón de la historia, todos nos acordamos de esa frase, pero le diré lo que ocurre sobre sus decisiones de política exterior. Los españoles no queremos ir a parar a ningún rincón, pero tampoco queremos ir a la Azores y menos aún a lo que vino después, no queremos ir a Abu Graib (Aplausos.) y tampoco cuente con este grupo ni con la inmensa mayoría de los españoles para esas expediciones de alcance histórico de la política exterior como fue a las Azores. (Aplausos.) Por cierto, ahora que el señor Bush y el señor Blair han reconocido ciertos errores, algunos de ellos no menores, sobre lo que representó la intervención militar en Irak, los españoles estamos esperando que el Partido Popular reconozca los suyos en esta Cámara y ante la ciudadanía. (Prolongados aplausos.- Varios señores diputados: ¡Muy bien, muy bien, muy bien! - El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben.)

(continúa el señor presidente del Gobierno)

¿Cómo medimos si la influencia de España aumenta o disminuye? Acudamos a lo que dicen otros sobre España. Por ejemplo, lo que dice La Tribuna de Ginebra: España a la cabeza de la zona euro. (Rumores.) Por ejemplo, lo que dice Financial Times: España es idealismo con los ojos abiertos. (Rumores.) Por ejemplo, lo que dice Newsweek: España impulsa un mundo más equilibrado (Varios señores diputados: ¡Oh!) o lo que dice Financial Times: España está preparada para asumir mayor papel en el exterior, lo que dice Le Monde: Acuerdo nacional en España para combatir el empleo precario, lo que dice Il Giornale: En Madrid están haciendo una nueva Europa. (Aplausos.-Rumores.) Eso es lo que dice la prensa internacional. No sabemos qué dirá el boletín de su partido pero eso es lo que dice la prensa internacional. Si no le basta podemos acudir también a los datos objetivos porque en los últimos dos años nuestro país ha subido en todos los indicadores internacionales. En el ranquin de competitividad ascendemos del puesto 38 al 36; en el índice del Estado de bienestar ganamos 14 puntos y pasamos de un índice de 908 a 922. (Varios señores diputados: Bien.) En el índice de adelanto tecnológico subimos de 481 al 494. (Varios señores diputados: Bien.) En los indicadores de corrupción España ha pasado del puesto 25 al 23. (Varios señores diputados: Bien.) De modo, señor Rajoy, que así son las cosas. Otra profecía fallada por su oposición fallida. (Aplausos.)

Quiero referirme a continuación a la política territorial. Una vez más, de manera reiterada, por parte del Grupo Popular y de su portavoz hemos vuelto a oír hablar de la idea de España, de la idea de la nación. La verdad es que su discurso no ha ofrecido absolutamente ninguna aportación. Quizás, ha bajado un poco el tono porque evidentemente su profecía de la ruptura de España, de la ruptura de la cohesión y la solidaridad en nuestro país es otra profecía fallida y falsa como hoy se demuestra y mañana van a verlo todos los ciudadanos de nuestro país. (Aplausos.) La verdad, señor Rajoy, es que después de haberle escuchado hoy y otros días pienso que usted no tiene ni idea de lo que es realmente España. (Rumores.-Aplausos.) España no es una idea de nadie en particular y menos un enjambre como hemos oído hoy como aportación doctrinal muy buena al derecho constitucional. (Aplausos.) España es el resultado de los éxitos, de los esfuerzos, también de los fracasos, de las dificultades, de las confrontaciones que ha habido en nuestra historia y es un resultado que hoy, como nunca, merece la pena (Un señor diputado: ¿Pero qué dice?), hoy, después de haber tenido el proceso de transición democrática. (Rumores.) España es la realidad de todos. No es el sueño excluyente de nadie; es un país pacífico y plural, un país que tiene una dilatada historia y un porvenir garantizado. Un país que hemos heredado de las generaciones que nos precedieron; un país con gran diversidad, una diversidad que para la mayoría es una inmensa riqueza y que para usted parece ser un problema, un lío como suele decir. Mi idea de España, señor Rajoy, y mi política territorial para España es la España constitucional, la auténtica España de las autonomías, la España de la diversidad, la España de la descentralización real del poder político. (Aplausos.) Esa es la España de las autonomías, la España constitucional y la España del proyecto que represento.

(Continúa el señor Rodríguez Zapatero)

Lo digo sin reservas, y además añado que con esa diversidad de nuestro país nunca nadie ha acabado. Es una diversidad que soportó cuarenta años de dictadura (Rumores.) y que soportó una persecución a las lenguas distintas del castellano. (El señor Hernando Fraile: Y una guerra civil.) Una diversidad que tiene que reconocer esa pluralidad lingüística, que tiene que reconocer que la integración y la convivencia como más se garantizan es estableciendo cauces para esa identidad y haciendo que la autonomía política sea autonomía política y no una mera descentralización administrativa, como parece que ustedes siguen defendiendo a estas alturas (Varios señores diputados: ¡Muy bien! Aplausos.) Puede que en su idea de España las comunidades autónomas no pinten políticamente nada, que estén únicamente para construir carreteras y cuatro cosas más. Puede que ustedes tengan una idea centralista de España, pero tengo que llamarle a la reflexión, señor Rajoy, para decirle que el desarrollo territorial de España, la relación con las comunidades autónomas, las reformas que exige cada cierto tiempo un modelo descentralizado de poder, no se pueden escribir únicamente entre usted y yo y que todo el mundo siga ese guión, porque las comunidades autónomas tienen su espacio constitucional, su poder político y sus parlamentos en defensa de los intereses de los ciudadanos. (Aplausos.) Y esta es la instancia suprema donde hay que intentar conciliar (Un señor diputado: ¡Agua para todos!) las iniciativas de las comunidades autónomas y el interés general que representa esta Cámara. Por cierto, señor Rajoy, interés general que representa esta Cámara en representación de los ciudadanos; aquí no están representados ni territorios ni naciones, y aquí deciden todos los ciudadanos, a través de la soberanía, (El señor Moragas Sánchez: Una soberanía; una.) sobre el destino, la autonomía política y lo que representa una España plural, que es una España mucho más rica y segura para todos. (Varios señores diputados: ¡Muy bien! Aplausos.) Por ello, es necesario y conveniente que haya el mayor consenso posible cuando se trata de reformas territoriales. Simplemente voy a dar un dato para la historia. El Grupo Parlamentario Socialista, desde la votación del Titulo VIII del Estado de las autonomías en la Constitución, pasando por todos y cada uno de los Estatutos de Autonomía desde el año 1979 y sus respectivas reformas, ha estado siempre en todos los consensos, fraguándolos entre aquellos que tienen una visión centralista y aquellos que tienen una visión soberanista de la convivencia en esta España plural. Hemos sido, lo somos y lo seremos una fuerza promotora de consensos, de integración territorial y de hacer que la convivencia de la España plural sea segura para todos. (Aplausos.) Por ello le llamo la atención, señor Rajoy, para que recuerde históricamente qué pasó cuando aprobamos el Estatuto de Cataluña de 1979 o cuando se produjo el proceso para que la Comunidad Autónoma de Andalucía accediera por el artículo 151 de la Constitución a su autonomía política.

(Continúa el señor presidente del Gobierno)

Quiero recordarle a qué partido pertenecía usted, a Alianza Popular y usted sí se acordará de lo que hizo Alianza Popular con el Título VIII, con el Estatuto de Cataluña y con el referéndum andaluz. (Aplausos.-Rumores.)

Señor Rajoy, le pido que haga un ejercicio que consiste en una mirada completa a este hemiciclo. Aquí está la España que representa realmente a los ciudadanos, a todos ellos, de derechas, de izquierdas, nacionalistas y no nacionalistas y, ¿sabe qué ocurre? Que esta Cámara, tal como es, no cabe en su idea de España. (Rumores.) Hay, señor Rajoy, en su idea de España la pretensión de que algunos grupos que representan a ciudadanos no quepan en esa España. (El señor Astarloa Huarte-Mendicoa: ¡Qué disparate!) ¿Sabe lo que le digo? Que si en su idea de España no cabe la representación de todos los ciudadanos, identidades y sensibilidades, esa idea que tienen ustedes de España no sirve, no es útil. (El señor Martínez-Pujalte López pronuncia palabras que no se perciben.-Aplausos.) En todo Estado, señorías, que reconoce verdadera autonomía política a las partes que lo componen como es el Estado de las autonomías, se requiere debate, diálogo y negociación; es una característica estructural, así sucede en Estados Unidos, modelo federal, en Alemania, modelo federal, en Canadá, en Bélgica y en Italia, modelo regional crecientemente descentralizado políticamente y, con mayor o menor intensidad, según las fases, en estos países se discute, se debate, se reforman los temas competenciales, la financiación y se abordan cambios para adaptarse a la nueva realidad que sin duda alguna se produce socialmente en un tiempo como éste de profundas e intensas transformaciones. Por ello, le puedo asegurar que las reformas territoriales, las reformas de los estatutos, forman parte de la fisiología del sistema, no de la patología del sistema. (Aplausos.) Ese es el problema que ustedes tienen para comprender el avance en lo que puede ser un proceso de descentralización política natural acorde con los tiempos. (Aplausos.) Y quiero expresar que como ese avance es seguro para la cohesión y la España plural, como ese avance produce los mejores resultados para los ciudadanos -que para ellos se hacen las reformas de los estatutos, para que en su territorio puedan tener más competencias, abordar los nuevos fenómenos que hay en la sociedad, como la inmigración, las nuevas tecnologías, los retos medioambientales, todos esos cambios que aquí discutimos a la hora de incrementar la autonomía y el autogobierno-, cuando hay un partido que tiene una visión de Estado, una visión del interés general de España, lo que hace es buscar, conciliar y reconciliar las aspiraciones de autogobierno con el interés general y eso es lo que ha hecho este Gobierno con el Estatuto de Cataluña; ustedes han optado por dividir, enfrentar, porque con su idea de España no permiten que quepan las aspiraciones de muchos territorios como la del Estatuto de Cataluña y la reforma que hemos vivido. Esa es la diferencia y esa es la actitud. (Aplausos.-Rumores.)

Es verdad, señor Rajoy, que una parte del discurso se le ha desmoronado. Evidentemente, después de todo lo que hemos oído aquí sobre el Estatuto de Cataluña, ya en la investidura. Aquí mandaba Carod Rovira; era el que mandaba y ahora, paradojas de la vida, van a votar lo mismo en el referéndum para el Estatuto de Autonomía de Cataluña. (Aplausos.-El señor Arias Cañete: ¡Muy bueno!-Varios señors diputados pronuncian palabras que no se perciben.)

(Continúa el señor presidente.)

Por tanto, no era cierto y le cuesta asumir que puede haber grupos políticos con factores claramente identitarios nacionalistas o incluso soberanistas que estén en el diálogo político, en el avance del autogobierno y en la gobernabilidad de nuestro país y que eso sea fruto de lo que representa una democracia de acuerdos, de entendimientos y de discrepancias, cuando ha habido discrepancias como en el Estatuto de Cataluña al final entre Esquerra Republicana y la mayoría del Grupo Socialista. Por tanto, después de que hemos vivido eso, que venga y recuerde otra vez la cantinela del Pacto del Tinell, señor Rajoy (El señor Arias Cañete: ¡Claro! ¡No es una cantinela!- El señor Moragas Sánchez: ¡No es una cantinela!), ¿quién le ha hecho ese discurso? (Rumores.-Aplausos.) He tenido la sensación de recordar lo que fue el discurso del debate del estado de la Nación del año pasado y, aún más, el debate de investidura sobre los pactos, los compromisos, las ataduras y las hipotecas y ahora la cosa aún se ha puesto más divertida. No solo ya se ha demostrado la falsedad de lo que representaba nuestra actitud de diálogo y colaboración con Esquerra Republicana de Catalunya, sino que ahora su partido en Catalunya a través del señor Piqué está todos los días mendigando para gobernar con Convergència i Unió, que es con el que hemos acordado el Estatuto de Catalunya. (Aplausos.-Rumores.) Y le diré que esto sí que es sorprendente porque si ese Estatuto de autonomía para Catalunya rompe España y es desastroso para Catalunya ¿cómo es posible que quieran gobernar en la próxima legislatura con Convergència i Unió que está llamado, como todos los grupos políticos de Catalunya, a desarrollar el Estatuto de autonomía de Catalunya, a dotarle de contenido y a negociar las transferencias? (Rumores.) Señor Rajoy, todo lo que ustedes dijeron sobre el Estatuto de Catalunya fue una campaña organizada para intentar hacer (Rumores.) una crítica, que estaban en su derecho, al Gobierno sobre que rompía España y cedía los intereses de España a Cataluña y ahora les vemos que están ya como locos por entrar en el Gobierno que va a gestionar el Estatuto que esta Cámara ha votado y que ustedes han estado por ahí recogiendo firmas, provocando tantas sensaciones negativas durante este tiempo en Cataluña. (Aplausos.- El señor Martínez-Pujalte López: Este da por perdidas las elecciones.)

Quiero referirme para terminar a aspectos relativos al bienestar de los ciudadanos. Por cierto, el bienestar de los ciudadanos es el bienestar de la nación, es el bienestar de España. Mire, señor Rajoy, se ha referido a algunos aspectos concretos y quiero darles respuesta, a la vivienda, a la educación y al agua. Empezaré por esos aspectos concretos que afectan al desarrollo, al progreso y al bienestar de los españoles. (Rumores.)

Política de vivienda. Señor Rajoy, la vivienda ha reducido el incremento de su precio en los últimos años, en concreto hasta un 12 por ciento, que es lo que ha subido en el último año, el último dato, y arrancábamos de una situación aún peor -esta es negativa, pero arrancábamos de un 19 por ciento de aumento del precio de la vivienda y ahora es de un 12 por ciento-, arrancábamos, señorías, de una caída notable de lo que es la vivienda protegida, el esfuerzo que el Gobierno y los poderes públicos hacen para que los ciudadanos mayoritariamente jóvenes y con renta media y baja puedan acceder a una vivienda. Le diré que afortunadamente hemos recuperado con el Plan de Vivienda 2005-2008 buena parte del tiempo perdido, Plan de Vivienda que integra 720.000 actuaciones, 180.000 por año, que fue lo comprometido en el discurso de investidura y además ese Plan representa un esfuerzo de 7.000 millones de euros en los próximos tres años. (La señora Cunillera i Mestres: ¡Qué mal estáis!)

(Continúa el señor presidente del Gobierno.)

En el año 2005, el primer año completo de la acción de este Gobierno, el número de viviendas protegidas iniciadas fue de 79.191, un 13,5 por ciento más que en 2004. Esta cifra es la más alta de los últimos 14 años y supone, señor Rajoy, un crecimiento del 50 por ciento respecto de la media de las iniciadas con el Gobierno anterior en el periodo 2000-2003. Esa es la política de vivienda, considerando las familias que pueden acogerse a este Plan 2002-2005. (Aplausos.)

En materia de agua, señoría, como saben, hemos cambiado la política del agua. No le debe extrañar porque fue un compromiso electoral del Partido Socialista (Un señor diputado: Agua para todos.) hacia una política del agua mucho más acorde con los requerimientos medioambientales, con los esfuerzos tecnológicos de lo que es capaz de hacer este país. (El señor Hernando Fraile: Seguro.) Le tengo que decir que ese programa AGUA ha llevado a cabo importantes actuaciones. (Rumores.) En concreto, 185 proyectos están ya desarrollándose, de los cuales 98 serán financiados por fondos europeos. (Un señor diputado: Agua para Murcia.) Esos proyectos van a suponer una inversión total del programa de 4.000 millones de euros. A fecha 16 de mayo de 2006, el estado de las 26 plantas desalinizadoras encomendadas al programa AGUA es el siguiente: cinco puestas en servicio en 2005, con 152 hectómetros cúbicos más de agua; cuatro en construcción, con 118 hectómetros cúbicos más; cinco con obras licitadas, 205 hectómetros cúbicos y seis con licitación prevista hasta junio de 2006 por 66 hectómetros cúbicos. Por tanto, señor Rajoy, tenemos un importante volumen de inversiones en materia de agua (Un señor diputado: ¿Y los agricultores?-El señor Hernando Fraile: ¿Cuánto cuesta el metro cúbico?), que va a garantizar de aquí a siete meses que muchos de los problemas históricos que han tenido determinadas zonas de la cuenca del Mediterráneo queden resueltos razonablemente para mucho tiempo. (Aplausos.-Un señor diputado: No es verdad.)

Quiero terminar haciendo una referencia a lo que ha dicho en materia de economía estrictamente. Señor Rajoy, yo comprendo que es difícil, después de lo que se dijo en el debate de investidura y después de lo que se dijo en el debate sobre el estado de la Nación del año pasado sobre las incertidumbres que iba a provocar nuestra política económica y sobre la desconfianza que iba a provocar este Gobierno en materia económica, ver los datos de la realidad a los que yo me he referido esta mañana, por los cuales usted ha pasado, lógicamente, de puntillas (El señor Martínez-Pujalte López: ¿Y el IPC?), porque, señor Rajoy, incluso en el debate sobre el estado de la Nación del año pasado usted dijo que las reformas territoriales iban a afectar negativamente a la economía. Pues bien, los datos son, señor Rajoy, aplastantes. Además, le pido que haga un ejercicio que sería interesante y es que recupere lo que usted dijo aquí sobre la economía que se encontraba este Gobierno en el debate de investidura. Fue relatando los indicadores más relevantes de la situación económica que nos encontrábamos en el 2004, para añadir a continuación: Ustedes se han encontrado esto muy bien. Pues bien, dos años después, señor Rajoy -e imagino que no apelarán a la inercia, porque, entre otras cosas, tener superávit público es fruto del buen Gobierno y de la buena gestión de la cosa pública (Aplausos.)-, prácticamente todos los indicadores a los que usted hacía referencia han mejorado sustancialmente.

(Continúa el señor Rodríguez Zapatero)

El crecimiento ha pasado del 2,9 al 3,5 por ciento y el empleo crece mucho más. Esta mañana he dado el dato que hace difícilmente contestable la gestión en materia económica y de empleo: 2.700 empleos creados cada día desde que estamos en el Gobierno, un superávit de las cuentas públicas del 1,1 por ciento del producto interior bruto y lo que representa la solvencia de la Seguridad Social, que ha duplicado su fondo de reserva. Y la renta per cápita de los españoles, señoría, avanza mejor en estos dos años en su proceso de convergencia que en la última etapa de su Gobierno. La cogimos en el 87 por ciento de la media europea y ahora estamos en el 91 por ciento de la media de la Unión Europea a Quince. (Aplausos.)

Usted hacía referencia en aquella intervención a las pensiones, pero no al salario mínimo por razones evidentes, y las pensiones, como he recordado esta mañana, más bajas para tres millones han aumentado un 16 por ciento y van a hacerlo otro 16 por ciento en lo que resta de legislatura, en los dos próximos años. Y habló asimismo de la propuesta de reforma fiscal y, como he recordado hoy, señor Rajoy, también vamos a bajar el impuesto sobre sociedades, el tipo impositivo, del 35 al 30 y del 30 al 25 para las pequeñas y medianas empresas.

Por tanto, dos años después España crece más, crea empleo como nunca en la historia, tiene por primera vez superávit público, los pensionistas están valorando el esfuerzo y además mejoramos el patrón de crecimiento, la capacidad exportadora, como ha empezado 2006, es decir, tenemos una economía más fuerte, más sólida, con más empleo, con más bienestar social y con mucho más futuro que cuando llegamos al Gobierno en el año 2004. (Aplausos.) Y cumpliendo el compromiso de bajar los impuestos, de bajar el impuesto sobre la renta de las personas físicas, que está debatiéndose ya en esta Cámara y que tendrá su aplicación en el año 2007.

En efecto, tenemos un dato negativo, la inflación. Como bien sabe S.S., ese dato tiene que ver en gran medida con la evolución del precio del petróleo (Un señor diputado: ¡Ahora!), que representa un tercio de la aportación a la evolución de nuestra inflación (Un señor diputado: ¡Díselo a Chávez!). Hasta ahora, afortunadamente, el comportamiento de los agentes sociales ha hecho que esa subida no se traslade, que no tenga un efecto en otras materias, pero le puedo garantizar que somos conscientes del problema y que adoptaremos las medidas necesarias en la convicción de que en los próximos meses tendrá lugar una mejora de los datos de inflación.

No voy a referirme, porque lo he dicho, a cómo evoluciona el sector exterior, que ciertamente es muy favorable en los tres primeros meses de 2006, con un aumento del 17 por ciento.

Y termino haciendo una reflexión sobre la convivencia, la democracia y la conciliación. Señor Rajoy, este debate es la mejor prueba de la solvencia y de la solidez de la democracia española. El comportamiento de la ciudadanía, proceso electoral tras proceso electoral, con amplias participaciones y con respeto casi siempre al resultado electoral, respeto de verdad, de fondo, es lo que nos ha hecho fuertes como país y ser un ejemplo democrático y de convivencia. Lo que nunca nos ha hecho fuertes ni ha venido bien a la convivencia ni a quien lo ha practicado en sus ambiciones y en su horizonte político es la falta de respeto, el insulto y la descalificación con la que tantas veces ustedes han tratado a este Gobierno y al Partido Socialista Obrero Español. (Rumores.-Aplausos.-Un señor diputado: ¡Bravo!)

(Termina el señor presidente del Gobierno.)

Por tanto, señor Rajoy, los españoles quieren que hablemos del futuro, que lo construyamos, que discrepemos con contundencia y firmeza sobre cada una de sus posiciones, pero quieren ver el respeto a las ideas de cada uno, quieren ver alejados la descalificación, la exageración y el dramatismo, porque no se lo cree nadie. Porque este país, España, afortunadamente, y gracias a sus ciudadanos, tiene un presente seguro y garantizado y un futuro inmejorable.

Muchas gracias. (Un señor diputado: ¡Bravo!-Prolongados aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor presidente.

