Sábado, 11/7/2009

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ANÁLISIS: Movilización mundial contra las FARC

La buena vecindad

MAITE RICO 21/07/2008

 
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La presencia de Luiz Inácio Lula da Silva y Alan García en el concierto por la liberación de los rehenes de las FARC celebrado ayer en la Amazonia colombiana escenifica todo un gesto político: Brasil y Perú se han convertido en los mejores aliados del Gobierno colombiano en un momento de graves tensiones con Venezuela, Ecuador y Nicaragua, cuyo presidente, Daniel Ortega, insiste en desafiar a Bogotá dando un tratamiento de hermandad a una guerrilla catalogada como terrorista por Europa y Estados Unidos. Cosas de la imagen, Hugo Chávez, Rafael Correa y Ortega posaban juntos este sábado en Managua, en el 29º aniversario de la revolución sandinista.

Brasil y Perú, como Ecuador y Venezuela, sufren las incursiones de las FARC en su territorio, por donde trasiegan con armas y drogas. La diferencia entre los vecinos, dice Bogotá, es que Brasilia y Lima colaboran lealmente con las autoridades colombianas, lo que no es el caso de Quito y, sobre todo, de Caracas, según revelaron los ordenadores de Raúl Reyes, número dos de la guerrilla, muerto en marzo en un bombardeo de la aviación colombiana

"Brasil es un elemento de estabilidad en la región, porque mantiene una línea constructiva. Lula nunca se ha dejado llevar por la retórica chavista y podría desempeñar un buen papel mediador en el conflicto colombiano", comentaba días atrás en Madrid Alain Délétroz, vicepresidente del International Crisis Group.

Arrinconadas militarmente, las FARC apelaron a Hugo Chávez para lograr proyección política. Y los mediadores de Francia y Suiza han dejado un mal sabor de boca en Bogotá. De ahí que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, se sienta escarmentado con la intervención internacional. Pero ayer, Uribe alabó "la prudencia" de Lula respecto a Colombia y expresó su confianza en el presidente brasileño (confianza que se extiende, dicho sea de paso, a España).

Lula es consciente de que carga sobre sus hombros el peso de un liderazgo regional que contrarresta los afanes hegemónicos de Chávez. El mensaje que envía con su visita a Colombia, donde ha firmado importantes acuerdos de cooperación económica, militar y de seguridad fronteriza, no puede ser más claro. Hay un eje socialdemócrata que marca distancias con el eje bolivariano. A cambio de esta mano tendida, Colombia se integrará al Consejo de Seguridad de Suramérica, una iniciativa de cooperación militar impulsada por Brasil.

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