23/01/2007
Los enfrentamientos entre grupos de jóvenes, españoles por un lado y latinoamericanos por otro, producidos estos días en Alcorcón, cerca de Madrid, y que se saldaron con varios heridos, uno muy grave, han de considerarse un síntoma muy serio de realidades sociales que no deberían ser subestimadas por nadie, empezando por las autoridades. Independientemente de la naturaleza de la chispa que encendió la hoguera, lo cierto es que el fuego alcanzó proporciones alarmantes, con un componente xenófobo que no puede ser ignorado.
Esa localidad de 160.000 habitantes ha vivido en los últimos meses diferentes episodios de violencia protagonizada por bandas latinas. Se trata de un fenómeno muy extendido en los suburbios de algunas urbes latinoamericanas, en los que, frente a la impotencia de las instituciones, reina la ley del barrio impuesta por bandas juveniles. Probablemente, es la concentración de población inmigrante en la periferia de Madrid, en ocasiones con estructuras próximas al gueto, lo que está propiciando el traslado mimético de ese tipo de comportamientos.
Estos comportamientos indican que algo está fallando en las políticas de integración de los inmigrantes, y en particular de los adolescentes, en las estructuras sociales (escuela, deporte y ocio) y en las pautas culturales que fundan la convivencia. Cuanto menor es la capacidad de integración, mayor es el atractivo de esas bandas sobre unos jóvenes ansiosos de identidad y de líderes. De entrada, hay que cortar las prácticas delictivas con los procedimientos propios de cualquier país civilizado: una acción policial severa pero proporcionada en defensa de los ciudadanos que se encuentran sometidos a abusos de hecho, como impedirles acceder a determinadas actividades o lugares que las bandas controlan con criterios mafiosos. Y además, en defensa de las políticas de integración, porque nada interfiere tanto en ellas como la impunidad de quienes vulneran la ley y abusan de los demás.
Pero no basta con tales medidas. Ciudades europeas como Barcelona o Génova han abordado políticas de prevención del fenómeno de las bandas latinas que hasta el momento parecen dar buenos resultados. En el caso de Barcelona, el diálogo ha dado lugar a un plan de integración impulsado desde el Ayuntamiento que ha permitido su articulación como asociación cultural, con el compromiso de renuncia a la violencia.
La otra cara del problema es la respuesta que se ha generado en la población autóctona, también violenta y con un componente racista, y extendida con ayuda de mensajes por teléfono móvil. El hecho de que grupos numerosos de jóvenes así convocados hayan intentado tomarse una supuesta justicia por su mano, poniendo tanto ahínco en eludir la contención policial como en perseguir a los adversarios, indica igualmente que algo muy grave está ocurriendo entre nosotros. Es sabido que cuando este tipo de chispas saltan siempre hay pirómanos dispuestos a atizarlas, alentando los más bajos instintos de jóvenes y adolescentes. Algunas convocatorias por SMS para repetir los enfrentamientos violentos tienen un fuerte acento xenófobo. Y esto es algo que tampoco puede tolerar una sociedad civilizada.
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Antonio
- 23-01-2007 - 18:18:58h
Quienes son los verdaderos racistas son las bandas de pandilleros sudamericanos que, aprovechándose de una ley del menor absolutamente permisiva, la pasividad de las fuerzas de seguridad del estado, la demagogia partidista de unos políticos incompetentes se han ido apoderando a la fuerza de las calles de las ciudades españolas y han impuesto la ley mafiosa del más fuerte. Este tipo de acciones delictivas son muy comunes; no hechos aislados (a lo mejor lo es para los políticos corruptos y periodistas manipuladores que viven en urbanizaciones de lujo) sino que es una tónica general en la sociedad española. Los responsables aún están a tiempo de solucionar este proble de bandas latinas mafiosas, de lo contrario lo de Alcorcón se va a convertir en una noticia, desgraciadamente, muy frecuente.
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Pablo Calonge
- 23-01-2007 - 17:02:43h
Durante los últimos 15 años he estado viviendo fuera de España, principalmente en USA y Latinoamérica. Nunca, he sentido racismo por parte de nadie pero también yo he puesto de mi parte. Siempre he intentado sumergirme en las culturas donde he vivido, ser uno más y nunca he intentado apropiarme de un parque, unas canchas o lo que sea puesto que lógicamente los locales, me habrían puesto en mi lugar. Las autoridades deberían estar más atentas a estos detalles que ponen en grave peligro la convivencia entre diferentes culturas porque cuando el sistema no funciona, el pueblo siempre se toma la justicia por su mano. Programas y actividades mixtos de convivencia donde se rompan tabues y estereotipos serían del todo bienvenidos, pero la aplicación de la ley a aquellos que provienen de culturas del todo vale...también. Cuando uno emigra se convierte en embajador de su país y su cultura para lo bueno y para lo malo e indudablemente a todo aquel que incida en lo malo: Todo el peso de la ley incluída la expatriación forzosa debería ser aplicada sin más. Palo y Zanahoria. De las dos.
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schwiiz
- 23-01-2007 - 16:46:49h
Realmente Raúl Javier (45), las heridas viven dentro del "inconsciente social". Para cancelar la deuda debemos dejar que los que conforman esas bandas se comporten criminalmente, no es así?
50
Maublumen
( http://www.chequia.cz )
- 23-01-2007 - 16:46:37h
Todo esto es una bomba de tiempo que no tardara mucho en estallar! El detonante es la maginacion e ignorancia. Las autoridades tienen que hacer algo antes de que sea demasiado tarde.
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Rafael Acosta
- 23-01-2007 - 16:25:55h
"Las peleas y los enfrentamientos, insultos, falta de respeto por parte de los inmigrantes no han hecho mas que crecer en los ultimos tiempos y han provocado la LOGICA reaccion de quien lo sufre: la revuelta." LOGICA? Qué va a pasar después? Esto cada vez suena más a cosas como Alemania en los 30s. Yo vine a España pensando que eran hermanos. Nosotros en México recibimos a los Españoles en medio de la peor tragedia que sufrieron en el siglo XX. Este tipo de reacciones le resultará muy pernicioso a España. Yo me voy. Cuánta gente valiosa se irá o se abstendrá de venir por este tipo de reacciones. Ojalá reaccionen pronto.
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