Turno de réplica, por favor, por un tiempo de diez minutos, señor Rajoy. (Protestas.) Un momento, por favor. Perdóneme, señor Rajoy, no quiero interrumpirle. La Junta de Portavoces, como hace siempre (Protestas.) -discúlpeme, señor Rajoy-, ha aprobado por unanimidad, como hace siempre, el formato del debate y ha fijado treinta minutos para la primera intervención, diez minutos de réplica y cinco minutos de dúplica. (Un señor diputado: ¡Una hora!) Uno, lo cual mejora la calidad de intervención del líder de la oposición extraordinariamente respecto a legislaturas anteriores. (Aplausos.-Un señor diputado: ¡Demuéstrelo!) No necesito demostrarlo. Mejora extraordinariamente la calidad y es bueno para el Parlamento y es bueno para el debate. (Rumores.) Dos, el líder de la oposición le ha pedido al presidente que incremente su tiempo y se lo he incrementado en relación con la decisión de la Junta de Portavoces; naturalmente que sí. En consecuencia, las reglas que nos damos entre todos, unánimemente, están para cumplirse y, desde luego, se lo digo una vez más, ningún grupo parlamentario puede conseguir nada sobre la base de presionar a través del grito. (Rumores.-Un señor diputado: ¡Viva la lectura democrática!) Señor Rajoy, esta es la decisión de la Junta de Portavoces. Entiendo la entidad del debate y estoy dispuesto a mejorarle el tiempo del debate, pero -insisto- cuando a alguien le dan algo, bueno es ser agradecido. (Risas.-Protestas.)

Señor Rajoy, lo lamento. Creo que no nos estamos entendiendo. Tiene usted la palabra por diez minutos.

El señor RAJOY BREY: Muchas gracias, señor presidente del Congreso.

Como es natural, acepto sus decisiones, pero el presidente del Gobierno, en el día de hoy, ha hablado a lo largo de dos horas y cuarto y yo solamente he podido utilizar treinta y seis minutos. (Un señor diputado: Lógico.-La señora Sánchez Díaz: ¡Es el presidente del Gobierno!)

El señor PRESIDENTE: Lo lamento.

Señor Rajoy, cuando usted estaba en el Gobierno era siempre así, esto no es un autoservicio. (Un señor diputado: ¡Venga!-El señor Astarloa Huarte-Mendicoa: ¡No le interrumpa!-El señor González Vázquez: ¡Déjele hablar!) Diez minutos. (Protestas.) Tiene usted la palabra por diez minutos y está usted mejor tratado que anteriormente. (Rumores.) Así de ninguna de las maneras. (Un señor diputado: ¡Haced el favor!-Rumores.) Así, no. Adelante, señor Rajoy.

El señor RAJOY BREY: Muchas gracias, señor presidente.

Entiendo perfectamente que el Grupo Parlamentario Socialista no quiera que yo disponga de tiempo para rebatir algunas de las afirmaciones que ha hecho el señor presidente del Gobierno; lo entiendo. (Risas.-Aplausos.)

(Continúa el señor Rajoy)

En cualquier caso, voy a aceptar las reglas del juego, entre otras razones porque no tengo otro remedio. (Un señor diputado: Le sobra tiempo.)

Señor presidente del Gobierno, quisiera comenzar mi intervención diciendo que a veces no es malo ser un poco modesto. Cuando alguien le advierte de alguna cosa no debe decir automáticamente que ese alguien es un catastrofista, porque corre el serio riesgo de que le recuerde lo que ocurrió en alguno de los debates del estado de la Nación anteriores, como el del pasado año 2005, donde le advertí, le dije y no me cansé de señalarle hasta la saciedad lo siguiente: La fama de la política de inmigración -oiga lo que le dije, señor presidente- ha llegado ya hasta Paquistán. Le voy a decir una cosa, señor Rodríguez Zapatero, anunciar un proceso de regularización seis meses antes de iniciarlo es un auténtico disparate. No solo se va a producir un auténtico efecto llamada, lo que se va a producir es un trompetazo. Le advertí, señor presidente. Usted no quiso hacer caso y ahora se ha encontrado con lo que todos tenemos encima de la mesa. (Aplausos.)

Señorías, he dedicado diez minutos de mi intervención inicial a un tema que en España hoy me parece de una importancia capital: el sectarismo atroz, que tanta división provoca entre los españoles. Me reafirmo en que usted tiene obsesión con el Partido Popular. Todo lo que tenga que ver con el Partido Popular es evidente que no le gusta. Está dispuesto a cualquier tipo de acuerdo, independientemente de cuál sea su contenido, con tal de que eso perjudique al Partido Popular. Voy a decirle una cosa: su intervención de réplica ha confirmado absolutamente mi afirmación inicial. Usted no ha hecho el debate de la nación. Ha hecho el debate de la nación de los años 2003, 2002, 2001 y 2000. (Aplausos.) No ha hecho el debate del estado de la Nación del año 2006. Ha dedicado bastante más de la mitad de su tiempo, señor presidente, a hablar de mí, que soy el líder de la oposición, incluso ha hecho una referencia a qué es lo que estaba haciendo o dónde estaba yo en el año 1979, cuando tenía 24 años. Ha hecho alusión a mis distintas actividades al frente de los diferentes ministerios en los que yo he intervenido. Señor presidente del Gobierno, el problema es que aquí no venimos a hablar de mí. Aquí venimos a hablar del estado de la Nación en el año 2006, de esa nación que tiene un Gobierno que en teoría preside el señor Rodríguez Zapatero. (El señor Arias Cañete: ¡Claro!) Me ha dado lecciones de oposición. El señor Rodríguez Zapatero, como se ha empeñado en hablar de mí, le ha dado lecciones de oposición al líder de la oposición. Se lo agradezco mucho, pero no las necesito porque dentro de poco voy a estar en el Gobierno. (Risas.-Aplausos.) Pero sí quiero decirle una cosa. Como ha explicado usted muy bien lo que tiene que hacer la oposición, es evidente que está usted haciendo oposiciones a volver a la oposición a la mayor celeridad posible. Señor presidente del Gobierno, no voy a entrar en los pactos que usted hizo o dejó de hacer cuando usted era oposición. Me importa cómo está hoy España y qué va a ocurrir en el futuro. Aunque no le guste, oiga esto. Los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad con el Partido Popular en el Govern de la Generalitat. Estas fuerzas se comprometen igualmente a impedir la presencia del Partido Popular en el Gobierno del Estado y renuncian a establecer pactos de Gobierno y pactos parlamentarios estables en las Cámaras estatales. Estos son los pactos, señor presidente del Gobierno. Estos son los acuerdos de los que usted debiera hablar en esta Cámara. Ha terminado su intervención hablando del respeto. No he visto en muchos años que llevo en la vida política una falta de respeto como la que supone el Pacto del Tinell o los dos eslóganes que ha presentado el Partido Socialista de Cataluña en la campaña del referéndum a las elecciones de Cataluña. (Aplausos.) Eso es falta de respeto, eso es sectarismo y eso es atentado a la convivencia.

Señoría, usted me ha dado lecciones de oposición. Yo no sé si a los españoles les importa mucho o poco cómo tiene que actuar el líder de la oposición, pero es evidente que lo que sí les importa de verdad es qué tiene que hacer el presidente del Gobierno. Eso sí que les preocupa, porque ese es el que toma las decisiones sobre aquellos asuntos que afectan a sus vidas. No le voy a dar lecciones, pero le voy a decir lo que debe hacer un presidente del Gobierno. Un gobernante debe tener en su cabeza, al menos, una idea de España y capacidad para transmitirla, fijar unos objetivos que respondan a los intereses generales, disponer de un proyecto político, proponer una serie de medidas para llevarlo a buen término y tener la determinación suficiente para ponerlo en marcha.

(Continúa el señor Rajoy.)

Usted -y es su característica principal- carece de objetivos y proyecto definido, gobierna a salto de mata, tiene ocurrencias, hace frases, improvisa constantemente y a eso le llama usted cintura, que según hemos podido saber hace poco es la esencia de la democracia. Usted no tiene prioridades definidas, ni proyecto, señor presidente, lo único que de verdad le preocupa a usted es seguir. Ese es su proyecto político. En consecuencia, lo que le interesa es eso que tanto le gusta de aislar al PP. El PP está solo y, en ese caso, cualquier decisión, por disparatada que sea, queda legitimada. Eso es el sectarismo, señor presidente del Gobierno. (El señor Hernando Fraile: ¡Muy bien!) Usted considera que eso es lo que le puede permitir seguir gobernando y a ese objetivo subordina todos los demás. ¿Sabe cuáles son las consecuencias de todo esto? Que provoca incertidumbre en sus actuaciones, que divide a los españoles, que genera desorden y que está instalado en el enredo permanente, pero, por lo visto, eso a usted no le importa, lo que importa es que el PP esté solo, porque eso, por lo visto, es lo que le permite a usted seguir en el Gobierno.

Voy a hablarle de la política territorial, porque usted ha hecho una referencia a ella en su intervención. Se ha lanzado a la reforma del modelo territorial sin ningún proyecto definido. No sabe ni lo que hay que cambiar, ni por qué, ni adónde quiere llegar. Jamás lo ha dicho y hoy tampoco. Le voy a explicar lo que es el Estatuto de Cataluña, porque usted hoy ha hablado de mi partido y de otra fuerza política de esta Cámara. Voy a decirle lo que pasó para que usted lo entienda muy bien y para que vea que los demás también lo sabemos. El Estatuto es una operación de poder irresponsable propiciada por el señor Maragall y por usted, porque en Cataluña no había ninguna demanda de modificación del Estatuto; de hecho, hay grupos en esta Cámara que no lo plantearon en su día. Lo que animaba de verdad a los que decidieron hacer eso era llegar al poder. Maragall, para gobernar, necesitaba de Esquerra Republicana, y por eso pactaron y gobernaron e hicieron el Pacto del Tinell y usted lo bendijo. No contentos con esos pactos le explicaron a los españoles que con eso se terminaba nuestro centenario problema nacional. Fue entonces cuando hicieron ese Estatuto que todos conocemos, y fue entonces cuando se sentó la verdad oficial -y eso es sectarismo- de que quien discrepara del Estatuto era anticatalán y fascista y, si no era del PP, le estaba haciendo el juego a la derecha. Y luego, cuando las encuestas le dijeron lo que todos sabíamos, que los electores del Partido Socialista estaban hasta el gorro -y perdón por la expresión- de ese Estatuto, decidieron cambiarlo y hacer lo que pudieran. Lo que hicieron fue hacer un Estatuto ininteligible, pero para entonces ni estaba Esquerra Republicana, ni el problema nacional se iba a cerrar para siempre y el tripartito ya no era el modelo de Gobierno de izquierdas con fama en todo el planeta. Eso es lo que ha sido el proyecto de Estatuto de Cataluña. Han logrado ustedes -usted- enconar el problema nacional como nunca ha ocurrido en España desde la transición. Y con ese mismo objetivo -óigame usted, señor presidente- de dividir a los españoles, decidió que la transición no fuera todo lo ambiciosa que debía de ser, reabrió viejas heridas -hoy se habla del pasado en España más que nunca-, puso en tela de juicio muchos de los fundamentos de la transición y, después, aprobó algunas leyes, abrió algunos debates y creó una serie de problemas que no sirven a ningún efecto y que han generado una enorme división entre los españoles. Ha sido usted el presidente del Gobierno que ha tenido a más millones de españoles en la calle protestando contra sus políticas. (Rumores.-Varios señores diputados: No, no.-Varios señores diputados: Sí, sí.) Sí, sí, sí. Es verdad que algunos fueron detenidos sin que todavía haya dimitido quien entonces era el ministro del Interior. (Aplausos.) Señor presidente, millones de españoles para protestar por su política de educación, por su política en materia de familia, para pedir agua, para protestar por su política antiterrorista, los agricultores, los del Archivo de Salamanca y otros muchos. Con un poco de sentido común, con un poco de interés por pactar y con un poco de eso que llama cintura nos hubiéramos evitado muchos problemas en España (Un señor diputado: ¡Muy bien!)

Señor presidente, usted hace muchas frases. Anuncia cosas constantemente; luego quedan en nada, como el mando único o el tipo único. Cada equis tiempo nos plantea una nueva reforma de la Constitución, promueve leyes sin contenido, hace otras que no se cumplen o se retrasan sine díe -ahora la de educación-, aprueba planes con una facilidad asombrosa, lleva tres planes en inmigración. Cada vez que hay una desgracia o una calamidad en España ustedes aprueban un plan: tres de inmigración, varios de incendios, varios para luchar contra los accidentes de tráfico. Señor presidente del Gobierno, el Plan del Noroeste, el Plan Jaén..., cada viaje que hace, hace usted un plan; luego, que se cumpla o no, ¿a quién le importa?

(Continúa el señor Rajoy Brey.)

Señor Rodríguez Zapatero, ¿y esto por qué es? Lisa y llanamente porque usted no tiene un proyecto político. Usted improvisa constantemente, se le ocurren cosas o se las cuentan al oído. Vive al día. Hoy dice una cosa y mañana lo contrario. Sin embargo, lo verdaderamente dramático es que de las preocupaciones reales de la gente no se ocupa. Hemos hablado de algunos aspectos de la política sectorial del Gobierno. Su política exterior se ha reducido -y lo ha expresado mejor que nadie, desde luego mucho mejor que yo aquí esta tarde- al recordatorio de las Azores. Usted ha sido incapaz de decir nada en defensa de su política exterior. Usted ha perdido en Europa los fondos europeos: ha perdido los fondos de fronteras y los fondos del Erasmus. Le han abierto un expediente, por cierto ganado a pulso. No ha presentado ninguna iniciativa mínimamente interesante para los intereses españoles. Mientras todos los países normalizan y recuperan sus relaciones con Estados Unidos, Francia y Alemania, usted no hace nada. En Iberoamérica es saboteado por Hugo Chávez y Evo Morales. ¿Qué ocurre con el problema del Sáhara, señor presidente del Gobierno? No ha sido usted capaz de tener una mínima política exterior identificable por los españoles y que vaya en defensa de los intereses generales. El único resumen que ha hecho aquí son las Azores, demostración inequívoca de que usted donde debía de estar es en la oposición. No se da cuenta todavía que es el presidente del Gobierno de España y por eso hemos tenido que debatir aquí lo que ha sido la historia pasada.

Señor presidente del Gobierno, usted no tiene ninguna política de inmigración. Ustedes se empeñaron en un proceso de regularización que no tenía sentido. Fue un error mayúsculo. Fueron advertidos y recibieron muchas críticas de los distintos responsables de los gobiernos de la Unión Europea. Aprobaron la mayor regularización de la historia, la mayor que se hizo en España. La suma de todas las anteriores no llega al número de personas de esta última regularización. Tuvieron que inventar un real decreto para hacerlo, violando la normativa vigente. Fueron duramente criticados en toda la Unión Europea. Se produjo un efecto llamada y las mafias fueron conscientes de que este era el país más fácil de Europa. Hoy tenemos más ilegales que nunca, señor presidente del Gobierno, y esa es su responsabilidad. Espero que no haga más regularizaciones porque si utiliza el mismo razonamiento que utilizó en la anterior ocasión, de que había irregulares en España, dentro de poco tendremos una nueva regularización. Espero que usted diga aquí con meridiana claridad que no está dispuesto a hacerlo. Señor presidente, ha hecho usted una alusión de muy mal gusto y muy mal talante a alguna actuación en materia de inmigración del anterior Gobierno. Sin embargo, olvida que el Centro Nacional de Inteligencia en diciembre del año 2005 advirtió de la muerte de más de mil subsaharianos ahogados entre Mauritania y Canarias y el Gobierno de España lo ocultó a la opinión pública y no tomó ninguna medida; ninguna, señor presidente del Gobierno. (Aplausos.)

Señor presidente del Gobierno, ha hablado también de inseguridad ciudadana. Ha hablado de lo que ocurrió entre los años 2000 y 2004, pero estamos hablando del estado de España hoy, del estado de la nación del año 2006, de su presidencia del Gobierno. Estamos ante un problema real que afecta a muchos ciudadanos. Usted no tiene ninguna política. La única política conocida era el mando único, que no existe. Un nuevo anuncio que luego queda en nada. Era su medida estrella. Luego cambió a toda la cúpula de la policía, a toda, señor presidente del Gobierno. Lanzó una instrucción en el año 2005 prohibiendo la publicación de las estadísticas sobre delincuencia. Señor presidente del Gobierno, hoy proliferan formas nuevas y distintas maneras de delinquir, parece mentira que no se dé cuenta de esto. Usted habla solamente de lo que hicimos los demás. Yo quiero recordarle, ya que quiere hablar de oferta pública de empleo y remontarse al pasado, que en los años 1990, 1991, 1992, 1993, 1994, 1995 y 1996 la mayor oferta pública de empleo de policía fue de 1.400, la menor de 1.060. Cuando yo llegué al ministerio fue de 4.275 en el 2002, 4.275 en el 2003 y 4.275 en el 2004. (Aplausos.) Diga la verdad, señor presidente del Gobierno, porque si no corre el serio riesgo de que no lo podamos tomar en serio. Señor presidente del Gobierno, debiera usted tomar medidas legislativas. Usted no ha hecho nada. Usted está muy preocupado con las reformas de los estatutos, con la reforma de la Constitución, con la revisión de la historia, pero no ha hecho ni una modificación del Código Penal dedicada a mejorar la lucha contra la delincuencia.

(Termina el señor Rajoy Brey)

Hemos presentado alternativas, están en las Cortes: la tipificación de la modalidad del secuestro exprés, la agravación de las penas del secuestro en que se pide un rescate a la familia y la elevación de las penas en caso de robo en viviendas. Ni ha hecho nada, ni ha dicho nada, ni nos ha contado qué es lo que pretende hacer en el futuro. Se ha limitado a decir qué es lo que ha ocurrido en el pasado con los gobiernos del Partido Popular.

El señor PRESIDENTE: Señor Rajoy, le ruego que vaya concluyendo. Ya ha superado usted en más de cinco minutos el tiempo atribuido. Se lo ruego, por favor. Hay siete oradores después de usted. Gracias.

El señor RAJOY BREY: Señor presidente, el señor presidente del Gobierno ha tenido dos horas y cuarto para hablar, yo he dispuesto de 36 minutos. (Rumores y protestas.)

El señor PRESIDENTE: Señor Rajoy, no ponga en esta situación al presidente. Usted ha sido miembro del Gobierno y sabe perfectamente que el Gobierno no tiene límite de tiempo, y esta es una situación objetiva que ha tenido usted y que ahora tienen quienes están en el Gobierno. No es nada nuevo, no presente así las cosas. Insisto, el tiempo de palabra que se le está dando al líder de la oposición es muy superior al que se ha dado en esta Cámara, luego tendrá usted otra dúplica. (Rumores.) Le ruego, pues, que vaya concluyendo. La comparación no es con el presidente del Gobierno. Usted está ahora en la oposición, lo lamento profundamente, no quería decírselo. (Aplausos.- Rumores.)

El señor RAJOY BREY: Señor presidente, es muy difícil poder debatir sobre el estado de la Nación en unas circunstancias como estas. (Rumores y protestas.)

El señor PRESIDENTE: Pues son infinitamente mejores, perdóneme. Por favor, concluya. Le aseguro que estas circunstancias son infinitamente mejores que las que había antes, puede estar seguro. (Rumores y protestas.- Un señor diputado: No es verdad.) Por favor, concluya, le ruego que concluya.

El señor RAJOY BREY: Señor presidente, me gustaría conocer cuándo al líder de la oposición, en un debate de estas características, se le expulsa de la tribuna. Me gustaría saber cuándo ha ocurrido eso. (Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Yo no le expulso, le pido que termine.

El señor RAJOY BREY: Ya he terminado, señor presidente. (Prolongados aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Popular, puestos en pie.- Varios señores diputados: ¡Fuera! ¡Fuera! Un señor diputado: Se ha terminado la democracia. Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Gracias.

Tiene la palabra el señor presidente del Gobierno. (Un señor diputado: Échale un discurso ahora, Marín.- Rumores.)

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): Señor presidente, muchas gracias.

Quiero hacer algunas consideraciones sobre lo que ha sido la segunda intervención del señor Rajoy, y empezaré diciendo que no trato de dar ningún consejo de cómo tiene que hacer cada uno la oposición, me he limitado a describir cómo llevé adelante la oposición en los cuatro años anteriores. Podemos hacer alguna valoración sobre lo que eso representó y también sobre el pronóstico que ha hecho aquí en torno a quién será el futuro Gobierno de España. Lo único constatado, hasta ahora, es que yo he estaba en la oposición y hemos pasado al Gobierno, y ustedes estaban en el Gobierno y han pasado a la oposición. Eso es lo único que se puede constatar de manera fehaciente. (Aplausos.)

En segundo lugar, señor Rajoy, creo que hemos avanzado en torno a las reformas territoriales, hemos avanzado en cuanto a su valoración del Estatuto de Cataluña, en cuanto a lo que representa, y procuraré hacer alguna breve reflexión sobre lo que, desde el punto de vista de la política del Gobierno, constituye el objetivo de las reformas territoriales.

(continua el señor presidente)

Digo que hemos avanzado porque de un Estatuto que rompe España y es nefasto para Cataluña hemos pasado a un Estatuto que no se entiende muy bien, según le he escuchado. Créame que es un avance importante, porque aquí se ha hablado mucho de lo que representan el clima de convivencia y las actitudes de cierto sectarismo, y simplemente quiero que la ciudadanía y también el Partido Popular puedan hacer un ejercicio de memoria y de reflexión sobre todo lo que ha dicho durante este último año en torno a lo que representaba el Estatuto de Cataluña, el futuro de España y lo que este Gobierno quería hacer con nuestra cohesión y unidad territorial. Sería muy conveniente porque a lo mejor, señor Rajoy, explicaría algunas de las actitudes que usted ha denunciado desde esta tribuna. ¿Que ha habido manifestaciones? Por supuesto, igual que en la etapa anterior y en todas las sociedades democráticas y, desde luego, lo último que puede hacer un responsable político es contar el número de manifestantes que ha habido en un periodo u otro. (Rumores.) Además, ustedes en eso de contar manifestantes, como demostraron con aquella huelga general, eran realmente nefastos. (Aplausos.).

