27/09/2007
"A mí me guía un sentido histórico de la responsabilidad, igual que a ti". Esta frase del presidente Bush al entonces jefe del Gobierno español, José María Aznar, ilustra el clima de trágica ensoñación en el que se desarrolló una de las conversaciones previas al que, tal vez, constituya el más grave error de la política exterior norteamericana de las últimas décadas. En aquella reunión celebrada en el rancho de Tejas, en febrero de 2003, no parecían estar entrevistándose dos gobernantes democráticos, obligados a defender y respetar las instituciones nacionales e internacionales y a ganarse la adhesión de sus opiniones públicas a través de argumentos razonados y no de argucias a cuatro manos. Antes por el contrario, lo que muestran las actas de las conversaciones son dos líderes acariciando sus respectivos sueños de posteridad mientras, al tiempo, fijan sin escrúpulos ni restricciones políticas ni morales los pasos que llevarán a la invasión de Irak.
Resulta innecesario reiterar el reproche a los gobernantes que, como Bush y Aznar, además de Blair, patrocinaron una aventura militar que se ha cobrado miles de vidas y ha incendiado la región de Oriente Próximo: el trágico balance de sus devaneos con la historia pesará siempre sobre ellos. Pero el contraste entre la insensata desenvoltura con la que adoptaron la decisión de invadir Irak y sus escalofriantes consecuencias permite extraer lecciones relevantes para un mundo tan inestable, y tan inseguro, como el que han dejado tras de sí. A diferencia de lo que sucedió en el rancho de Tejas, los líderes democráticos no se proponen hacer el bien, sino impedir el mal: ésa es la diferencia entre el mesianismo y la política. Si los patrocinadores de la guerra de Irak hablaron de armas de destrucción masiva, si se emplearon a fondo para propagar el miedo, aun al precio de mentir acerca de los supuestos peligros que acechaban a todos, fue para fingir que actuaban como políticos cuando, en realidad, se disponían a comportarse como mesías.
Muchos de los daños que provocaron son irreparables, en particular entre la población iraquí y entre los soldados norteamericanos y de otras nacionalidades enviados a combatir en una guerra injusta e innecesaria. Pero junto a esos daños humanos, los contertulios en Tejas provocaron, además, estragos políticos, pretendiendo convertir Naciones Unidas en un instrumento al servicio exclusivo de su política. La manipulación de los procedimientos de la Carta, la presión sobre los miembros del Consejo de Seguridad, el desprecio de sus decisiones, son la triste herencia que dejaron; una herencia de la que habría que deshacerse cuanto antes para evitar que la crisis que provocaron no se precipite a la catástrofe.
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yordi
- 28-09-2007 - 03:44:09h
" SIN RESOLUCIÓN DE LA O.N.U. " Y si ahora Zapatero se inventa que Marruecos o Argelia tienen campos de entrenamiento de terroristas como los de Casablanca o el 11M y, a semejanza de Afganistán, los invadimos... Total, la ONU no pinta nada y la opinión pública tampoco. Qué lástima que no tengamos la bomba nuclear como los franceses, ni seamos USA. [ES MACABRO ¿EH?. PUES ESTO HICIERON EL TRIO BUSH-BLAIR-AZNAR] La historia les juzgará; porque lo que es un tribunal internacional... lo dudo.
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Lucense
- 28-09-2007 - 01:53:18h
Desde la ciudad amurallada; deben ser juzgados como lo fué Milosevic, por delitos contra la humanidad, mataron con bombas y misiles de largo alcance a cientos de miles de ciudadanos irakies, destruyeron sus casas, los metieron presos en carceles, cometiendo delitos de desprecio a los derechos de las personas. Rajoy también estaba en esta trama de sangre por petróleo, promovio y voto por esta invasión "fueron sabedores de todo esto" ninguno del pp era desconocedor de que era una farsa.
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fuenteovej 1
- 28-09-2007 - 01:28:58h
El principio de acción y reacción... estos lunáticos y su basura mesianica, no han hecho mas extender mas el problema, a todos los entornos políticos, sociales y religiosos, los nacionalistas son mas nacionalistas (algún mesianico como ibarretxe o carod tbien), los islamistas mas fanáticos... ipor que ponemos nuestros destinos en manos de los partidos?? hay que hacer una revolución de ciudadanos y acabar con todo esta basura de políticos, que tienen secuestrado el poder, el mundo muriéndose y ellos metiendonos en guerras e insistiendo en separarnos, en lugar de unirnos.
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Abor_Sagable
- 28-09-2007 - 00:02:43h
Lo realmente triste además del ya el esperado (y ahora confirmado) engaño a que sometierion al mundo y sus terribles consecuencias, es la falta más absoluta de respeto por la democracia que de aquí se extrae. Por cierto ni tan siquiera criticada por este editorial. Señores (y señoras, no se me ofendan) este es un ejemplo tristisimo de como alguien es capaz de confundir su FIGURA con su PERSONA. La figura de un presidente es para representar la opinion de su pueblo aunque como persona no siempre esté conforme. Y en este caso el señor "delirios de altura" sabia perfectamente cual era la opinión de los españoles. Esto es atentar contra los pilares más básicos de este estado y no quemar fotos o banderas... Buenas noches
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riki
- 27-09-2007 - 22:53:20h
Cuando se hayan bajado del burro de la política y del dinero todos los sirvengüenzas (y se hayan llenado los bolsillos), cuando hayan pasado los suficientes años para que no se hable tan hipócritamente como se suele hacer, la HISTORIA podrá decir tranquilamente que Aznar se dejó engatusar por Bush y que, bajo el pretexto de encontrar unas armas de destrucción masiva (que no aparecieron), invadieron un país para que Bush y su familia robaran el petróleo de Irak, ocupando este país con un número de víctimas escandaloso. TODO POR EL DINERO. Por los servicios prestados al Imperio, Bush abrió las puertas de su país a Aznar y le puso a dar conferencias en las universidades yanquis, dándole una cantidad desproporcionada por cada una, por decir bobadas y atacar a su propio país y al gobierno que lo representa, justificando ese dinero su complicidad en la exterminación de personas humanas para robarles el petróleo. Y aún habiendo declarado, sin permiso de su pueblo, la guerra a otro país para saquearlo, el pueblo español no tuvo la dignidad de juzgarlo... Siento una profundo vergüenza de Aznar, de su partido y de todas las personas que apoyan a este criminal de guerra.
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