La policía británica ficha a activistas en manifestaciones políticas
Se trata de un programa de seguimiento a "extremistas nacionales", según las autoridades
La policía británica recoge datos personales de los activistas que participan en manifestaciones y protestas políticas y los guarda en una red nacional de bases de datos de inteligencia. El objetivo es, según las autoridades, controlar a los "extremistas nacionales", revela el diario The Guardian, aunque estas personas no hayan cometido ningún crimen.
El seguimiento lo llevan a cabo tres unidades de la policía y lo coordina el denominado Comité para Asuntos de Terrorismo y Relacionados, que pertenece a la Asociación de Oficiales Jefe de la Policía. El programa cuesta unos nueve millones de libras anuales (sobre 9,76 millones de euros), y en él trabajan un centenar de funcionarios. Según fuentes oficiales, el extremismo nacional, un término utilizado por la policía pero que carece de base legal, puede incluir a activistas sospechosos de atentados menores contra el orden público como la resistencia pacífica directa o la desobediencia civil.
De manera rutinaria, los agentes supervisan las manifestaciones, los mítines o las reuniones públicas y recopilan información sobre los activistas, incluidas sus fotografías. El diario publica hoy alguno de los carteles con las caras de estas personas que manejan los agentes de policía.
Los vehículos de las personas fichadas son seguidos a través de un sistema de reconocimiento de matrículas. Según The Guardian, un hombre sin ningún record criminal fue retenido más de 25 veces en menos de tres años tras ser fichado por participar en una pequeña protesta contra el tiro a los patos.
"Hay muchísimas razones por las que la gente puede estar en el listado", afirma un portavoz de la policía, que añade: "no todo el mundo que figura en la lista es un criminal y no todo el mundo que aparece es un extremista nacional, pero tenemos que hacernos una idea de lo que está ocurriendo". "Esta gente puede estar en disposición de ayudarnos en el futuro. Es un listado de información y no de recogida de pruebas. Manifestarse no es un delito, pero en ocasiones hay una línea que se cruza cuando la gente comete delitos", dice este portavoz.
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