Quiero hacer una breve consideración sobre la seguridad. Señor Rajoy, en esta tribuna he explicado qué hemos hecho como Gobierno, que fundamentalmente supone aumentar el gasto en seguridad y el número de efectivos, con convocatorias públicas de 9.000 policías y guardias civiles en 2005 y 2006, el doble de la media de las convocatorias de la etapa anterior. Ahora le quiero recordar lo que representa la denuncia que hice aquí sobre su intervención, que me extraña que no haya rectificado, porque usted dijo que estábamos conociendo ahora fenómenos delictivos nuevos: Algunas de las bandas organizadas que vienen de países del este asaltan chalés con extrema violencia y con daño a las personas. Señor Rajoy, este fenómeno viene desde hace muchos años. Le voy a recordar algunas cosas que pasaron bajo su etapa de Gobierno, porque es llamativo que diga que eran fenómenos desconocidos, (Rumores.) a no ser que no les pretaran ninguna atención cuando estaban en el Gobierno y por eso proliferaron como lo hicieron. Esa es la única razón por la que pueden decir que son y eran desconocidos. (Aplausos.) El 22 de enero de 2003, señor Rajoy, creo que recordará quién estaba en el Gobierno. Una investigación de un periódico de Madrid: Más de 2.000 delincuentes peligrosos se pasean por Madrid organizados en más de cien bandas por grupos étnicos; tipo de delito: robos a chalés, joyerías, butrones, drogas, ajustes de cuentas. Madrid, torre de Babel de la delincuencia (22 de enero de 2003), y hace una larga descripción de cómo trabajaban las bandas organizadas. Es la época en la que se produjo el asalto a aquel chalé en Pozuelo que costó la vida a un abogado, es la época en la que el delegado del Gobierno de Madrid pidió a las urbanizaciones que buscasen vigilancia privada, y este Gobierno ha dicho que la seguridad ciudadana es una responsabilidad pública y del Gobierno y somos nosotros quienes tenemos que garantizarla. (Aplausos.) Por eso, le he llamado la atención en la dirección de que, teniendo esos antecedentes, ese balance y la existencia de estos datos objetivos, quizá lo que ha dicho en esta tribuna debería haber sido algo más moderado. Exigir al Gobierno, sí, pero decir que ahora se produce más delincuencia que antes, no, porque no es cierto; decir que hay fenómenos de delincuencia nuevos como bandas organizadas es tan falso como lo que acabo de demostrar ante todos los ciudadanos con la información recordada de lo que sucedía en Madrid. Eso es lo único que he pretendido, señor Rajoy, y sería bueno, en la línea de lo que es hacer una tarea de oposición más equilibrada y compensada, llamarle la atención.

(Continúa el señor Rodríguez Zapatero.)

Inmigración. Ha vuelto a hablar del efecto llamada, de que lo que pasa ahora no pasaba antes y de que tenemos una presión migratoria ante un fenómeno que trasciende a gobiernos, como usted sabe perfectamente, y que exige tenacidad, esfuerzo continuo, responsabilidad, cooperación, Europa, ayuda al desarrollo en África subsahariana y en todos los países. Pero sobre lo que ha sido el proceso de regularización ¿quiere que le recuerde algunas de las cosas que pasaron en 2000, cuando hacían un proceso de regularización? ¿Quiere recordar los titulares de todos los periódicos madrileños del 2 de febrero de 2000? ABC: el primer día de la Ley de Extranjería desborda los centros oficiales. Diario 16: nervios y palos en el estreno de la Ley de Extranjería. El País: la Ley de Extranjería entra en vigor con incidentes y caos en las colas de inmigrantes. La Razón: las oficinas de inmigración, desbordadas por la avalancha de residentes extranjeros. Por eso debería ser usted más prudente y moderado en la crítica que entiendo se puede hacer ante el fenómeno de la política de inmigración y la gestión de este Gobierno. (Aplausos.- La señora Torme Pardo: Esa ley era vuestra.- El señor Martínez-Pujalte López: ¿Quién aprobó esa ley?)

Sobre política exterior, ha reiterado la pérdida de influencia en el mundo y no le ha agradado que le recuerde lo que fue la Cumbre de las Azores y la posición del Partido Popular en torno a la guerra de Irak. Es verdad que este acontecimiento de la intervención militar de la guerra de Irak prácticamente no ha ocupado páginas en los medios de comunicación ni interés informativo ni preocupación ciudadana, porque si no, señor Rajoy, usted debería, en mi opinión, tener mucha más prudencia a la hora de hacer una valoración de su política exterior, que está incluida dentro de lo que puede ser un fracaso notable en la opción de cómo garantizar la seguridad internacional y promover y apoyar una guerra como la de Irak. (Aplausos.)

Y le digo que algún otro ejemplo he podido citar de esa política exterior. Irrelevante. ¿Cómo se mide cuando una política exterior es irrelevante? Simplemente para información de la Cámara le quiero decir que en el último año este país ha sido anfitrión en visitas bilaterales o en cumbres multilaterales de prácticamente todos los líderes europeos, latinoamericanos y del Mediterráneo, junto con muchos otros dirigentes de los de mayor peso en el mundo; desde el último debate sobre el estado de la Nación, hace un año, han estado en nuestro país los jefes de Estado y de Gobierno de todos los Estados miembros de la Unión Europea, todos sin excepción, incluyendo el presidente Chirac, la canciller Merkel, los primeros ministros Sócrates, Berlusconi o Tony Blair, y hemos recibido a los jefes de Estado de la comunidad iberoamericana en la Cumbre de Salamanca y al presidente de Argelia o a los primeros ministros de Marruecos, Turquía e Israel, y además han visitado oficialmente España, entre otros, los jefes de Estado de China, Rusia o Nigeria. Hemos acordado unas buenas perspectivas financieras, señor Rajoy, y además con iniciativas españolas como el fondo tecnológico específico y singular para España por un importe de 2.000 millones de euros, que va a ayudar mucho, especialmente a los territorios con menos riqueza de nuestro país, a mejorar su economía y a mejorar el patrón de crecimiento para hacerlo más productivo. Por tanto, sí hay iniciativas en el ámbito de la Unión Europea, como la iniciativa española de la Cumbre de Londres en política de inmigración y que está movilizando a la Unión Europea en materia de inmigración como hasta ahora no se había producido, afortunadamente para los intereses de nuestro país y también para los intereses del África subsahariana y por supuesto del conjunto de la Unión Europea. Iniciativas, sí, en Europa: el reconocimiento para su uso de las lenguas cooficiales en nuestro país y aprobación por el Consejo, la Comisión y espero que en lo que representa el Parlamento Europeo. Ese es el despliegue de relaciones, de cumbres y de encuentros en este periodo en política exterior.

(Continúa el señor presidente del Gobierno.)

En Latinoamérica hacemos una política exterior de relación fluida y adecuada porque tenemos allí muchos intereses. No pensamos que ningún país de Latinoamérica quiera tener ningún conflicto con España. En Latinoamérica se quiere a España y en España se quiere a Latinoamérica, y hay que hacer una política de diálogo, cooperación y entendimiento. (Aplausos.)

Simplemente una reflexión sobre la política territorial en torno a lo que ha sido y representa el consenso. Ya lo explicité en mi intervención anterior, ahora lo reitero, señor Rajoy. Alianza Popular no estuvo en el título VIII de la Constitución, no lo respaldó (Rumores.- El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben.); Alianza Popular no respaldó el Estatuto de Autonomía de Cataluña, Alianza Popular no respaldó la mitad de los estatutos de autonomía del año 1979 al año 1983. (Rumores.) Quiero recordar simplemente una cita para que vean cómo hemos discurrido en el túnel de tiempo (El señor Martínez-Pujalte López pronuncia palabras que no se perciben.), una cita sobre lo que decía don Manuel Fraga en torno al Estatuto catalán del año 1979 (Rumores.), una cita que nos hará, sin duda alguna, recordar algunas de las intervenciones que hemos oído aquí en los últimos meses. Decía el señor Fraga del Estatuto de 1979: Nosotros estamos por la autonomía como un sistema para construir mejor la unidad superior de España. No la podemos aceptar como una puerta abierta a los separatismos. El indudable tinte nacionalista del Estatuto -del año 1979, estamos hablando- es particularmente grave en el terreno de la enseñanza y no hablemos de fantasmas. En Cataluña ya hoy es posible encontrar un colegio en francés, un colegio en inglés o en alemán antes que en castellano. En el año 1979 dijeron lo mismo que han dicho ahora otra vez ante el Estatuto de Cataluña y su reforma, que es impulsada y promovida por las fuerzas políticas catalanas. (Aplausos.- El señor Martínez-Pujalte López pronuncia palabras que no se perciben.) Por tanto, lo que representa su formación política no dio nunca el visto bueno al Estatuto de Cataluña (El señor Aragonés Mendiguchía: ¡Hala!), ahora tampoco lo ha dado a su reforma. Han sido coherentes, pero han estado siempre fuera del consenso mayoritario para conciliar y reconciliar, para debatir y dialogar como hicimos en esta reforma del Estatuto de Cataluña, ejerciendo el marco comprometido en la investidura y en el mismo debate de la reforma del Estatuto de Cataluña, el marco que esta mayoría que sustenta al Gobierno había establecido: reformas de los estatutos sí porque tienen derecho a aumentar el autogobierno y es bueno para los ciudadanos, reforma de los estatutos sí porque representa reconocer mejor la identidad cultural, histórica y lingüística de cada pueblo, reforma de los estatutos sí para afrontar los cambios sociales, las transformaciones que se han producido, reforma de los estatutos sí para mejorar la cooperación y tener más relación bilateral con el Estado, y es razonable que un estatuto como el de Cataluña de 1979, que no se había reformado nunca a diferencia de todos los demás, igual que el de Andalucía y el del País Vasco, tenga también derecho a la reforma, reforma que era querida, sentida, pedida y ejercitada conforme a los derechos constitucionales por el Parlamento de Cataluña (El señor Padilla Carballada: Eso no es reforma.), porque la Constitución atribuye el derecho a la reforma de los Estatutos a los parlamentos autonómicos. Señor Rajoy, vuelvo a decirle, ese es el sistema constitucional, ese es el sistema autonómico, esa es la idea de España que está en la Constitución, y esa no es la idea de España que ustedes defienden (El señor Padilla Carballada: Y eso no ha sido reformas.), la que ustedes defienden no cabe para integrar a todo lo que es esta Cámara como anteriormente le he señalado. (Aplausos.)

Dicho esto, tengo el convencimiento de que trabajarán con el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que comprobarán que es un estatuto que es bueno para Cataluña y positivo para el conjunto de España porque va a integrar más, va a conciliar más lo que representa la identidad de Cataluña con el conjunto de España, la importancia que tiene Cataluña en el conjunto de España, la vocación de autogobierno que tiene; lo harán. Lo que sí puedo decirle es una cosa: en aras de la concordia, de la convivencia nacional, de lo que representa el futuro de nuestro país -una política territorial que tenga una visión integradora-, vuelvo a decirle en nombre del Partido Socialista y del Gobierno que para mí se ha acabado y se ha pasado la página de todo lo que dijeron sobre el Estatuto de Cataluña y de este Gobierno -para romper España, deshacer la cohesión y deshacer la solidaridad-. (Rumores.)

(Continúa el señor presidente del Gobierno)

Por tanto, espero que en poco tiempo no me hable de eslóganes, del PSC porque primero deberían haber tomado ejemplo y retirar aquellas cuñas que pusieron en Andalucía sobre el catalán, sobre Andalucía y sobre lo que representaba el Estatuto. (Aplausos.) Para hablar primero dar ejemplo. (El señor Hernando Fraile: Las cuñas eran buenas.) Como tengo la certeza de que van a vivir bien en el Estatuto de Cataluña, cómodos; como tengo la certeza de que van a intentar estar en el Gobierno del Estatuto, que va a ser el próximo Gobierno de Cataluña, para desarrollarlo, ya quieren estar -yo no tengo nada que decir al respecto, le corresponderá a Convergència i Unió, obviamente- (Rumores.), les auguro un tiempo también de rectificaciones sobre sus convicciones o sus principios que son ciertamente, en algunos aspectos, elásticos. Porque es verdad que han tenido muchos cambios en sus convicciones a lo largo de la historia. Cambios en relación con el matrimonio y el divorcio. Primero fue un no rotundo al divorcio y luego un no con algo menos. Cambios notables sobre el Estado de las autonomías. Primero, les parecía una amenaza para España y luego han ido entendiendo, comprendiendo, asumiendo, apoyando y reconociendo la bondad y lo positivo que es el Estado de las autonomías que representa acercar España a los españoles, acercar el poder a los ciudadanos y reconocer nuestra rica diversidad y pluralidad. Han tenido posiciones y convicciones -que luego han ido matizando- sobre la interrupción voluntaria del embarazo. En su día hicieron una gran oposición y luego se olvidaron. Han tenido una posición y unas convicciones sobre la familia muy concretas y muy determinadas que han ido cambiando, (El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben.) recientemente sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo; ya parece, por lo que hemos visto, que van entendiendo y asumiendo que eso es razonable y ejercita derechos. Por lo tanto, sus convicciones y sus principios son muy elásticos (El señor Martínez-Pujalte López: Ellos no cambian.). Desde aquí pronostico que apoyarán y reconocerán el Estatuto de Cataluña a pesar del voto no que van a dar y a pesar de lo que han dicho todo este año porque es un buen Estatuto para Cataluña y para España.

Termino con una apelación a la oposición a la convivencia y a lo que representa este debate del estado de la Nación. No he querido darle ningún consejo en ningún momento. Lo que he querido es describir lo que, en mi opinión, representan distintas formas de hacer oposición y voy a recordarle solamente, por ser coherente con lo que establecí anteriormente, que hay dos formas de hacer oposición. Una que plantea alternativas y propuestas y otra que no plantea ninguna alternativa. En los tres debates sobre el estado de la Nación en los que participé planteé 17 propuestas concretas en el desarrollo de los mismos a las que no me voy a referir aunque las tengo aquí. (El señor Martínez-Pujalte López: El Quijote.) En efecto, se lo iba a decir para darle satisfacción y también para dar satisfacción a todos los españoles y a muchos ciudadanos de todo el mundo que han celebrado y disfrutado con la conmemoración de El Quijote que es la excelencia de nuestra cultura. (Aplausos.-El señor Martínez-Pujalte López: Cobrar el tipo único.) Esa es una gran deferencia. Señor Rajoy, le tengo que decir que lo que hemos visto hoy en este debate, que siempre es un debate entre Gobierno y oposición y entre oposición y Gobierno, es que sus profecías han sido profecías fallidas, afortunadamente para este país y eso le ha llevado a exagerar en muchas ocasiones, a insultar, a descalificar.

(Termina el señor presidente del Gobierno)

Ahora hemos comprobado otro elemento interesante: no solo la oposición es fallida, sino que la oposición -como se ha visto hoy aquí- no tiene ni una sola alternativa para el bienestar, el futuro y el progreso de los españoles, como otros sí fuimos capaces de presentar en el debate del estado de la Nación. (Aplausos.

Termino, señorías. El rumbo de este país es firme y sólido; el rumbo de este país está garantizado por la confianza que los ciudadanos tienen en las posibilidades de esta sociedad que hemos construido entre todos. El rumbo de este Gobierno es muy claro: aumentar el bienestar y las oportunidades de los jóvenes en la sociedad; propiciar una convivencia integradora, solidaria, en una España plural y unida; hacer que nuestra posición internacional sea defensora de la paz y de la cooperación en el mundo; y extender y reconocer derechos cívicos y sociales a todos los españoles y a todas las españoles. Ese es el rumbo de progreso; esas son las metas de nuestro Gobierno (Rumores.). Porque, señorías, unos tenemos unos principios y otros, otros principios; todos son respetables. Yo respeto sus principios y sus convicciones; nosotros tenemos nuestras convicciones y nuestros principios, pero como ha quedado demostrado en este debate, además de principios y convicciones, tenemos metas y fines para España. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Tiene su correspondiente turno de dúplica, señor Rajoy, por un tiempo de cinco minutos. (Protestas.) que, si me lo permite, voy a ampliar para que usted pueda terminar este debate feliz y contento y yo también. Así pues, le amplío el turno a ocho minutos. (Protestas.)

El señor RAJOY BREY: Señorías, la semana pasada se debatió en esta Cámara la toma en consideración del Estatuto de Andalucía. En aquella ocasión el presidente del Gobierno me invitó en reiteradas ocasiones a que subiera a esta tribuna a señalar en qué puntos concretos del Estatuto de Andalucía yo no estaba de acuerdo. Pedí al presidente de la Cámara, porque hubo una invitación y un reto expreso por parte del presidente del Gobierno, poder intervenir. No se me dejó intervenir. (Un señor diputado: ¡Muy bien!) Hoy el presidente del Gobierno ha vuelto a intervenir por un espacio de tiempo de más de 30 minutos. (Protestas.) ¡Qué suerte tiene usted, señor presidente del Gobierno! (Risas.) En cualquier caso, pido formalmente en esta Cámara que el presidente del Gobierno y yo tengamos un debate monográfico sobre inmigración, (El señor Villarrubia Mediavilla pronuncia palabras que no se perciben.) sobre inseguridad ciudadana y otro sobre política exterior, (Aplausos.) para poder ver la historia, cómo está España y cuáles son los planteamientos que todos tenemos de cara al futuro.

Señor presidente, es una exigencia democrática hacer hoy esta petición en las Cortes. Hoy aquí no se ha debatido sobre el estado de la Nación, sino que se ha debatido con muy malos modos sobre el pasado de la nación. Hoy hemos asistido a una mala lección de historia. Señor presidente del Gobierno, en el año 1979 el diputado que le estaba hablando estaba cumpliendo el servicio militar. Por tanto, asumo las responsabilidades que tenga que asumir, las historias que tenga asumir, y todas con mucho orgullo, pero ustedes en el año 1974 -y no se lo voy a imputar a usted- decían que España debía ser una república de comunidades ibéricas. (Rumores.) ¿Qué sentido tiene ahora, señor presidente del Gobierno, la política que usted plantea hoy y que lleva planteando a lo largo de estos últimos meses? (Aplausos.)

(Continúa el señor Rajoy)

Usted ha vuelto a hablar de la Guerra Civil, ha vuelto a hablar de la República, ha vuelto a mirar al pasado, ha vuelto a enfrentar a los españoles. Esa es su política, ha quedado plasmada hoy aquí con meridiana claridad en el debate pasado sobre el estado de la nación. Señor presidente del Gobierno, no voy a entrar en muchas cosas que podría reprocharles a ustedes cuando estuvieron en el Gobierno, porque no tiene ningún sentido, porque no se trata de debatir aquí sobre este asunto, porque aquí estamos hablando de la nación, no de la oposición ni de lo que hacía el Partido Popular cuando gobernaba o incluso cuando estaba en la oposición hace más de 25 años. Es usted un demócrata de nuevo cuño y además es un demócrata sin proyecto político alguno. (Varios señores diputados: ¡Ah!) Usted no tiene ningún proyecto de España, señor presidente del Gobierno. (Rumores.) Hemos aprobado que España sea una confederación. ¿Por qué no lo plantea usted a esta Cámara, lo debate, lo explica y lo defiende? ¿Por qué no le dice usted a esta Cámara cuáles deben ser las competencias exclusivas del Estado? (El señor Villarrubia Mediavilla pronuncia palabras que no se perciben.) ¿Por qué no le dice usted a esta Cámara si está o no de acuerdo en que la legislación básica del Estado la defiendan los estatutos de autonomía? ¿Por qué no dice usted a esta Cámara y a los señores diputados que la conforman qué modelo de financiación tiene usted, si el que hemos aprobado para Cataluña o el de Andalucía? ¿Por qué no le dice usted a esta Cámara si está o no de acuerdo con el blindaje de competencias que se recoge en los estatutos? ¿Por qué no le dice usted a esta Cámara si está de acuerdo o no con las políticas que se atribuyen a las comunidades autónomas en materia exterior? ¿Por qué no se lo explica usted a esta Cámara que representa la soberanía nacional y, por tanto, al conjunto de los ciudadanos?

Señor presidente del Gobierno, explique su política exterior. Usted no puede venir a esta Cámara -y lleva ya más de dos años haciéndolo- resumiendo su política exterior en dos palabras: Las Azores. (Un señor diputado: ¡Muy bien!) ¿Por qué no le explica usted a esta Cámara el resultado de la negociación de los fondos europeos? ¿Por qué no le explica usted a esta Cámara que tiene un Gobierno que ha sido expedientado por atentar contra el mercado único como consecuencia de la opa de E.ON? (Rumores.) ¿Por qué no explica usted a esta Cámara cuáles son las propuestas que ha planteado usted a la Unión Europea? Porque, hablando del pasado, otros lideramos en la agenda de Lisboa la construcción del espacio de seguridad, justicia y libertad. (Varios señores diputados: ¡Sí, sí!) ¿Cuáles son las aportaciones que hace usted a la política internacional? ¿Por qué no explica usted a esta Cámara qué está haciendo? Porque Alemania y Francia ya han normalizado relaciones para mejorar los vínculos con la mayor potencia del mundo. ¿Por qué no le explica a esta Cámara por qué afirmó usted en su día que el problema del Sáhara lo resolvería en seis meses y está como está? ¿Qué ha hecho usted, señor presidente del Gobierno? (Protestas.- El señor presidente del Gobierno: No dije eso.) ¿Por qué no le explica usted a esta Cámara por qué no se cumple lo de los países de readmisión con los países africanos? No tiene usted ninguna política exterior, como no la tiene en educación. ¿Por qué no nos explica a todos nosotros por qué cesó a la ministra de Educación al día siguiente de aprobarse tan disparatada ley? ¿No hubiera sido mejor no aprobar la ley aunque fuera dejando a la ministra de Educación para que no hiciera nada? ¿Qué opina usted de la necesidad de mejorar la cultura del esfuerzo, el principio del mérito, restaurar la disciplina en las aulas, que los profesores tengan autoridad? ¿Quiere usted un solo sistema educativo en España o quiere 17 sistemas educativos? ¿Qué opina usted de la libertad de elección de centro? ¿Tiene usted algún proyecto político o algo que decirnos sobre esto? Esas son las preguntas a las que tiene que responder, señor presidente del Gobierno. ¿Qué va a hacer usted en materia de inmigración? ¿Qué va a proponer usted en la Unión Europea? ¿Tiene previsto proponer algo? Yo le daré muchas ideas, cuando se debatan las propuestas de resolución la próxima semana. (El señor Villarrubia Mediavilla: ¡Di una!) Ese es el verdadero drama de lo que está ocurriendo en España en estos momentos, que hay un Gobierno sin proyecto político, señor presidente. Ha vuelto a hablarnos del Estatuto de Cataluña, de lo que ocurrió en el año 1979, pero no nos ha explicado ni ha respondido a uno solo de los requerimientos que yo le he hecho desde esta tribuna en el poco tiempo del que dispongo. Era un puro problema de poder, señor presidente del Gobierno, un puro problema de poder. Dijo usted que esto arreglaba el problema catalán por varias generaciones y, ¿qué ha pasado luego? Nunca ha estado tan enconada la cuestión nacional como ahora. Más de 4 millones de españoles le pidieron a usted que les consultara.

