AGENCIAS - Londres - 02/02/2004
La BBC se encuentra en una situación que podría describirse como de "guerra civil". Una buena parte de la plantilla critica a su ex director general, Greg Dyke, que presentó la dimisión después de que se conocieran las conclusiones del juez Hutton sobre el suicidio de David Kelly, el asesor científico del Gobierno que sirvió de fuente a la corporación británica, según indicaba ayer el diario británico The Guardian. Parte de la plantilla considera que Dyke se precipitó y critica al sucesor elegido.
Algunos de los responsables de la cadena se están planteando su dimisión en protesta por lo ocurrido. La tensión era máxima la noche pasada, cuando varios responsables advirtieron de que la renuncia de Dyke había generado una grieta entre la plantilla y los gobernadores de la cadena.
El nuevo responsable provisional de los gobernadores de la cadena, lord Ryder, no despierta gran admiración entre los empleados de la cadena. Por unas declaraciones recientes provocó el enfado de varios periodistas cuando intentó, según el diario, poner un punto y aparte en la crisis: "Sobre el comportamiento de la BBC, no tengo dudas en disculparme sin reservas por nuestros errores y ante los individuos cuya reputación se vio afectada por ellos".
Estas palabras molestaron a muchos miembros de la plantilla, que las interpretaron como una derrota total, lo que les hizo sentir cierta simpatía por Dyke, que no dejó de criticar el contenido del informe Hutton. Además, Ryder, antiguo secretario político de Margaret Thatcher, está considerado un hombre poco amistoso para los periodistas que, en alguna ocasión, llegó a cuestionar el "estilo sensacionalista" de algunas emisiones.
Por su parte, el líder del Partido Conservador británico y jefe de la oposición, Michael Howard, prevé presentar en la Cámara de los Comunes una moción para exigir al Ejecutivo a que permita una investigación independiente sobre las supuestas armas de Irak.
En declaraciones al periódico The Sunday Telegraph, el político destaca la importancia de averiguar qué falló dentro del servicio secreto del Reino Unido para que asegurara que Irak era una gran amenaza por sus armas de destrucción masiva cuando aún no se ha hallado rastro de ellas.
"Es de gran importancia que intentemos averiguar qué falló con la información de los servicios secretos, si los profesionales pensaban que había armas de destrucción masiva [antes de la invasión] y ahora se están dando cuenta de que eran inexistentes", declaró al diario.
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- 02-02-2004
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