BERTRAN CAZORLA - Barcelona - 13/11/2009
Jueces, comerciantes, funcionarios, empresarios o periodistas los superan. Incluso los curas y los militares. Los políticos son el grupo profesional en quienes menos confían los catalanes. La primera encuesta sobre capital social en Cataluña, que hoy ha presentado el Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat, ha aportado datos que corroboran que el habitual runrún contra los dirigentes de la cosa pública no es un exotismo. El 63,7% de los encuestados dijo no tener ninguna confianza en los políticos. Y, en una escala de confianza del 0 al diez, en la que el 10 significa confianza plena, éstos obtienen un modesto3,5. Cierran una lista en la que también suspenden militares (con un 4,32) y curas (4,14), y que lideran el personal sanitario (7,28), los científicos (6,99) y los profesores (6,94).
Los datos se recogieron en febrero, antes de que salieran a la luz el escándalo de corrupción del Palau y el de Santa Coloma de Gramenet, que ha llevado a prisión preventiva a políticos de CDC y del PSC. Pero ya entonces, tres cuartos de los encuestados creyeron que la corrupción en los partidos es habitual o está generalizada. Otra vez, estas instituciones encabezan la lista de entidades a las que se les presume corrupción, seguidas por el Gobierno de España, el de Cataluña y las empresas. Los partidos cierran, además, la lista de instituciones en quienes confían los ciudadanos. Reciben, en una lista del 0 (menor confianza) al 10, un 3,59. Sólo les superan las religiones no católicas, con un 2,98. Lideran este ránking las ONG, con un 6,29, y los medios de comunicación (5,78).
El estudio indaga en qué grupos participan y confían los catalanes
Estos datos forman parte de una encuesta que indaga el capital social catalán. Gabriel Colomé, director del CEO, ha explicado que tratan de conocer cómo están estructuradas las redes sociales (de amistad, familiares, asociativas...) en Cataluña. Ha añadido que estudiarlas permitiría, por ejemplo, saber con más exactitud qué posibilidades tiene el tejido social catalán de servir de herramienta para integrar a los ciudadanos venidos de Latinoamérica o Asia. Colomé ha puesto un ejemplo: el fútbol, y en especial el Barça, sirvió en los años sesenta para integrar la inmigración proveniente de otras zonas de España.
La encuesta, que no se había hecho antes en Cataluña, indaga en qué redes participan los ciudadanos y qué confianza tienen en ellas. Y refleja unos individuos hedonistas, poco participativos y con grupos sociales bastante impermeables. Los encuestados afiliados en sindicatos, por ejemplo, son pocos: 9,2%. Y sólo un 7,9% es miembro de alguna asociación ecologista o pacifista. En los partidos milita tan sólo un 4,8%. Para afiliarse a grupos, los encuestados prefieren el deporte (un 32% es miembro de un club deportivo o similar) o el ocio (29,8% forma parte de una asociación de este tipo. De ahí el calificativo de "hedonista" que ha empleado Colomé. Los encuestados, además, dicen tener grupos sociales reducidos: Un 70,7% se comunica con regularidad con menos de 10 familiares, y un 53,5% dice tener menos de 10 amigos. "Somos una sociedad bastante cerrada, y eso lo saben los estudiantes que vienen de Erasmus. Les cuesta entrar en los grupos de autóctonos", ha ilustrado Colomé.
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