PABLO ORDAZ - Tegucigalpa - 29/06/2009
Desde que el presidente Manuel Zelaya fuese detenido y sacado de Honduras por los militares golpistas, decenas de ciudadanos habían permanecido frente a la Casa Presidencial, como guardándole la ausencia, impidiendo que el nuevo presidente ocupara su lugar. Los soldados, bien pertrechados tras las rejas, observaban y esperaban, escuchando sin inmutarse los gritos que los llamaban traidores, las invitaciones a desertar, a unirse al pueblo. Pero anoche, ese tenso equilibrio se rompió. Los militares, ayudados por la policía antidisturbios, salieron para cargar con violencia contra los ciudadanos. Sobre las calles de Tegucigalpa ya cayeron las primeras gotas de sangre.
No hubo muertos, aunque durante todo el día corrió el rumor de que Rosel Ulises Peña, un joven trabajador de la empresa de telecomunicaciones Hondutel había muerto tras ser arrollado por un camión militar. Ulises, de 30 años, estaba en la puerta de la empresa cuando los soldados acudieron para tomarla y bloquear, aún más, las ya pésimas comunicaciones en el país. Después de que algunas agencias internacionales incluso lo dieran por muerto, un portavoz del hospital desmintió categóricamente que el joven herido hubiese fallecido. Pero el atropello del trabajador fue un mal presagio que pronto se confirmó.
Las calles adyacentes a la Casa Presidencial fueron escenario de violentas cargas policiales. El objetivo del despliegue era despejar la avenida Juan Pablo II para permitir que el nuevo presidente, Roberto Micheletti, pudiera acceder a su nuevo despacho oficial. Y para ello, los policías y los soldados no tuvieron inconveniente para utilizar de gases lacrimógenos, porras de madera y proyectiles de goma. Los escarceos se sucedieron, porque los manifestantes intentaron mantenerlos a raya con palos y piedras, pero casi nunca gana David frente a Goliat. La Cruz Roja tuvo que atender a decenas de personas contusionadas, algunas de ellas con heridas abiertas en la cara, pero finalmente la avenida quedo expedita.
La colonia de unos 2.100 españoles que residen en Honduras se encuentra "bien" pese a los incidentes en el país tras la detención y expulsión del presidente Manuel Zelaya por el Ejército. Fuentes diplomáticas indicaron a Servimedia que la colonia española se encuentra "bien", aunque se le ha aconsejado evitar la capital del país, Tegucigalpa, donde se están produciendo manifestaciones y altercados.
De hecho, el Departamento que dirige Miguel Angel Moratinos ha cambiado las recomendaciones para viajar a Honduras y dice en su página web que, "ante la situación de inestabilidad política que sufre Honduras actualmente, se desaconseja por el momento todo viaje a la zona de Tegucigalpa que no sea estrictamente necesario. Esta recomendación se irá actualizando en función de la evolución de los acontecimientos".
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70
Hawking
- 30-06-2009 - 05:31:41h
Bien por el pueblo hondureño en su rechazo a Chavez, la democracia hay que hacerla respetar.
69
pepe
- 30-06-2009 - 00:59:05h
Fuerza Honduras... que dos o tres no decidan lo que teníes que decidir vosotros.....
68
Mario
( http://www.historiaslatinas.com )
- 30-06-2009 - 00:13:52h
No se puede justificar bajo ningún concepto que los militares estén en el poder...
67
Raul
- 29-06-2009 - 23:35:22h
En estos momentos el ejercito reprime fuertemente a los opositores de los golpitas en las afueras de la casa de gobierno
66
Un centraca
- 29-06-2009 - 23:19:17h
Los eventos de Honduras no pueden considerarse como un golpe de estado, porque los militares no se quedaron en el poder. La sucesión presidencial tuvo lugar como lo marca la constitución hondureña. El único hecho, fue hacer respetar la magna constitución y las instituciones de la Republica, y dar una lección magistral al tal Celaya (aprendiz de Chavez), pues solía mandar al diablo las instituciones y pretendía modificar la constitución para quedarse eternamente en la presidencia de aquel país.
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Los simpatizantes de Zelaya han arrojado piedras a la policía y quemado ruedas a las afueras de la Casa Presidencial. Los agentes han respondido con dureza.- REUTERS
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