ANDREU MISSÉ - Bruselas - 14/06/2008
"Crisis, caos, desconcierto, incertidumbre", éstas fueron las primeras manifestaciones que trascendieron ayer entre la clase política europea a medida que iba tomando cuerpo el rechazo del Tratado de Lisboa por los irlandeses. El proyecto europeo volvió ayer a naufragar, esta vez, de la mano de Irlanda, el único país que se atrevió a consultar a sus ciudadanos el texto que sustituía y recogía la sustancia de la Constitución.
El resultado de la consulta reabre el debate sobre el fondo del proyecto europeo
La Unión seguirá funcionando con las herramientas del Tratado de Niza
El nuevo fracaso institucional europeo supone una seria pérdida de confianza con múltiples y dramáticas derivadas: agrieta la imagen de unidad, cuya necesidad tanto invocan los líderes europeos en sus relaciones internacionales; reabre el debate sobre el fondo del proyecto de europeo con la eclosión de las conocidas críticas como la vaciedad y falta de concreción de las propuestas comunitarias; acentúa la sensación de déficit democrático y, sobre todo, de ausencia de sensibilidad social ante los problemas reales de los ciudadanos en plena crisis económica.
A pesar del tropiezo, la Unión seguirá funcionando como lo viene haciendo desde 2001, pero con las herramientas del Tratado de Niza, muy farragosas para un club de 27 Estados. Aunque el valor del euro sufrió un traspié tras la consulta irlandesa, no fue preocupante, lo que demuestra que la crisis se circunscribe al ámbito institucional. Las ventajas del nuevo tratado, mayor facilidad en la toma de decisiones y más visibilidad y poder en política exterior, quedan aparcadas. También se pospone el nombramiento del presidente de la Unión y el reforzamiento del representante exterior.
La propuesta conjunta lanzada a media tarde de ayer por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que propugna que "los otros Estados miembros prosigan el proceso de ratificación", se interpretó más como una precipitada huida hacia delante que la voluntad de admitir el calado de la derrota y reflexionar sobre alternativas posibles. El tratado está pendiente de ratificación en Reino Unido, Italia, República Checa, Bélgica, España, Chipre, Suecia y Holanda.
Con el semblante demudado, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, compareció ante los medios para negar cualquier responsabilidad en el resultado del referéndum irlandés, alegando que "las autoridades irlandesas no quisieron que la Comisión participara en la batalla porque era una cuestión nacional". Barroso apoyó la iniciativa franco-alemana de continuar la ratificación "porque los demás países también tienen derecho a opinar". El dirigente europeo negó lo evidente al afirmar que "el tratado no está muerto... sigue vivo", y pasó la patata caliente a "los 27 Gobiernos que decidieron firmar el Tratado de Lisboa y tienen la responsabilidad común de afrontar la situación".
La búsqueda de soluciones a la crisis será el tema dominante de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno los próximos 19 y 20 de junio en Bruselas. Una tarea difícil cuando muchos líderes habían subrayado que "no había plan B". La continuación de las ratificaciones, si es que realmente se produce por parte de los ocho países restantes, tampoco resuelve la cuestión de fondo, que es la de saber qué pasa con Irlanda. De momento, Dublín ha manifestado que no repetirá la consulta. Tampoco está en el ánimo de los líderes europeos dejar a "los amigos irlandeses" descolgados del proyecto europeo y abrir la puerta a una Europa a dos velocidades.
El escenario es especialmente difícil para Francia, que el 1 de julio asume la presidencia de la Unión. El primer ministro, François Fillon, había adelantado que si el resultado era no en Irlanda, "no habría Tratado de Lisboa". La reforma del texto no está ahora en la mente de nadie.
- Dos alternativas sobre la mesa. Los líderes europeos se reúnen en Bruselas la próxima semana. Pueden preguntar a Dublín si cree oportuno celebrar un segundo referéndum o bien si está conforme con que el resto de países continúen las reformas del Tratado de Lisboa, excluyendo a Irlanda. - Una UE más débil en política exterior. La presidencia permanente y una jefatura diplomática fuerte se posponen. En ambos casos, la UE se verá perjudicada a la hora de negociar con países como Rusia e Irán. EE UU tendrá que seguir esperando para tener un aliado eficaz en seguridad. - Auge de los euroescépticos. Aunque todos los países que restan por aprobar el Tratado lo harán por vía parlamentaria antes de finales de año, los euroescépticos del Reino Unido y otros países pueden reforzar su ofensiva contra el Tratado de Lisboa.
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sian tantrum
- 14-06-2008 - 20:53:41h
Irlanda ha contribuido 28 billiones de euros en forma de pescado que los demas paises han pescado en sus aguas . Es la cifra oficial , la realidad seria una cifra mucho mas alta. Asi que no tenemos que ser tan agradecidos por que hemos recibido 33 billiones en ayudas. Si estamos fuera de la EU, significa que podemos tener las aguas para nosotros mismos otra vez? Ahora mismo, nos toca 7% del cupo EU para rape por ejemplo. Irlanda ha dicho que no a la bureaucracia y las reglas sin sentido que nos dicen vienen de Bruselas. No estoy tan segura que todas las reglas vienen de Bruselas, pero eso ha sido la percepcion irlandesa.
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De la Vega Dimisión
- 14-06-2008 - 20:38:45h
Veamos:vota Irlanda no,y "que repitan elreferéndum",porque,como dice De la Vega,"a Europa no la para nadie".Pues señora,tan amiga de la Soberanía Nacional de España,si la opinión de los interesados NO CUENTA,y ya se lo han guisado y comido entre los eurócratas parásitos a costa de los Pueblos,¿para qué nos preguntan?.Hagan de verdad de déspotas ilustrados,sin el Pueblo,que es su vocación y línea de actuación real.Que lo blanco sea negro y lo negro blanco,y una mano tenga tres dedos,o los que ustedes quieran,quieroan,quirien o cuaeren.(O como se diga en Neolengua con 15.000 vocablos menos).
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Peliguey
- 14-06-2008 - 20:29:16h
Los europeistas españoles tambien votarian que NO. por eso no hacen referendun en España. Sobresaliente a Irlanda. Vaya basura de Europa nos quieren vender todos estos listillos que viven como reyes.
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Beatriz Basenji
- 14-06-2008 - 18:47:56h
Si la UE ha funcionado hasta ahora sin una Constitución.¿Para qué se necesita ahora?Ahora es la crisis del petróleo. La falta de gasóleo. De gas .De agua. Vivimos en una sociedad de consumo tan absurda que privilegia las máquinas y deja morir de hambre y sed a poblaciones enteras. ¿Y? ¿Creéis por ventura que una CONSTITUCIÓN viene con varita mágica incluída?
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PABLO
- 14-06-2008 - 18:16:39h
No nos equivoquemos.Irlanda ha dicho No a esta Europa que se le planteó.A la Europa neoliberal de consumidores, no de ciudadanos, a la Europa de la jornada laboral de 65 Horas.Me parece muy bien la decisión de los irlandeses. Muchas Europas son posibles, no sólo la de los economistas y burócratas neoliberales. Esta Europa no es la misma de 1986 ni del Tratado de Roma es la Europa del pensamiento único neoliberal.
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Sexto encierro, lento y peligroso