15/04/2008
Silvio Berlusconi vuelve al poder en Italia, y esta vez aparentemente con una mayoría suficiente, también en el Senado, como para que su futuro Gobierno no esté permanentemente en el filo de la navaja, como sucedió en el breve paréntesis centroizquierdista de Romano Prodi. Los resultados finales de los comicios generales establecerán la verdadera dependencia de Berlusconi de partidos pequeños para llevar adelante su política. En ningún caso, sin embargo, nacerá esa hipotética gran coalición con la izquierda del derrotado Walter Veltroni que muchos consideraban hasta ayer casi imprescindible para pilotar el país transalpino.
El líder derechista victorioso tiene ya 71 años y tres experiencias anteriores de gobierno. Sería alentador creer que la combinación de ambos factores alumbrará esta vez un Berlusconi diferente, menos dedicado a evitar ir a la cárcel y a modificar la ley en provecho propio y de sus amigos o de sus posibilidades electorales, ocupaciones favoritas entre 2001 y 2006 del segundo hombre más rico de Italia y máximo hacedor de su opinión pública, a través de su control de las televisiones. Pero ni los conflictos de intereses derivados de semejante situación pueden evaporarse de la noche a la mañana ni la campaña de Il Cavaliere permite demasiadas ilusiones. Más allá de los excesos retóricos que preceden a las urnas, tanto sus declaraciones como las de su aliado principal, Umberto Bossi, el inquietante jefe de la Liga Norte, traslucen una preocupante indiferencia por las leyes del país en el que ejercen como dirigentes políticos.
Son formidables los problemas económicos e institucionales que tiene Italia -incluso para un Gobierno con un claro encargo popular- y Berlusconi no ha contribuido seriamente a solucionar ninguno en sus anteriores mandatos. Desde un declive económico que no deja de acentuarse y la desesperada necesidad de reformar un sistema de pensiones agónico o airear un mercado laboral secuestrado por privilegios de otros tiempos, hasta el divorcio absoluto entre la clase política y los ciudadanos o la inoperancia de una ley electoral que perpetúa una plétora de partidos irrelevantes que paralizan la Administración y hacen imposible gobernar. Pocos primeros ministros, casi ninguno en una democracia madura, tienen una tercera oportunidad. Berlusconi puede ahora demostrar su compromiso con los intereses de Italia.
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J.Córdoba
- 15-04-2008 - 20:55:09h
Se sigue hablando de Walter Veltroni como el nuevo lider de la izquieda italiana. Sin embargo, el propio Veltroni, ha reiterado durante la campaña que su partido es "reformista, no de izquierdas", al tiempo que alaba al Partido Demócrata norteamericano. Lamentablemente, y como mínimo durante los próximos años, la izquierda italiana ha desaparecido del Parlamento.
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manuel (sevilla) España
- 15-04-2008 - 19:28:07h
La mafia tiene un papel importante en estos comicios, porque quiera o no Berlusconi, se le ha acusado en varias ocasiones de mafioso. En verdad, no sé cómo les va a ir a nuestros vecinos italianos la regencia de esta legislatura; pero la veo muy oscura y poco fructífera, al menos al ciudadano medio. En fin: Que Dios reparta suerte.
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asi nosva
- 15-04-2008 - 18:10:23h
ay la gente habla como que Zapatero fuese el mejor, a fin de cuentas Italia saldra adelante, Zapatero que ha hecho de la España que dejo el PP? separarla del resto del mundo, ni en America Latina pudo lograr buenas relaciones, menos con los grandes.
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Rafaelin
- 15-04-2008 - 18:05:14h
¿Lo pregunto sin ironía y con toda seriedad, en su día no se habló desde Italia de que Berlusconi era un presunto delincuente.? Esto ya no hay quien lo endienda. ¿Qué hay que hacer para dedicarse a la política?
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luismari
- 15-04-2008 - 16:43:25h
Allí las televisiones son de la derecha, aqui de la izquierda. Así nos va.
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