Señor presidente del Gobierno, habla usted del consenso. Voy a decirle una cosa. En los años 1977 y 1979 Unión de Centro Democrático tenía muchos más diputados que los que tiene usted ahora. (Un señor diputado: ¡No!) Y el Partido Socialista tenía bastantes diputados menos que los que tiene ahora el Partido Popular. ¿Qué hubieran hecho entonces si Unión de Centro Democrático no hubiera consensuado con ustedes la organización territorial del Estado? ¿Qué hubieran dicho? (Rumores.)

(Termina el señor Rajoy.)

¿Ese es el sentido que tiene usted de la convivencia democrática, de una democracia avanzada y de la calidad de la democracia? ¿Tiene alguna respuesta que darme a esta clara y entendible pregunta que acabo de hacerle, señor presidente del Gobierno? No ha respondido usted a ni una sola de las afirmaciones que le he hecho sobre su actitud sectaria. ¿Por qué no nos responde a lo que ha hecho con el Pacto del Tinell? ¿Por qué lo ha respaldado usted? ¿Por qué, señor presidente del Gobierno, no nos dice que va a retirar la campaña indigna y antidemocrática que ha hecho el Partido Socialista de Cataluña en el referéndum de Cataluña? ¿Qué sentido y qué concepto tiene usted de la democracia? (Aplausos.) Señor presidente del Gobierno, no tiene usted programa, ninguno, se le ocurren cosas, todos los días anuncia una cosa y la contraria. Así no se puede gobernar. Por fortuna España resiste mucho y resiste incluso a un Gobierno como el que usted está presidiendo en estos momentos. ¡Fíjese en la capacidad de resistencia que tienen los españoles! Pero, como le he dicho antes, para gobernar hay que presentarse en las Cámaras con unos objetivos claramente definidos, con un proyecto político claramente entendible, con un conjunto de medidas, con un programa de Gobierno y no con ocurrencias, que es lo que ha hecho usted, señor presidente del Gobierno. Ese es el principal problema que tenemos en este momento en este país y espero, y así tiene usted una magnífica oportunidad, que promueva la celebración de esos debates en esta Cámara con un tiempo a ser posible parecido entre el líder de la oposición y el presidente del Gobierno para hablar de inmigración, para hablar de delincuencia y para hablar de educación. (Rumores.) Porque, señor presidente del Gobierno, así, insisto, nunca ha ocurrido desde 1977, no se puede hacer un debate del estado de la Nación. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Popular, puestos en pie.)

El señor PRESIDENTE: Gracias. Señor presidente.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): Señor presidente, no sé cuál será la razón al término ya de un debate para que se pidan no sé cuántos debates más, pero no creo que sea el mejor resultado de lo que puede ser la posición que uno ha defendido en un debate y la convicción que tiene sobre el resultado del mismo. (Aplausos.)

Además quiero decir, señor Rajoy, que como líder de la oposición yo hice muchos debates del estado de la Nación y otros debates. Desde luego siempre acaté el tiempo que me daba la Mesa, siempre lo acaté. Nunca, nunca expresé ningún reproche y seguramente eran tiempos inferiores a los que usted está disfrutando. Siempre he aceptado las reglas sin quejarme de nada. (Aplausos.-Varios señores diputados: ¡Muy bien!-Rumores.-El señor Matarí Sáez pronuncia palabras que no se perciben señalando a la Presidencia.) Como muy bien sabe, siempre he tenido la mayor disponibilidad de debatir con usted y con cualquier representante de un grupo político; creo que es la esencia de la democracia y creo que esa disponibilidad arrancó incluso del momento transcendental...

El señor PRESIDENTE: Disculpe, señor presidente. Señor Matarí, ¿sería usted capaz de interpretarme esos gestos hacia la Presidencia? Por favor, le ruego que no los vuelva a hacer. Jamás he faltado el respeto a nadie, no me lo falte a mí. No me vuelva a hacer esos gestos, se lo ruego, por favor. Le pido, por favor, que no me vuelva a hacer esos gestos. Gracias. (El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben.)

Continúe, señor presidente.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): Sí, señor presidente. Más bien tengo la impresión de que como se han producido ya debates en algunas de las materias que usted ha invocado hoy aquí como el debate sobre los fondos europeos, usted me ha pedido, señor Rajoy, un debate sobre los fondos europeos acordados en las perspectivas financieras y tuvimos un debate aquí una tarde entera donde cada uno defendió su posición. A lo mejor lo que pasa es que lo que usted dijo en aquel debate no llegó a la ciudadanía y por eso quiere intentar otro debate, porque sus tesis eran esencialmente falsas. (Aplausos.)

El otro día tuvimos un debate sobre el Estatuto de autonomía de Andalucía y sobre aspectos generales y singulares y estoy dispuesto a tener con usted, señor Rajoy, todos los debates sobre las reformas estatutarias que vienen por delante, incluida la de Baleares. (Rumores.) La propuesta de financiación de Baleares vamos a debatirla, como debatiremos el modelo de financiación entre todas las comunidades autónomas, primero el Gobierno y luego esta Cámara será la que fije definitivamente ese modelo de financiación como corresponde constitucionalmente. Los estatutos tienen derecho a marcar criterios, principios y objetivos para lo que puede ser ese debate final sobre la financiación. Así, entre otras cosas, vamos a avanzar el debate y seguramente será más fácil llegar a un consenso.

Señor Rajoy, España, afortunadamente, ha tenido un gran desarrollo en los últimos 30 años. Ese gran desarrollo en progreso, en bienestar, educativo, económico, cultural, social, de nuestra proyección exterior ha tenido un factor decisivo, que fue el consenso constitucional. En efecto, pero, señor Rajoy, hay que ser fieles con la historia, fieles y respetuosos con la historia. Alianza Popular -insisto- no estuvo en el título VIII (Un señor diputado: ¡Venga, hombre!-Otro señor diputado: Ya está bien.-Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): No estuvo en el título VIII. (Rumores.) Lo apoyó a regañadientes, poco a poco y más tarde. Por eso hoy trasladaba la misma reflexión a modo de pronóstico a la Cámara. Ahora no apoyan el Estatuto de autonomía de Cataluña como no apoyaron el título VIII ni el Estatuto de 1979, pero mi pronóstico es que lo apoyarán, que trabajarán con él y que dentro de unos cuantos años dirán que es un Estatuto razonable para Cataluña y para España. (Aplausos.) Ese es mi pronóstico hoy aquí ante la soberanía nacional.

Lo mismo les ha pasado con otras convicciones, que han cambiado, que han ido adoptando, que han flexibilizado y, además, me parece muy bueno para la democracia que la derecha de este país haya ido flexibilizando posiciones, pero sería aún mejor para el futuro de los españoles que la derecha o el centro derecha de este país no volviera a posiciones rancias y trasnochadas sobre lo que es España, su fuerza, su vigor y su futuro garantizado de cohesión, de estabilidad, de progreso y de solidaridad. (Aplausos.) Sería muy bueno para el conjunto de los ciudadanos y también para ustedes como representación política de una parte importante de este país.

Señorías, termino ya. Estos dos años en la tarea de Gobierno han representado dos años de progreso económico y social. Han sido dos años también de reformas, de reformas en el ámbito territorial, en el ámbito político, en el ámbito de los derechos. Este Gobierno está convencido de que esas reformas serán positivas para los ciudadanos, serán positivas para nuestra convivencia, serán positivas para seguir empujando el progreso, el desarrollo social, la cohesión, la educación, la cultura y la defensa del medio ambiente. Tenemos ese convencimiento y ese es el rumbo que nos hemos marcado. Deseamos que al menos en algunas de las materias que son evidentes en cuanto a progreso de España, como en economía, en empleo, en cambio del patrón de crecimiento, en esfuerzo tecnológico, en educación y en cultura que está haciendo este Gobierno, tengamos la colaboración de todos los grupos y también la del Partido Popular. Desde aquí le reitero, señor Rajoy, que el Gobierno y el partido que yo represento siempre estará dispuesto al diálogo y al consenso con el Partido Popular. (Rumores.) Yo tengo una cierta hoja de servicios, y en la oposición -sí, señor Rajoy-, en la oposición es más difícil llegar a acuerdos que en el Gobierno. Yo llegué a acuerdos con ustedes cuando era líder de la oposición.

(Termina el señor Rodríguez Zapatero)

Haga el esfuerzo de llegar a algún acuerdo con este Gobierno. Estoy deseándolo para que abandone las profecías y el catastrofismo, pues estoy convencido de que nos irá mucho mejor a todos y especialmente a ustedes. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie.-El señor Zaplana Hernández-Soro pide la palabra.)

El señor PRESIDENTE: Gracias.

Dígame, señor Zaplana. (Rumores.)

¡Silencio, por favor!

El señor ZAPLANA HERNÁNDEZ-SORO: Señor presidente... (Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Espere. Silencio, por favor, la sesión continúa.

Dígame, señor Zaplana.

El señor ZAPLANA HERNÁNDEZ-SORO: Quiero plantear una cuestión de orden en base al artículo 72 del Reglamento.

El señor PRESIDENTE: Dígame.

El señor ZAPLANA HERNÁNDEZ-SORO: El señor presidente ha hecho algunas manifestaciones en sus intervenciones que no son correctas y a mi grupo le gustaría que quedara constancia de que en este debate, en esta sesión importante, efectivamente, no se ha ajustado a la verdad en sus manifestaciones. (Rumores.) En primer lugar, porque ha pedido gratitud al grupo parlamentario del que formo parte por el tiempo que concedía el señor presidente y ha dicho que salíamos ganando en comparación con cualquier otro debate de esta naturaleza. Quiero decir que en la última etapa, en la que el Grupo Popular tenía mayoría en esta Cámara (El señor ministro de Justicia, López Aguilar: ¡Qué vergüenza!) y ostentaba la Presidencia un diputado de su grupo, el tiempo de la primera intervención eran 35 minutos (El señor ministro de Justicia, López Aguilar: ¡Qué vergüenza!) y 15 minutos la segunda (El señor ministro de Justicia, López Aguilar: ¡Qué vergüenza!), pero se da la circunstancia de que no consta en ningún "Diario de Sesiones" que la Presidencia finalizara la intervención del dirigente de la oposición, de ninguno, pero muy especialmente del líder de la oposición.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.

El señor ZAPLANA HERNÁNDEZ-SORO: Sabe el señor presidente además que en la Junta de Portavoces siempre se ha pedido algo tan evidente como la equidad (Rumores.) y en algún momento recordará el portavoz de Coalición Canaria que incluso...

El señor PRESIDENTE: Señor Zaplana.

El señor ZAPLANA HERNÁNDEZ-SORO: Concluyo, señor presidente. (Rumores.)

El señor PRESIDENTE: ¡Silencio, por favor! Atiendan al señor Zaplana.

El señor ZAPLANA HERNÁNDEZ-SORO: Que he sido apoyado expresamente en esa reivindicación por algún portavoz de otro grupo parlamentario. Le estoy citando uno. Además, le voy a dar un dato -con esto concluyo, señor presidente- inequívoco de que S.S. no ha dicho la verdad. Al señor Rodríguez Zapatero se le dijo en el debate del 18 de marzo de 2003 que había excedido cuatro veces el tiempo que se le había asignado y el señor Rodríguez Zapatero le dijo entonces a la presidenta de la Cámara: Apelo a su sensibilidad política y democrática. (Una señora diputada: ¡Qué bien educado!, ¡qué diferencia!) La presidenta de la Cámara atendió aquella apelación. Señor presidente -concluyo-, que el señor presidente no la tiene es evidente, pero al menos ahórrenos las monsergas.

Muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Gracias. (Rumores.)

¡Silencio, por favor!

Me permitirá que le diga con el mismo respeto que he seguido su intervención en esta cuestión de orden -pido disculpas al siguiente orador, pero es importante que esto se diga- que tengo delante de mí -he tenido la precaución de solicitarlos- todos los debates sobre el estado de la Nación desde que existen, desde el año 1983 hasta el año 2004, y le puedo garantizar, señor Zaplana, que en los años 2004 y 2005 se estableció un turno que favorece más no solo al líder de la oposición, sino al resto de los grupos parlamentarios que el que existía antes. Esto es indiscutible. (Rumores.) Déjenme que termine. En cualquier caso, este puede resultar un debate proforma, por lo que comunico a la Cámara que para resolver esta cuestión lo mejor es leer los diarios de sesiones.

(Continúa el señor presidente del Congreso.)

Se encuentra fijado en los "Diarios de Sesiones" -los tengo aquí delante desde el año 1983 al 2004- y, sólo para contestar a su pregunta, le diré que el turno máximo -desconozco los motivos por los cuales en un año, en 1998, fueron cinco minutos- fue solamente de dos minutos. Eso está contrastado. Dos minutos, está contrastado. En cuanto a lo que ha comentado, todas las denegaciones del uso de palabra constan en el "Diario de Sesiones" y puedo garantizarle -y ya termino- mi respeto a usted, mi respeto a su grupo parlamentario y mi respeto al líder de la oposición, pero en este hemiciclo, en esta legislatura, se está tratando mucho mejor que antes -y esto es incuestionable- al líder de la oposición. (El señor Gómez Darmendrail: ¡Qué dices, hombre!-El señor Hernando Fraile: Jamás.) Esto es lo que tengo que decir. La Mesa se va a reunir y la Mesa va a publicar las estadísticas y zanjaremos esta discusión. (Rumores.) Eso sí -y concluyo-, si se demostrara lo que digo, no espero ningún agradecimiento, pero por lo menos espero que se respete al presidente. (Aplausos.)

Continúa el debate. Tiene la palabra el señor Duran.

El señor DURAN I LLEIDA: Gracias, señor presidente.

Señoras y señores diputados, en primer lugar, señor presidente, de bien nacido es ser agradecido y aunque muy posiblemente mis palabras después le obliguen a hacer alguna derivada en su intervención, le agradezco muchísimo que reiteradamente ponga de manifiesto su confianza en que el próximo Gobierno de Cataluña va a ser de Convergència i Unió. (Rumores.) Veo que tiene buenas encuestas y coinciden con las nuestras. Por tanto, gracias, en cualquier caso, por el reconocimiento expreso. (La señora vicepresidenta, Chacón i Piqueras, ocupa la Presidencia.)

Señor presidente, señorías, la naturaleza de este debate nos obliga a evaluar la acción del Gobierno a lo largo de los últimos doce meses, a tenor de cuáles son los problemas de la sociedad española y cuáles han sido las políticas concretas que se han aplicado. Sentadas estas premisas -por todos conocidas-, nos parece lógico echar una mirada retrospectiva a lo que fue este mismo debate celebrado el 11 de mayo del año pasado. En él se aprobaron un conjunto de propuestas de resolución y, al mismo tiempo, el presidente del Gobierno anunció compromisos para el año que culminamos. Quiero recordar a la Cámara, y por supuesto también al Gobierno, que lamentablemente este grupo parlamentario no podrá hacer balance del cumplimiento de sus resoluciones. Por primera vez en un debate sobre el estado de la Nación, el Pleno del Congreso utilizó las mayorías parlamentarias que le apoyaban para rechazar la totalidad de las propuestas de resolución presentadas por nuestro grupo parlamentario. Fuimos, señor presidente, y somos muy conscientes de que aquella decisión no coincidía con la disposición del Gobierno. Fuimos y somos muy conscientes de que aquella exclusión fue consecuencia de la exigencia de una de las fuerzas políticas que le apoyaba parlamentariamente. Usted, señor presidente, en el mismo debate reconocía la generosidad de ese apoyo parlamentario. Un apoyo que -según sus propias palabras- se daba no en función de intereses o de exigencias o de reivindicaciones no razonables. Pues bien, aunque nunca nos pareció razonable condicionar un apoyo parlamentario a que el Grupo Socialista no votara a favor ninguna de nuestras propuestas, aunque nos pareciera más bien infantil tal exigencia, éramos y somos -repito- muy conscientes de que usted, su Gobierno y el grupo parlamentario que le apoya no participaban de tal actitud política. Si se lo recuerdo ahora, por tanto, señor presidente, no es para recriminárselo ni a usted ni a su grupo parlamentario ni a nadie en la Cámara, es para comunicarle precisamente a usted, a su Gobierno y a su grupo parlamentario, y a la Cámara en general, que si en el transcurso de este debate, que se prorrogará el próximo martes día 6, se planteara una situación a la inversa, nuestro grupo parlamentario nunca le exigirá aplicar el mismo rasero.

(Continúa el señor Duran i Lleida)

Si lo recuerdo hoy, señor presidente, es también por una segunda y poderosa razón. Este grupo parlamentario nunca supeditará el reconocimiento de logros positivos para nuestra sociedad en función de quienes los obtengan, algo muy distinto de lo que hoy se da en el debate político catalán, donde la posición de algunos respecto al nuevo Estatuto no se afirma basándose en los contenidos sino en la reacción tan pueril como irracional y desatinada de quién y cómo, entre otros, lo ha hecho posible. Esta reacción puede entenderse durante unos días pero aparece para nosotros como absurda, inmadura e irreflexiva cuando se sostiene más allá del comprensible rebote inicial.

Empezaba el 11 de mayo su intervención, señor presidente, como lo había hecho en su debate de investidura, hablando de la política contra el terrorismo. Por tanto, como decíamos ayer al encarar este complejo capítulo de la acción de Gobierno, hoy el recuerdo y reconocimiento de Convergència i Unió es para las víctimas y sus familiares, para aquellos que, fruto del terror, han visto truncado su proyecto de vida, su familia, su derecho a vivir en paz. Señor presidente, hablando de la política contra el terrorismo usted remarcaba que se necesitaban dos condiciones: la fortaleza del Estado de derecho y la unidad democrática. Las necesitaba y las sigue necesitando. Añadía después, señor presidente, enlazándolo también con su discurso de investidura, que esta legislatura, la que estamos viviendo, iba a ser de gran trascendencia para el final de ETA, a la que solo le admitía un futuro: disolverse y deponer las armas. En todos sus objetivos estamos de acuerdo, señor presidente. De hecho, siempre hemos estado al lado del Gobierno y de su ministro del Interior, de este y de los anteriores gobiernos, fuesen del partido que fuesen. Somos de los pocos que podemos afirmarlo sin problemas de conciencia. El presidente del Gobierno, por otra parte, nos recordó en ese debate su deber de trabajar para lograr el fin de la banda terrorista, y dijo algo que nos pareció y nos parece sumamente importante: el fin de la violencia no tiene precio político, pero la política puede contribuir al fin de la violencia. Creemos que la política está haciendo su contribución. El anuncio de ETA de un alto el fuego permanente es fruto no solo de la política, pero también de la política, y no solo de la política de su Gobierno, pero también de la política de su Gobierno. Señor presidente, si el 11 de mayo del año 2005 usted decía que nadie debía hacerse ilusiones, pero que su obligación era trabajar por la esperanza, hoy hay motivos para la ilusión y para la esperanza, sin ignorar que para que esta se consuma, para que la ilusión no tenga sombras que la eclipsen, nos falta por recorrer todavía un camino largo y muy dificultoso. Señor presidente, cuente con nuestro apoyo para transitar por este camino, que no le brindamos desinteresadamente. Nos interesa que llegue el día, cuanto antes mejor, en el que el terror, el asesinato, la extorsión y la violencia den paso a la convivencia, a la garantía del derecho a la vida y, en definitiva, a la paz. No obstante, señor presidente, a pesar de ese apoyo que reconozco interesado en los términos que expresé, solo le pedimos que contribuya tanto como esté a su alcance a la unidad democrática, a la unidad de todos los partidos democráticos y al diálogo con todos y cada uno de ellos, primando al principal partido de la oposición y a su líder, pero no excluyendo a ningún otro grupo parlamentario, hablando lo menos posible y trabajando lo máximo que puedan. Esta unidad exige sensibilidad por parte suya y de su Gobierno, señor presidente, hacia quienes representamos la pluralidad de esta Cámara y, especialmente, hacia el grupo principal de oposición y hacia el propio Gobierno vasco, para que conozca los pasos a dar por comunicación directa y no a través de declaraciones o intervenciones públicas.

Dicho esto, señor presidente, y a partir de estas premisas, el principal partido de la oposición y el conjunto de esta Cámara tienen, a juicio de este grupo parlamentario, que asumir sus responsabilidades y apoyarle en todo y para todo, sabiendo y asumiendo que la política puede contribuir, como usted señalaba, al fin de la violencia. Estamos a su disposición para este objetivo sin más matices que los expresados.

(Continúa el señor Duran.)

