FERNANDO ÍÑIGUEZ - Madrid - 22/11/2008
Eran cerca de las cinco y media de la tarde de ayer cuando un nutrido grupo de personas empezó a juntarse en la confluencia de la calle de Arenal con Sol. Tres chavales con pinta de estrellas de rock extendían unas alfombras, desplegaban una mesa de camping y una sombrilla. A su lado se veían las aparatosas fundas de un par de guitarras y una pandereta.
Enseguida apareció la policía para preguntar qué pasaba. Se trataba del trío Sidonie, que iba a improvisar un concierto en la calle para confirmar la noticia que ayer tanta congoja provocó entre los que acuden a conciertos: el cierre de La Riviera, donde el grupo iba a actuar hoy por la noche como fin de gira de presentación de su último disco. La patrulla municipal consintió, pero les instó a marcharse pronto.
Marc Ros, el guitarrista y cantante del grupo, personificó en el alcalde la responsabilidad de esa clausura. �Ruiz-Gallardón tiene la culpa de que estemos ahora aquí, y de no poder despedir la gira a lo grande como queríamos y como merecían nuestros fans�. �Lo daremos mañana en la Joy Eslava, que es la única sala disponible que hemos encontrado�. El trío cree que el cierre repentino es una falta de �sensibilidad y de legalidad�.
Apenas fueron tres canciones en no más de 20 minutos. Tres canciones de protesta.
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- 22-11-2008