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ANÁLISIS: EL ACENTO

Darwin en política

12/02/2009

 
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Las ideas de Darwin se han asociado a menudo a las regiones más sombrías del pensamiento político moderno, como el "darwinismo social" -una infantil extrapolación económica de las leyes de la jungla- o las políticas "eugenésicas" de purificación racial. Pero el cliché no cuadra.

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Fue la lectura del economista Thomas Malthus -la población tiende a crecer mucho más que los recursos- la que inspiró en Darwin la idea de la selección natural, así que el darwinismo no es la causa del darwinismo social, sino al revés. El primer promotor de la eugenesia sí fue un científico próximo al naturalista, su primo Francis Galton, pero siempre con el rechazo explícito de Darwin.

La creencia común en su época -que las especies habían sido creadas separadas y distintas- abarcaba también a las razas humanas, y era el cimiento intelectual del esclavismo. Y para Darwin, que nació un día como hoy hace 200 años, la gran implicación de la evolución era su profunda revelación sobre la unidad de la vida.

Todos los seres vivos compartimos un origen común; los animales compartimos también uno, y mucho más cercano, y los mamíferos otro más cercano aún, por no hablar de los primates, ni dentro de ellos de los grandes monos. Los humanos hemos sido los últimos en llegar, y nuestra biología, por lo que sabemos hoy, no es otra cosa que una elocuente refutación del racismo. Es justo lo que Darwin esperaba, y el tiempo le ha dado la razón también en eso.

Pintar la teoría de la evolución como un duelo entre Darwin y el Génesis, o entre científicos y obispos, es inexacto. Porque quien creía en el Génesis no era sólo la jerarquía eclesiástica, sino también la ortodoxia científica de la época, incluido el joven Darwin que se embarcó en el Beagle como "naturalista sin sueldo". Los argumentos teológicos tenían mucha relación con la biología -los seres vivos realmente parecemos diseñados-, y fue Darwin quien los refutó con una explicación racional del diseño. Nuestras vidas dejaron de ser deudoras de lo sobrenatural, y es probable que ésa haya sido la gran influencia de Darwin en política. Más indirecta que la patraña del darwinismo social, pero también mucho más profunda.

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