CARMEN PÉREZ-LANZAC 29/08/2010
Cinco años después de que el agua anegara el 80% de Nueva Orleans, en el 9th Ward -uno de barrios más devastados por la rotura de los maltrechos diques que debían proteger la ciudad-, el sorprendido visitante se topa con una furgoneta enterrada en el lodo. Cinco años después de que el caos se apoderara de una de las urbes del país más rico del mundo, una de cada tres casas de la zona sigue en ruinas y las calles destrozadas.
Fuerte viento. Cinthia Gonzales corre a través de la fuerte lluvia llevando a un perro que ha rescatado de una gasolinera en Gretna, Luisiana, el 29 de agosto de 2005.- REUTERS/Rick Wilking






En la zona más devastada, una de cada tres casas sigue en ruinas
"Los esfuerzos de recuperación se dejaron en manos privadas y los constructores recibieron dinero público para hacer viviendas que la mayoría no se puede permitir"
"Experimente la devastación causada por el huracán Katrina", dicen uno de los tours que se ofrece en la ciudad
Aquel 29 de agosto de 2005 , el agua subió hasta los 3,65 metros y 1.800 personas murieron ahogadas. El resto, se encaramó donde pudo: A los pisos más altos, a los tejados, al puente de la autovía. A la semana, empezaron las evacuaciones (en ocasiones, a punta de pistola). Más de un millón de personas del golfo fueron desplazas a diversos estados, incluido Hawai. Han pasado cinco largos años y uno de cada cuatro habitantes de Nueva Orleáns no ha regresado. A falta de un censo que lo determine, se calcula que ha perdido la friolera de entre 100.000 y 150.000 residentes.
Una comunidad desmantelada
Endesha Juakali espera al visitante sentado en una silla plegable ante la puerta de la que ahora es su casa. A este hombre negro de 55 años le importa un bledo su imagen: viste un chándal viejo y lleno de lamparones. "De pronto, por la calle empezó a bajar agua", recuerda. "Primero un riachuelo y luego más y más...". Endesha vivía en St Bernard Proyects, unos bloques de viviendas públicas en los que residían 1.500 familias, la mayoría afroamericanos y muchas madres solteras. Hogares pobres a los que el gobierno subvencionaba dos tercios del alquiler. Juakali era el encargado del centro de juventud de la zona. Su labor era mantener a los adolescentes alejados de las drogas y el trapicheo. Hoy, no queda rastro de aquella comunidad.
Cuando el agua inundó el barrio, Endesha se refugió seis días en la segunda planta del centro de juventud y otros tres en un puente de la autopista. "Con los vivos y con los muertos, porque no había otro sitio donde dejar los cuerpos". Después, al igual que sus vecinos, fue desalojado. Él y sus siete hermanos son un buen ejemplo de la dispersión que sufrió la población: dos de ellos están ahora en Houston (Texas), tres en Shreveport (Luisiana), uno en Atlanta (Georgia) y el último en un pueblo de Oklahoma. Endesha, que tiene cinco hijos de cuatro mujeres distintas, es el único que ha regresado.
Las grúas demolieron sus casas
Y cuando lo hizo se encontró con una buena y una mala noticia. La buena: al contrario que la mayoría de las pintorescas casas de la ciudad -endebles viviendas de madera de una planta-, las de St Bernard -de ladrillo y de hasta tres alturas-, estaban casi intactas. La mala: las puertas habían sido tapiadas. El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD, en sus siglas en inglés), entonces bajo la administración Bush y liderado por el polémico Alfonso Jackson, tenía nuevos planes para el terreno. A pesar de sus protestas, el 19 de febrero de 2008, Endesha y un puñado de vecinos vieron impotentes cómo las grúas demolían sus casas.
En el solar hoy se levanta una urbanización privada más bonita y cara. Juakali se ha mudado enfrente, al viejo centro de juventud, reformado con ayuda de voluntarios. Una insensatez, a juzgar por lo que uno ve al asomar la cabeza: el suelo levantado y decenas de tabiques que soportan la segunda planta, a la que no quiere que subamos "por seguridad". Juakali culpa a la "élite blanca" de la destrucción de las cuatro comunidades de viviendas públicas de la ciudad: la suya, BW Cooper, CG Peete y Lafitte. "Hay quienes no han vuelto porque están traumatizados", dice. "O porque no tienen dinero o han rehecho sus vidas. A nosotros, no nos han dado opción"
Endesha Juakali es el líder de Survivors Village , la asociación de los antiguos residentes de la zona, que pertenece a los movimientos Take back the land y National Fair Housing Alliance , que reclaman el derecho a la vivienda y que, al hilo de los desaucios resultantes de la crisis de las hipotecas basura, están cobrando fuerza. Sólo 200 de las 1.500 familias que vivían en las viviendas subvencionadas de St Bernard han regresado (residen desperdigados por la ciudad). Pero Juakali no pierde la esperanza: "Espero que mi voz surta el efecto de una bola de nieve, seguro que en diez años...".
50.000 viviendas siguen vacías
El ejemplo de Juakali y sus vecinos es uno más de la lista de problemas de Nueva Orleans, que hoy recibe la visita de Obama, que pronunciará un discurso en la universidad Xavier, que resultó parcialmente destruida. Cinco años tras el desastre, la ciudad arroja un saldo sonrojante: más de 50.000 viviendas están vacías (según calcula la ONG Greater New Orleans Community Data Center ). Irónicamente también ha aumentado el número de personas sin techo: Ya son 20.000. Los cientos de turistas que cada día pisan la ciudad no ven nada de todo esto. El transitado viejo barrio francés está alejado de las zonas más devastadas. Sin embargo, previo pago de entre 25 y 38 euros el turista puede contratar en cualquier agencia un tour por los barrios menos afortunados. Los anuncian con eslogans de dudoso gusto: "Experimente la devastación causada por el huracán Katrina". Algunos vecinos, indignados, han respondido con pintadas que salpican la ruta de los autobuses: 'Shame on you!' ('¡Os debería dar vergüenza!').
