ELPAIS.es 25/01/2007
Muere el Guardia Civil Juan Manuel Piñuel, de 41, años, y otros cuatro resultan heridos por la explosión de una furgoneta bomba de ETA ocurrida alrededor de las tres de la madrugada contra la casa cuartel de la Guardia Civil en la localidad alavesa de Legutiano, situada a 17 kilómetros de Vitoria. El Gobierno y el Partido Popular escenifican una unidad sin fisuras y se muestran dispuestos a marchar juntos contra los terroristas.
Isaías Carrasco, ex concejal socialista de la localidad guipuzcoana de Mondragón, falleció tras ser tiroteado en el portal de su casa en presencia de su mujer y de una de sus hijas. Los disparos fueron efectuados por una sola persona mientras que otra le esperaba en un vehículo para escapar. El atentado se produjo dos días antes de las elecciones generales.
Los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero fueron abatidos a tiros en la localidad francesa de Capbretón por tres etarras. Dos de ellos, Asier Bengoa y Saioa Sánchez, fueron detenidos a los cinco días. Centeno murió en el acto mientras que Trapero falleció en el hospital cinco días más tarde. El 9 de enero, la banda terrorista ETA asumió "la ejecución de los miembros de los grupos especiales de la Guardia Civil Raúl Centeno y Fernando Trapero, en el curso de un enfrentamiento armado".
Después de más de tres años sin víctimas mortales, ETA volvió a asesinar el 30 de diciembre de 2006. Una furgoneta bomba colocada en el aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas costó la vida a los ciudadanos ecuatorianos Diego Armando Estacio Sivisapa, de 19 años, y de Carlos Alonso Palate, de 35. Fue el primer atentado tras la tregua que la banda terrorista hizo efectiva el 24 de marzo de 2006, después de un anuncio 48 horas antes.
ETA sólo sólo esperó cinco días tras las municipales para volver a asesinar, como había anunciado en víspera de los comicios. Lo hizo en la localidad navarra de Sangüesa, matando con una potente bomba lapa a dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía, Bonifacio Martín Hernández y Julián Embid Luna, que una vez al mes se desplazaban de paisano a esta población de 5.000 habitantes, situada a 45 kilómetros al este de Pamplona, para gestionar la renovación del DNI de los vecinos.
Joseba Pagazaurtundua, miembro de la autodisuelta ETA Político-militar, militante del Partido Socialista de Euskadi-EE, sargento jefe de la policía local de Andoain y organizador del dispositivo de seguridad de actos de ¡Basta Ya! en Guipúzcoa, fue asesinado por un pistolero de ETA que le disparó dos tiros en la cabeza y uno en un hombro cuando desayunaba en un bar de su localidad.
Una pareja de la Guardia Civil sospechó de un coche parado en la salida 36 de la A-6, dirección Madrid, en Collado Villalba (Madrid). El agente Antonio Molina Martín, de 27 años, y su compañero Juan Aguilar Osuna, de 26, se acercaron al vehículo, ocupado por dos personas. Cuando Molina saludó al conductor, los terroristas abrieron fuego. Con el agente herido de muerte, su compañero se defendió a tiros
ETA asesinó en Leitza (Navarra) a un cabo de la Guardia Civil e hirió a otros cuatro agentes del cuerpo con una bomba escondida en una pancarta con el anagrama de la banda. El atentado que costó la vida al cabo Juan Carlos Beiro Montes, de 32 años, casado y padre de mellizos de seis años, se produjo apenas 12 horas después de que dos etarras falleciesen en Bilbao destrozados por sus explosivos.
Dos muertos, una niña de seis años (Silvia M. S.) y un hombre de 57 (Cecilio Gallego Alarias), y 34 heridos causó el coche bomba que ETA hizo explotar en Santa Pola (Alicante), sin previo aviso, junto al cuartel de la Guardia Civil. La explosión se produjo a las ocho y media de la tarde en un punto de gran concurrencia, junto a una rotonda donde confluyen los automóviles que entran y salen de la localidad turística hacia Elche y Alicante y a una parada de autobuses.
ETA marcó el congreso extraordinario del PSE, que se celebra este fin de semana en San Sebastián, asesinando a bocajarro al único concejal de esta formación en Orio (Guipúzcoa). Juan Priede Pérez, de 69 años, viudo y con tres hijos, fue abordado en un bar por dos terroristas que le dispararon tres veces.
