PILAR LOZANO - Bogotá - 11/11/2009
"Fue una noche de zozobra escuchando el estruendo de artefactos explosivos". Así describe Víctor Salas, representante municipal, lo que vivieron el lunes por la noche los habitantes de Corinto, una pequeña población del departamento de Cauca, al sur de Colombia.
Unos 200 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llegaron a las 10 de la noche con la intención de tomar la localidad, de 14.000 habitantes. El Ejército, acantonado en distintos puntos de la zona, repelió el ataque. Un total de 9 militares murieron en la operación y cuatro quedaron heridos.
"Querían destruir el pueblo. Éste es un sitio estratégico y por eso insisten en atacarlo", declaró el coronel Luis Orlando Muñoz. La guerrilla se ubicó en el cerro El Tablón y desde allí lanzó explosivos, unas granadas caseras que llaman tatucos. "Los combates fueron prácticamente en el casco urbano", explicó a este periódico.
No hubo víctimas civiles, pero 27 viviendas resultaron dañadas. "Pensé que la casa se me venía encima", dijo una de las afectadas. Los pobladores, un 44% de los cuales pertenece a la etnia nasa, afirman que es el peor ataque de los seis que han sufrido este año a manos de esta guerrilla. "Nunca había experimentado nada tan horrible", dijo uno de ellos.
Víctor Salas cree en la mediación internacional para frenar tanta zozobra. Por su parte, el gobernador de Cauca, Guillermo Alberto González, opina que la solución es enviar un batallón de alta montaña, ya que la zona es un corredor del tráfico de drogas y de armas.
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, afirmó ayer que se trata de "una tragedia muy grande" y anunció "nuevos correctivos". La víspera del ataque, el mandatario había visitado la capital del departamento y decidido el traslado de más tropas a la región. "Lo de Cauca nos duele muchísimo", aseguró Uribe.
El general Óscar Naranjo, comandante de la policía, declaró a la prensa que todas la fuerzas del orden tendrán desde este momento a Cauca como prioridad.
La zona donde ocurrió el ataque esta encaramada en la cara occidental de la cordillera central. En la otra cara, no lejos de allí, al sur de Tolima, el Ejército arrecia su ofensiva contra Alfonso Cano, máximo comandante de las FARC.
Cauca, en especial la zona donde habitan los nasa -una de las comunidades indígenas más numerosas y organizadas del país-, se ha convertido en los últimos años en escenario de frecuentes combates.
En la zona operan dos frentes de las FARC y hay cultivos de coca y amapola, así como laboratorios para procesar cocaína. La comunidad, organizada en una guardia indígena -que sólo utiliza bastones de mando- se ha enfrentado a guerrilleros y narcotraficantes. Reclama la autonomía de su territorio y no quiere tampoco la presencia del Ejército.
La Organización Nacional Indígena envió el pasado 7 de octubre en nombre de la comunidad una carta a las FARC en la que reclama a la guerrilla diálogo, respeto a la autonomía y el cese de las acciones criminales contra las comunidades indígenas.
El Ejército continuaba persiguiendo ayer a los guerrilleros.Uno de los oficiales aseguraba que las filas enemigas tuvieron 30 bajas, según oyó decir a los campesinos. Sin embargo, esta versión no ha sido confirmada oficialmente.
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