Menchú advierte del "retroceso significativo" de la justicia por el acoso a Garzón
La premio Nobel de la Paz afirma que el juez es víctima de intereses políticos
La premio Nobel de la Paz de 1992, la guatemalteca Rigoberta Menchú Tum, se ha solidarizado con el juez español Baltasar Garzón y ha pedido a la judicatura española "no derrumbarse como paradigma contemporáneo en la aplicación de la justicia universal".
Menchú ha hecho una defensa del magistrado español en un artículo de opinión publicado este lunes en el matutino guatemalteco Hoy, donde afirma que Garzón es víctima de un proceso en el que se mueven intereses políticos. "El sistema de justicia español no debe retroceder (...), no debe moverse según los intereses y las conveniencias políticas de quienes en el pasado sumieron a España en un baño de sangre, con persecución, desaparición, torturas y asesinatos de miles de ciudadanos que en ese entonces clamaban por la democracia y el respeto a los derechos humanos", afirma la premio Nobel, en alusión a la Guerra Civil española (1936-1939).
Para Menchú, el sistema de justicia español está en una fase de involución. "Vemos con profunda preocupación su retroceso significativo", señala, y puntualiza que este retroceso se inició en 2009, cuando se restringió la actuación de los tribunales "a perseguir solamente casos en que las víctimas sean españolas y que los presuntos responsables vivan en España". Añade que esta medida aleja a España de la posibilidad de "tener un papel digno en materia de justicia en el concierto de las naciones", que "abandona el espíritu del derecho internacional en materia de graves violaciones a los derechos humanos" y que se trata de "una medida discriminatoria".
Menchú ha presentado ante la Audiencia Nacional española varias demandas por genocidio contra antiguos dirigentes guatemaltecos por crímenes contra la humanidad, entre ellos contra Efraín Ríos Montt, y los ya fallecidos generales Romeo Lucas García y Germán Chupina, estos últimos responsables del sangriento asalto a la Embajada de España en Guatemala, ocurrido el 31 de enero de 1980, en el que murieron más de 30 personas, entre ellas el diplomático español Jaime Ruiz del Árbol, primer secretario de la misión diplomática, y Vicente Menchú, padre de la demandante.

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