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SINESTRO DEL EJÉRCITO ESPAÑOL EN AFGANISTÁN

Los 17 militares fallecidos

ELPAIS.es 18/08/2005

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Capitán David Guitar Fernández

El capitán David Guitar, piloto del helicóptero siniestrado, y los soldados José Manuel Moreno y Pedro Fajardo eran de la misma generación -rondaban la treintena-, estaban destinados en el mismo acuartelamiento sevillano de El Copero y residían en Alcalá de Guadaira (Sevilla), que vive aturdida la noticia de la muerte de sus tres vecinos.
El piloto Guitar tenía dos vocaciones. Por un lado, su equipo de fútbol, el Sevilla. Por otro, volar. Cuando terminó COU se presentó a los exámenes de la Academia del Aire. Pero no logró superarlos. Tras estudiar durante un tiempo una carrera de Ciencias, entró en el Ejército, donde cumplió su sueño de pilotar.
De 29 años -nacido en julio de 1976-, era el mayor de tres hermanos y llevaba ocho meses casado con una mujer de su pueblo. El capitán era un veterano en las misiones exteriores del Ejército. Durante seis meses formó parte del contingente enviado en 2003 a Irak, donde se presentó voluntario. Allí coincidió con el soldado Fajardo, con quien le unía una "gran amistad", según explicó el alcalde de Alcalá de Guadaira.

Teniente Javier González Hernández

El teniente Javier González Hernández tenía 26 años y era madrileño. Se casó con su novia, de 24 años, hace mes y medio, el pasado 2 de julio, según relató ayer un amigo que acudió al enlace, que se celebró en Pozuelo de Alarcón (Madrid), el pueblo de ella.
Cuenta este amigo que, como ella tiene miedo a volar, tras la boda ambos viajaron en coche hasta la costa para tomar el crucero en el que pasaron su luna de miel.
El teniente González era el militar de mayor rango de los 12 pasajeros de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat) el martes, cuando ocurrió el siniestro. Su misión en Afganistán concluía el próximo 18 de octubre, un mes después de la fecha prevista para la celebración de las elecciones legislativas.
González y su esposa, pareja desde hace un par de años, según ese amigo, vivían en un piso en Pontevedra, pues él estaba destinado en Figueirido.
La joven estaba de vacaciones con los padres del teniente en Alicante cuando fueron informados de la tragedia. Cogieron el coche y hacia las diez de la noche llegaron a Pozuelo.

Brigada Juan Morales Parra

A Juan Morales Parra, que junto con el capitán Guitar pilotaba el helicóptero siniestrado, su familia lo esperaba a finales de septiembre. Se había ido en mayo. No era su primera misión en el extranjero. A sus 39 años, había participado al menos en otras "cinco y era la segunda o tercera vez que iba a Afganistán", según su primo Rubén Morales. También estuvo en Irak y Bosnia.
"Le gustaba mucho volar, aunque su madre me contó que esta vez no lo veía muy contento", añade. Juan se casó hace 10 años. Su mujer vivía las misiones con preocupación, según había comentado a sus vecinas de la urbanización de Mairena del Aljarafe (Sevilla), donde vive junto a sus dos niñas pequeñas, de siete y cuatro años. Sus compañeros lo definen como alguien afable, de buen carácter y muy comprometido con su profesión. Su padre, guardia civil retirado, le inculcó la vocación por la carrera militar. Hace tiempo que él, sus padres y su hermana, de 21 años, se habían mudado a Sevilla. Tanto el ayuntamiento de esta capital andaluza como el de su pueblo natal, Ronda (Málaga), se sumaron a los dos días de luto oficial.

Sargento José González Bernardino

El sargento asturiano José González Bernardino, de 31 años, casado y con una hija, habló con su familia en Oviedo el día anterior a su fallecimiento. Les comunicó que ayer salía para una misión. Su abuela paterna, Eutiquia Reguera, con quien se crió desde que tenía cuatro años, y su tía María Rosa González se mostraron profundamente afectadas en su domicilio del barrio ovetense de Pumarín, tras conocer la noticia.
El sargento, de 31 años, era el menor de cuatro hermanos. "Me llamó para ver qué tal estaba y me dijo que estuviera tranquila, que no le iba a pasar nada y que cuando volviera iba a venir a verme", afirmó la abuela. El joven no transmitió a su familia ovetense ningún malestar durante su estancia en Afganistán, donde permanecía desde el 3 de agosto. "Se quejaba de que hacía mucho calor, pero nada más", comentó su abuela. Eutiquia Reguera expresó su deseo de que su nieto fuera enterrado en Asturias, aunque todavía se desconocen cuándo serán repatriados los cadáveres. "Aún no sabemos cuándo nos lo traerán, pero queremos que se entierre aquí", dijo Eutiquia, consternada por el accidente.