Tras el Katrina, tres cuartas partes de los residentes en Nueva Orleans no recibieron fondos para arreglar sus casas. La tarea se dejó a las posibilidades de cada uno y a las iniciativas de las propias comunidades de vecinos. Hay un ejemplo llamativo, el del barrio St Bernard Parish (un nombre similar al de Juakali, pero muy distinto: sus residentes son de clase media y mayoritariamente blancos). Estos vecinos se ayudaron unos a otros para reconstruir sus viviendas. Después, acordaron prohibir su venta o alquiler a ciudadanos afroamericanos, propuesta que ha sido denunciada por asociaciones de derechos humanos.
"Si no hay datos, no hay problema"
Nathalie Walker y Monique Harden son las directoras de Advocates for Enviromental Human Rights , bufete que promueve el derecho universal a la vivienda. Ambas abogadas sostienen que, además de una pésima gestión, desde el gobierno hubo una clara intención de cambiar el color de la ciudad y culpan a la administración Bush de los casos de racismo como el descrito: "Con su gestión, lanzaron el mensaje de venga, vamos a librarnos de los negros, no pasa nada por tomar medidas de discriminación racial". Harden es negra y Walker, blanca.
"Como abogadas, una de las mayores trabas con las que nos topamos es que ni siquiera se sabe la cifra de afectados, ni qué ha sido de la gente que vivía aquí", dice Walker. "Se dejó de medir a posta. Y si no hay datos, no hay problema". "No es que el gobierno no hiciera nada: se ha despilfarrado muchísimo", interviene Harden. "Pero los esfuerzos de recuperación se dejaron en manos privadas y los constructores recibieron un montón de dinero público para hacer viviendas que la mayoría de la gente ni siquiera se puede permitir", continúa. "Estados Unidos ha ayudado a muchos países cuando han tenido un desastre, pero somos incapaces de ayudarnos a nosotros mismos".
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Maritxus
- 30-08-2010 - 11:26:02h
Solo pensemos que si EEUU en cinco años no es capaz de aportar soluciones para ayudar a su propia gente en situaciones limite debidas a catastrofes naturales, que le puede ocurrir a cualquier pais en cualquier parte del mundo, no quiero ni pensar en como seguira estando Pakistan dentro de diez años! Y Haiti...
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Ada
- 30-08-2010 - 00:19:43h
Al 39: No sé si tanto necesitabas ese papel sanitario del que hablas, pero la verdad es que sí se ayuda a los pobres en EEUU. Somos ciudadanos españoles que tuvimos que venir a trabajar al país de "los malos" para poder vivir, porque allá nos discriminaron por la edad. A los mayores, por viejos y a los jóvenes por jóvenes. Pero no gastamos ni un centavo del patrimonio español. Aquí, "los viejos" (no tan viejos en mi opinión) conseguimos trabajo enseguida y mis hijos, "los jóvenes" también. Pero aun así, a mi hijo mayor, como no gana mucho, el gobierno le paga sus estudios universitarios, hasta el último centavo. Al menor no, porque gana más. Sólo se ayuda al que lo necesita. Es según el percápita. Yo no entiendo por qué España tiene que pagarle el médico a gente que está forrada en pasta y que se lo puede pagar. Mi nieto tiene escuela, transporte y libros gratis, hasta que su padre se gradue de la universidad y empiece en un trabajo mejor. Mi nieta no tiene ninguna ayuda y sus padres lo pagan todo porque mi hijo menor no lo necesita. No estoy hablando de vagos que no trabajan, o de gente que se ha acostumbrado a recibir dinero del estado y resignarse al menor esfuerzo, estoy hablando de gente que trabaja y aun asi recibe ayuda. No quiero que me den nada, quiero que me den trabajo y ese lo tenemos, gracias a Dios y este país que nos ha acogido sin preguntarnos nada, sólo "¿qué sabes hacer?". En New Orleans el gobierno se ha gastado millones y millones en ayudas, pero la devastación de un huracán es algo espantoso. Lo he vivido. Todo lo que existía se vuelve polvo y hay que volver a empezar de cero. No es fácil.
45
jorge alvarez
( http://pizote )
- 29-08-2010 - 22:44:10h
Sinesio 35; en que mundo vives, en mi pueblo cuando un político habla de los bien que están las cosas decimos ese vive en sinesiolandia, algo así como aznarolandia. y si de esa frontera se trata EEUU. hace 160 años los gringos empezaron a invadir Mexico, unos años después les quitaron esas tierras (algo así como 2 millones de km2), es justo que ahora los mexicas les retornen el favor.
44
Pipo Spano
- 29-08-2010 - 22:23:32h
Con lo que cuestan unos cuantos aviones no tripulados dando vueltas por Afganistan podían haberle dado casa, comida, sanidad y trabajo a los miles de harampientos que pululan en los alrededores de la ciudad del jazz.
43
Robusto
( http://rustoyrobusto.blogspot.com/ )
- 29-08-2010 - 21:28:47h
Si pasa eso en Nueva Orleans, no me quiero imaginar como seguira Haiti dentro de 5 años.
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La zona residencial de Press Park, con algunas casas aún por construir, quedó totalmente abandonada tras el paso del Katrina.- Mario Tama/Getty
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