Le vamos a acompañar en este largo camino, señor presidente, incluso si la ilusión colectiva y la esperanza que hoy compartimos se frustraran. Si fracasara en el empeño de su objetivo final, señor presidente, también tendría nuestro apoyo. Si otros lo intentaron y fracasaron, justo es que ustedes también tengan nuestro apoyo ante tal eventualidad; usted y su ministro del Interior, señor Rubalcaba, al que también queremos expresar nuestro apoyo en este objetivo, como antes lo expresamos a su antecesor, señor Alonso. Pero, señor presidente, señoras y señores diputados, no solo la política puede y debe contribuir al final de la violencia. No debe haber precio político. Por supuesto, estamos de acuerdo. Lo decía muy bien el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, en una entrevista: La paz no puede ir vinculada a un precio político porque esto sería como legitimar la violencia para un objetivo político. Estamos de acuerdo, señor presidente. El Estado de derecho es el que debe imperar en todo el proceso, desde su inicio hasta el final, pero vuelvo a remarcar que no solo desde la política puede y debe contribuirse al final de la violencia. Todas aquellas instituciones cuyas decisiones afectan al proceso no pueden ignorar el objetivo. Atención, no se puede vulnerar la ley jamás, por supuesto, ni nadie puede esperar que eso ocurra, pero sí se pueden atender las circunstancias políticas y sociales en las cuales debe aplicarse la ley, dando valor a lo que legalmente tenga valor y dejando para la política lo que políticamente sea relevante para este objetivo final que perseguimos. Es la hora de mirar con firmeza el futuro, pero con las luces largas, no con luces de posición. No es la hora de protagonismos personales, ni del Gobierno ni de nadie, ni dentro ni fuera de la política. Es la hora de intentar todos juntos -policía, víctimas, jueces, políticos- sentar las bases para que el final de la violencia sea irreversible. Si el fracaso llegara un día, señor presidente, y ojalá que no llegue, nunca pueda señalarse a otro responsable que no sea ETA y su entorno. Ese es nuestro claro objetivo.

Señor presidente, quiero hablarle ahora de otro problema ya suscitado en el debate anteriormente mantenido, el problema de la inseguridad ciudadana. Recordará que en la última sesión de control le pregunté al respecto. Este último fin de semana he dialogado con sus ministros de Justicia y de Interior respecto a esta cuestión. Creo que podemos coincidir en que tenemos ante nosotros un grave problema, un problema que además es percibido por la ciudadanía como un gravísimo problema, me refiero al de la delincuencia organizada. Tenemos el deber de transmitir a la ciudadanía señales inequívocas de que estamos, como ellos, preocupados, pero al mismo tiempo ocupados en resolver con eficacia el problema. Sin seguridad no hay libertad, y una de las obligaciones fundamentales del Estado es garantizar esa libertad. En torno a la delincuencia organizada y al problema serio y grave que se nos plantea, hasta el extremo de popularizar esa expresión de ni en casa puedes vivir tranquilo o seguro, permítame, señor presidente, expresarle algunas consideraciones. La primera de ellas es formalista, pero no por ello carente de importancia. En contra, señor presidente, de voceros interesados y destacados en airear falsedades que perjudican al autogobierno de Cataluña, debe quedar claro que el hecho de que solicitemos más presencia de la Guardia Civil en las comarcas de Tarragona y sur de Barcelona, unas de las más afectadas, no es porque los mossos d'esquadra, es decir, la policía de Cataluña se haya mostrado más o menos efectiva, sino simplemente porque, por los acuerdos adoptados en la junta de seguridad con el Gobierno del Estado -por cierto, el anterior- y sin ninguna discrepancia en Cataluña, se acordó que el último territorio para el despliegue de nuestra policía autonómica serían las comarcas de Tarragona y sur de Barcelona, lo que no significaba para nada dejarlas desprotegidas, si, precisamente, el Estado hubiese cumplido con su deber de mantener los efectivos de la Guardia Civil necesarios hasta que llegaran los mossos d'esquadra en la fecha oportuna.

(Continua el señor Duran i Lleida.)

Señor presidente, por eso hoy solicitamos -lo habíamos hecho antes- más efectivos de la Guardia Civil. Pero no solo es cuestión de más efectivos, sino de cooperación e intercambio de información entre los diversos cuerpos policiales a nivel estatal y también a nivel europeo. Señor presidente, he aquí una de aquellas cuestiones de interés ciudadano que la Constitución europea pretendía dar respuesta cuando se dice, a mí qué me importa la Constitución europea. La Constitución europea pretendía dar respuesta creando un espacio común de seguridad jurídica y libertad. Al margen de más efectivos y de mayor cooperación estamos convencidos de que nos conviene una reforma penal. Sé que su Gobierno comparte esta opinión y nosotros compartimos con ustedes que una reforma seria y eficaz no puede hacerse a golpe de crónica de sucesos de un noticiario. Hemos caído ya en demasiadas ocasiones en ese defecto, como para no evitar tropezar de nuevo con la misma piedra. Existen tres cuestiones que creo conveniente abordar: tratar la delincuencia organizada como asociación ilícita, incrementar las penas de la tentativa del delito de robo y consecuentemente revisar la prisión preventiva para tales casos.

Se mezcla el serio y grave problema de la delincuencia organizada con el de la inmigración por la nacionalidad de muchos de los implicados. Es obvio que requerimos un mayor control de fronteras y que la inmigración es un problema que no puede abordarse solo desde el lenguaje políticamente correcto. No podemos permanecer pasivos. Sería una grave irresponsabilidad, tan grave como implicarse en este debate desde aquellos que tenemos asumidas responsabilidades políticas, responsabilidades públicas, desde la demagogia que fomentan tácitamente o incluso expresamente la xenofobia y el racismo. Señor presidente, de esto ha habido estos últimos días más de lo razonablemente deseado e incluso de lo esperado. Por tanto, no hablaré ahora de inmigración; lo haré expresamente después para alejarme claramente de cualquier tentación o interpretación confusa.

Señor presidente, quiero hablarle ahora también de política exterior y singularmente de política europea. Usted decía, en su último debate del debate sobre el estado de la Nación, que la política exterior de su Gobierno había tenido como una de sus principales líneas de fuerza el regreso al corazón de Europa. De hecho, para nuestro grupo parlamentario hablar de política europea ya no es hacerlo de política exterior, Europa es ya nuestra realidad interior. De hecho, así lo sostiene el propio Tribunal Constitucional en algunas de sus sentencias dictada entre pleitos entre comunidades autónomas sobre esta cuestión y el Gobierno del Estado. Efectivamente, señor presidente, regresamos al corazón de Europa, desbloqueamos la Constitución europea y la aprobamos mediante referéndum y es mucho, sobre todo comparando con lo que teníamos. Sin embargo, el latir de ese corazón es prácticamente imperceptible. No se trata de un paro cardiaco, pero sí de una clara insuficiencia de riego sanguíneo. Los referéndums de Francia y Holanda supusieron dos isquemias coronarias que han dejado huella en el corazón europeo y que han supuesto, al mismo tiempo, una paralización y una inmovilización de la Constitución. Ante tal diagnóstico la Unión Europea acordó darse un año de reflexión, que este fin de semana en Austria los ministros de Exteriores han ampliado. Posiblemente sea la solución más acertada, la más realista. Habrá que esperar nuevos acontecimientos. Mientras tanto ha habido ideas en Alemania, de la canciller y en Francia, de Sarkozy, entre otros países. España hizo bien sus deberes -lo dije antes- con el referéndum y nos dio y nos da una cierta autoridad ante el pronóstico reservado que vive la Unión Europea, pero no lo hemos sabido aprovechar. En un debate de una cumbre europea recuerdo haberle solicitado al señor presidente que creara algún tipo de grupo de reflexión para poder aportar entre todos ideas a este debate. No se ha hecho, pero seguimos pensando que esta es una buena propuesta. El último barómetro de Euroestat nos recuerda, señor presidente, que el 66 por ciento de los europeos temen futuras ampliaciones por entender que va a perjudicar a la cohesión de los países y por equipararlos a mayor dificultad para encontrar empleo. Por otra parte, existe la sensación de que Europa se diluye como proyecto político a medida que se va ampliando. En cualquier caso, el Gobierno español debería apoyar y promover la celebración de una conferencia intergubernamental con unos objetivos muy precisos, no con el objetivo de reabrir ninguna negociación sino simplemente de abordar y dar señales positivas ante cuestiones prácticas sobre lo que se refiere al funcionamiento de la Unión Europea ampliada tras la adhesión de los dos próximos países. Señor presidente, puede que nuestras ideas no sean las más acertadas, pero en cualquier caso entendemos que necesitamos abundar en ese ámbito de las ideas de cara al futuro europeo.

(Continúa el señor Duran i Lleida)

De la política europea nos vamos, señor presidente, a la política exterior. No en vano el compromiso y la voluntad política de este Gobierno es enmarcar su política exterior en el seno de una política exterior y de seguridad común. Permítanme, en este ámbito, recordar que recientemente, en Viena -ustedes han sido unos de los protagonistas-, ha tenido lugar la IV cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe. Me parece bastante realista -y no es responsabilidad de su Gobierno- calificarla de poco relevante, más allá de contactos bilaterales. América Latina, hoy, no ocupa un lugar preferente en la agenda europea, como no lo ocupa tampoco la política euromediterránea, y lo vimos claramente en la conferencia Euromediterránea de Barcelona; en cambio, para España, América Latina y el Mediterráneo tienen un papel relevante, que debe jugar su Gobierno y se espera que lo juguemos en muchos países europeos, en América Latina y en la otra parte del Mediterráneo.

Cuando se habla de política exterior española respecto a América Latina se suele afirmar que ni Venezuela ni Cuba deben ser los únicos referentes de la acción exterior española. Estoy de acuerdo, señor presidente, en que México, Chile Mercosur, son otras áreas o países donde también es relevante nuestra política exterior. Pese a ello, hay factores que España debe tener presentes y que nos deben inducir a la reflexión. El Pacto andino se debilita, el liderazgo de Hugo Chávez influye en la debilitación del Pacto andino; por otra parte, Mercosur no vive sus mejores momentos a raíz de la confrontación entre Argentina y Uruguay por el famoso conflicto de las papeleras. España tiene unas relaciones con Venezuela y su presidente, que debe sin duda continuar, pero debe dejar claro, tanto en la política como en los gestos, cuál es el límite de esa relación a partir de determinadas actitudes de su presidente. Observarán, señor presidente, señor ministro de Exteriores, que no hablo de Bolivia. Lo hago expresamente. Hay una negociación y me parece absurdo añadir comentarios políticos que pudieran entorpecer los objetivos que persigue el Gobierno, en ese caso, no simplemente de cara a las empresas, sino a otras cuestiones o consideraciones políticas que ha puesto de relieve.

El proceso mediterráneo -lo dije antes- está en stand by. Sé que el proceso Israel-Palestina, la guerra de Irak y el conflicto del Sahara no han permitido la actuación y los acuerdos que se necesitan también en la otra ribera del Mediterráneo. Pero es cierto también que Europa, señor presidente -el ministro de Exteriores lo conoce bien-, no sitúa hoy como prioridad la política euromediterránea. No pudimos, pero yo creo que hay que insistir en crear una secretaría, como las conferencias iberoamericanas, que dé continuidad al proyecto de la política mediterránea europea y que garantice, más allá del albur, del interés y de la agenda política de cada presidencia semestral.

Este fin de semana, señor presidente, en unas jornadas del Círculo de Economía -algunos miembros de esta Cámara estuvieron presentes-, oí una conferencia de don Javier Solana. El título de la conferencia era Hacia dónde va el mundo. Conferencia interesante, donde el señor Solana señalaba como problemas del mundo actual -más que prioridades- la seguridad, la necesidad de tratar de manera distinta a quienes sufren la globalización, la reforma institucional, las pandemias y, añadía, la energía y el agua. De energía quisiera hablarle, señor presidente, y también de agua. Actualmente, el petróleo y el gas, juntos, representan en España el 70 por ciento de nuestro consumo energético, superior al promedio europeo -64 por ciento- y al de Estados Unidos u otras economías desarrolladas: 65 por ciento en Estados Unidos, 64 por ciento en la OCDE y 61 por ciento en el mundo. Nuestro consumo se incrementa, incluso, a un nivel que no se corresponde con el crecimiento de nuestro producto interior bruto. Además, tenemos una dependencia de países donde no siempre está clara, por su democracia y su estabilidad política, la garantía del suministro. Tenemos aquí un gran reto de futuro, señor presidente.

El Gobierno abrió la mesa de diálogo sobre la evolución de la energía nuclear en España, convocada en noviembre pasado por el titular del Ministerio de Industria. Me gustaría saber, señor presidente, cuál es la posición de su Gobierno, la suya en particular. ¿Van a cerrar centrales nucleares, como se dio a entender en el último debate sobre el estado de la Nación, o a mantenerlas, como después sugerían usted y el ministro de Industria? Me parece que hoy mismo, o ayer, ha habido unas declaraciones en esa misma dirección. Respecto a la política de residuos, ¿qué opinión tiene el Gobierno? ¿Dónde se construiría el almacén temporal centralizado? ¿No sería la hora de abrir un gran debate sobre la energía nuclear, señor presidente, sin apriorismos, sin complejos, con pedagogía? Varios países de la Unión Europea lo están haciendo, incluso pretenden construir nuevas centrales nucleares, con nuevas tecnologías, ante la escalada de precios de los combustibles fósiles. Lo hacen con la convicción de que la energía nuclear tiene un papel, al menos transitoriamente.

(continua el señor Duran i Lleida)

La nueva generación de energía nuclear, dicen, garantiza la seguridad de los reactores; las investigaciones sobre isotrópos de corta duración, dicen, la garantiza respecto a los residuos. El consumo de petróleo -eso es cierto- produce una combustión que emite toneladas de CO2 a la atmósfera, provocando una factura considerable en términos ecológicos y también económicos. Sobrepasamos en mucho las condiciones de cumplimiento del Protocolo de Kioto, entre otras cosas, porque no se negociaron bien ni las condiciones ni el calendario, pero ¿queremos contribuir más al calentamiento del planeta con esas emisiones de CO2 a partir del uso del petróleo? Si el coste de esta factura es conocido en términos ecológicos y económicos, ¿cuánto costaría la cobertura del riesgo de un accidente nuclear? ¿Hay más, hay menos? ¿Existe algún riesgo hoy o no de la nueva tecnología nuclear? ¿Pueden sustituirse las actuales centrales nucleares obsoletas en algunos casos, como la de Zorita, por otras nuevas? Como rezaba el titular de un reportaje de un periódico prestigioso al respecto -yo también lo suscribo-: ¿Nucleares? De entrada no, pero depende. Le invito un día a tener un debate sereno, insisto, para reflexionar en torno a esta cuestión.

Nuestro grupo político, hablando de agua, insiste en algo que ha hecho siempre: volver a plantear la necesidad del trasvase del Ródano para aprovechar el agua sobrante de la Europa húmeda hacia la España seca. Eso permitiría que el agua del Ebro se utilizase para lo que se utiliza; permitiría, en cualquier caso, liberar agua del río Ter a favor del desarrollo de las comarcas de Girona; permitiría, por supuesto, abastecer no simplemente a Barcelona -área metropolitana-, sino al levante. En el Ródano sí hay, señor presidente y señorías, agua para todos. Y alternativas para el trasvase del Ródano hay más de una. Le rogamos que piensen, reflexionen y estudien esa posibilidad.

Puesto que de infraestructuras estamos hablando, estoy convencido de que en los próximos presupuestos, señor presidente, van a corregir el déficit de inversión de infraestructuras de los dos últimos ejercicios presupuestarios. Sé y soy consciente de que hay una previsión en el Estatuto, pero mientras tanto espero -reitero- que sea corregido porque en el año 2006 el peso de la inversión del Estado en Cataluña ha sido inferior al del año anterior y solo las obras del AVE vienen a representar la mitad de toda la inversión del Estado en Cataluña. Hablando de infraestructuras también, señor presidente, este grupo parlamentario lamenta la indefinición del Gobierno y las exigencias de sus aliados parlamentarios, que han impedido el avance de una obra que ya figuraba en los presupuestos del Estado como es el cuarto cinturón, la B-40, en torno al área de Barcelona.

En materia de ferrocarril, señor presidente, los servicios de Cercanías empeoran día a día en Cataluña. No hemos dejado de presentar propuestas para mejorar el servicio de cara a la ciudadanía, a los usuarios. Le pedimos un impulso decidido en esta materia. Sepa, señor presidente, que la propia campaña publicitaria: Sube y disfruta del viaje, provoca las iras de los sufridos usuarios habituales, que ven cómo los trenes de Cercanías les ocasionan retrasos e incomodidades y la consiguiente repercusión de estos retrasos en el propio transporte urbano público del área metropolitana. Señor presidente, en el último debate de política general hablaba de la educación. Nosotros hemos estado con ustedes en lo que ha sido la LOE. Desde esa perspectiva ha sido una ley que en cualquier caso -y después hablaré de ello- ha podido resolver problemas importantes en la medida en que se tramitaba en este grupo parlamentario. Precisamente fue en esa ley -y por ello lo recuerdo- donde nuestro grupo parlamentario también ha insistido en algo en lo que usted se ha comprometido y que yo celebro, que es un compromiso respecto a la seguridad vial. Lo hemos pedido siempre, lo hemos practicado y estamos convencidos de que el presidente es consciente del reto que tenemos frente a nosotros.

Se ha hablado mucho de la economía. Nadie niega que estamos en un crecimiento del 3 por ciento, superior a la media europea, pero también sabe todo el mundo que el crecimiento es del 5 por ciento en cuanto a demanda interna y que al mismo tiempo hay un par de puntos que nos detraen el propio crecimiento de lo que son las importaciones respecto a las exportaciones. Es cierto que se crea empleo: 907.000 nuevos empleos de acuerdo con la EPA, pero se han cambiado las condiciones de la estadística. Lo importante es saber y recordar que por primera vez desde que nos incorporamos a la Unión Europea, si analizamos el PIB per capita y lo comparamos con la Unión Europea, nos llevamos la sorpresa de observar que este año perdemos posiciones relativas respecto a la media comunitaria. El sector económico tiene otros problemas que no mejoran y empeoran: la inflación, señor presidente. El año pasado no conseguimos nuestro objetivo, lo duplicamos. Este año las cosas todavía van peor.

Desde la perspectiva del sector exterior, señor presidente, se incrementan las importaciones, como antes referí, y disminuyen las exportaciones y, por tanto, se desequilibra nuestra balanza comercial.

(Continúa el señor Durán)

Esta semana leíamos en los periódicos cómo algunas empresas decían que, en función de las previsiones que inicialmente había en cuanto al trato del I+D+i, podían dejar lo que era el espacio territorial de Cataluña, algo que también puede referirse a cualquier otro lugar de España. Afortunadamente para nosotros nuestro pacto con el Gobierno respecto a la reforma fiscal nos permite señalar a estas empresas que se va a mantener ese tipo de deducciones, que se va a reducir -como se señaló esta mañana- el impuesto sobre sociedades para las pequeñas empresas del 30 al 25 -ya pasó en el anterior Gobierno del 35 al 30 a propuesta de Convergència i Unió-, que se va a aplicar de manera inmediata y que el impuesto para las grandes empresas va a pasar del 35 al 30 y se va a aplicar en dos años y no como estaba previsto, sin perjuicio de nuevas introducciones y modificaciones que añadiremos en el trámite parlamentario, no simplemente en el impuesto sobre sociedades, sino en el impuesto sobre la renta de las personas físicas.

Permítame, señor presidente, que haga referencia a la reforma laboral. Estamos de acuerdo, está bien orientada, pero es completamente insuficiente a nuestro juicio, y creo que el diálogo social ha evidenciado sus límites. Necesitamos más reformas en nuestro mercado de trabajo, orientadas a vincular las mejoras salariales con la productividad y los cambios de horarios, la política de seguridad del trabajo, etcétera.

Quizás alguna respuesta podríamos encontrar en torno a algo que nos preocupa, que es la cultura del valor del esfuerzo, en ese debate que antes refería de la ley de educación. Nosotros hemos cumplido con nuestro deber, pero toda la Cámara debe ser consciente de que no hemos dado respuesta a lo que usted mismo planteaba y exigía a nuestra sociedad: un pacto educativo que acabara con la inestabilidad del sistema. Nosotros cumplimos nuestro deber con el Gobierno de la UCD, hemos cumplido con el Gobierno del PSOE cuando la LODE y la Logse, hemos cumplido ahora, no pudimos cumplir con el Gobierno del Partido Popular con la Ley Orgánica de Calidad de la Educación, pero nadie negará que nuestra contribución en ese sentido ha permitido que hoy la Ley de Educación, como en anteriores ocasiones, sea aceptada por colectivos más amplios del conjunto de la sociedad.

Hace escasamente un año, pocas semanas antes del último debate sobre el estado de la Nación, nosotros planteábamos una moción, que es nuestra hoja de ruta sobre vivienda. No estamos de acuerdo para nada, señora ministra, con lo que ha sido, desde la perspectiva de la eficacia, la Sociedad Pública de Alquiler, seguimos pensando que lo mejor sería cerrarla y transferir a las comunidades autónomas el importe del dinero, que a tales efectos ha conseguido unos objetivos mínimos, y solicitamos para Barcelona lo que se ha hecho para Madrid y para otras ciudades y poblaciones: poner a su disposición instalaciones que eran del Ministerio de Defensa o de la Guardia Civil o instalaciones ferroviarias. ¿Cuándo se va a hacer, como se ha hecho en Madrid la operación Campamento, con el cuartel de Navas en Barcelona? ¿Cuándo va a hacerse con el cuartel de La Verneda en Barcelona? ¿Cuándo con el solar famoso que lleva veinticinco años en un barrio de Barcelona pendiente de esa liberación de suelo por parte del Gobierno? En definitiva, señor presidente, somos críticos, desde esta perspectiva, por lo que hace referencia a la política de vivienda.

