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EDITORIAL

Gobernar mejor

Tanto el PSOE como el PP deben cambiar. La nueva legislatura exige un nuevo clima político

11/03/2008

 
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Los partidos mayoritarios convocaron a sus votantes con un objetivo principal: evitar la victoria del adversario. Pero este discurso del miedo no debería presidir otra legislatura, aunque haya propiciado la polarización y el correspondiente avance en votos y escaños a quienes lo han practicado. Al término de la jornada electoral, José Luis Rodríguez Zapatero habló de aciertos y de errores en su gestión. Pocas horas después se refirió a la necesidad de "gobernar mejor". Ése parece ser el mensaje transmitido por los ciudadanos, y Zapatero no ha querido retrasar un esperanzador acuse de recibo. Durante la legislatura que concluye se propuso una tarea no sólo imposible, sino también innecesaria, como era resolver la agenda ideológica, y no tanto política, heredada del Gobierno del PP.

La extemporánea cantinela de que España es una no se respondía sólo afirmando que es plural, sino recordando que ambas posiciones son disquisiciones doctrinales sobre el ser de la nación. Desgraciadamente se dedicó demasiado tiempo a estos debates doctrinales en detrimento de tareas más urgentes. Frente al terrorismo, no eran los demócratas quienes tenían que optar entre la derrota de los etarras o el final negociado, sino los asesinos quienes debían enfrentarse a una dificultad cada vez mayor para cometer sus crímenes, y también a la justicia. Si frente a esta política los terroristas tenían algo que proponer, las fuerzas democráticas ya decidirían una respuesta desde la unidad.

Y otro tanto cabría decir de la política exterior y de la sobrevenida política social del Gobierno saliente, un cúmulo de improvisaciones de aroma electoralista, e incluso populista, del que sólo se libró la Ley de Dependencia. En el caso de la política exterior, se podía organizar una Alianza de Civilizaciones para sustituir los ardores guerreros en nombre de la democracia del Gobierno popular, pero había que gestionar mejor las prioridades europea, iberoamericana y mediterránea de nuestra diplomacia, explorando, además, nuevas áreas de expansión.

Pero la reflexión poselectoral más importante le corresponde, sin duda, a Mariano Rajoy, puesto que le va su permanencia como jefe de la oposición. Hace demasiado tiempo que el PP confunde la lucha política en el seno de las instituciones con el intento de poner las instituciones al servicio de la lucha política, como ha demostrado con la justicia. En materia de política antiterrorista y política exterior ha exhibido, además, una recalcitrante incapacidad para disentir del Gobierno en los ámbitos y en los términos en los que podía y debía haberlo hecho.

Rajoy se enfrenta a una tarea difícil porque él mismo se ha encargado de radicalizar a su electorado, pidiéndole el apoyo para un programa de extraordinaria dureza, sobre todo en materia de inmigración y de seguridad ciudadana. Algunas de sus propuestas, como el "contrato de integración" o la reducción de la edad penal, recuerdan demasiado las de los partidos extremistas europeos. En las relaciones de la Iglesia con el Estado, el PP ha guardado un clamoroso silencio con el que no ha podido ocultar que su preocupación no ha sido preservar el espacio de aconfesionalidad que establece la Constitución, sino beneficiarse de los errores del Gobierno en su trato con los obispos, aun a costa de entornar la puerta a un nuevo integrismo.

Las elecciones del domingo tendrían que dar paso a un clima político diferente, pero este clima no se instalará por sí solo. Es necesario que los partidos políticos -como también, seguramente, los medios de comunicación- comprendan la importancia de restablecer usos democráticos irrenunciables, abandonados con el ruido y la furia de estos años.

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Comentarios - 15

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  • 15

    Pilar - 12-03-2008 - 01:41:21h

    Toño10, yo no tenia dinero en bolsa, no me da el sueldo para esos dispendios, pero desde luego, si lo hubiese tenido y hubiese ganado Rajoy las elecciones, con un Pizarro en economia... ¡no corro, vuelo! a sacar hasta el íltimo centimín. Por otro lado Toño, en economia será Solbes, quien tenga que decir, no Zapatero. No, no me des las gracias. Es de buena cristiana, enseñar al que no sabe. No, de verdad que no eres idiota, no te atormentes: eres solo un desinformado. A

  • 14

    Lidia - 12-03-2008 - 01:16:14h

    El editorial tiene razón. Vale que se ha vuelto una costumbre y de las costumbres es difícil librarse. Pero por favor no nos pasemos 4 años más con que si ZP esto, que si ZP lo otro, que si huele mal, que si es masón, que si no... Por favor la crítica donde haya que hacerla y argumentando.

  • 13

    Dieguito - 11-03-2008 - 23:31:24h

    Creo que hay que hace políticas de Estaado en la lucha antiterrorista,insti tuciones-justicia- y autonomías,exterior ,educación y economía para mejo rar la vida de todos los españoles.Que se luche con buenas lides y que la política de crispación ,sobre todo del PP,no se repita,ya que los españoles normales-según Rajoy-queremos soluciones y no Losantos...

  • 12

    serios - 11-03-2008 - 23:27:23h

    Bajo mi punto de vista lo que no tiene que suceder son otros cuatro años de crispacion,parece ser que es de la unica manera que saben hacer los señores del PP,ya que no tienen un programa electoral claro como se vio sobre todo en el segundo debate.

  • 11

    Francisco Agarrabeitia - 11-03-2008 - 22:13:41h

    La diferencia entre la oposición que practica el PP y la oposición que practica el PSOE, tanto a nivel estatal como autonómico, radica en que cuando es la izquierda la que está en la oposición se transmite (desde la tarea de la oposición) respeto social (no digo político) a quien tiene la responsabilidad de gobernar, al contrario que la derecha que cuando está en la oposición no respeta socialmente ni al Gobierno, ni tampoco a quienes votaron al Gobierno. En algunos temas aún no somos europeos.

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