Diego González Blanco

Ourense, mayo de 1978. En 2003 ingresó en el Ejército de Tierra. Soltero, vivía con su novia. Querían casarse, según la familia.

Soldado Diego Prado López

Natural de Vilalba (Lugo), nació en febrero de 1985. Soltero, hacía dos años que había ingresado en el Ejército de Tierra.

Soldado Jesús Casal Rivera

Nació en Vigo, en mayo de 1979, y vivía en Marín, junto a Pontevedra. Pertenecía al Ejército de Tierra desde 2004. Soltero.

Soldado Iván Vázquez Niñez

Veinte años cumplidos en abril. Nació en Foz (Lugo) y había ingresado en el Ejército de Tierra en 2003. Estaba soltero.

Cabo Daniel Abreu Fernández

Nacido hace 24 años en Vigo (Pontevedra), Daniel "era el mejor hijo del mundo. Y, sobre todo, un buen amigo", afirma su padre, Eugenio Abreu. "El mejor hermano del mundo", corrobora el pequeño de la familia, Jairo, de 17 años.
A Daniel, criado en el barrio vigués de Coruxo, le gustaba salir de pesca con su padre, hacer deporte con su hermano e ir de caza con su tío. Era un chico muy familiar y vitalista, con gran afición al submarinismo. "Necesitaba estar siempre activo", relata el padre del cabo, con gran entereza. Sus allegados sostienen que desde muy pronto le tiró el Ejército, en el que se alistó hace seis años.
Su primera misión en el extranjero fue en Kosovo. Allí coincidió con Conchi, una compañera de la Brilat de Pontevedra con la que se acabó casando. Tras contraer matrimonio, ella abandonó la carrera militar. Según su padre, ahora también él se planteaba dejarlo para preparar oposiciones a la Guardia Civil.
Relata su padre que cuando Daniel dio a la familia la noticia de que partía hacia Afganistán estaba "muy contento y muy alegre".

Soldado Pedro Fajardo Cabeza

Un joven generoso y muy extrovertido. Así definen al soldado Pedro Fajardo, de 30 años, quienes lo conocían. De él destacan la pasión con la que vivía su profesión en el Ejército, y aseguran que le gustaba especialmente este tipo de trabajos de ayuda y cooperación internacional. Fajardo ya había participado en 2003 en la misión enviada a Irak, tras la invasión.
Deja una hermana de 21 años. Ambos se criaron en Alcalá de Guadaíra (Sevilla). Sus padres, Pedro y Dolores, son naturales del municipio sevillano de Olvera, un lugar que abandonaron por cuestiones de trabajo. El soldado acababa de comprarse un piso en su pueblo, en el que tenía pensado empezar a vivir con su novia.
Fajardo se alistó en el Ejército con José Manuel Moreno Enríquez, compañero del barrio desde la infancia, y juntos partieron el pasado junio a Afganistán, donde ambos perdieron la vida el martes.
Los domicilios de ambos eran ayer un ir y venir de vecinos y parientes apesadumbrados. Ambas familias se reunieron en la casa de los Fajardo para confortarse mutuamente.