Dos terroristas de ETA asesinaron alrededor de las 19.15 a dos ertzainas, un hombre y una mujer, a los que tirotearon por la espalda y a corta distancia cuando estaban regulando el tráfico en un cruce de la Nacional-I, en una de las salidas de Beasain (Guipúzcoa). Los ertzainas eran Ana Isabel Arostegi, de 34 años, casada y con tres hijos, y su compañero de turno, Francisco Javier Mijangos Martínez de Bujo, de 32 años, casado y padre de un bebé.
Dos pistoleros del reconstituido comando Vizcaya de ETA asesinaron de tres disparos al magistrado de la Audiencia de Bilbao y profesor universitario José María Lidón Corbi, de 50 años, en presencia de su esposa y de uno de sus dos hijos. El atentado es el primero que realiza la organización terrorista contra un juez en el País Vasco.
ETA ensangrentó la jura del lehendakari, Juan José Ibarretxe, con el asesinato de un concejal de Unión del Pueblo Navarro en Leitza, localidad gobernada por EH, y de un mando de la Ertzaintza en un pueblo cercano a Tolosa (Guipúzcoa). El concejal José Javier Múgica fue asesinado dos horas antes de que Ibarretxe jurara su cargo en Gernika. Diez horas después ETA acribilló a balazos al subcomisario de la Ertzaintza Mikel Uribe cuando se disponía a cenar con unos amigos.
Un coche bomba de ETA acabó con la vida del policía nacional Luis Ortiz de la Rosa, de 33 años, casado y con un bebé de 17 meses, cuando el agente acordonaba una zona del barrio madrileño de Aluche, horas antes de que comenzase la investidura del lehendakari.
ETA atentó en Madrid con una bicicleta bomba, cargada con tres o cuatro kilos de dinamita, contra el general de Brigada Justo Oreja Pedraza, de 62 años, jefe de la División de Estudios y Coordinación de la Intervención General de Defensa, quien resultó gravemente herido y tuvo que ser internado en la unidad de quemados del hospital La Paz. Tras un mes de agonía, el 28 de julio, el general falleció.
Dos pistoleros de ETA asesinaron en San Sebastián, de siete disparos por la espalda, a Santiago Oleaga Elejabarrieta, director financiero de El Diario Vasco. El atentado se produjo a las 8.30, cuando la víctima acudía sin escolta a un centro sanitario para recibir tratamiento.
ETA asesinó de un tiro en la cabeza y otro en el estómago al senador Manuel Giménez Abad, presidente del PP de Aragón, en el centro de Zaragoza. Giménez Abad, casado y con dos hijos, iba caminando con su hijo de 17 años para ver el partido que Zaragoza y Numancia jugaban a las 19.00 en el estadio de La Romareda.
El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Lasarte-Oria (Guipúzcoa), el socialista Froilán Elespe Inciarte, falleció poco antes de las tres de la tarde, después de que un individuo le disparara dos tiros por la espalda cuando se encontraba en un bar de dicha localidad. El edil, de 54 años, casado y con dos hijos de 24 y 26 años y afiliado a UGT, murió un día después de que hubiese vuelto a rechazar llevar escolta.
Un agente de la policía autonómica catalana falleció y otro de la policía local resultó herido a causa de la explosión de un coche bomba ocurrida poco antes de las once de la noche de ayer en la localidad gerundense de Roses, al norte de la Costa Brava. El fallecido, Santos Santamaría Averaño, de 32 años, es el primer mosso d'esquadra víctima de un atentado.
La Ertzaintza detuvo en Rentería a Jon Zubiaurre y Asier García, dos presuntos integrantes del comando Donosti, por su supuesta vinculación con el atentado trampa de Hernani que costó la vida al ertzaina Iñaki Totorika, natural de Portugalete y afiliado al PNV y al sindicato UGT.
ETA asesinó a dos trabajadores de la empresa Elektra S.A., del barrio de Martutene de San Sebastián, en un atentado con coche bomba accionado a distancia y que iba destinado al concejal socialista de Ordizia Iñaki Dubreuil. Los dos trabajadores eran José Angel Santos Larrañaga, de 40 años, y Josu Leonet, de 31.
