El Congreso de Ecuador suspende las sesiones para evitar el caos político
El presidente de la institución tomó la decisión "a riesgo" de que suponga su destitución
El presidente del Congreso Nacional ecuatoriano, Jorge Cevallos, suspendió ayer las sesiones hasta el próximo martes, para evitar la confrontación, cuando faltan sólo 12 días para que se celebre la consulta popular que elegirá la Asamblea Constituyente para reformar la Carta Magna, propuesta por el presidente, el izquierdista Rafael Correa.
"Si no hay alternativa, lo más sensato, considerando que viene una semana religiosa, de paz y de tranquilidad, y considerando que el país ya no quiere el caos, la anarquía y el enfrentamiento, es suspender todo hasta el próximo martes", dijo.
Cevallos, del partido de derecha y principal opositor PRIAN (Partido Renovador Institucional Acción Nacional) del ex candidato presidencial y magnate bananero Álvaro Noboa,
aseguró que tomó su decisión "a riesgo" de que los bloques de diputados enfrentados, los partidarios del Gobierno y los destituidos el pasado 7 de marzo por el Tribunal Electoral, celebren sus propias sesiones y lo destituyan.
El presidente del Congreso, quien también suspendió la sesión el martes de la semana pasad, explicó que "ante una incertidumbre jurídica, lo que queremos en este momento es encontrar una solución constitucional a este problema", afirmó.
Ambos bandos, aseguró Ceballos, "han amenazado con auto convocarse, hacer dos congresos paralelos y ambos buscan destituirme. Si lo hacen, me iré, pero bajo la ley, y que la historia y el pueblo juzguen mis actos. Por lo visto, aquí gana el que tiene mas barra y el que tiene mas palo y garrote", señaló. Aclaró, además, que no adoptará "una actitud que viole la Constitución para favorecer a cualquiera de las dos partes".
"Ni los unos, ni los otros. El Tribunal Constitucional [TC] es el que tiene la última palabra y voy a acatar lo que este organismo diga", subrayó, exhortando una vez mas al TC para que se sensibilice, ya que, "bajo ningún pretexto pueden darle más largas al asunto, sino proceder a resolver".
Mientras tanto, en los exteriores del Parlamento se reforzaba la seguridad, como ha ocurrido los últimos cuatro martes, para impedir el ingreso de 57 diputados destituidos, quienes habían asegurado su asistencia a la sesión de ayer, pero optaron por reunirse a puerta cerrada en un hotel al norte de Quito. El cordón de seguridad, que operó bajo ordenes directas del Tribunal Supremo Electoral (TSE), sitiando desde el amanecer el hemiciclo, evitó enfrentamientos entre simpatizantes de Correa y de la oposición.
Un mes de crisis
La pugna entre el Congreso y el TSE se inicio después de que este último organismo cesara en sus funciones a 57 legisladores opositores, el pasado 7 de marzo, acusándolos de "interferir" en dicho plebiscito. Previamente, la oposición había destituido al presidente del TSE, Jorge Acosta, por anunciar la convocatoria al referendo, en medio de una polémica interpretación de las leyes y la Constitución. Desde entonces, el Legislativo permanece bloqueado a la espera de que el TC, que estudia las apelaciones interpuestas por los legisladores afectados, "se sensibilice, tome alguna resolución y le diga al Congreso Nacional: 'Esta es la decisión, usted cumpla y acate", afirmó Ceballos.
Por su parte, el viernes pasado, los diputados destituidos solicitaron ante el delegado de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Ecuador, Hugo Saguier, la intervención de esa institución tras denunciar que su destitución fue "ilegal e inconstitucional". Sin embargo, Correa rechazo una eventual intervención del organismo internacional en Ecuador. "En el momento en que la OEA empiece a intervenir sin que nadie la haya invitado, a excepción de 57 ciudadanos, vamos a hacer respetar la soberanía del país", advirtió en días anteriores, durante su habitual alocución por radio. Y agrego que "aquí no ha habido ninguna crisis institucional, ha habido una crisis política por un choque de poderes", de los cuales una parte "han estado acostumbrados a dominar el país".
De este modo, el Parlamento entra en su cuarta semana de inactividad, provocando que la crisis política y jurídica en Ecuador se agudice día a día, sin visos de una solución pacifica inminente.

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