EL PAIS 22/04/2004
La vieja fábrica de tractores Ursus, gloria del comunismo en Polonia, languidece hoy. De 16.000 trabajadores ha pasado a 400. De 61.000 tractores de producción a 3.200. Ursus se ha reconvertido en un páramo industrial: galpones vacíos y gigantescas naves de un amarillo desvaído de hasta 500 metros de largo y 10 metros de altura.
Espoleado por la crisis de los partidos tradicionales en Polonia, el populismo amenaza con convertirse en una fuerza irresistible con un discurso antieuropeo y demagógico. Samoobrona (Autogestión), la formación liderada por Andrzej Lepper, es ya el segundo partido político del país, con una intención de voto por encima del 20%.
Los dos países entran en la UE con grandes diferencias económicas y el trauma de un divorcio que, aunque pacífico, dejó heridas en ambas sociedades. República Checa mira hacia Alemania. Eslovaquia está más cerca de Ucrania. Y ambos, a la sombra de un imperio soviético que ya no existe.
La influencia de Alemania y Austria en la República Checa y Eslovaquia es enorme en el terreno económico, sobre todo en el caso de Berlín. Pero va más allá de la Volkswagen o de las empresas de comunicaciones. Los pleitos históricos y una complicada vecindad definen estas relaciones.
Las ciudades de Nova Gorica, en Eslovenia, y de Gorizia, en Italia, han vivido separadas por una barrera desde hace 50 años. Con la entrada de Eslovenia en la UE, el 1 de mayo, esta valla, uno de los últimos signos físicos de la guerra fría en Europa, comenzará a desaparecer.
Hasta su independencia en 1991, Eslovenia formó parte de la antigua Yugoslavia y acogió a muchos ciudadanos de otras repúblicas de aquel Estado. Con un expediente democrático impecable, Eslovenia conserva hoy una mancha negra en los 18.000 ciudadanos de la ex Yugoslavia que han perdido sus derechos.
Considerado un modelo de estabilidad y crecimiento económicos, Hungría atraviesa una etapa de inestabilidad política en vísperas de su ingreso en la UE. Esta crispación en un país de 10 millones de habitantes hunde sus raíces en la reciente historia húngara, marcada por el fascismo y el comunismo. Un museo simboliza la polémica.
Trece años después de haber recuperado la independencia de la Unión Soviética, las tres repúblicas bálticas se incorporan a la UE. Entre la pujanza de las grandes ciudades y el atraso de las zonas rurales, Letonia, Estonia y Lituania vuelven a Europa con la voluntad de escapar a su trágica historia de totalitarismo y miseria durante el siglo XX.
Estonia se ha situado en la vanguardia de la revolución digital. Desde el año 2000, el Gobierno de Tallín trabaja para garantizar el acceso a Internet como si fuera otro derecho constitucional. Pero el éxito -el 48% de la población conectada a la Red y una administración más transparente- ha ampliado la brecha generacional y social.
Con menos de un millón de habitantes y una economía saneada, aspira a ser un portaaviones de la UE fondeado frente a Oriente Próximo. Pero Chipre incorpora también a la nueva Europa el viejo problema de la partición de la isla. La ONU ha llamado a sus ciudadanos a votar el día 24 en favor de la reunificación.
La adhesión de Malta y Chipre dará una pincelada mediterránea a una ampliación que abre la UE hacia el Este. Ambos estratégicos países llegan con saneadas finanzas, pero el primero alega salvaguardas económicas y legales, y el segundo, dividido desde 1974, es aún una de las peores pesadillas políticas de la ONU.
La adhesión de Malta y Chipre dará una pincelada mediterránea a una ampliación que abre la UE hacia el Este. Ambos estratégicos países llegan con saneadas finanzas, pero el primero alega salvaguardas económicas y legales, y el segundo, dividido desde 1974, es aún una de las peores pesadillas políticas de la ONU.
Con el fin del Imperio Austrohúngaro, 3,4 millones de magiares quedaron en los países vecinos de Hungría. Muchos confían en que, más que cualquier ley, la UE, con el ingreso de Eslovenia y la futura entrada de Rumania, una a los húngaros de dentro y de fuera.
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