JAVIER VALENZUELA 09/10/2009
Pasado un primer momento de sorpresa, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama tiene mucha lógica. El Instituto Nobel de Noruega premia así una visión del mundo -y del papel de Estados Unidos en el mundo- y no una obra. Obama no lleva ni un año en la Casa Blanca, por lo que aún no cabe juzgarle por sus resultados, pero en ese período ya ha cambiado radicalmente la música y la letra de la política internacional norteamericana. Y en un sentido que no puede ser más grato para los oídos de los escandinavos, los europeos y, en general, la mayoría de los habitantes del planeta.
Obama es todo lo contrario de George W. Bush, el titular de la Casa Blanca más impopular de todos los tiempos fuera de las fronteras de Estados Unidos (y puede que incluso que dentro de ellas). Allí donde Bush soñaba con un siglo XXI dominado unipolarmente por la potencia imperial estadounidense, Obama ve un mundo multipolar en el que Washington ejerce, sin duda, una gran influencia, pero en gran medida a través de su colaboración con otras potencias democráticas y en el seno de Naciones Unidas. Allí donde Bush tenía como instrumento preferente la guerra preventiva, Obama opta por el diálogo y la negociación. Allí donde Bush se reía de la ayuda al desarrollo de los países y continentes más pobres, Obama piensa que el progreso de esas gentes también es clave para garantizar la libertad, la seguridad y la riqueza de los norteamericanos. Allí donde Bush prefería seguir haciendo negocios con el petróleo, Obama asume que la lucha contra el cambio climático y la promoción de las energías renovables es imprescindible para la supervivencia de la especie humana.
En tres trimestres Obama ha reconciliado a Estados Unidos con Europa, Rusia y China; ha dirigido un mensaje extraordinario -el de El Cairo- al mundo árabe y musulmán; ha tenido el valor de decirles a los israelíes que sin el nacimiento de un Estado palestino digno de ese nombre difícilmente tendrán garantizada la paz; ha renunciado al provocador escudo antimisiles de su predecesor y ha dado los pasos que podía para desmantelar Guantánamo y retirarse de Irak, y asimismo ha proclamado que su objetivo es liberar al mundo de la ominosa sombra de las armas nucleares.
En relación a América Latina, Obama también ha dicho algo absolutamente nuevo: Washington ya no considera esa zona como su bananero patio trasero, desea relaciones fraternales con sus pueblos y, para disgusto de los golpistas de Honduras, no consiente que se deponga por la fuerza a presidentes elegidos democráticamente.
Obama incluso ha tendido su mano a regímenes como Cuba e Irán, dándoles la oportunidad de que evolucionen pacíficamente hacia una situación de normalidad democrática y pertenencia constructiva en la comunidad internacional. El que esos regímenes no hayan acabado de comprender la oportunidad que se les ofrece sólo prueba de que, amén de despóticos, son estúpidos.
En cuanto a Afganistán, el planteamiento intelectual de Obama es correcto: Bush cometió un error monumental al relegar ese país a un segundo plano y concentrar las energías de EE UU -y con ellas las de buena parte de la comunidad internacional- en la ilegal, absurda, contraproducente guerra de Irak. En Afganistán es donde estaban -y siguen estando- las fuerzas coaligadas de los talibanes y Al Qaeda que agredieron a Estados Unidos el 11-S (y luego prosiguieron sembrando de sangre el mundo con los atentados de Bali, Casablanca, Madrid, Londres, Egipto, Estambul...). El problema es que los ocho años transcurridos desde la primera intervención militar en Afganistán han permitido a esas fuerzas reorganizarse y reconquistar posiciones. Y puede que el reajuste de Obama llegue tarde porque las opiniones públicas -en EE UU y en Europa, incluida España- ya no quieren soportar más bajas en ese país.
En cualquier caso, Bush fue el lado oscuro de Estados Unidos para cientos de millones de habitantes del planeta y Obama representa el lado luminoso. Y eso es lo que ha querido premiar -y muy pronto, a fin de reforzarle- el Instituto Nobel de Noruega.
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Matilde Caamaño
- 11-10-2009 - 18:49:58h
Me causó sorpresa inicialmente; pero bueno, hay un cambio en la forma de dirigirse al resto del mundo que tenía su prepotente predecesor. Veremos que le permite hacer la ultraderecha de su país. Por otra parte están instalando nuevas bases militares en Centro-américa y Colombia ???.
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Arantxa
- 10-10-2009 - 19:21:08h
¿Fuera de su "Chicago natal"???? Obama nació en Hawai y vivió varios años en Indonesia cuando era niño. A ver si nos informamos..... El Nobel de la Paz supone un valioso apoyo a un giro de 180 grados en la forma de hacer política y de evaluar el papel de EEUU en el mundo. Obama no es el único actor que tiene que mover sus piezas en el tablero de ajedrez internacional. Por tanto, no depende exclusivamente de él lo que suceda. Pero la mayoría de sus iniciativas son constructivas y esperanzadoras.
150
juli
- 10-10-2009 - 14:34:39h
no es la academia de suecia??
149
Luis Felipe Salamanca C.
( http://www.movimiento-fratres.blogspot.c )
- 10-10-2009 - 04:28:57h
Excelente que se le hubiera otorgado el Nóbel al presidente Obama. Como bien dice el artículo, se trata de premiar no tanto unos resultados sino una nueva visión del mundo. Pero siempre habrá gente a la que le produce roncha toda visión progresista.
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liberto alfin
- 10-10-2009 - 00:52:33h
A los europeos, les cae simpatico y diferente Obama, por sus inclinaciones izquierdistas y no por sus acciones, que hasta ahora y en nueve meses de gobierno, no se puede decir una sola accion finalizada.Si muchas promesas y un camino lleno de ilusiones y nada mas.Cautivo cual vedette o icono sexual cuando esta de moda o la prensa le pone en un pedestal, pero carente de lo mas esncial,que es la realidad y la culminacion de un hecho.La logica dice que para saber tomar determinaciones, hay que tener conocimientos y experiencia cuales dos cosas fundamentales, carece Obama.Fuera de su Chicago natal,desconoce Europa y Amercia del Sur,lo cual significa que antes de llenarse de fanatismo populista,hay que esperar para ver como se desarrolla Obama ante un conflicto y si sale triunfadorm, entonces seria merecedor de un premio por la Paz,si esta la consigue.
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