Permítame que entre en lo que es el Estado de las autonomías y la reforma de estatutos. En su día nosotros dejamos claro que íbamos a defender, como no podía ser de otra manera, la propuesta que venía del Parlamento de Cataluña respecto a las modificaciones del Estatuto de autonomía de Cataluña. Otras comunidades han expresado su idea de reforma del Estatuto. Nosotros creemos que, en contra de lo que se está diciendo, hemos elaborado un buen Estatuto. Por cierto, cuando se dice que la ciudadanía de Cataluña no reclamaba el Estatuto, quiero recordar en la Cámara que representa la democracia de este país que lo reclamaban todos los partidos políticos y que en democracia cuentan los votos y que las fuerzas políticas, todas, a excepción de una, en Cataluña reclamaron en su campaña electoral, y les apoyaron sus votantes, la reforma del Estatuto. Dicho esto, reitero que entendemos que el resultado es un buen Estatuto. El 18 de junio el pueblo de Cataluña está convocado para refrendarlo en las urnas. La ciudadanía catalana, desde el respeto que le inspira su profunda vocación democrática, sabe que una respuesta negativa o relativamente escasa dejaría el autogobierno donde ahora se sitúa, en el pasado, es decir, en el Estatuto de 1979, y sabe también, en cambio, que una respuesta positiva, entusiasta y participativa sería la mejor derrota de aquellos que durante los últimos meses han contribuido con todas las armas para que Cataluña se quedara en el pasado y no avanzara hacia el futuro.

(Termina el señor Duran i Lleida.)

De hecho, señor presidente, solo el PP -con respeto, por supuesto- ha votado en contra del Estatuto en ambas cámaras, solo una fuerza política. Lo han dicho fuerte y claro: No queremos para Cataluña este nuevo Estatuto, queremos que continúe con el de 1979. Es de hecho la misma fuerza política -se recordó antes- que no quería más autonomía, que no quería el Estatuto de Cataluña de 1979. En este contexto, señor presidente, me permitirá poner acento en una cuestión: la confianza en el futuro me permite y me obliga a advertir al Gobierno de que de ninguna de las maneras podríamos compartir proyectos legislativos que fueran contradictorios con el nuevo marco de autogobierno. Están en discusión la Ley Orgánica del Poder Judicial, la Ley de la Dependencia, la del Estatuto de la Función Pública, la Ley de Bases de Régimen Local, leyes sectoriales de Puertos y deben elaborarse y tramitarse, señor presidente, con escrupuloso respeto al nuevo marco autonómico. Si no fuera así, sería la crónica de una ruptura anunciada ante aquellos que hoy comparten pacto y voto por el Estatuto. Estamos convencidos, no obstante, señor presidente, que no será así y en ello confiamos.

Cataluña se sabe y se siente utilizada -nos sentimos utilizados al menos una parte de Cataluña, aquellos que representamos a una parte, no a la totalidad-. Nuestro Estatuto y nuestras pretensiones se han utilizado más bien para cambiar los titulares del banco azul que no para otros objetivos políticos.

Señor presidente, permítame que acabe con unas palabras que yo le reproducía en el debate de investidura. Le decía en nombre de mi grupo parlamentario lo siguiente. "Usted, señor candidato, ha anunciado que piensa gobernar para todos los ciudadanos, no solo para aquellos que le han votado. Es un propósito que le honra -añadía-. Sin embargo, si atendemos a la realidad de la actual situación política y parlamentaria, usted, señor candidato, y su futuro Gobierno tienen también otro reto: no solo deben gobernar para todos, sino que no pueden o no deben legislar solos. Ya explicará -añadía yo- las preferencias si así lo cree oportuno y, si no, el paso de la legislatura ya dará fe de cuáles han sido." En mi intervención en aquel debate, señor presidente, después de repasar la contribución de Convergència i Unió a la gobernabilidad del Estado desde la restauración de la democracia, le anuncié nuestra abstención en la votación de la investidura, esto era lo coherente con los compromisos que habíamos asumido en el programa y campaña electoral. Ciertamente la legislatura ha ido dando fe de sus preferencias en cuanto a los apoyos parlamentarios. Ni en los Presupuestos del año 2005 ni en los Presupuestos de 2006 contaron con nuestro apoyo. En los Presupuestos del año 2005 pocas enmiendas nos fueron aceptadas, algunas muy importantes. Es cierto, sin embargo, que a lo largo de los últimos meses usted y sus ministros han concertado el apoyo de Convergència i Unión con mayor asiduidad. Mucho antes de que se cerrara el debate estatutario, aún votándoles en contra de los presupuestos del año 2006, aceptaron enmiendas sustanciales presentadas por nuestro grupo parlamentario, después hemos pactado leyes tan importantes como la LOE, la Ley del Medicamento de vital importancia para un sector puntero de I + D +i como es el farmacéutico, la reforma fiscal o esta misma mañana incluso que se consumaba el pacto respecto a la Ley de Deuda Externa. Estamos intentando hacer lo mismo con la Ley de la Dependencia, y sobre un tema que después tendré oportunidad de plantearle -la necesidad de afrontar la inmigración también desde la perspectiva de lo que son intereses de Estado- estamos dispuestos a hablar con ustedes.

Por lo visto y oído de alguna fuerza política, señor presidente, creo que se abre un nuevo ciclo en esta legislatura que empezó con un sólido bloque o alianza parlamentaria que ya no es tal. No creo que vaya a producirse una simple sustitución de unos aliados por otros. El tránsito hacia una nueva situación será seguramente mucho más compleja y no olvide que, en nuestro caso, la política catalana será la que va a condicionar nuestra posición en esta Cámara y no nuestra política en Madrid la que condicione la política en Cataluña. Sabe perfectamente que creemos -estamos convencidos- que en octubre los ciudadanos y ciudadanas catalanes deberán acudir a las urnas para expresar el apoyo a un nuevo gobierno, el que de esa voluntad popular nazca, pero en cualquier caso, más estable, más coherente, que garantice una buena acción de gobierno y la recuperación del respeto y confianza para sí y para Cataluña.

Estamos abiertos al diálogo, señor presidente, somos gente seria, creo sinceramente que sólida. Nuestro apoyo ha tenido siempre contrapartidas, ese es el juego democrático. Supongo que a estas alturas, y si me permite utilizar un término aun a riesgo de que se interprete malintencionadamente como mercantilista, usted se habrá dado cuenta que lo barato sale caro. Nosotros no damos cheques en blanco en primer lugar porque queremos saber qué se va a hacer con el cheque y en segundo lugar porque nos han enseñado que es un grave riesgo poner la firma en un cheque sin que previamente se haya consignado el importe. Señor presidente, estoy hablándole directamente a usted. Supongo que no me atiende, pero, en cualquier caso, mis palabras van referidas directamente a usted. Le decía que, por nuestra parte, hay responsabilidad y diligencia; responsabilidad en ser conscientes de nuestras diligencias ideológicas y programáticas y diligencia también acabar puntualmente este debate máxime dada la actitud del señor presidente.

Muchas gracias. (Aplausos.)

La señora VICEPRESIDENTA (Chacón i Piqueras): A usted, señor Duran i Lleida, muchas gracias.

Continuamos, señorías, con la respuesta al señor Duran i Lleida del presidente del Gobierno.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero):

Muchas gracias, señora presidenta.

Muchas gracias, señor Duran, por su intervención y su tono. Voy a abordar los temas que ha planteado, casi todos ellos sectoriales, para dejar las reflexiones políticas de otro calado para el final. En relación con la seguridad ciudadana quiero expresarle el reconocimiento al tono de responsabilidad que ha utilizado desde esta tribuna. Esta mañana y esta tarde he expresado, en nombre del Gobierno, los esfuerzos que hemos hecho en estos dos años fundamentalmente para incrementar el gasto que corresponde al Gobierno de España en relación con el número de efectivos de Policía y Guardia Civil, para crear nuevas unidades que puedan reprimir con mucha más eficacia el crimen organizado, las bandas que ejercen una violencia y que provocan una notable inquietud, especialmente en algunas zonas de nuestra geografía y que el resultado ha sido una contención de los datos de la criminalidad. Estamos convencidos de que el incremento de efectivos que hemos promovido y las nuevas unidades y la nueva organización más la cooperación internacional y la colaboración entre todas las policías de nuestro país dará resultados más positivos. No le voy a dar las cifras de la eficacia en estos dos años contra el crimen organizado o las bandas. Los datos son muy llamativos pero la responsabilidad de un Gobierno, cuando hay inquietud y existen problemas, no es solo exponer los éxitos que se han producido, sino comprometerse ante la ciudadanía reconociendo que tenemos el problema y poner a su disposición todos los medios de los que disponga. En el caso de lo sucedido en Tarragona en ningún momento el Gobierno de España va a hacer una valoración sobre la planificación del despliegue anteriormente realizado de los Mossos d'Esquadra en relación con la Guardia Civil en Tarragona, sino que vamos a responsabilizarnos y a ayudar en la medida de nuestras posibilidades. Como usted sabe, la Policía y la Guardia Civil tienen 8.437 efectivos en Cataluña, con la última incorporación de algo más de 300 efectivos de guardias civiles que se ha producido en Tarragona. Están al servicio de los ciudadanos de Cataluña -como siempre hace la Policía y la Guardia Civil-, están con la mejor actitud de colaboración con los Mossos d'Esquadra y con las policías locales. Me consta -porque me lo ha transmitido directamente el ministro del Interior- que, como consecuencia de la visita a Tarragona, ha comprobado que la colaboración y la coordinación entre Guardia Civil, Policía Nacional, Mossos d'Esquadra y policías locales es una buena colaboración. Desde luego, hay que preservarla, intensificarla y mejorarla. El Gobierno de España siempre estará dispuesto, respetando las competencias de la policía autonómica de Cataluña, a colaborar con la máxima disponibilidad para que los ciudadanos de Cataluña se sientan seguros con la Generalitat de Cataluña. Esperemos que los refuerzos, las nuevas unidades, vayan dando resultados, como SS.SS. conocen que están dando en detenciones que son significativas.

Además de la seguridad ha abordado el tema de las inversiones en infraestructuras en Cataluña y el esfuerzo realizado en los últimos años. Señor Duran, más allá de lo que significa la disposición adicional tan conocida, llevada y traída del Estatuto de Autonomía sobre el compromiso para los próximos siete años de una inversión en Cataluña por una cuantía equiparable al PIB de Cataluña en relación con el conjunto del producto interior bruto de España, es un compromiso de que en los años que dependa de este Gobierno se va a cumplir escrupulosamente. Por lo tanto, habrá un importante aumento del volumen de inversiones. En distintas actuaciones en Cataluña -aumento de la financiación sanitaria, las inversiones en transporte, en ferrocarril, convenios de distinta naturaleza en el ámbito de la cultura, de la educación- el esfuerzo económico en Cataluña ha sido importante y, desde luego, ha representado un esfuerzo en todos los ámbitos -incluida la sanidad- cercano a los 15.000 millones de euros.

fin

(Continúa el señor presidente del Gobierno)

Por supuesto, como acabo de decirle, estamos dispuestos al compromiso de la disposición adicional del Estatuto de Cataluña, que incluye la posibilidad de inversión en infraestructuras de transporte y también la posibilidad de rescate de peajes que, por supuesto, el Gobierno va a afrontar en Cataluña porque lo necesita.

En cuanto a la política exterior y política de la Unión Europea, es acertado que la política de la Unión Europea sea considerada más como una política interior que exterior. Señor Duran, usted conoce muy bien, porque se aproxima con facilidad a esta materia, que la Unión Europea en estos momentos está en un compás de espera respecto a lo que representa su proyecto político de futuro después de lo que sucedió en los referendos en Francia y en Holanda; un compás de espera que lógicamente tiene mucho que ver con el horizonte de las elecciones presidenciales francesas, con la situación política que derive de las mismas y con cuál sea la posición de la presidencia francesa a partir de ese momento, para poder relanzar así un proyecto sobre el que se está trabajando de manera informal entre distintos gobiernos y que seguramente dé lugar al impulso de algún grupo concreto de trabajo para analizarlo por parte de las próximas presidencias de los Consejos Europeos. Sí hay una cosa evidente por razón de lo que hemos representado en cuanto al impulso del proyecto constitucional europeo y por razones de estabilidad política -porque no tenemos un horizonte electoral inmediato- es que España y Alemania deben comportarse en un escenario de liderazgo para recuperar ese pulso político europeo con relación a lo que significa el proyecto constitucional. Esa es nuestra voluntad y nuestra disposición.

Con relación a la política exterior -elemento importante en el debate con el señor Rajoy-, quiero reiterar tres ideas en torno a nuestra política exterior. La política en el ámbito de la Unión Europea para España es una política exterior consolidada; afortunadamente. A pesar del escenario de incógnitas que existe sobre el Tratado constitucional europeo, Europa es una unidad política con sólidos cimientos, con un rodaje, con una institucionalidad y con objetivos que se van cumpliendo con una mayor o menor eficacia. Pero en términos políticos lo que representa la Unión Europea está muy cuajado y sobre todo en un país como España. Por tanto, por nuestros intereses, pero también por los intereses de Europa en nuestra política exterior, tenemos que poner la mirada de manera prioritaria en el ámbito de lo que representa la política exterior en el sentido más auténtico y puro, de relación diplomática, de presencia, de generar confianzas y de generar alianzas en todo aquello que tenga que ver con la frontera sur de España, con el Magreb, con el Mediterráneo, con el África subsahariana donde, como ya he denunciado esta mañana, España ha estado ausente durante demasiado tiempo. Buena parte de los elementos que van a determinar algunos de los desafíos que tenemos como país no los vamos a tener mirando al norte; mirando al norte tenemos confianza, progreso y más o menos velocidad en ese progreso. Sin embargo, mirando al sur tenemos fuertes desafíos.

(Continúa el señor presidente del Gobierno)

Además, tenemos fuertes obligaciones porque para este Gobierno es una obligación afrontar la responsabilidad como país ante tanta pobreza, tanta miseria, tanta desigualdad y tanto sufrimiento como el que existe al sur de nuestra frontera. Por ello, sin duda, esa está siendo una prioridad. Lo es Marruecos, porque la primera política exterior que el Gobierno de un país responsable debe hacer es la política de vecindad y creo que puedo decir que hoy las relaciones con los tres países con los que compartimos vecindad, con Francia, Portugal y Marruecos, es una relación excelente y eso para nuestro país es una garantía. En segundo lugar, tenemos en Latinoamérica otra área decididamente de gran relevancia política, económica y cultural. Durante estos últimos meses he visto algún artículo de opinión e incluso he oído alguna crítica política, supongo, aunque no recuerdo en concreto, sobre lo que ha representado que el Gobierno -y especialmente el presidente- haya tenido una presencia menor en Latinoamérica porque no he hecho viajes allí durante este año. Pero quiero recordar que Latinoamérica ha tenido elecciones prácticamente en todos los países en el último año y todavía tiene alguna pendiente en los próximos días como la de Perú. Ayer fue en Colombia y, como saben ustedes, ha habido una larga lista de procesos electorales y creo que, en general, pero de manera muy singular, España debe ser enormemente respetuosa. Hemos tenido alguna experiencia en México, no precisamente positiva, sobre la intervención de algún líder político español que se desarrolló durante una campaña de muchos meses, como son las campañas en los países latinoamericanos y creo que esa prudencia aconseja tener una actitud de no dar ni el más mínimo argumento para que se pueda interpretar que hay interferencia electoral en los países latinoamericanos. En tercer lugar, señor Duran, estamos haciendo un gran esfuerzo en todo lo que significa el continente asiático, sobre todo desde el punto de vista económico. Tanto la visita que yo hice a China como la devolución de esa visita a nuestro país por el presidente del China hace pocos meses, está dando unos resultados, desde el punto de vista económico y comercial, de gran interés para nuestras empresas. Ahí están los datos, el aumento de exportaciones y creo que ahí tenemos un enorme espacio de oportunidad, igual que en un país de tanta trascendencia desde todos los puntos de vista como India, que es en estos momentos objetivo prioritario del Gobierno, al cual tengo la fortuna de poder viajar dentro de muy poco para fortalecer y establecer esas relaciones políticas y comerciales en áreas donde hasta hace poco tiempo teníamos muy poca acción, muy poca presencia, muy pocas oportunidades, muy pocas exportaciones, muy poco comercio y estamos volcándonos especialmente en todo aquello que afecta a la dimensión económica y singularmente lo está haciendo el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo que ha puesto en marcha diversos planes para la mejora de la internacionalización de la empresa, un Plan Asia que ha sido elaborado por el conjunto del Gobierno, por los diversos ministerios, y que está dando resultados muy positivos.

Patrón de crecimiento, economía. Ha entrado usted en la economía y quiero darle algunos datos que me parecen significativos. Ha hablado de las exportaciones. Señor Duran, creo que es usted un hombre que está al día en los datos, en las cifras -ha demostrado siempre rigor- y seguramente los conoce. En todo caso, quiero recordar cómo van las cosas porque el primer trimestre de 2006 las exportaciones totales se han incrementado un 17,4 por ciento en términos nominales y un 12,7 por ciento en volumen. Unas tasas de nuestras exportaciones, señor Duran, que no se conocían desde hace más de cinco años. En lo que va de año 2006 se ha conseguido una diversificación geográfica de las exportaciones, que era nuestro objetivo como Gobierno, a los países más dinámicos y, en concreto, como ya he señalado esta mañana y ahora reiteraba: Estados Unidos, 43,9 por ciento; Japón, 27,1 por ciento; Rusia, 45 por ciento; el Magreb y China, 43 por ciento; América Latina, 51,6 por ciento.

(Continúa el señor presidente.)

Y lo que es más importante -este dato aún no lo he aportado a la Cámara-, las exportaciones de bienes de capital que tienen más contenido tecnológico, señor Duran, se han incrementado un 47,2 por ciento en el primer trimestre del año 2006 y por sectores destaca el incremento de las exportaciones de medicamentos, 84,6 por ciento; maquinaria de obras públicas, 42 por ciento; material de transporte, 62 por ciento y atención porque la confección textil, con un incremento del 21,4 por ciento en el primer trimestre del año 2006, rompe una tendencia de tres años con valores cercanos al cero por ciento y alcanza tasas que no se conocían del sector textil en su exportación desde 1996. Seguramente es una muy buena noticia cuando esto se escuche en aquellas áreas geográficas donde hay una presencia muy importante del sector textil. Por tanto, señor Duran, los resultados ponen de manifiesto que la política se está orientando bien y que afortunadamente el cambio de las exportaciones está arrojando resultados favorables para el cambio del patrón de crecimiento que, señor Duran, como usted conocerá, los últimos datos de crecimiento económico del trimestre, que es el 3,5 por ciento del PIB, ponen de manifiesto que ya hay un cambio ligero en el patrón de crecimiento. La aportación de la demanda interna es menor y la aportación de las exportaciones en relación con las importaciones algo mejor desde el punto de vista de lo que debe ser la tendencia a reducir nuestro déficit comercial en el exterior.

Sin embargo, usted tiene más argumentos en el tema de la inflación obviamente. Ya lo he expresado aquí y es el único dato que puede despertar una preocupación en nuestra economía por el impacto que tiene en muchos aspectos. Es cierto que es objetivo reconocer que un tercio de ese aumento de la inflación tiene que ver con la evolución del precio del crudo, del precio del petróleo, que eso es un mandato casi más a este Gobierno y a todos los gobiernos para hacer un reequilibrio en cuanto a la composición de nuestra dieta energética, de avanzar todo lo rápido que podamos en más energía alternativa, en más energía limpia y de depender menos por el impacto que tiene lógicamente en precios, en la economía en general, nuestra dependencia altísima de los carburantes del petróleo.

En relación con la energía he de decirle que, como he explicitado, el Gobierno trabaja en varias direcciones como asegurar el suministro y asegurar algunos de los problemas que en los últimos años se han producido por falta de inversión en las redes secundarias de nuestras instalaciones eléctricas, que es el primer objetivo, lo que afecta directamente a los ciudadanos, y como política energética más global le diré que estamos en una apuesta decidida por ahorrar energía. De hecho, hemos empezado a ahorrar algo de energía en relación con los datos de los últimos años. Para ello hemos puesto el plan de eficiencia energética en marcha. Además tenemos que promover con mucha más intensidad todo lo que afecta a las energías renovables, a las energías alternativas y a las energías limpias no solo porque tenemos esa dependencia económica, sino porque además son energías que generan un alto valor añadido en investigación, en desarrollo, en innovación y, por tanto, es una fuente de alimentación para ese patrón de crecimiento de la economía que queremos con una mosculatura tecnológica mucho más robustecida.

En relación con la energía nuclear, como usted sabe una mesa de diálogo para la energía nuclear ha estado trabajando durante varios meses. El Gobierno va a tomarse el tiempo que estime conveniente, pero que en todo caso será antes del fin de la legislatura para establecer lo que son sus compromisos en materia de energía nuclear que el Gobierno mantiene que están en el programa electoral y que están en el debate de investidura.

(Continúa el señor presidente del Gobierno.)

Son objetivos y compromisos que mantenemos en materia de energía nuclear con una obligación, señor Duran, que estoy seguro de que comparte y es tener la seguridad de que nuestro abastecimiento energético, nuestra dieta energética está garantizada, incorporando las decisiones sobre energía nuclear, sobre centrales nucleares que habrá que ir adoptando y que, sin duda alguna, no es hoy el día porque he dicho que antes de que termine la legislatura el Gobierno tendrá un plan para cumplir su compromiso electoral, si las circunstancias así lo permiten. Y paralelamente también está el tema de los residuos, que exige, sin duda alguna, un amplio consenso social de organizaciones defensoras del medio ambiente, que exige el mayor consenso territorial posible y ojalá el mayor consenso político, porque, como muy bien sabe S.S., es un problema de hondo calado. Por tanto, uno, mantenimiento del compromiso electoral con la reserva -si usted me permite- en torno a la energía nuclear de la garantía de nuestro suministro energético, dos, para antes del final de la legislatura existe un compromiso muy concreto y, tres, consenso en torno a los residuos.

