AITOR RIVEIRO - Madrid - 28/10/2008
Si de algo ha servido Internet es para desmontar mitos. ¿Puede un artista arremeter contra sus fans? Sí, si usan la Red y no le obedecen a pies juntillas. El último ejemplo lo tenemos en el cantante canadiense Brian Adams, quien ha iniciado una campaña contra todas las páginas que utilizan su nombre, su imagen o su obra de alguna manera. Si tienes una de esas típicas "páginas no oficiales" del tercer mosquetero, cuidado.
Para su inteligente cruzada global Adams ha contratado a Web Sheriff, una compañía especializada en las famosas cartas de "cese y desista" que quizá le haya recomendado el también cantante Prince (el artista al que anteriormente le gustaba Internet), quien ya recurrió a la misma firma cuando decidió que promover su legado en forma de letras de canciones allende Internet atentaba contra sus derechos de autor.
Así las cosas, el cantante ha remitido notificaciones a los administradores de páginas como brianadamsfanclub.nl en las que les conmina a portarse bien y a seguir al pié de la letra una serie de directrices encaminadas a permitir una "feliz coexistencia" entre él y los demás.
¿El pecado? Hacer un uso "sobre exuberante" del nombre del artista, usar material no oficial del cantante y enlazar a sitios "piratas".
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