Un cocinero de 51 años, Ramón Díaz, casado y con dos hijos, afiliado a Comisiones Obreras y empleado en la Comandancia de Marina de San Sebastián, fue asesinado por ETA en el barrio obrero de Loyola. Los terroristas le colocaron una bomba lapa de extraordinaria potencia -cuatro kilos de dinamita- en los bajos de su vehículo.
ETA volvió a matar en Barcelona. Asesinó al agente de la Guardia Urbana Juan Miguel Gervilla Valladolid, de 38 años. Los hechos sucedieron sobre las 7.45, en el cruce de la avenida Diagonal de Barcelona con la calle de Numància cuando el agente se acercó a dos hombres que empujaban un vehículo aparentemente estropeado. Al advertir su presencia, uno de los terroristas le descerrajó dos tiros que le ocasionaron la muerte instantánea.
Apenas 48 horas después de que el PP y el PSOE firmaran el pacto antiterrorista en Madrid, una bomba acabó ayer por la mañana con la vida del concejal del PP Francisco Cano Consuegra, de 45 años, casado y con dos hijas. Cano Consuegra era el único concejal del PP en Viladecavalls, municipio situado junto a Terrassa, donde tenía un taller de fontanería y electricidad. Cuando el edil acudía ayer a su trabajo, una bomba de cinco kilos de explosivo colocada por los terroristas bajo el asiento de su vehículo le estalló a las 10.40.
Ernest Lluch, ministro socialista de Sanidad durante la primera legislatura del PSOE, fue asesinado de dos tiros en la cabeza cuando acababa de aparcar su vehículo en el garaje de su casa. El atentado se produjo pocos minutos antes de las diez de la noche, a unos 50 metros de un descampado en el que a las 21.55 estalló un coche bomba. El cuerpo del dirigente socialista, de 63 años, separado y con tres hijas, no fue encontrado hasta bastante después de que la policía acordonara la zona donde se produjo la explosión del coche.
El conductor de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid herido en el atentado de ETA del 30 de octubre falleció tras 10 días de agonía en una cama de la unidad de cuidados intensivos del hospital Ramón y Cajal. Jesús Sánchez Martínez, de 35 años, se convierte así en la víctima número 20 de la organización terrorista desde el fin de la tregua.
ETA mató en Madrid con un coche cargado con 30 kilos de dinamita al magistrado de la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo y general de la Armada José Francisco Querol; a su escolta, Jesús Escudero, y al chófer de su coche oficial, Armando Medina. La explosión, que causó 64 heridos, uno de ellos muy grave que falleció el 8 de noviembre (Jesús Sánchez, conductor de la EMT), y causó daños a 400 viviendas, se produjo a las 9.12 en el cruce de la calle de Torrelaguna con la avenida de Badajoz y afectó a un autobús municipal, que sirvió de escudo a una decena de transeúntes.
Un día después de que más de 100.000 personas clamaran en Bilbao por la paz, una bomba lapa segó la vida en Vitoria de Máximo Casado, funcionario de la prisión de Nanclares de la Oca (Álava). El artefacto, compuesto por casi dos kilos de explosivo, le produjo la muerte inmediata.
El coronel médico del Ejército del Aire Antonio Muñoz Cariñanos, de 58 años, casado y con tres hijos, se convirtió en la decimoquinta víctima mortal de ETA desde la ruptura de la tregua, en enero pasado. Tres terroristas participaron en el asesinato del doctor, perpetrado a tiros, cuando se encontraba trabajando en su consulta, en Sevilla, a las 18.50. La colaboración ciudadana permitió la detención de dos de ellos.
Después de tres intentos fallidos contra otros tantos militares en Sevilla, ETA logró consumar un atentado en Andalucía. Esta vez cambió de objetivo: el estamento judicial. Tres pistoleros dispararon a la cabeza a Luis Portero, fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia andaluz, en el portal de su casa de Granada.
Dos disparos acabaron con la vida de José Luis Ruiz Casado, de 42 años y concejal del PP en Sant Adrià de Besòs. El atentado etarra, el primero mortal que se perpetra en Cataluña desde 1994, se consumó mientras el jefe del Ejecutivo, José María Aznar, se hallaba de visita en Barcelona.
Manuel Indiano Azaustre, un madrileño de 29 años de edad, se convirtió en el décimo concejal del PP asesinado por la banda terrorista desde 1995 y en la duocécima víctima mortal desde que rompió su alto el fuego en diciembre de 1999. Los hechos se produjeron en la tienda de golosinas que el consejal regentaba en Zumárraga.
