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Benedicto XVI en el país de los laicos

La Francia de Sarkozy recibe hoy al Papa como un intelectual de prestigio

J. M. MARTÍ FONT / M. MORA - París / Roma - 12/09/2008

 
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El papa Benedicto XVI inicia hoy en París una visita de cuatro días a Francia, que le llevará también al santuario de Lourdes. Lejos del tirón popular de su predecesor, Juan Pablo II, el Papa alemán es considerado un intelectual en el país que inventó el concepto de intelectual comprometido.

Joseph Ratzinger

Benedicto XVI

A FONDO

Nacimiento:
16-04-1927
Lugar:
Marktl
Nicolas Sarkozy

Nicolas Sarkozy

A FONDO

Nacimiento:
28-01-1955
Lugar:
París
Francia

Francia

A FONDO

Capital:
París.
Gobierno:
República.
Población:
64,057,792 (est. 2008)
Ciudad del Vaticano

Ciudad del Vaticano

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Capital:
Ciudad del Vaticano.
Gobierno:
Estado eclesiástico.
Población:
824 (est. 2008)

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El presidente francés pide "una laicidad positiva" que no relegue la religión

Francia, la hija mayor de la Iglesia desde que los borbones prácticamente exterminaran a la disidencia protestante, es también el Estado laico por excelencia.

El cardenal francés Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, declaró ayer que Francia espera que el Papa deje un "discurso claro sobre la sana laicidad cuando hable en el Elíseo", y "una palabra iluminadora sobre la cultura en su intervención ante el mundo académico".

En esos dos discursos, el primero ante el presidente Nicolas Sarkozy y el segundo ante la crema intelectual francesa, parecen estar las claves políticas del primer viaje pastoral de Benedicto XVI a Francia. Grosso modo, la idea es que el Papa defenderá en París una laicidad a lo Sarkozy, y denostará el laicismo militante, a lo Zapatero.

Pero la Francia laica también está cambiando. Hace poco más de una década, todavía el 80% de los franceses se declaraban católicos. En 2007, sin embargo, esta cifra había descendido hasta el 51%, y sólo un 10% de esta mitad de la sociedad gala aseguraba que iban a misa con cierta regularidad. Por otro lado, el laicismo, la estricta separación entre la Iglesia y el Estado establecido en el primer artículo de la Constitución, de cuya instauración definitiva en Francia se cumplio un siglo hace poco, está siendo al menos redefinido por el presidente Nicolas Sarkozy.

Él y su esposa Carla Bruni recibirán al Papa en el aeropuerto de Orly. No es su primer encuentro. El presidente francés fue recibido en el Vaticano el pasado mes de enero y pronunció un discurso en la basílica de San Juan de Letrán que causó un gran impacto en la sociedad francesa. "En la transmisión de los valores y en el aprendizaje de la diferencia entre el bien y el mal, el institutor no podrá nunca remplazar al sacerdote o al pastor, incluso si es importante que se aproxime, porque siempre le faltará la radicalidad del sacrificio de su vida y el carisma de un compromiso basado en la esperanza", dijo.

"Un hombre que cree, es un hombre que espera", añadió Sarkozy, "y el interés de la República es que haya muchos hombres y mujeres que esperen. La desafección progresiva de las parroquias rurales, el desierto espiritual de las barriadas (...) la penuria de sacerdotes, no ha hecho más felices a los franceses", añadió para propugnar "una laicidad positiva que no considere que las religiones son un peligro, sino una baza".

Esta "laicidad positiva" es lo que viene ahora a buscar el Papa alemán, que pretende que se le otorgue a la Iglesia un mayor espacio en el debate público. Pero el inquilino del Elíseo aún no ha acabado de definir en qué consiste la "laicidad positiva". Porque el discurso de Sarkozy tiene, esencialmente, otros destinatarios: las otras religiones presentes en Francia, minoritarias, pero cada vez más presentes, como es el caso del islam, que el inquilino del Elíseo quiere integrar en el modelo republicano.

Contra Benedicto XVI juega también su bien ganada fama de conservador, que en Francia se relaciona con su acercamiento a los movimientos católicos más integristas, como el del cardenal Lefébvre, al que se le ha permitido decir de nuevo la misa en latín, según el ritual del Concilio de Trento. Según una encuesta publicada ayer por Le Parisien, más del 75% de los franceses lo consideran, sobre todo, un conservador, y el 25% dice tener una mala opinión del Pontífice.

