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Las últimas horas de una Frida Kahlo agonizante y suicida

La Sala Cuarta Pared estrena 'Árbol de la esperanza', de Laila Ripoll

B. PORTINARI - Madrid - 10/01/2008

 
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Las últimas líneas en el diario personal de Frida Kahlo decían: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás". Una pierna amputada, dolores inefables en la columna rota y problemas respiratorios hicieron el resto. Y así los rumores de suicidio sin demostrar se extendieron hasta hoy, cuando la Sala Cuarta Pared estrena Árbol de la esperanza, los últimos estertores vitalistas e irónicos de la pintora mexicana, justo un año después de que se cumpliera el 50º aniversario de su nacimiento.

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La dramaturga y directora Laila Ripoll firma el texto, que huye de la conmemoración y el mito. "Tenía este texto en mente desde los años noventa, cuando hice un taller con la compañía Micomicón en Latinoamérica y allí conocimos el fenómeno Frida Kahlo. Pero hasta ahora no encontré el momento de ponerlo en escena", recuerda Ripoll.

La mujer símbolo

Para encarnar ese mito ha reunido a las actrices Amaya e Irene Curieses, que interpretan aquellas dos Fridas desdobladas que aparecían en los cuadros. La que no se puede mover de la cama y su otro yo joven y activa comunista. "Hasta hace poco, siempre se hablaba de Frida en función de los hombres de su vida, Diego Rivera, Trostki... Y no era justo, porque ya era importante en sí misma. Por eso merecía la pena crear un monólogo sin personajes masculinos. Las mujeres estamos necesitadas de referentes femeninos tan potentes como éste", añade Ripoll. Quizá Frida Kahlo le daría la razón, cuando afirmaba sobre su marido infiel: "Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida: uno en el que un autobús me tumbó al suelo... El otro accidente es Diego".

Aunque la pintora protagoniza su propia historia, no se trata de una "revisión arqueológica". La actriz principal ni siquiera busca parecerse físicamente. Para Amaya Curieses, lo más difícil de esta interpretación es meterse en la mente de Frida con el cuerpo inmovilizado en la cama. Una cama-altar con dosel, cubierta de fotografías de Lenin, Mao, Marx... Velas e iconografía ideológica y mexicana que inspiran y aterran a la vez, casi suspendidas sobre el espacio negro.

"Después de 25 años haciendo teatro clásico, entrar en un texto contemporáneo que además no es un diálogo me parecía muy difícil. No tiene principio ni fin, pero son escenas que presentan gran coherencia", señala Curieses. Su interpretación se centra en los gestos y la mirada para convencer al público de la agonía de la pintora mexicana.

Árbol de la esperanza. Sala Cuarta Pared (Ercilla, 17). Del 10 al 27 de enero, de jueves a domingo, a las 21.00. Entradas: 11 euros. www.cuartapared.es


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