ETA asesinó a dos jóvenes guardias civiles en la localidad oscense de Sallent de Gállego. Una bomba lapa con 10 kilos de explosivos estalló bajo su Nissan Patrol cuando Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas se disponían a iniciar su habitual ronda.
ETA volvió a golpear con saña asesinando en Navarra, con cuatro disparos, al subteniente Francisco Casanova Vicente, de 46 años, casado y con dos hijos, de 7 y 11 años. Se trata del tercer atentado en menos de 27 horas con el resultado de dos muertos (un empresario y un militar) y once heridos. Es la mayor concentración de crímenes desde que la banda retomó las armas tras los 14 meses sin asesinatos.
Antes de que pudieran ser identificados los cuatro terroristas que resultaron despedazados en Bilbao por la bomba que transportaban, la banda terrorista asesinaba en Zumaia (Guipúzcoa) al presidente de la patronal guipuzcoana, José María Korta, vinculado al sector del PNV que propugna el diálogo con los violentos. A media tarde, ETA hacía explotar otro coche bomba en Madrid, dejando sobre el asfalto un saldo de 11 heridos.
ETA mató en Tolosa al militante socialista Juan María Jáuregui, de 49 años, gobernador civil de Guipúzcoa entre 1994 y 1996. Jáuregui había sido objetivo de ETA desde hacía varios años, y ya en 1995 el comando Donosti intentó asesinarle con un coche bomba. Actualmente residía en Chile y había regresado a su tierra de vacaciones. A las 11.30, cuando se hallaba en una cafetería, dos terroristas le dispararon dos tiros en la nuca.
El concejal del PP en el Ayuntamiento de Málaga José María Martín Carpena fue asesinado en el aparcamiento de su domicilio cuando se dirigía a pronunciar un pregón de las fiestas del Carmen. Un individuo se acercó a él y le disparó seis tiros a bocajarro, uno de los cuales le alcanzó la nuca. Su mujer y su hija adolescente presenciaron el asesinato a escasos metros.
ETA asesinó de un disparo en la cabeza al concejal del PP de Durango (Vizcaya) Jesús María Pedrosa, de 57 años, un veterano de la política municipal que también militaba en el sindicato nacionalista ELA. Pedrosa, que había rehusado llevar escolta pese a haber recibido amenazas del entorno de ETA, es la quinta víctima mortal tras la ruptura de la tregua y el octavo concejal del PP asesinado.
El socialista y miembro del Foro Ermua José Luis López de Lacalle, de 62 años, fue asesinado, minutos antes de las diez de la mañana, junto al portal de su casa de Andoain (Guipúzcoa), después de comprar los periódicos y desayunar a escasos 250 metros de su domicilio. López de Lacalle, columnista semanal del diario El Mundo y ex director financiero jubilado de una empresa de Tolosa, recibió dos balazos en el pecho y otros dos tiros en la nuca cuando ya estaba en el suelo.
Una furgoneta cargada con más de 20 kilos de explosivos puso fin en el campus universitario de Vitoria a la vida del portavoz del PSE en el Parlamento vasco, Fernando Buesa, de 53 años, casado y con tres hijos, y a la del ertzaina que le escoltaba, Jorge Díez Elorza, de 26 años y soltero. Los terroristas de ETA tenían a la vista al parlamentario y su escolta cuando a las 16.38 accionaron el mando a distancia que provocó la explosión y la muerte instantánea del ex vicepresidente del Gobierno autónomo, uno de los políticos más críticos con la banda y su entorno político.
Un coche bomba cargado con 20 kilos de dinamita acabó con la vida del teniente coronel de Intendencia Pedro Antonio Blanco García. ETA volvió a matar casi 19 meses después del asesinato del concejal del PP en Rentería Manuel Zamarreño y a los 53 días de haber anunciado la ruptura de la tregua. El crimen conmocionó a la sociedad y tuvo inmediatas consecuencias políticas en el País Vasco.
En plena tregua y después de dos años y medio sin víctimas, ETA vuelve a asesinar en la capital. Dos ciudadanos ecuatorianos, residentes en nuestro país, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, fallecen tras la explosión de una furgoneta bomba que la banda terrorista había colocado en el aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas.
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