G. H. - Madrid - 25/07/2007
Con lágrimas en los ojos y abrazando a sus hijos, Dimitrova, de 54 años, dijo al aterrizar en Sofía: "Sólo he vivido para este momento". La terrible crisis económica que azotó a Bulgaria en la década de los noventa obligó a esta experimentada enfermera, que había trabajado en dos hospitales de Sofía, a emigrar a Libia en 1998 para ayudar a su familia. Apenas tuvo tiempo de enviar dinero. Seis meses después de comenzar a trabajar en Bengasi fue detenida.
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- 25-07-2007
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