AGENCIAS - Minsk - 21/03/2006
La oposición democrática de Bielorrusia ha impugnado ante la Comisión Electoral Central los resultados de las elecciones del domingo, que otorgaron la victoria al actual presidente, Alexandr Lukashenko. El líder demócrata, Alexandr Milinkiévich, ha asegurado que "en ningún caso" reconocerán los resultados de una votación, que ha tachado de "anticonstitucional usurpación del poder". Además,ha llamado a los ciudadanos a manifestar su protesta en una gran marcha que tendrá lugar este sábado por las calles de Minsk.
Entre dos y cuatro mil personas se han concentrado en la plaza de Octubre de Minsk para apoyar las protestas anunciadas por los candidatos opositores, Alexandr Milinkiévich y Alexandr Kozulin. Los partidarios de la oposición bielorrusa exigen nuevas elecciones, y han calificado de "fraudulentos" los resultados.- EFE
| Alexandr Lukashenko | 82,6% |
|---|---|
| Alexandr Milinkevich | 6% |
| Serguéi Gaidukévich | 3,5% |
| Alexandr Kozulin | 3,2% |
| Fuente: Efe |
La oposición bielorrusa se ha sentido animada por la valoración de los observadores de la OSCE, que han criticado con dureza la campaña electoral, y han declarado abiertamente que los comicios no cumplieron con los requisitos democráticos. Los dos candidatos opositores, Milinkevich y Alexandr Kozulin, han vuelto a concentrar a sus simpatizantes en la plaza de Octubre de Minsk, epicentro de la revuelta opositora. El propio Milinkevich ha pasado la noche con sus seguidores en la plaza, donde ya se han montado tiendas de campaña, que recuerdan el inicio de la revolución naranja que devolvió en 2004 la democracia a Ucrania.
En otro paralelismo con la revolución que llevó al poder a Viktor Yúshenko en Ucrania, el único organismo que da su visto bueno a las elecciones es la pos soviética Comunidad de Estados Independientes, así como el Gobierno ruso. El resto, la UE, EE UU y la OSCE, consideran que los comicios bielorrusos, en los que, oficialmente, se ha impuesto el actual presidente, Alexandr Lukashenko, con más del 80% de los votos, se desarrollaron en un clima poco democrático.
Entre dos y cuatro mil personas se concentraron ayer por la tarde en la plaza de Octubre de la capital bielorrusa, para responder al llamamiento del líder de la oposición, Alexandr Milinkevich, y del tercer candidato en liza en los comicios del domingo, Alexandr Kozulin. En una declaración aprobada en el lugar de las protestas, los manifestantes han exigido al Gobierno de Lukashenko, calificado por Estados Unidos como "el último dictador de Europa", que convoque nuevas elecciones para el próximo 16 de julio en sustitución de las celebradas el pasado domingo.
Milinkevich ha pasado la noche junto a algunos centenares de seguidores en la plaza, pese al intenso frío que reina en el país. "No sé cuanto tiempo seguirá esto. Lo más importante es que hay una presión internacional, de EE UU, de Europa, de Rusia", ha declarado antes de marcharse, ya de mañana, y de apelar a los manifestantes a volver esta tarde a la plaza, a las seis y media de la tarde (hora local, una menos en España). Al menos una decena de tiendas de campaña han sido instaladas en la plaza, en un intento de remedar la Revolución Naranja. Las autoridades bielorrusas no dejan que pasen coches para llevar alimentos a los que piensan quedarse.
Además, cuatro miembros del equipo de Milinkevich han sido detenidos cuando abandonaban la plaza de Octubre, según ha denunciado el portavoz del partido de Milinkevich. "Alexandr Dobrovolski, Anatoli Lebedko, Alexei Yanukevich y Valentina Pavelikova han sido arrestados cuando dejaban la plaza". Lebedko es el líder del Partido Cívico Unificado.
Farsa electoral
Los observadores electorales de la OSCE han concluido que los comicios presidenciales celebrados ayer no reunieron las condiciones democráticas suficientes para considerarlos "libres y democráticos". El presidente del Consejo de Europa, Terry Davis, ha calificado de "farsa" las elecciones y ha valorado que el índice de participación y la victoria de Lukashenko son "extrañamente elevados". En su opinión, el "principal problema" no es que el Gobierno de Lukashenko haya manipulado las urnas, sino "que se hayan hecho trampas" durante el período anterior a la cita electoral. En este mismo sentido se ha manifestado la Federación Internacional de Helsinki (FIH) que denuncia "numerosas" violaciones de los estándares internacionales. A su vez, la Casa Blanca ha emitido un comunicado en el que dice que Estados Unidos no acepta los resultados de las elecciones en Bielorrusia y considera que la campaña del presidente Lukashenko se llevó a cabo "en un clima de temor". "Apoyamos la convocatoria de unas nuevos comicios", anunció el portavoz Scott McClellan.
Esta visión ha sido contradicha públicamente por los enviados por la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la organización que aglutina a los países de la antigua URSS, que asegura que las elecciones fueron "abiertas y transparentes" y denuncian una "campaña de presión exterior sin precedentes". Rusia, miembro de referencia de la CEI, también ha respaldado el resultado por boca de su ministro de Asuntos Exteriores.
Ante las graves dudas sobre el proceso electoral bielorruso, la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, ha advertido de que "es muy probable" que la UE adopte sanciones contra Minsk como la prohibición de expedir visados a los responsables electorales porque "no tenemos ninguna intención de hacer daño al pueblo bielorruso".
La UE ya ha limitado a un mínimo los contactos con las autoridades de Minsk y ha prohibido la entrada a seis altos funcionarios bielorrusos acusados de violaciones de los derechos humanos, de la desaparición de miembros de la oposición y de fraude electoral. Sin embargo, la Comisión Europea mantiene su apoyo a la sociedad civil bielorrusa, a la que concedió 9 millones de euros en ayudas en 2005.
El presidente ruso, Vladímir Putin ha felicitado a través de un telegrama al presidente bielorruso Alexander Lukashenko por haber logrado la reelección en las presidenciales de este fin de semana y ha resaltado "la confianza depositada por los votantes" en el mandatario y en "sus esfuerzos por fortalecer el bienestar de los bielorrusos".
Rusia, que mantiene lazos políticos, económicos y militares muy fuertes con Bielorrusia, ha dado la bienvenida a la victoria del presidente, quien para Occidente se ha convertido en un dirigente autoritario criticado por la represión ejercida sobre la oposición y los medios de comunicación independientes.
"Rusia y Bielorrusia están unidos por fuertes lazos de amistad", ha declarado Putin. "Estoy convencido de que uniendo nuestras fuerzas avanzaremos hacia la construcción de una unión de estados que asegure el desarrollo democrático".
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