Viernes, 25/7/2008

ELPAÍS.COM Opinión

 

EDITORIAL

Helsinki

15/08/2005

 
Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 272 votos
Imprimir   Enviar

Los Mundiales de atletismo se han cerrado con la consagración de una nueva generación de estrellas destinada a protagonizar los éxitos de los próximos años. Es una noticia magnífica para un deporte que temía un preocupante periodo de transición. Terminado el ciclo de atletas excepcionales como Haile Gebrselassie, Hicham el Guerruj, Jonathan Edwards o Maurice Greene, no parecía fácil su relevo en un tiempo de cierto descrédito del atletismo. A los escándalos de dopaje se añadía una escasa nómina de estrellas, dos factores que amenazaban el éxito de los Mundiales de Helsinki. Sólo ha habido dos récords del mundo -el de la rusa Isinbayeva en pértiga y el de la cubana Osleidys Menéndez en jabalina-, y las marcas no han deslumbrado, en buena medida por las pésimas condiciones meteorológicas que han presidido los Mundiales. Sin embargo, de Helsinki ha surgido una espectacular cosecha de campeones, casi todos menores de 23 años. Es la época de Gatlin, Bekele, Ramzy, las Dibaba o Allyson Felix, los referentes de hoy y probablemente de los Juegos de Pekín 2008.

El mundo puede globalizarse, pero el atletismo comienza a organizarse en departamentos estancos. En los Mundiales se ha confirmado el reparto de poderes. Estadounidenses y caribeños han dominado las pruebas de velocidad, África ha arrollado en el semifondo y fondo, mientras que Rusia y los países nórdicos se refugian en los lanzamientos. A Europa comienza a tocarle un papel residual. Su regresión es dramática.

España no es la excepción. Sale de los Mundiales con sólo dos medallas, ambas en 20 kilómetros marcha, y desciende a 10 su número de finalistas, frente a 13 y 17 en las dos anteriores ediciones. Resiste la caída algo mejor que la mayoría de sus vecinos regionales, hasta el punto de colocarse cuarta por número de finalistas entre los países de la Unión Europea, por detrás de Francia, Alemania y Polonia. Es un consuelo que no evita pensar en los graves problemas que aquejan al atletismo en el viejo continente, donde se concentran el dinero, las grandes competiciones y el interés mediático. Está claro que a Europa le toca un triste papel pasivo en el atletismo que viene.

Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 272 votos

¿Qué es esto?Compartir:

delicious  digg  technorati  yahoo meneame wikio

Puedes utilizar el teclado:

aumentar texto disminuir texto Texto   

Si te ha interesado esta información, te recomendamos:

Otras ediciones

 
 
 
 
asociados otros medios

© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200

© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900