Domingo, 27/7/2008

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Sarkozy no tiene nada que celebrar tras un año en el poder

El presidente francés viaja a provinciasy rehúye asistir a un acto de su partido

J. M. MARTÍ FONT - París - 07/05/2008

 
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Casi de forma clandestina, con un viaje por provincias y una cena en petit comité, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, recordó ayer el primer aniversario de la victoria que le abrió las puertas del Elíseo. Los militantes de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) esperaron inútilmente hasta última hora su aparición en la Sala Gaveau de París, el mismo lugar al que acudió el 6 de mayo de 2007 tras conocerse los resultados electorales que lo llevaron al poder.

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Sarkozy se desplazó a la región de Gar, en el sureste, y se reunió con empresarios y trabajadores. Se pronunció sobre temas laborales, instando a las empresas a que contraten a trabajadores de más de 50 años y a estos ciudadanos a que no se tomen la jubilación anticipada; anunció un pequeño aumento de las pensiones y una nueva ley que permitirá trabajar más allá de la jubilación y compaginar el cobro de la pensión y el salario. La única celebración de su primer año en el Gobierno se produjo por la noche. Sarkozy ofreció una cena en el palacio del Elíseo, sin ningún tipo de presencia de los medios de comunicación, a los miembros de su Gobierno y sus cónyuges.

Fillon hace balance

El acto de la sala Gaveau estaba concebido originalmente como un homenaje al presidente. Tras anularse se convirtió en una ceremonia de entrega de carnés a los nuevos militantes. Fue el primer ministro, François Fillon, cuya popularidad supera ampliamente a la del jefe de Estado, el encargado de dirigirse a la militancia y defender el balance del primer año de esta legislatura, que debe acometer las grandes reformas de todo tipo que necesita Francia.

Con un nivel de popularidad bajo mínimos, y lastrado por una complicada situación económica internacional que le impide relanzar el crecimiento económico y aumentar el poder adquisitivo de los franceses, Sarkozy ha decidido adoptar un perfil bajo confiando en que en los cuatro años que le quedan de mandato podrá recuperar el carisma perdido durante este primer año.

Los últimos sondeos siguen siendo muy duros con su gestión y su imagen pública. La del instituto LH2, publicado ayer, le da una nueva caída de cuatro puntos en la cota de confianza. Sólo un 36% de los franceses confía en el presidente, según esta encuesta.


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