Miércoles, 11/11/2009

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El desafío iraní

Irán echa más leña a la crisis de los rehenes

El presidente Mahmud Ahmadineyad exige disculpas a Londres y responde con desdén a la UE

ÁNGELES ESPINOSA - Teherán - 01/04/2007

 
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La exigencia al Reino Unido de disculpas por haber entrado "ilegalmente" en aguas iraníes, formulada anoche por el presidente Mahmud Ahmadineyad, complica la crisis desatada por la captura hace nueve días de 15 marinos británicos en aguas iraquíes. El incidente revela el creciente poder de los Guardianes de la Revolución en la política iraní desde la subida al poder de Ahmadineyad, un antiguo miembro de este cuerpo paramilitar. La UE volvió a insistir ayer en una liberación incondicional e inmediata de los marinos. Entretanto, Teherán y Londres intentan templar los ánimos para evitar que los militares sean juzgados, lo que indudablemente complicaría la solución.

La crisis de los marinos británicos detenidos en Irán seguía ayer en un callejón sin salida. El presidente Mahmud Ahmadineyad volvió a exigir que el Reino Unido se disculpe por su "entrada ilegal en aguas iraníes", una acusación rechazada por Londres. Además, la exigencia europea de una "liberación inmediata e incondicional" de los británicos fue recibida con desdén por Teherán, que pidió a la UE que no se entrometa. Nuevas alusiones a la eventual judicialización del caso causaron inquietud.

"Irán rechaza la posición parcial y de injerencia de la UE", señala un comunicado

"Tras la detención de esas personas, el Gobierno británico en lugar de pedir disculpas y expresar su pesar por la acción, empezó a decir que éramos nosotros los que les debíamos disculpas y a vocear en diferentes foros internacionales", declaró Ahmadineyad durante un discurso pronunciado anoche en la provincia de Juzestán y del que dio cuenta la radio estatal.

Por la mañana unas palabras del embajador iraní en Moscú, Golamreza Ansari, habían desatado la alarma. Ansari corrigió enseguida una mala traducción de sus declaraciones a una televisión rusa que le hacían decir que se había abierto un proceso a los marinos "por violar la ley internacional". Es una amenaza que otros responsables han dejado entrever en los días pasados y que complicaría la solución.

La crisis, que ha disparado el precio del petróleo hasta el nivel más alto de los últimos siete meses, se envenenó a raíz de que la televisión iraní difundiera sendas entrevistas con dos de los marinos apresados y que Londres recurriera al Consejo de Seguridad y la UE en busca de una condena. Esos dos gestos han dejado patente cuán diferente es el lenguaje que hablan ambas partes, empeñadas cada una en su versión de los hechos.

Mientras el Reino Unido calificaba de "escandalosa" la exhibición televisada de sus soldados, las autoridades iraníes, que se presentan como la parte agredida, lo veían como una demostración de que tratan con corrección a sus prisioneros. De igual forma, el recurso de Londres a sus aliados para que condenen el apresamiento fue interpretado por Teherán como una escalada.

"Irán rechaza la posición parcial y de injerencia de la UE y pide a los países europeos que se abstengan de comentarios impulsivos e irresponsables", según un comunicado difundido ayer por el Ministerio de Exteriores iraní. El texto, que tacha de "irracional" el apoyo de la UE a Londres, también pide al Gobierno británico que evite la "politización" del caso.

Mientras, los ministros de Exteriores de la UE, reunidos en la ciudad alemana de Bremen, recibieron con preocupación las noticias del posible juicio a los soldados británicos, después de que el día anterior pensaran que se podría salir pronto del conflicto. "La solución tiene que hallarse antes de que haya juicio y se les sentencie", indicó el jefe de la diplomacia alemana y presidente de turno da la Unión, Franz-Walter Steinmeier. "En esto estamos codo con codo con los británicos", insistió Steinmeier.

Irán no ha reaccionado a las demandas de la Unión de una liberación inmediata e incondicional, que serviría para crear una atmósfera constructiva para abordar el más trascendente problema de los planes nucleares de Teherán, informa desde Bremen Ricardo Martínez de Rituerto.

La reacción iraní parece una prueba de que la fórmula diplomática habitual de aislar al país causante de un incidente, no funciona con Teherán. Al contrario, sus responsables dan la impresión de crecerse en la confrontación. De hecho, la República Islámica ya se encuentra aislada a causa de su programa nuclear y bajo sanciones económicas de la ONU, además del boicoteo económico de EE UU desde la toma de su embajada en Teherán, en 1979. Sin embargo, en un gesto que parecía destinado a rebajar la tensión, la radio estatal iraní aseguró repentinamente ayer que "las inspecciones y la cooperación con el Organismo Internacional de la Energía Atómica continuarán sin cambio ni interrupción". Irán anunció que limitaba esa cooperación el domingo pasado, a raíz de que el Consejo de Seguridad reforzara las sanciones con una nueva resolución.


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