ANTONIO CAÑO - Washington - 02/02/2010
El abandono de la misión en la Luna es sólo el símbolo más reciente de la depresión. Quizá su verdadero interés científico siempre haya sido menor, pero cuando el presidente Kennedy anunció en 1961 el proyecto Apolo, se dirigía a una nación sacrificada, optimista y emprendedora que apenas entraba en la segunda década de su preeminencia mundial. Casi 50 años después, un país más cansado, cínico y pesimista escucha la retirada de la carrera espacial con fatalismo europeo.
Estados Unidos sufre una crisis de identidad. La esperanza desatada por la victoria de Barack Obama se consumió en la batalla de Massachusetts. El presidente sobrevive pero el mito ha caído. La realidad del paro y la deuda vuelve a centrar crudamente la atención de los norteamericanos, entre los que un 58% cree que las cosas van por mal camino.
La presentación, el lunes, de los presupuestos federales y la constatación de que la economía norteamericana tendrá que soportar un alto déficit durante un largo periodo de tiempo han sido las últimas llamadas de atención sobre el declive inevitable. El Gobierno prevé un gasto de 3,8 billones de dólares en 2011 y un déficit de 1,56 billones de dólares (el 10,6% del PIB) en 2010. Con suerte, el déficit será todavía alrededor del 4% del PIB en 2020.
De repente ha cundido el pánico. The New York Times abre sus ediciones de hoy con un alarmante análisis en el que compara la situación norteamericana con el hundimiento de Japón en la década pasada y se pregunta qué posibilidades tiene este país de seguir siendo una gran potencia con semejante déficit. En un editorial titulado "Las duras decisiones pendientes", The Washington Post advierte que EE UU está abocado a "un futuro insostenible".
El propio Obama, al anunciar sus cuentas, admitió: "Son unos presupuestos que reflejan la gravedad de los problemas a los que hacemos frente: estamos en guerra, nuestra economía ha perdido siete millones de puestos de trabajo y el Estado está sumergido en una profunda deuda".
Dramático panorama, en efecto, para una potencia que después de la Segunda Guerra Mundial representaba una tercera parte de todas las exportaciones mundiales, poseía dos tercios de las reservas de oro y producía la mitad de todos los bienes manufacturados.
La preocupación sobre el declive americano no es nueva. La Guerra Fría, Vietnam o el Watergate fueron episodios que dieron lugar a esta misma reflexión. Pero esta vez el entorno es más sombrío: la polarización política es mayor que nunca, la confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas alcanza mínimos históricos, los problemas económicos acabarán obligando a reducir la maquinaria militar. En un libro de 2008 titulado Los Límites del Poder, El Fin del Excepcionalismo Americano, Andrew Bacevich advertía que si los líderes norteamericanos no imponían una política exterior "humilde y realista" el fracaso del papel internacional de EE UU está garantizado.
Ese realismo es más urgente que nunca después de ocho años de fantasías imperiales. Cuando le preguntaron a Dick Cheney cómo pretendía pagar dos guerras sin subir los impuestos, contestó: "El déficit no importa ahora". En consecuencia, Bush y Cheney tomaron un país con 200.000 millones de superávit y lo dejaron con 1,3 billones de déficit. Como en el juego, Estados Unidos sólo puede en este momento seguir jugando para tratar de recuperar pérdidas. Obama tiene ahora que seguir endeudándose para pagar las empresas militares heredadas -Afganistán es, además, una cuestión de prestigio y honor- y para sofocar la crisis económica. "El imperativo en estas circunstancias es crear empleo y acelerar el crecimiento a corto plazo", ha explicado el principal asesor económico del presidente, Lawrence Summers.
Sobre el terreno, eso se traduce en una gran batalla ideológica en la que nadie, en realidad, actúa con la responsabilidad que exige al contrario. La derecha no quiere subir los impuestos, la izquierda no quiere reducir el gasto público, aunque es evidente que ambas cosas son necesarias a la vez para atajar el déficit. Obama, que ha confesado que no es un ideólogo, está llamando a la nación a juntar filas. Esa es su principal misión ahora, sacar al país de la depresión, no sólo económica.
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la verdad
- 03-02-2010 - 09:17:42h
Estaba cantado, hace tiempo que se dice que quieren hundir a EEUU, esta vez lo quieren hundir los propios, será porque no quieren un presidente negro??, En verdad lo quieren hundir porque siempre ha sido el buque insignia de la "democracia", entonces si tenemos un país preponderante no pueden formar el famoso New Wold Order ya que debe ser una sóla voz prepotente contra todos, incluídos los EEUU. Cuando hablamos de crisis tengan por seguro que ha sido creada por la necesidad de crear este nuevo orde mundial, que ya está planificado desde hace mucho tiempo, tanto que ni os lo creeriais. Dirán que soy un alucinado, verdad??? pues no, lamentablemente no.
11
castafiore
- 03-02-2010 - 06:25:51h
No habre ya oido eso antes? Lo de la decadencia de EE.UU. Tambien he oido lo del fin de la historia! Resultado se ha acabado la historia para algunos pero EE.UU. aun sigue alli. Lo siento por algunos pero una de las caracteristicas de EE.UU. es saber reinventarse! Tiempo al tiempo!
10
Blanca
- 03-02-2010 - 06:10:46h
Hace tiempo E.U. ha perdido excelencia en su produccion de bienes, eso no es problema de Obama, la politica de globalizacion de la economia y de las grandes empresas de buscar mano de obra varata ha traido como consecuencias que la economia de E.U. se enfoque en los servicios o sea una economia de papel o mas bien de memorias de ordenadores, por eso China la logrado en tan poco tiempo avanzar tanto economicamente, mientras E.U. y sus socios europeos se estanquen y la crisis financiera parece ser un globo de cristal del que no se puede salir facilmente.
9
Julián GC
- 03-02-2010 - 04:50:08h
Francisco Soria - completamente en desacuerdo contigo. ¿Cómo puedes afirmar que la nación/economía debe trabajar para Obama, y no él para ellas? El Presidente de cualquier estado debe su MÁXIMO exponente de SERVICIO PÚBLICO. Este puesto puede ser un honor y un privilegio, pero no es un título - es una OBLIGACIÓN. Puede ser que te haya malinterpretado, pero si es así efectivamente, son precisamente posturas como las tuyas que abocan un país a la oscuridad y el fracaso.
8
Chapulin
- 03-02-2010 - 03:31:44h
Obama y el publico en general acabamos de constatar que el sistema político nortemericano y el modelo económico piramidal estan ambos blindados por los intereses de los poderes financieros e industriales. Cualquier reforma, incluso las más razonables, choca contra un muro de perversidad. la metafora del día podría ser la de un coche toyota cargado de gente, con las puertas aseguradas y el timon bloqueado, al tiempo que enfila aceleradamente hacia un profundo precipicio. Buenas noches.
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