Florencia Pinto Cohen y Lucas Fernández-Barrutia Pinto 25/03/2007
Estamos madre e hijo en la cocina de nuestra casa charlando cuando de fondo, en la televisión, escuchamos una voz que nos llama la atención por familiar. Levantamos la vista y nos encontramos con un anuncio de coches, concretamente de Seat. ¡Es la inconfundible voz de Julio Cortázar leyendo su maravilloso Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj! Vale que nos hayamos acostumbrado al apropiacionismo publicitario de míticas canciones con fines comerciales, pero que ahora se apropien, no sólo del texto, sino que también de la voz de Julio Cortázar para intentar vender un coche, quiere decir que estamos inmersos en una enorme incongruencia cultural.
Este bonito cuento de Cortázar ya no será de Cortázar, sino de Seat tal como Bowie ahora es de un anuncio de seguros o de la radio televisión española. Y tantos otros...
Gracias Seat, por lo menos podríais tener el detalle de dejar aparecer el nombre de Cortázar en alguna esquinita de la pantalla.
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- 25-03-2007
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