Su amor por la liturgia y su recuperación de algunos elementos vestimentarios que acumulaban polvo en los armarios del Vaticano, le está causando los primeros problemas. La organización de defensa de los animales Fourrure Torture (Pieles Tortura) ha pedido a Benedicto XVI que renuncie a utilizar pieles de animales, en especial de armiño, que forma parte del conjunto papal de capa y gorro rojo, llamado camauro, ribeteados con piel de este animal, un atuendo que no se había utilizado desde que falleció Juan XXIII en 1963.

La Santa Sede ha preparado el terreno con mimo, dejando incluso caer la posibilidad de que el presidente Sarkozy puede ser el hombre que se atreva a tocar la ley que consagró en 1905 la radical laicidad del Estado francés.

"Nadie debe ser obligado a creer y a nadie se le debe impedir creer", dijo ayer el número dos del Vaticano, Tarsicio Bertone al evocar el concepto de "laicidad positiva" de Sarkozy. El secretario de Estado vaticano utilizó esa idea para defender el derecho de la Iglesia Católica a intervenir en los procesos legislativos de los países, "si le parece evidente que se desvían de la ley natural o del bien común", y recordó que "la Iglesia debe respetar y ser respetada".

El Papa envió un saludo "al pueblo francés y a todos los habitantes de esa amada nación", anunció que llega como "mensajero de paz y fraternidad", y glosó la tradición francesa "de acogida y tolerancia", "la solidez de su fe cristiana y la elevada cultura humana y espiritual".

De París a Lourdes

- El Papa se reunirá hoy con Sarkozy en el Elíseo y saludará a los jóvenes en el atrio de Notre Dame.

- Mañana, intervendrá ante la Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la que es miembro desde 1992.

- En su visita a Francia con motivo del 150º aniversario de la aparición de la Virgen María en Lourdes, adonde llegará en la tarde del sábado, Benedicto XVI pronunciará 11 discursos.


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Comentarios - 6

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  • 6

    Demócrito - 12-09-2008 - 17:54:14h

    No conocerá una vieja y larga batalla: Voltaire y Anatole France, entre muchos, anatematizados.

  • 5

    Manuel Viñes Sánchez - 12-09-2008 - 17:07:43h

    Vale, eso está bien: respeto al laicismo del Gobierno Francés. ¿Pero el laicismo en España es satánico? ¿Porqué un Gobierno español no pude ser laico? Comparen el comportamiento de la Jerarquía Católica Francesa con los talibanes que están en la cúpula de la autoridad católica en España. Parece que se trata de dos religiones distintas: el Catolicismo Europeo y el Nacionalcatolicismo español heredero de una dictadura franquista con línea directa con Torquemada.

  • 4

    Glauco - 12-09-2008 - 16:00:11h

    Me alegro de que tambien en Francia ridiculicen la obsesión anticatolica de Zapatero ,absolutamente trasnochada y propia del primer liberalismo del siglo XIX.Como bien dijo Bernard Henry Levy:"el siglo XXI será religioso o no será".Aquí a la izquierda le costará trabajo aceptarlo pero al final tendrán que tragar con ello.No podemos ir en sentido contrario al resto del mundo.Menos mal que en el exterior ya se dan cuenta de las locuras antireligiosas de nuestro zapatitos.

  • 3

    daniele - 12-09-2008 - 14:34:55h

    ay un error: Francia no es la hija mayor de la Iglesia porqué "los borbones prácticamente exterminaran a la disidencia protestante", sino porqué ha sido la primera, después las invasiones barbaricas, a convertirse a la Fé catolica y no a la ariana, como los longogardos.

  • 2

    Estadolaicoya - 12-09-2008 - 14:17:48h

    %u201DUn hombre que cree es un hombre que espera%u201D. Y así cuanto más creas más esperaras a que se acaben las injusticias y la acumulación de poder de los poderosos. Ese es un pilar en el que se asienta cualquier religión: tener contentos, o al menos resignados a los desgraciados para no se les ocurra cuestionar el orden establecido. ¿Que la Iglesia Católica tiene derecho a intervenir en los procesos legislativos de los países? ¡Y qué más! Y que se atrevan a decir eso a raiz de la visita del jefe de un estado creado por Mussolini al país que promulgó la separación de los poderes del Estado y los Derechos del Hombre... Es para asustarse. Las religiones, fuerzas de involución y represión, están en alza. Todos perdemos.

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