CARLOS MARCOS - Madrid - 28/04/2008
El grunge. ¿Alguien se acuerda? Claro, aquellos chicos malhumorados de los noventa que dejaron como legado un puñado de buenos discos de rock furioso, la moda de las camisas a cuadros y un mártir, Kurt Cobain. Pues anoche, en el escenario de la Sala Heineken, se levantaron dos titanes de aquel grunge, Mark Lanegan (ex Screaming Trees) y Greg Dulli (ex Afghan Whigs).
Greg Dulli (voz y guitarra) y Mark Lanegan (voz). Sala Heineken. 18 euros. Madrid, 27 de abril. Casi lleno (800 personas).
Los dos han compartido vicios, mujeres, hazañas (pasaron su temporadita en la cárcel por ser malos chicos) y, ahora, grupo, The Gutter Twins, los Gemelos de Alcantarilla, con un reciente primer disco, Saturnalia. Pero antes de entrar en el tenebroso mundo estos tipos, unas líneas para el fantástico telonero. Es Ed Harcourt un sensible cantautor inglés de la escuela de Jeff Buckley que dejó media hora exquisita. Ya estamos deseando ver un concierto suyo completo.
Media hora de descanso y bienvenidos a la oscuridad. Con un escenario en penumbra y rodeados por cinco músicos -dos guitarras, bajo, batería y teclados- irrumpieron Lanegan y Dulli, vestidos de riguroso negro.
Lanegan tiene una apariencia beligerante. Amarrado al pie del micrófono que sólo suelta para dar largos tragos de agua (parece que ya está limpio), no es la clase de sujeto con el que te gustaría entablar una negociación.
Permanece la hora y media del concierto inmóvil. No sonríe (faltaría más), no habla, no mira a nada ni a nadie en especial. Vaya un tipejo extraño. Cuando da paso a su garganta no decepciona. De ese cuerpo tan rudo no podía salir otra cosa que una voz tenebrosa, aguda, tétrica, subyugante.
A su derecha, Dulli exhibe cierto contrapunto: se mueve golpeando la guitarra, entona con temperamento soul y trata de hablar con el público. La pareja brindó un espectáculo intenso de rock poderoso. Todo el mundo se fue de allí consciente de que había pasado un estupendo mal rato.
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto
- 28-04-2008