Ha hecho una referencia a la política de vivienda. Bien es verdad que no ha reconocido el esfuerzo de aumento económico y de recursos que se ha hecho desde el Ministerio de Vivienda, que, por cierto, el Gobierno considera, y yo considero, absolutamente importante para movilizar muchos de los esfuerzos que hemos puesto en marcha y para ayudar a resolver ese problema social tan lacerante de muchas personas, especialmente jóvenes, que tienen muchísimas dificultades objetivas para poder acceder a una vivienda. Como usted sabe, se ha movilizado más suelo público estatal para ceder a ayuntamientos y comunidades y que puedan servir para construir viviendas protegidas como nunca. Señor Duran -quiero decírselo a la Cámara también-, eso ha sido así en buena medida porque hay un Ministerio de Vivienda que ha estado en el liderazgo, en la dedicación y -si se me permite- en la presión para que se libere el mayor suelo público estatal, tanto de Defensa, como de Renfe, del Ministerio de Fomento en su conjunto o de lo que representa el amplio patrimonio que el Estado tiene en muchos ministerios y que, desde luego, conforme al compromiso electoral, conforme al compromiso de investidura, queremos poner a disposición de los ayuntamientos para que hagan un porcentaje alto de viviendas de protección. Y lo estamos cumpliendo. Le he dicho que en dos años hemos liberado más suelo público que en los últimos veinticinco. Por supuesto, estudiaremos todas las iniciativas que usted ha recibido aquí de suelo público estatal que afectan a Cataluña, donde además, como bien sabe, el Ministerio de Vivienda ha tenido una actuación destacada en compromisos de convenios de rehabilitación del casco antiguo de Barcelona, en compromisos de apoyo a los problemas surgidos en el barrio del Carmel y que, por tanto, ha estado presente activamente.

Señor Duran, creo que debemos ser un poco más prudentes a la hora de hacer un juicio sobre la Sociedad Pública de Alquiler. Lleva muy pocos meses. Hasta ahora ha facilitado la contratación a algo más de mil personas, la mayoría, como puede usted imaginar, jóvenes. Seguramente, esas mil personas y esos mil propietarios que tienen unas garantías establecidas por el Ministerio de Vivienda sobre el cobro del alquiler, sobre las condiciones de la vivienda, pueden tener otra visión de la Sociedad Pública de Alquiler. Simplemente le pido, aún respetando su opinión contraria, que ha sido conocida y que ha mantenido, que le demos un poco de tiempo a la Sociedad Pública de Alquiler porque lleva muy pocos meses de funcionamiento y parece razonable un compás de espera para hacer un juicio tan definitivo como el que ha establecido, que le he creído entender que me ha pedido que la suprimiéramos. Yo le respeto, pero lo único que quiero decirle es que vamos a ver su evolución y sus resultados, porque creo que puede ser un buen instrumento.

Voy a los aspectos más políticos que ha planteado. En relación con el Estatuto no tengo más que compartir el análisis esencial que ha hecho sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña.

(Continúa el señor Rodríguez Zapatero)

Uno, el Estatuto -conviene recordarlo una y otra vez-, a pesar de lo que se ha dicho, es una ambición de la mayoría de las fuerzas de Cataluña, que representan a sus ciudadanos -eso es la nación, eso es el Estado, eso es España-, así como, lógicamente, una voluntad de más autogobierno, de mejor reconocimiento de su identidad, de más posibilidades, de extensión de derechos económicos, sociales y muy singularmente medioambientales. Hay que felicitar a los redactores del Estatuto de Cataluña en todo aquello que afecta a la relación de los nuevos derechos de que van a disponer los ciudadanos catalanes, que obligan a los poderes públicos de la Generalitat. Y, por supuesto, el hecho de que el Estatuto sea un pacto entre varios partidos es una buena garantía. Hay un consenso central en torno al Estatuto de Cataluña y todos hemos conocido lo que ha sido el proceso de su reforma. Mi deseo, lógicamente, es que todos los que dieron su apoyo en el Parlamento de Cataluña estén hasta el final apoyando el Estatuto que ahora se va a someter a referéndum, pero tengo que reconocer la contribución y el sentido de la responsabilidad que su grupo ha tenido, sin que eso suponga ningún reproche a ningún otro grupo a la hora de facilitar el apoyo a tener ese Estatuto pactado, de futuro y que va a dar muy buenas oportunidades a Cataluña. Cuando al final se desarrolle, cuando entre en vigor, cuando la gente viva lo que va a representar para Cataluña el nuevo Estatuto, será, como he pronosticado hoy aquí, apoyado por casi todos, porque es muy difícil ir en contra de la voluntad de los ciudadanos cuando van a tener la experiencia de poder ver nuevas realidades en Cataluña, en una sociedad que, como he expresado en muchas ocasiones, es solidaria, una sociedad que practica una convivencia plural, que respeta los valores democráticos profundamente y que en todo momento ha exigido y exigirá que se la respete. Por supuesto, ese reconocimiento de responsabilidad está también presente en todos los partidos, insisto, en Iniciativa per Catalunya, que han dado su respaldo y acompaño el respeto a aquellos que nos hubiera gustado que hubieran estado en el discurrir hasta el final en el Estatuto, aunque creo sinceramente que vivirán bastante a gusto dentro de él. Es mi pronóstico hoy. Así lo espero, se vote sí o no, que todo es respetable, pero estoy convencido de que vivirán bastante a gusto dentro del Estatuto de Cataluña. Yo haré todo lo posible porque así sea y porque la sociedad catalana vea que con el acuerdo, con el consenso, se puede aumentar el autogobierno, se puede mejorar la identidad, se puede tener, como recoge este Estatuto, la lengua catalana en el mismo grado de reconocimiento que el castellano y se puede comprometer al Estado, como nos hemos comprometido, a recuperar mucho tiempo perdido en materia de inversiones.

Le agradezco enormemente su actitud, señor Duran. Una vez más ha recordado lo que pasó en el debate sobre el estado de la Nación del pasado año y lo que ocurrió con las resoluciones. Es algo que no se le olvida. Yo creí que se le habría olvidado ya, pero veo que tiene buena memoria cuando se suscita una cuestión de este tipo que le produce rechazo, como se lo produjo en aquel momento. El Gobierno ha mantenido una voluntad de gobernabilidad, de acuerdo y de diálogo con una buena parte de los grupos parlamentarios de esta Cámara, salvo -tiene mucha lógica- con el Grupo Parlamentario Popular, puesto que es el grupo principal de la oposición, y quiere expresar públicamente a todos los grupos de la Cámara, que han dialogado, acordado y respaldado de una u otra manera los compromisos para una acción de Gobierno, que su actitud ha sido generosa, no pudiendo tener más que palabras de reconocimiento y gratitud para ellos.

(Termina el señor presidente del Gobierno.)

Desde luego, no puedo más que tener palabras de reconocimiento y de gratitud. Insisto que incluyo aquí, en primer lugar, a los que nos dieron el voto en la investidura, que han conformado una mayoría parlamentaria progresista -en mi opinión-, con muy buena relación, con facilidad de llegar a acuerdos y, por supuesto, también incluyo a los grupos que no dieron el voto en la investidura, pero que han tenido una actitud, tienen una actitud y espero que tengan una actitud, de colaboración y de acuerdos. Comprendo que su partido, señor Duran, o que su coalición -para ser más exacto, porque habla aquí en nombre de Convergència i Unió- vincule la política catalana o la política de expectativas en Cataluña a la política en relación con esta Cámara y con la mayoría parlamentaria y a la relación con el Gobierno de España. Lo respeto, pero comprenderá que no debo hacer ningún comentario o análisis que vaya más allá de una convicción que tengo, a pesar del ejemplo que le ponía antes de que el Partido Popular ya estaba llamando a la puerta de Convergència i Unió para formar un Gobierno. No me debería de agradecer nada, señor Duran. Si lo he hecho ha sido precisamente con facilidad, porque tengo la convicción de que quien formará Gobierno en Cataluña en las próximas elecciones será el Partido Socialista de Cataluña. Esa es la convicción que tengo (Aplausos.) y por eso hablaba con la facilidad y con la hipótesis de que no se va a producir lógicamente lo que se hubiera producido. En definitiva, señor Duran, su intervención ha tocado temas de preocupación, de transcendencia, no solo para lo que representa la economía, sino para muchos de los aspectos que los ciudadanos valoran diariamente en su vida. Agradezco, como siempre, sus iniciativas en materia de política exterior. Le expreso la mejor disponibilidad para el diálogo en esta Cámara, el reconocimiento a su posición las veces que nos haya votado, las que no nos haya votado, las veces que hayamos llegado a acuerdos, las que no hayamos llegado a acuerdos, pero siempre su actitud ha sido respetuosa y buscando ser constructivos. Salvo en el recuerdo que hace de las resoluciones del pasado debate, en el que ha puesto demasiado carga de pasión. El futuro lo depararán los hechos. Usted ha hecho aquí un pronunciamiento sobre la política catalana que respeto, lógicamente, pero que no es el ámbito en el que debo de hacer más pronunciamientos, salvo el obligado que ya he hecho. Le puedo asegurar también que sé muy bien cuál va a ser el proceso que vamos a vivir, que va a ser, desde mi punto de vista, enormemente positivo para Cataluña. Desde luego, reitero a su grupo mi reconocimiento, mi agradecimiento y nuestra voluntad de tener la mayor disponibilidad de cara al diálogo y que, en la medida que sea posible por las posiciones de cada uno o por los intereses políticos que haya en juego en cada momento, podamos llegar a los mayores acuerdos posibles.

Muchas gracias, señor Duran. (Aplausos.)

La señora VICEPRESIDENTA (Chacón i Piqueras): Muchas gracias, señor presidente.

Continuamos con la réplica del señor Duran i Lleida en nombre del Grupo Parlamentario Catalán de Convergència i Unió. Adelante, cuando quiera, señor Duran.

El señor DURAN I LLEIDA: Muchas gracias, señora presidenta.

Señor presidente del Gobierno, respecto a los datos que facilitaba, que usted mismo calificó de llamativos, en materia de seguridad ciudadana y respecto a la delincuencia organizada, me quedo más con la segunda parte de su intervención. No creo que en estos momentos la ciudadanía nos pida ser triunfalistas ni nos esté solicitando ninguna exhibición de datos llamativos. Hay un problema, que es grave, aunque evidentemente tiene solución y lo hemos enfocado responsablemente. Hemos dialogado con sus ministros y tenemos unos puntos de aproximación respecto a la reforma del Código Penal que ustedes están preparando y, consecuentemente, espero que en esta Cámara, en ese ámbito concreto, exista la posibilidad de colaboración. Hablaba de la colaboración del Estado, pero más que colaboración es cumplir con su deber.

(Continúa el señor Duran i Lleida.)

Insisto en que si la Guardia Civil hace lo que está haciendo y lo hace tarde es competencia del Estado, no porque se esté solicitando una colaboración sino porque -reitero- es un territorio donde todavía no está desplegada la policía autonómica, los mossos d'esquadra. Señor presidente, tomo buena nota y me alegro de que el compromiso que conlleva la disposición adicional tercera de nuestro Estatuto respecto a inversión pública del Estado en Cataluña se aplique a los próximos Presupuestos Generales del Estado. Es una buena noticia para Cataluña, una decisión importante que la compromete, más en vigilia del voto para el referéndum, el que en los próximos presupuestos vayan a contar con una inversión pública como mínimo del 18,5 por ciento, que es el producto interior bruto de Cataluña. Además, como a nosotros nos preocupa no solo el nivel de inversión sino el nivel de ejecución, estará de acuerdo conmigo el señor presidente en que si no se ejecuta parte de la obra comprometida o no hubiese obra pública suficiente para poder situar como inversión el año próximo, tenemos un compromiso tácito de que deberá utilizarse también para el rescate de peajes. Lo recordará el señor presidente del Gobierno y, por tanto, no me desmentirá. Incluso me gustaría saber algún día -no es necesario que lo haga hoy- cuáles son realmente las prioridades de su Gobierno respecto a esa política de rescates de peajes de autopistas. Me dice que hablo con emotividad de la política europea. No sé si lo hago con emotividad o no. En cualquier caso, lo hago con el realismo que precisa la situación actual y, sinceramente, me da la impresión de que España podría dar más de sí. Reitero nuestra propuesta de crear un foro de reflexión. Si el liderazgo va a venir de Alemania y de España, me alegraré enormemente. Se recuperarán viejos tiempos y solo será necesario que Francia resuelva bien sus futuras elecciones y que encontremos a alguien -hasta la fecha no lo hemos tenido, a mi juicio- que sea capaz también de asumir su responsabilidad y su liderazgo en Europa.

Política exterior. Prioridad, África. Me parece muy bien. En todo caso, estamos muy de acuerdo en que hay que vincular inmigración con desarrollo. Es fundamental, pero quiero decirle, señor presidente, que tenemos bloqueada en la Cámara una propuesta de reforma de la Ley de Cooperación Internacional. Por tanto, más allá de buenas palabras, que agradezco, más allá de gestos, existe esa reforma planteada que vincula claramente desarrollo con inmigración. Por tanto, le ruego que tome nota. Intentemos desbloquear esa iniciativa y demos solución a esta cuestión.

Me plantea una visión superoptimista de la economía. Habla del 3 por ciento. Fue un error por mi parte. No ??? medio punto. El crecimiento es superior del de la media europea. Es un buen crecimiento, pero no es el único dato que hay que retener cuando se analiza la situación económica. No son palabras mías, son palabras de cualquier instancia internacional, empezando por la Comisión. El señor Rajoy hizo referencia antes al que es comisario, miembro del Partido Socialista, al que hay que tener en cuenta. Pero es que hay más datos. Usted me señala que por primera vez este trimestre se incrementan las exportaciones. Es cierto, hay un crecimiento del 17 por ciento, pero también hay que recordar a la Cámara y a la sociedad que viene acompañado de un incremento de las importaciones del 20 por ciento. Cuando se habla de porcentajes respecto de lo que significa en este incremento de exportación, la participación de productos de alta tecnología, de valor añadido, hay que explicar a la ciudadanía de qué base partimos, porque los porcentajes pueden ser en este sentido muy entusiasmadores pero si se parte de una cuota muy baja evidentemente el porcentaje tiene una significación distinta de la que quizás quiera utilizarse por parte del presidente del Gobierno.

He dicho antes que no he entrado tanto como deseaba en el tema de la inmigración. Le voy a trasladar cuatro prioridades de nuestro grupo parlamentario. Estos días la televisión nos traslada imágenes de lo que está sucediendo en Canarias, que por otra parte es previsible tras la presión en las fronteras de Ceuta y Melilla, y de la buena relación con Marruecos, que también quiero remarcar. El presidente del Gobierno y el ministro de Exteriores saben bien que no la señalo, sino que la recuerdo a menudo. Ha intentado colaborar con un pequeño granito de arena, no tanto como desearía la Comisión de Exteriores y su presidente, en esa buena relación con Marruecos. Por tanto, era previsible que la presión de la inmigración se diese como se está dando hacia las costas de las islas Canarias.

(Continúa el señor Duran.)

Pero el problema de la inmigración no es simplemente ese, señor presidente, el principal punto de entrada de la inmigración sigue siendo la frontera de los Pirineos. Dicen los sindicatos de policía que el 80 por ciento de la inmigración se produce a través de la frontera de España con los Pirineos. También debo recordarle que otro punto de entrada de la inmigración extranjera, que está muy cerca de aquí, es el aeropuerto de Barajas. Por tanto, si hay que exigir algún tipo de visado a algún país o a algún ciudadano a los que no se les exige deberá hacerse, porque hay que ser más rigurosos en ese control. Por otra parte, una auténtica credibilidad de la política de inmigración comporta un auténtico control de esos flujos inmigratorios y comporta anticiparse y no ir a remolque de acontecimientos como los que acabo de recordar. Otro dato que afecta a la inmigración es la economía sumergida de este país. Aparte de aquellas personas que cumplen con sus obligaciones fiscales y laborales, de aquellos empresarios sujetos a la ley, las encuestas dicen -quizás las tengamos distintas, pero cualquier persona medianamente informada sabe que esto es así- que existe un 20 por ciento de nuestro producto interior bruto en economía sumergida y que eso es precisamente un foco de atracción de mano de obra procedente de la inmigración extranjera. Ahí tenemos otro ámbito en el que la inspección laboral tiene que actuar con eficacia para atacar y combatir esa presencia notoria de la economía sumergida, que -reitero- perjudica gravemente al empresario, al emprendedor que cumple con sus obligaciones y que no tiene capacidad de competir.

Dejando ya la inmigración, hay que tener en cuenta algo que usted ya me reconoció y en lo que me daba en cierto modo la razón, que son los datos preocupantes de inflación. Ciertamente, estos datos no son nuevos, proceden de anteriores legislaturas, como tampoco es nueva la actitud de nuestro grupo parlamentario, que ya en anteriores legislaturas denunciaba la inflación y hacía propuestas concretas para corregirla. Desde esta perspectiva, entendemos que los datos que usted refleja sobre la economía no son los únicos, hay otros. Este fin de semana el ministro de Industria, el ministro del Interior y el presidente del grupo parlamentario, en foros distintos y con resultado distinto, hay que reconocerlo, han estado con los empresarios y saben que estos consideran que no se pueden lanzar cohetes o, dicho de otra manera, que la situación de nuestro déficit exterior, de nuestra balanza comercial sigue deteriorándose y no está para lanzar cohetes, y que no vamos a corregir la opinión de quienes están actuando realmente en la exportación, que son los empresarios, porque demos aquí unas expectativas que pueden ser coyunturales de un trimestre. La exportación está muy debajo de nuestras posibilidades, las importaciones están muy por encima de las exportaciones, hay un déficit de la balanza comercial y, por tanto, la situación no está como para tirar cohetes. No es alarmismo, atención. Las cosas van bien económicamente, pero, como le dije también cuando hablábamos sobre la reforma laboral, ahora que los tiempos son de bonanza debemos aprovechar para efectuar las reformas necesarias para cuando sean más difíciles.

En materia de inmigración, señor presidente, señor ministro de Exteriores, tenemos una directiva europea pendiente de trasladar y, además, creo que estamos ya fuera de plazo. Se trata de la directiva sobre los residentes de larga duración. Esto nos permitiría abrir un debate sobre la inmigración y, quizás, introducir de una vez por todas, como lo están haciendo otros países, la demostración objetiva de la capacidad y la voluntad de integración social de los inmigrantes para la obtención del permiso de residencia. Hay que hablar claramente. El problema de la inmigración no puede resolverse solo con el corazón y el lenguaje políticamente correcto no es útil para este fin. Es importante tener esto presente. Lo asociamos al desarrollo y a la inversión en origen para evitar que la gente tenga que abandonar su país, pero reiteramos que hay que afrontar la trasposición de esas directivas y un debate en torno a la incorporación del entorno familiar del inmigrante y la demostración objetiva, a través de pruebas y en un contexto determinado, de que quiere formar parte de un país, de una colectividad que tiene los valores que tiene.

Quizás yo exagere, señor presidente, sobre el tema de la vivienda. Lo siento mucho, pero es la opinión del resto de los grupos de la Cámara. El único grupo parlamentario que sostiene sus tesis es el Grupo Socialista, el resto, y por tanto la mayoría, sostenemos tesis contrarias.

(Termina el señor Duran i Lleida.)

Es cierto que en esos siete meses se han acogido exactamente 1.208 personas a la Sociedad Pública de Alquiler. Sin embargo, si calculamos el coste de la Sociedad Pública de Alquiler por esas 1.208 personas y, además, tenemos en cuenta que se actúa en un ámbito donde hay competencia por parte de las comunidades autónomas, ahora -y más teniendo en cuenta el futuro del nuevo estatuto- nos encontraremos con la reflexión que le he trasladado antes, que de ninguna de las maneras comportaría que quienes hemos ido juntos en un proceso de aprobación del estatuto rápidamente se acabase, que se aprovechasen leyes en trámite o realidades como la que acabo de remarcar para poder desde ahora minar lo que hace referencia al avance que significa en el ámbito del autogobierno el nuevo estatuto.

Señor presidente, estamos dispuestos al diálogo, estamos abiertos. Sin embargo, tal como le decía antes nosotros no acostumbramos a dar un cheque en blanco por razones de responsabilidad. Responsabilidad es asumir que la gobernabilidad de España es un bien para todos y que desde el nacionalismo catalán se puede y se debe contribuir a ello. Señor presidente, responsabilidad es tomar conciencia que frente a este Gobierno existe una fuerza política que aspira legítimamente a sustituirlo en los bancos azules, pero a la que Convergència i Unió -y eso es también responsabilidad- ni quiere ni puede apoyar en ese objetivo en la medida que supondría avalar a quienes tan frontalmente combaten nuestras prioridades políticas. Responsabilidad es buscar consensos a través de la negociación y garantizar la gobernabilidad. He leído en las crónicas políticas que puede ser tentador para su Gobierno, señor presidente, escindir las políticas en dos grupos o ámbitos y alternar los apoyos en función del ámbito que se trate: el modelo de sociedad o el modelo económico. Las políticas sociales, por un lado y las políticas económicas, por otro. Señor presidente, no lo haga porque se equivocaría y, por supuesto, si lo hace no cuente con nosotros para ello, en primer lugar, porque las políticas económicas, sociales e institucionales están relacionadas como relacionada están la democracia y el mercado. Convergència i Unió es una fuerza política de síntesis, como lo son los conceptos de economía social de mercado y el concepto de sociedad del bienestar social. No en vano las leyes sociales aprobadas en esta Cámara, desde la primera ley que se recuerda que lleva el nombre de Trías Fargas, la Lismi famosa, hasta la reciente compatibilización que usted anotó en su haber propio, y que fue por iniciativa del Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i Unió), del cobro de pensiones del Sovi con las pensiones de viudedad -desde la primera hasta la última iniciativa- son nuestras y también hemos contribuido a ello desde Convergència i Unió. Señor presidente, también se equivocaría porque Convergència i Unió no tiene vocación de ser simplemente una muleta para una sola pierna. Obviamente intentaremos mejorar cualquier ley que llegue a este Parlamento. Para ello negociaremos sabiendo que no somos imprescindibles, sabiendo que puede haber mayorías alternativas, sabiendo que además nosotros solo excluiremos a terceros por contenidos y no por actitudes, ese es el sentido del compromiso de Convergència i Unió. Ya hice referencia a ello en mis primeras palabras, en las que usted dice que puse mucha carga emotiva, al recordar que no se habían aprobado las propuestas de resolución. Quizás no me haya escuchado bien, señor presidente. En tres o en cuatro ocasiones, como mínimo, le reiteré que no era en absoluto ninguna recriminación al Gobierno sino simplemente constatar un cambio de situación que usted mismo ha constatado largamente en su intervención, antes y ahora.

