ANDREU MANRESA - Palma de Mallorca - 24/07/2008
En la cárcel de Palma, tener un móvil liberado costaba 1.500 euros. Por 300, se colaba tras las rejas una botella de agua que en realidad contenía ginebra o vodka. El whisky era transportado camuflado en un recipiente azul y un envase de zumo de manzana contenía a veces manzanilla. Un juez ha considerado probado que presos con importante patrimonio han accedido en prisión a productos de lujo y prohibidos.
Dos funcionarios están encarcelados como supuestos capos de la trama
La esposa del director recibió un paquete con un corazón de cerdo
La Fiscalía Anticorrupción, tras meses de investigación de la policía y de Instituciones Penitenciarias, acusa de nueve delitos a dos clanes de la cárcel, dirigidos por sendos funcionarios de prisiones -encarcelados desde el pasado sábado-, que conseguían favores con sobornos, traficaban con droga y manipulaban documentos de la prisión de Palma. Era una supuesta mafia que imponía el temor con amenazas y la represión con palizas.
En la cárcel mallorquina funcionaba un mercado negro, cautivo. Durante meses, la alianza de funcionarios y presos de su confianza, organizadas en dos familias enfrentadas, desplegaron varios circuitos de negocio, según datos recabados por la fiscalía. Este poder subterráneo, de tintes violentos, se estableció mediante supuestas coacciones y agresiones graves contra quienes no se avenían a la corrupción o pretendían destaparla.
Cinco funcionarios y seis presos fueron detenidos el pasado día 16 por querer imponer su ley en la cárcel. Nada entre rejas era gratis y los negocios, muy rentables. La fiscalía constata "el importante volumen de la actividad delictiva y el patrimonio generado" por los imputados, que cuentan con "importantes y numerosos recursos económicos y personales".
Las actuaciones judiciales están bajo secreto. La versión recogida procede de testimonios de ex presos, del escrito acusatorio de la Fiscalía Anticorrupción contra uno de los capos presos y de la versión ofrecida por la policía. Los sindicatos exigen la presunción de inocencia y lamentan que se pueda mellar la dignidad de la plantilla. El CSIF defiende la "abnegada entrega y profesionalidad" de los compañeros presos y otros tres más imputados.
Una interna denunció que, hace dos años, abortó tras una presunta agresión de un funcionario imputado. Cuatro meses atrás, la mujer del director del centro penitenciario recibió un aviso macabro, un paquete que contenía un corazón de cerdo, que se asemeja al humano. La advertencia, propia de una novela negra, disparó las alarmas. La investigación de asuntos internos pasó al terreno judicial y policial. Uno de los carceleros, capo de una de las bandas, es considerado el supuesto autor de la siniestra amenaza, que puede ser considerada un atentado contra la autoridad.
Los pinchazos telefónicos desvelaron filtraciones de asuntos turbios e intentos de ventas de exclusivas a medios sensacionalistas. La policía llamó a su investigación Operación K. O., alusión a Antonio Cao, empleado de Instituciones Penitenciarias. Cao fue detenido, declaró dos horas y negó todos los hechos. Su abogado, Fernando Mateas, cuestiona todas las imputaciones. Cao se encuentra preso, aislado para no ser agredido, imputado por una ristra de delitos que le puede reportar 20 años de cárcel.
Mario Fernández, rival y supuesta víctima de Cao, también está encausado y en prisión preventiva. El pasado febrero fue expedientado por mantener relaciones sexuales con un preso en la cárcel. El asunto fue filtrado a un diario. El fiscal le imputa por ello a Cao un delito de revelación de secretos, por "difundir información confidencial que puede perjudicar gravemente a terceras personas".
De los otros tres funcionarios implicados, que están en libertad, uno es el médico de la cárcel, acusado de manipular los análisis de orina para evitar sanciones a internos y que se beneficiaran, o no, de permisos de salida.
Los sobornos mayores se cobraban por "permitir la entrada de objetos prohibidos": uno de ellos, el móvil que usó un implicado en dobles ventas de solares relacionado con el urbanismo salvaje de Andratx.
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Fernando Alcobia
- 24-07-2008 - 21:14:15h
En la carcel hay mas y mejor droga que en la calle, eso si, mucho mas cara. Y la introducen los funcionarios o las visitas de los bis a bis. Basta de hipocresía
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Jose Manuel
- 24-07-2008 - 18:49:23h
Soy funcionario de prisiones, y ademas afiliado al sindicato csi-csif, y como este sindicato también estoy de acuerdo en la aplicación de la ley de forma fulminante para los que cometan delitos, pero primero se debe demostrar su culpabilidad, esto ultimo nadie lo debe olvidar, si estos "compañeros" son culpables, pues qiue se le aplique la ley de forma implacable, proque además de cometer un delito, supuestamente, ensucian la labror de miles de trabajadores de prisiones que desempeñamos nuestro trabajo en unas condiciones penosas, resultado de la falta de planificación de la administración, el hacinamiento de los presos, falta de presupuestos para aplicsar programas adecuados de reinserción y un largo etc de probelmas con los que a diario tenemos que lidiar.
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Fawdawi
( http://www.yam.com.mx )
- 24-07-2008 - 18:37:43h
España actúa como otro país latinomaericano más.
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nayarit
- 24-07-2008 - 18:19:24h
esto seguro que pasa por culpa de la crisis ,,como esta el patio
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Juanita La Ácida
- 24-07-2008 - 17:53:48h
Fíjate... Y así descaradamente, no hace falta ni siquiera una como la Bon Bon (Johnny Depp) en "Antes Que Anochezca"...
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