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Las elecciones iraquíes refuerzan al primer ministro Al Maliki

La participación sólo llega al 51% debido al desencanto con los políticos

Los primeros datos del recuento electoral en Irak parecen confirmar tanto el desencanto de los electores con unos políticos que han fracasado en proveerles de servicios básicos durante los últimos años como el respaldo a los grupos que les han librado de milicias e insurgentes. De momento, la Comisión Electoral sólo ha hecho pública la tasa de participación, el 51% del electorado, una cifra bastante inferior a la esperada, pero los medios de comunicación iraquíes ya han filtrado que la lista respaldada por el primer ministro, el chií Nuri al Maliki, desplaza en el sur a la de su rival político, Abdulaziz al Hakim. La menor abstención en las regiones suníes corrobora la integración de esa comunidad en el proyecto político.

Los rivales chiíes confirman la ventaja de la lista del jefe de Gobierno

"La Comisión Electoral está muy satisfecha con los resultados", declaró el presidente de ese organismo, Faraj al Haider, al anunciar ayer la participación. "Es lo habitual en unas elecciones provinciales en cualquier parte del mundo", aseguró a los periodistas que le preguntaban si no era muy baja. Sin embargo, durante la campaña, muchos dirigentes políticos, incluido el primer ministro, dijeron esperar al menos el 60%. En las elecciones de 2005, los índices fueron del 76% en diciembre para el Parlamento, y del 58% en enero cuando se eligieron los consejos provinciales y la Asamblea Constituyente. En la capital, Bagdad, donde vive una quinta parte de los 27 millones de iraquíes y confluyen todos los problemas del país, la participación no llegó al 40%.

La desafección también ha sido mayor en las provincias chiíes, donde sólo Al Muthanna y Kerbala llegaron al 60%. Sin embargo, en claro contraste con lo sucedido en 2005 cuando boicotearon los comicios, las regiones suníes se han volcado, alcanzando el 65% en Saladino y el 60% en Nínive, aunque en Al Anbar se quedó en un 40%, al parecer por problemas con el censo. La elevada abstención chií puede hacer que en Diyala, una lista suní, el Frente del Diálogo Nacional, desplace a Al Dawa, el partido del primer ministro.

"La baja participación ha sido una sorpresa", admite una fuente de la ONU desde el anonimato porque no está autorizada a comentar los resultados. "Supongo que el descontento con los políticos es mayor de lo que imaginábamos", añade. A ello ha podido contribuir también la desconfianza hacia una Comisión Electoral que muchos iraquíes consideran que está integrada por figuras títeres de los principales partidos políticos. Además, el propio Al Haider reconoció que el voto de los desplazados había presentado algunos problemas. Apenas 63.000 se registraron de los más de un millón que podían haberlo hecho.

El sentido de los votos emitidos refuerza sin embargo la interpretación del descontento. Aunque el presidente de la Comisión Electoral insistió en que no habrá resultados oficiales hasta dentro de unos días, los medios iraquíes ya han filtrado algunos datos preliminares. Según la cadena de televisión privada Al Sharquiya, la lista respaldada por Al Maliki despunta en siete de las nueve provincias chiíes del sur de Irak, incluida Basora.

"Según las primeras informaciones, la lista de Al Maliki va en cabeza en Basora, con el 50% de los votos, en tanto que la nuestra se lleva un 20%", reconocía a la agencia Reuters Furat al Sheraa, el responsable en esa provincia del Consejo Islámico Supremo de Irak, el partido que ha controlado la mayoría de las provincias del sur desde la invasión estadounidense, en 2003.

De confirmarse, ese giro ratificaría que la imagen del primer ministro se ha visto reforzada por las campañas que el año pasado lanzó contra las milicias. Sin embargo, al mismo tiempo, resulta significativo que su partido pueda perder la mayoría en el único consejo provincial del sur que dominaba hasta ahora, el de Kerbala, uno de los lugares sagrados del chiismo, donde ayer iba en cabeza la lista de un antiguo baazista y laico convencido, Yusef al Habubi.

"Los partidos religiosos sólo nos han traído violencia, lo que necesitamos son personas honestas que reparen los servicios básicos y nos den empleo", declaraba a este diario Salman, un ingeniero en paro, el día de las elecciones. Declaraciones similares repetidas por todo el país hacen esperar un cambio no sólo de caras, sino de ideología, en los nuevos consejos. En esa línea, la lista respaldada por el ex primer ministro Iyad Allawi, un chií laico que también fue miembro del Baaz, aparecía entre las primeras en dos provincias chiíes y una suní.

Aun así, todas las proyecciones sitúan como listas ganadoras a las de grupos aliados con el Gobierno y con Estados Unidos. Sea el Estado de la Ley, que respalda Al Maliki, en el sur, o las coaliciones tribales suníes en Al Anbar y Nínive, la impresión es que los electores han premiado su lucha contra las milicias y los insurgentes, que durante varios años han aterrorizado a la población.

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