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REPORTAJE: CONFLICTO MARÍTIMO ENTRE CHILE Y PERÚ CHILE

Negar la existencia de una controversia limítrofe

El Gobierno de Lagos se apoya en los tratados históricos y rechaza las posibilidades de un arbitraje territorial

MANUEL DÉLANO - Santiago - 07/11/2005

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La controvertida definición de los límites marítimos entre Perú y Chile vuelve a tensar las relaciones entre ambos países. Un litigio histórico que ahora, tras la aprobación el pasado jueves por parte del Congreso peruano de una ley que establece las líneas de base del dominio de su mar, reabre viejas heridas. Perú sostiene que los tratados firmados hasta ahora no definen límites marítimos y que sólo se suscribieron zonas de pesca para evitar conflictos. El Gobierno de Alejandro Toledo espera resolver las diferencias con Chile con sutileza diplomática, pero no descarta recurrir a la Corte Internacional de La Haya. La estrategia de Chile es rechazar la existencia de una controversia limítrofe para cerrar un posible arbitraje, aferrándose a las numerosas pruebas históricas y jurídicas que delimitan las fronteras marítimas tal y como se conocen hoy.

La estrategia del Gobierno de Chile frente a la nueva ley con la que el vecino Perú busca establecer un nuevo límite marítimo común ha sido la de rechazar la existencia de una controversia limítrofe, para cerrar las posibilidades de mediación o arbitraje de aguas territoriales, sobre las cuales existen abundantes pruebas históricas y jurídicas de soberanía, dejando sólo abierta la puerta a acudir a un tribunal internacional.

El presidente de Perú, Alejandro Toledo (izquierda) y su homólogo chileno, Ricardo Lagos
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El presidente de Perú, Alejandro Toledo (izquierda), junto a su homólogo chileno, Ricardo Lagos, en 2002.- REUTERS

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El Gobierno de Ricardo Lagos busca apaciguar un conflicto, por momentos encendido, a cinco semanas de las elecciones presidenciales y parlamentarias y en el que, como en el ajedrez, cada movimiento ha tenido una réplica. Pero existe malestar por la declaración unilateral de Perú y muestra de ello ha sido la suspensión de una reunión en Lima para avanzar en un Acuerdo de Complementación Económica, prevista para esta semana.

Desde la perspectiva chilena, la nueva ley peruana implicaría que el país perdería cerca de 35.000 kilómetros cuadrados de océano Pacífico sobre los que ejerce soberanía y jurisdicción refrendada por tratados con Perú y Ecuador en 1952 (Declaración de Zona Marítima) y 1954 (Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima), así como en otros instrumentos. La delimitación marítima la establece una línea paralela trazada a partir de la extensión recta de la frontera terrestre. Algo similar rige entre Ecuador y Perú, aunque este último no ha puesto en cuestión el trazado marítimo con su vecino del norte, como sí lo hizo con el de Chile. Todos los años, la Armada chilena detiene entre 30 y 60 buques pesqueros peruanos en esta zona y los multa, según sostuvo el canciller Ignacio Walker. La intención de La Moneda es mantener este mismo trato a las naves que ingresen sin permiso en aguas territoriales y mostrar firmeza pero no beligerancia, sin que el impasse escale del peldaño diplomático.

Un portavoz de la Armada afirmó que no ha aumentado el despliegue naval en la zona, vigilada por patrulleras. El riesgo es que, cuando Perú establezca las nuevas delimitaciones marítimas con Chile, al ser legal la pesca en las aguas que reinvidica este país, su Armada proteja los pesqueros, lo que generaría una reacción chilena. Éste es el escenario de un conflicto restringido, considerado improbable por los observadores en ambos países.

Llamada a la calma

La aprobación unánime de la nueva ley de límites en Perú tuvo la réplica en Chile del apoyo también unánime en ambas cámaras del Congreso al presidente Ricardo Lagos. El Gobierno ha llamado a los medios de comunicación a la calma y a la población que evite manifestaciones de xenofobia contra los peruanos, la mayor comunidad de extranjeros residente en el país, con más de 100.000 personas. Como los temas de límites y espacios marítimos con Perú están "definitivamente zanjados" desde mediados del siglo pasado, desde la perspectiva chilena "no hay nada en conflicto", afirmó Lagos en la Cumbre de Mar de Plata celebrada la semana pasada. Esto sólo deja abierta la posibilidad de que una de las partes acuda a la Corte Internacional de La Haya, en un proceso lento y obligatorio para las partes. En Chile se cree que Perú ha abierto este conflicto para ganar aunque sea parte de su reinvindicación en un arbitraje o en un tribunal internacional. Sin embargo, las autoridades locales están convencidas de que Chile se improndría en un eventual litigio, por los tratados que lo apoyan, la imposibilidad de que el derecho interno de un país modifique tratados con otro país, según la Convención de Viena, y por la precariedad de los argumentos peruanos. En la Cumbre de Mar del Plata, Chile comenzó a esgrimir otro argumento: si Perú ganara el mar que reivindica y Bolivia accediera a una franja terrestre entre Chile y Perú, este tercer país no tendría aguas territoriales. El conflicto diplomático con Perú es el último jalón de una historia compleja, marcada por dos guerras en el siglo XIX, cuando los chilenos ocuparon Perú.

En la Guerra del Pacífico (1879-1883), Chile derrotó a Perú y Bolivia y ganó territorio, reconocido en tratados posteriores.

Pero los resquemores y desafectos no han cesado, a pesar del tiempo transcurrido, del intenso comercio bilateral y de que en Perú hay más de 4.000 millones de dólares de inversión de empresas chilenas.

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