24/08/2008
Ir al cine no significa necesariamente ir a ver una película. Decenas de jóvenes acuden a una sala de Carabanchel para entretenerse con videojuegos de última generación. El descenso de la asistencia del público a las salas de cine ha llevado a la empresa Yelmo Cinegames a convertir uno de estos espacios, en el centro comercial Islazul, en un salón de videojuegos con sonido digital, láser y butacas vibratorias. Un total de 55 monitores permiten a los chavales jugar a la guerra, a las carreras de coche o emular un karaoke, mientras en la gran pantalla aparecen sus avatares. Un juego que ha costado 250.000 euros a la empresa.
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- 24-08-2008