Señor presidente del Gobierno, quiero dejarle muy claro -señora presidenta, con esto termino- que no estamos mendigando nada. Es más, en vigilias de confrontaciones políticas en Cataluña lo lógico sería que nosotros primáramos la confrontación con el Partido Socialista también en esta Cámara. Sin embargo, contrariamente a lo que pudiera ser un interés partidista o partidario, en este caso de la federación de Convergència i Unió, cabe -y usted lo dijo también y estamos de acuerdo- y se deben dar si se puede, desde nuestro irrenunciable respeto a lo que significa nuestra catalanidad y por supuesto desde el compromiso a nuestro programa electoral y a nuestros electorales, puntos de encuentro. Se puede dar exactamente esa disponibilidad y esa concreción del diálogo que nos ofrecían al servicio de Cataluña y del conjunto de la sociedad española. Eso es lo que va a encontrar si usted nos busca. Nos encontrará donde siempre hemos estado, al servicio de Cataluña y del conjunto de la sociedad española, de todos y cada uno de sus territorios, de sus lenguas, de sus culturas y sobre todo, y especialmente señor presidente -eso es lo que enmarca nuestro diálogo y nuestra dilatada y probada voluntad de servicio para el conjunto de la sociedad española-, al servicio de todas y cada una de las personas de la población del conjunto de España, vivan donde vivan, hablen la lengua que hablen y piensen lo que piensen. Señor presidente, esta es nuestra disposición y así queda reflejada en esta Cámara en un debate tan solemne como el debate sobre el estado de la Nación.Muchas gracias. (Aplausos.)

La señora VICEPRESIDENTA (Chacón i Piqueras): Gracias a usted, señor Duran.

Continuamos, señorías, con la réplica del señor presidente del Gobierno al señor Duran i Lleida. Adelante, cuando quiera.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): Gracias, señora presidenta.

Señor Duran, entiendo que ha habido una serie de contestaciones a sus inquietudes, demandas y preguntas que han sido recibidas con satisfacción por su parte, porque no ha vuelto a hacer referencia a ellas. No quiero hacer un debate monográfico sobre política económica, por un lado, y sobre el futuro de Cataluña, por otro, pero, señor Duran, primero ha reconocido que no es el 3, que es el 3,5; luego ha reconocido que las exportaciones han ido muy bien en el primer trimestre y ha dicho: No solo vale el dato del 3,5 por ciento, no solo es importante el dato de crecimiento. Claro, hay otros datos, por ejemplo, el empleo. El empleo crece a un ritmo del 5 y pico por ciento, se han creado prácticamente dos millones de empleos en nuestro país, en los dos últimos años, 1.700.000; somos el país que crea el 60 por ciento del empleo de la Unión Europea. Es otro dato importante, otra variable para describir la fotografía de cómo está la economía. Y otro dato importante, señor Duran, que sin duda usted lo valora mucho, es el superávit de las cuentas públicas. La disminución de la deuda en relación con el PIB es un dato que le da a España una credibilidad, una solvencia, una confianza como no había tenido nunca. Se ha conseguido un 1,1 por ciento de superávit del PIB con un Gobierno que está invirtiendo dinero, con un Gobierno que está aumentando prestaciones sociales, y a la vez que vamos a rebajar impuestos. En 2005, año que hemos cumplido presupuestariamente, un 1,1 por ciento de superávit del PIB, en 2006 esperamos una cantidad similar y, lógicamente, ya hablaremos del año 2007.

Señor Duran, claro que la tendencia de las exportaciones tiene un valor y es el resultado de un trabajo. Eso es lo que he querido decir. Los datos del primer trimestre son muy positivos y hay que mantener el esfuerzo con toda la intensidad porque veníamos de una situación muy negativa en cuanto a la potencia de nuestras exportaciones. Pero sí hay un ligero -creo que he utilizado esa expresión- cambio positivo en la composición del crecimiento en el primer trimestre del año, es decir, de ese crecimiento del 3,5 por ciento que estamos valorando, es algo más equilibrado y por tanto más sostenible. Hace un año, señor Duran, la demanda interna aportaba 5,5 puntos al crecimiento y la externa restaba 2,2. Hoy en día la demanda interna aporta 5 puntos, 5 décimas menos, que es una cantidad apreciable, y la demanda externa resta 1,5, es decir, 7 décimas menos que hace un año. He dicho que hay una ligera mejoría, pero es mejoría, y que eso puede marcar una tendencia claramente favorable a lo que representa la evolución de nuestra economía y el patrón de crecimiento, como siempre hemos referido. Hay algunos otros datos sobre la economía que también suelen ser utilizados, incluso se ha aludido a ellos. Le diré que, por ejemplo, la inversión extranjera bruta ha aumentado en un 23,6 por ciento de 2004 a 2005, también es un elemento a tener en cuenta. Y podríamos citar otro referente que es habitual en la valoración de una situación económica, como puede ser la evolución del mercado de valores. Nuestra Bolsa es de las mejores de la Unión Europea, prácticamente detrás de Alemania. Es decir, el cuadro global de la situación económica es muy positivo, si incorporamos los datos del empleo, los datos del superávit público, los datos del cambio de patrón de crecimiento, en definitiva, los datos de inversión que se han venido produciendo en los últimos tiempos.

(termina el señor presidente)

Sobre todo, hay fundadas razones para que puedan ser también positivos de cara al futuro, porque tenemos un ritmo de crecimiento muy consolidado ya -o, en principio, bastante consolidado- de las inversiones en bienes de equipo que, como es conocido, siempre anticipa un mantenimiento o un reforzamiento del crecimiento. A día de hoy, y siempre con toda la precaución que hay que tener hablando de economía, podemos tener una relativa tranquilidad en el horizonte, por supuesto en 2006 y en 2007, y quizá en 2008. Lo prudente es no ir más allá. En principio, no hay zonas de preocupación graves sobre el futuro de nuestra economía; más bien, mi opinión es la contraria. Tenemos activos, posibilidades y condiciones para arrojar todavía mejores resultados de nuestra economía, y reconocerá conmigo, señor Duran, que es difícil, teniendo un contexto de crecimiento como el que hay en la Unión Europea. Crecer al 3,5, sabiendo la dependencia que tenemos de muchos elementos de nuestro comercio exterior con la Unión Europea, es difícil. En ese contexto, es difícil crear el empleo que se está creando, porque hoy la economía española traduce crecimiento a empleo como nunca lo ha hecho, y es difícil lograr un superávit público. Señor Duran, cuántos países de la Unión Europea de los importantes económicamente desearían tener un superávit público, porque prácticamente ninguno lo tiene, sino al contrario: déficits del 2, del 2,5 o del 3 por ciento, lo que nos da una disponibilidad de margen de acción muy notable. No quiero insistir. Me permitirá recordar algunas cosas sobre la economía. No es que considere en absoluto que haya hecho una crítica a la política económica, pero a un país hay que darle los datos tal y como son, y son muy positivos, reconociendo el problema de la inflación, que esperamos que vaya a descender en los próximos meses y que, como antes hemos comentado al hilo de la política energética, exige nuevas iniciativas y medidas.

Señor Duran, en efecto, el compromiso de las inversiones en Cataluña tiene para mí el valor de la palabra dada, el mismo que he tenido con Cataluña cuando me comprometí a que los papeles que en su día fueron de la Generalitat de Cataluña, incautados en momentos trágicos -y desde mi punto de vista desafortunada e injustamente incautados-, pudieran volver, respondiendo a una demanda razonable y legítima. Tiene, por tanto, el valor de la palabra dada. Por cierto, quiero subrayar que el Gobierno está preparando una programación que lógicamente queremos discutir con la Generalitat y con todos los grupos parlamentarios de lo que pueden ser los próximos siete años de inversión del Estado en Cataluña. En efecto, ha definido muy bien el futuro. El futuro tendrá la evolución natural de las cosas, no conviene precipitar nada, pero lógicamente hay que dejar claro ante el conjunto de esta Cámara y de la ciudadanía que este Gobierno desde el primer día ha intentado, en lo que afecta a la gobernabilidad, estar en la mejor disposición para tener diálogo y acuerdos, y está en la mejor disposición, por supuesto, con su grupo, al que creo que siempre he reconocido su contribución positiva a la política española cuando hemos votado juntos o de manera diferente. Permítame que, teniendo una cercanía electoral en Cataluña, me refiera menos a su contribución a la política catalana, pero ustedes lo entenderán. Sin embargo, mi actitud es de respeto y de reconocimiento a Convergència i Unió y singularmente a Unió -en este caso, usted actúa como portavoz de toda la coalición-. Ha estado siempre presente en mí esta actitud y algún miembro de su grupo parlamentario lo sabe porque lo ha vivido durante muchos años.

Muchas gracias, señor Duran. (Aplausos.)

La señora VICEPRESIDENTA (Chacón i Piqueras): A usted, señor presidente. Muchas gracias.

Señor Duran, terminaremos con su dúplica en nombre de su grupo parlamentario, Convergència i Unió, en el debate del estado de la Nación.

El señor DURAN I LLEIDA: Muchas gracias, señora presidenta.

Hay un tema, señor presidente, que se nos escapó a los dos. En la primera parte de mi intervención me referí a ello, pero después no ha hecho usted mención alguna, y la verdad es que como grupo parlamentario nos interesaría conocer su opinión; también le interpelé un día en una sesión de control al respecto mediante la pregunta oportuna, y es nuestra propuesta de que se estudie el trasvase del río Ródano para traer agua de la Europa húmeda a la España seca y por aquello que a veces se oye murmurar desde este hemiciclo de agua para todos. Allí sí hay agua para todos que permitiría, reitero, respetar el Ebro y equilibrar el Ter a favor de Girona.

Nos hemos enzarzado, señor presidente, en un debate que seguramente los ciudadanos, si lo siguen, y especialmente el mundo emprendedor, no compartan, porque estamos debatiendo desde la frialdad de las cifras. Usted mismo, en su segunda intervención, ha dicho que yo le he reconocido el 3 ó 3,5, la exportación y la importación, pero lo que es incuestionable, si es adecuada la expresión, es que el déficit de la balanza comercial es algo que cualquier experto reconoce, y quizás yo no lo sea, que no lo soy, pero lo serán el señor Almunia o el señor Rato u organismos europeos o internacionales que sí tendrán mejor conocimiento que usted y que yo sobre economía. Eso está ahí como espada de Damocles. ¿Por qué? Porque no estamos haciendo determinadas políticas. Usted me refiere datos. Le recuerdo que en el último informe de la Unión Europea del año pasado sobre I+D+i estamos en la cola y hemos retrocedido. (El señor presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero: ¿Cuál era?) No la de patentes, la de I+D+i. (El señor presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero: ¿Cuándo terminaba el estudio?) El de 2005; el estudio dado a conocer en 2005 sobre 2005, no sobre 2002, nos sitúa... (El señor presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero: El del 2002.) En 2002, señor presidente, ni Polonia, ni Estonia ni Lituania estaban en la Unión Europea ni eran candidatos que asistieran en ese momento al Consejo de Ministros, y esa encuesta se refiere a los quince más los diez. Por tanto, no es de 2002, es de 2005. Pero es igual, señor presidente.

¿Es que no hay deslocalizaciones? ¿Es que no estamos todos preocupados por lo de Braun? ¿Es que no han pasado por la Comisión de Economía, respecto al tema de deslocalizaciones, a instancias de los grupos -no las comparecencias, pero sí tratar esa cuestión de deslocalizaciones-, representantes de la Siemens, de General, etcétera, compañías que dicen que lo peor tiene que venir? ¿Es que no nos preocupa que la Braun, como decían empresarios el lunes en una comida con ellos en Barcelona, no solo vaya a ver afectados sus empleos directos? Una multinacional puede permitirse ese lujo, pero en cambio, para las pequeñas y medianas empresas, una reforma laboral que no les resuelve el problema de la flexibilidad en su ocupación va a comportar la pérdida de empresas pequeñas y que alguna de ellas se vea obligada a cerrar. Eso nos preocupa, y por eso hemos pactado una reforma fiscal y hemos modificado los criterios del Gobierno. He leído hoy declaraciones al respecto -no sé de quién, no del Gobierno- de alguien que objetivamente apuntaba que el mejor sistema de I+D+i está en España. Es cierto, pero también lo es que hemos empezado a corregir sus defectos. Yo no culpo a su Gobierno, estamos hablando del estado de la Nación, no del estado del Gobierno, y en este caso consecuentemente estoy hablando de cuáles son los problemas que tiene nuestra sociedad, y ese es uno, el de las deslocalizaciones, y eso crea una inquietud.

Cuando ustedes reflejan en el CIS, como organismo autónomo que es, cuáles son los problemas de la ciudadanía, sale el empleo. Sí hemos creado más empleo, y le he dado yo la cifra exacta -creo que también la dio usted por la mañana-, hemos coincidido, pero también hay que añadir, primero, que es un empleo que se da como consecuencia de una nueva forma de establecer la estadística de la encuesta de población activa y, en segundo lugar, que es todavía un empleo que no tiene el grado de formación necesario y, por tanto, no deja de ser precario. ¿Por qué? Porque no ha habido estabilidad y no se gasta en España lo que en Dinamarca, que se gasta cuatro veces más que nosotros en formación de cara a los trabajadores. Todo esto son datos que hay que retener.

(Termina el señor Duran i Lleida.)

Ha hablado del estatuto del trabajador autónomo. ¿Cuántos meses, cuántos años hace que Convergència i Unió pide un estatuto específico para los trabajadores autónomos? Bienvenido sea, enhorabuena, se leerá en otra ocasión. Pero ahí están los trabajadores autónomos -3 millones de ciudadanos en España- que también han expresado su insatisfacción respecto a la reforma laboral. Yo no es que le diga que las cosas van mal o que van empeorando, le reconozco que van como van, que van bien, pero precisamente porque van bien le dije que era el momento de afrontar ciertas reformas que en su día podemos necesitar y que ahora en cualquiera de los casos no aparecen como necesariamente imprescindibles.

Por tanto, señor presidente, con ello acabo para ser respetuoso con el tiempo concedido. No, creo que me queda todavía algún minuto en función del tiempo que se ha dado antes a otros grupos parlamentarios. El artículo 29 del Reglamento dice que todos los grupos parlamentarios tienen los mismos derechos y, por tanto, yo tengo el mismo derecho que los demás grupos parlamentarios. (El señor Astarloa Huarte-Mendicoa pronuncia palabras que no se perciben.) Sí, sí, todos los grupos parlamentarios, y usted lo conoce mejor que yo porque ha sido letrado de esta casa si no recuerdo mal. Tenemos un artículo que dice que no debe haber diferencias a no ser que... No voy a perder el tiempo con el Reglamento porque gasto tiempo en lo que quiero decir al presidente del Gobierno.

Señor presidente, gracias por reconocer el pasado de Convergència i Unió. Yo he sido diputado once años en esta Cámara, he sido responsable y lo soy de la Federación, por tanto, no hace falta que haya estado aquí presente en los últimos años para saber cuál ha sido nuestra responsabilidad. Lo que me importa es que quede constancia de nuestra responsabilidad en el futuro. Por otra parte usted sabe -es lógico que no lo diga públicamente- que quien le habla, y en nombre del Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i Unió), ha demostrado, a veces quizás en exceso, un ejercicio de responsabilidad a lo largo de esta legislatura.

Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos.)

La señora VICEPRESIDENTA (Chacón i Piqueras): A usted, señor Duran. Muchas gracias de nuevo.

¿Desea duplicar, señor presidente? (Pausa.) Finalmente duplicará al señor Duran i Lleida el señor presidente del Gobierno.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rodríguez Zapatero): Gracias, señora presidenta.

Señor Duran, ¿deslocalizaciones? En el año 2004 la desinversión extranjera fue de 9,4 millones de euros, en el año 2005 dicha desinversión fue de 6,1 millones de euros, por tanto, la deslocalización ha disminuido en casi un 35 por ciento, en lo que también la tendencia -y muchos esfuerzos tienen que ver con el ministro de Industria- ha sido muy positiva. Pero le diré algo más con relación al análisis que ha hecho, a pesar de reconocer que las cosas van bien, de los esfuerzos que se están produciendo. Quiero subrayarle que son esfuerzos en un periodo relativamente breve, dos años. Le recuerdo: reforma fiscal. Desde el año 1980 no había una reforma del impuesto sobre sociedades. Creo que es un mensaje a los emprendedores -a los que usted ha citado- enormemente positivo, con la rebaja del 30 por ciento al 25 por ciento de una sola vez a las pymes y del 35 por ciento al 30 por ciento al conjunto de las empresas. Reforma del tipo impositivo en el impuesto sobre sociedades. Reforma del impuesto sobre la renta de las personas físicas: se podrán discutir algunas cosas, de los elementos, lo debatiremos a fondo en esta Cámara, pero política de reforma: reforma del mercado laboral acordada por los sindicatos y firmada por los empresarios, y, desde luego, creo que todos los que estamos en esta Cámara debemos de tener la confianza en que si eso lo han firmado los empresarios es porque piensan que va a beneficiar al mercado laboral la evolución de su capacidad de adaptación y de sus necesidades. No creo que lo hubieran firmado si no tuvieran esa convicción. Es una reforma que ha costado 14 meses de diálogo, de negociación y donde el Gobierno ha hecho una tarea importante. Inversión en I + D + i: del 30 por ciento en el año 2005 y de al menos el 25 por ciento en el año 2006, el programa Ingenio 2010, el plan Avanza. Esta mañana he aportado los datos. Está cambiando a una velocidad espectacular la penetración de la empresa, la penetración de los hogares, la penetración de las familias en lo que es la sociedad de la información; en banda ancha estamos dando cifras por encima de la media europea en el ámbito de nuestras empresas. Por tanto, creo que hay unas políticas estructurales de fondo, también las que apoyan la competitividad de nuestras empresas en relación con el exterior que, sin duda alguna, generan confianza más allá del superávit público al que he hecho referencia.

(Termina el señor presidente)

Tenemos muy buenas condiciones, planes y reformas en marcha suficientes y de calado que provocarán el efecto de mejorar el patrón de crecimiento económico y además su mantenimiento en un horizonte razonable.

En relación con el trasvase del Ródano, usted ha invocado las reformas estatutarias. Cataluña en estos momentos tiene una disponibilidad razonable para sus recursos durante un tiempo, tiene disponibilidad para elaborar sus planes de cuencas, como conoce. En todo caso, estaremos siempre en una actitud abierta a cualquier iniciativa que se pueda producir pero sí deberá contar con un amplio consenso de las fuerzas políticas catalanas y de la Generalitat en el diálogo con el Gobierno del Estado.

No vamos a reiterarnos los reconocimientos de responsabilidad. Usted dice que su coalición quizás ha sido excesivamente responsable pero ante los ciudadanos nunca pecaremos de exceso de responsabilidad. Aunque tengamos una percepción distinta, en el fondo ese reconocimiento y esa valoración están muy presentes, en mi opinión, en toda la Cámara y en la inmensa mayoría de la sociedad española.

Muchas gracias. (Aplausos.)

La señora VICEPRESIDENTA (Chacón i Piqueras): A usted, señor presidente. (El señor presidente ocupa la Presidencia.)

El señor PRESIDENTE: En nombre del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana tiene la palabra el señor Puigcercós.

El señor PUIGCERCÓS I BOIXASSA: Gracias, señor presidente.

Señoras y señores diputados, señor presidente del Gobierno, miembros del Gobierno, estamos materializando hoy un debate de política general; vale la pena dos años después del debate de investidura repasar los acuerdos cumplidos o no cumplidos durante estos dos años. Para nuestro grupo parlamentario la palabra clave en el debate de investidura era una palabra que coincidía con la del grupo que respalda al Gobierno; la palabra clave para Esquerra Republicana era modernidad. La modernidad en el siglo XXI pasa por políticas sociales progresistas, políticas de radicalidad y transparencia democráticas, de derechos de ciudadanía y, evidentemente, de federalismo. Esta era la modernidad que defendíamos en el debate de investidura; mi grupo votó favorablemente su investidura, señor Rodríguez Zapatero. Podemos decir que durante estos dos años los dos objetivos básicos merecen diferente nota: las políticas de carácter progresista, de carácter social, a favor de la economía productiva, a favor de los derechos civiles, utilizando la terminología de la antigua Logse, podemos decir que progresan adecuadamente durante estos dos años. Por lo que se refiere a un modelo de descentralización política y a avanzar hacia el federalismo, podemos decir que necesita mejorar; somos generosos, podríamos ponerles un insuficiente.

Por lo que se refiere al primer aspecto -políticas de carácter social y económico-, durante dos años hemos avanzado. Empezábamos esta legislatura con una de las rémoras más importante del período Aznar, la Ley de Estabilidad Presupuestaria, una ley que impedía que ayuntamientos y comunidades autónomas pudieran crear sus propios ejercicios presupuestarios, su planificación de inversiones y que era un auténtico corsé para el diseño de políticas económicas por parte de las comunidades autónomas y ayuntamientos; era la llamada ley del déficit cero. Se reformó con nuestro respaldo -también con el de otros grupos- una ley que era un corsé para las Administraciones públicas. También se avanzó en materia de política social. Se produjo un avance importante en la mejora de las pensiones - aún no acabada- con la posibilidad de compatibilizar la pensión de viudedad con el SOVI, reclamación de distintos grupos de esta Cámara durante muchos años y que finalmente ha podido llevarse a cabo. También la mejora -aún no suficiente, pero sí con un avance importante- del salario mínimo interprofesional que, como saben ustedes, es la llave para entender y condicionar buena parte de las políticas sociales y de pensiones. Asimismo, una ley importante en materia de derechos civiles que también contó con el respaldo de Esquerra, la Ley contra la Violencia de Género, una ley necesaria y que era importante para crear condiciones de igualdad de género, pero sobre todo para acabar con la lacra de la violencia machista.

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