Soldado José Manuel Moreno Enríquez

A José Manuel, de 30 años, le encantaba el deporte. Cuando él y su compañero de la infancia y ahora de trabajo Pedro Fajardo coincidían en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), su ciudad natal, solían salir a correr juntos por la barriada de El Instituto, donde se habían criado. Las casas de ambos distaban apenas 100 metros.
"A mí no me hablaba de los peligros. Nunca. Me decía que él estaba con los ordenadores, para no preocuparme. Pero yo sabía que no era verdad", explica Juan José, padre del soldado artillero. Pero según él, a sus dos hermanas mayores y a sus cuñados sí que les contó "lo duro que era Afganistán".
El militar era el tercero de seis hermanos. Era un hombre reservado, incluso con su familia, que desde muy pronto quiso independizarse económicamente. Logró entrar en el Ejército tras intentar ingresar en la Guardia Civil. Antes de partir hacia Afganistán, el soldado artillero, ya había cumplido una misión de seis meses en Bosnia-Herzegovina. Su trabajo, explica su padre, "era vocacional y le llenaba de satisfacción". Separado recientemente, embarcó hacia el país asiático hace apenas tres meses.

Soldado Isaac Calvo Piñeiro

Cuentan sus familiares que cuando preguntaban a Isaac, de 20 años, por qué quería enrolarse en el Ejército, él respondía: "Para ayudar a los demás". Aunque nació en Ferrol, una ciudad impregnada de espíritu castrense, Isaac no tenía ningún antecedente familiar en este ámbito. Su padre, Manuel Ángel, es camarero de un conocido restaurante de la ciudad. "Pero él, desde pequeñito, dijo que quería ser militar", afirma su tío Joaquín Santaclara. Tan pronto acabó el bachillerato, se alistó. Era francotirador, aunque en Afganistán también hacía labores en los servicios de radio.
Los vecinos le recuerdan como un chico muy amable, que acompañaba a sus hermanos pequeños, gemelos de siete años. Su hermana mayor vive en Tarragona, donde estaba también su madre cuando llegó la fatídica noticia desde Afganistán.
"Gente como él son los misioneros del siglo XXI", sentencia su tío. "Cuando voy por la calle y me planteo que nosotros tenemos calles asfaltadas, coches, casas con aire acondicionado... y que hay gente que está dispuesta a renunciar a todo eso... Son personas muy especiales, que merecen el reconocimiento de todos".

Soldado José Ángel Martínez Parada

"No vayas", le rogaban su padre y, sobre todo, su madre. Pero José Ángel, nacido en Ribeira hace 21 años, se había obstinado en ir. Tras la invasión de Irak, ya había avisado a la familia de que aprovecharía cualquier oportunidad para alistarse en la misión española en aquel país. Y en cuanto le surgió la ocasión de Afganistán, José Ángel, que llevaba tres años en la Brilat de Pontevedra, donde se había especializado como francotirador, se ofreció como voluntario, pese a la oposición familiar.
En su casa estaban acostumbrados a viajar por el mundo con otra clase de oficio peligroso. Su padre es marinero, y el drama le sorprendió pescando en Perú. Su hermano mayor también se gana la vida en el mar y ha frecuentado los caladeros africanos. Pero José Ángel dirigió sus ganas de aventura por otros rumbos. Acababa de renovar por dos años su contrato con el Ejército.
"Murió haciendo lo que le gustaba y en un accidente de trabajo, como el que nos podía ocurrir a su padre o a mí", explica su hermano mayor, Ramón. "Actuó conforme a sus ideas. Sabía que podía morir en combate, que estaba asumiendo riesgos. Pero era lo que quería".

Soldado Gonzalo Casalderrey Názara

Nacido en Pontevedra en febrero de 1985, Casalderrey ingresó en el Ejército de Tierra este año. Estaba soltero.

Soldado Pedro Sanmartín Pereira

Nació en Barro (Pontevedra) en noviembre de 1980. Ingresó en el Ejército de Tierra en 2003 tras la mili. Soltero.

Soldado Pablo Iglesias Sánchez

Nació en la localidad gallega de Lugo en marzo de 1983. Ingresó en el Ejército de Tierra en el año 2004. Estaba soltero.

Sargento Alfredo Francisco Joga

El Sargento Francisco nació en Móstoles (Madrid) en 1975 e ingresó en el Ejército de Tierra en 1994. En septiembre pasado se casó con Susana Pérez Torres, destinada en la misma base y que se encuentra aún en Afganistán. Ella fue la encargada de comunicar desde allí la triste noticia a la familia de su marido, que recibió la visita de un mando militar el martes, cuando ya sabían de su fallecimiento por una llamada de su viuda. La familia se quejó ayer de las imprecisiones sobre la fecha de repatriación de los cadáveres, pero destacó el buen trato recibido.

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