La 'marea verde' irrumpe en el juzgado
Decenas de profesores se suman a la denuncia por injurias contra la consejera y se "autoinculpan" de votar con las camisetas verdes

Para la maestra Montserrat, que prefiere no dar su apellido, la cuestión se parece al poema falsamente atribuido a Bertolt Brecht. Los versos, del pastor protestante Martin Niemoeller, empiezan con la célebre frase "cuando los nazis vinieron a por los comunistas guardeé silencio porque yo no era comunista" y terminan con "cuando vinieron a por mí, no había nadie más que pudiera protestar". Eso dice ella, docente en un colegio bilingüe del barrio de El Pilar de Madrid: "A mi centro le han tocado menos, pero acabará afectando a todos". Junto a unas 75 personas, Montserrat ha acudido esta mañana a los juzgados de plaza de Castilla para denunciar. Todos con camisetas, sudaderas, bufandas o chalecos de la marea verde. Una profesora llevaba hasta pendientes con el ya famoso lema de Escuela Pública de tod@s para tod@s.
Han presentado dos tipos de escritos. Nadie ha hecho recuento oficial de cuántos, pero esperan que la protesta se amplíe y haga mella como la gota malaya. Han entrado en tropel al juzgado, después de corear voz en grito en la puerta: "Más educación y menos represión" o "Escuela pública, escuela pública". La denuncia más nueva tiene que ver con la votación del 20-N. Hubo profesores y padres (unos 200, según estimaciones de CC OO) que han recibido telegramas con una citación de la Junta Electoral de Zona de Madrid por lucir "propaganda electoral" durante la votación, a la que acudieron con la camiseta verde. Se enfrentan a penas de hasta un año de prisión.
Uno de los formularios de denuncia, distribuido por la plataforma de docentes Soy Pública, es de "autoinculpación" por "haber acudido a votar" con la prenda. Acusan a la Junta de un intento de "criminalizar" a sus portadores que, según el texto, reflejan con el lema la "profunda adhesión" al artículo 27.5 de la Constitución Española que garantiza el derecho a la educación.
Ara García - estudiante, madre de alumno en escuela infantil pública y apoderada de IU el pasado 20-N-, ha sido la primera en tramitarla. "La llevaba puesta y me la quité cuando llegó la prohibición de la Junta [cuyo texto solo aludía a los miembros de las mesas electorales] pero la policía me identificó igualmente". García explica que protesta por defender la educación pública y porque en la escuela infantil de su hijo (El Valle, en Chamberí) "no se cubren las bajas de menos de 15 días y han eliminado el autobús para las excursiones".
María Presentación, docente de diversificación en un instituto del sur de Madrid capital, se ha acercado a la protesta para solidarizarse y ha presentado las dos denuncias. "En mi centro faltan guardias y solo podemos abrir la biblioteca durante el recreo", señala. Profesores, sindicatos y directores alertan desde septiembre de que la ampliación de la jornada lectiva de 18 a 20 horas semanales y el consiguiente recorte de profesores interinos en los centros está dificultando el normal funcionamiento de los institutos. La Consejería de Educación lo niega.
La segunda denuncia, que iniciaron un grupo de unos 60 profesores hace semanas, es contra la consejera de Educación Lucía Figar por posibles injurias y calumnias. El escrito de adhesión también circulaba esta mañana entre los que protestaban en Plaza de Castilla. Según uno de los docentes que inició esta campaña, hay ya más de 700 presentadas. "No insultamos ni agredimos peregrinos", señalaba una de las pocas pancartas que acompañaban la protesta hoy. Hace referencia a unas palabras de Figar quien aseguró que, en las asambleas de la movilización educativa, estaban "los que agredían a los peregrinos". Los peregrinos son los participantes de la Jornada Mundial de la Juventud que acudieron a recibir al Papa en agosto y quienes supuestamente les agredían, integrantes del movimiento 15M.
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