16/05/2008
Jugar con la sanidad pública es algo muy serio pues puede derivar rápidamente en alarma social y contribuir a su desprestigio. En el caso del brote de la bacteria Acinetobacter baumanii que durante 20 meses ha afectado a 252 pacientes ingresados en el hospital madrileño 12 de Octubre, causando la muerte de 18 de ellos, el recurso a una fácil politización no debe desviar la atención del verdadero problema: ¿se ha actuado con la diligencia necesaria? ¿Podría haberse evitado parte de los daños causados por el brote?
Las infecciones hospitalarias son en estos momentos uno de los desafíos más graves que deben afrontar los centros sanitarios. Las bacterias, como microorganismos vivos, se defienden de los ataques de la medicina con mutaciones por las que se hacen resistentes a los antibióticos. Erradicarlas por completo parece utópico, pero superar determinados porcentajes de infección hospitalaria puede ser un claro indicio de mal funcionamiento. De hecho, la tasa de infecciones se ha convertido en uno de los principales indicadores de calidad de un hospital.
A principios de los años noventa, los especialistas en medicina preventiva estimaban posible reducir esta tasa hasta el 6%, pero en los últimos años, el estudio Epine, que analiza periódicamente más de 55.000 historias clínicas de toda España, muestra que, lejos de alcanzar ese objetivo, se está produciendo un preocupante repunte. Si el Epine de 2005 mostraba una tasa de infecciones hospitalarias del 6,9%, en el de 2007 ascendía ya al 7,9%. Eso significa que casi 8 de cada 100 pacientes ingresados contraen una infección en el propio hospital y uno de cada 100 morirá por ella. No es, pues, un problema menor: causa más de 4.000 muertes anuales.
Los 20 meses que el hospital 12 de Octubre tardó en controlar el brote parecen a primera vista excesivos, como tardía parece la decisión de hacer obras radicales de saneamiento en unas dependencias en las que la bacteria se había enseñoreado. Si a ello se une la existencia de reiteradas denuncias por parte del personal del hospital, ignoradas con displicencia por la dirección, la sospecha de negligencia cobra verosimilitud. Puesto que la fiscalía ha iniciado una investigación penal, serán los tribunales quienes diluciden si estas sospechas tienen fundamento.
La ciudadanía tiene derecho a esperar de los responsables de un hospital que harán lo máximo posible por no poner en riesgo su vida. Desde esta perspectiva, la primera reacción de la dirección del centro y de las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid a la divulgación de la noticia no es un buen indicador. Atacar al mensajero y defenderse politizando el asunto no parece un buen argumento. Aunque sea verdad que esa bacteria existe en muchos hospitales, es justo que se sepa por qué se tardó cerca de 20 meses en tomar medidas para reconstruir la UCI y se desatendieron muchas de las quejas sindicales sobre la falta de personal y los déficit de higiene en la unidad.
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- 16-05-2008Página 1 de 1
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Cardenio
- 16-05-2008 - 19:21:42h
Estos brotes se dan en todos los hospitales del mundo. Es algo muy difícil de predecir y casi imposible de erradicar.
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Dr. Holmes
- 16-05-2008 - 18:36:23h
Parece que en España llevamos 20 años de atraso o no somos capaces de escarmentar en cabeza ajena, que diria mi abuela. Las politicas "liberales" de la Sra. Aguirre ya se aplicaron en el Reino Unido en los años ochenta, el resultado fue un deterioro de la Sanidad (publica y privada, porque la privada, no puede nunca por su naturaleza, alcanzar los niveles de servicio que la la sanidad publica, con el respaldo de un Estado fuerte detras, puede alcanzar). Todavia estan intentando desfacer aquel entuerto, mientras las cifras de muertes por infecciones hospitalarias parecen sacadas de paises tercermundistas.
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María
- 16-05-2008 - 09:07:40h
Me temo que este es el precio que pagan los madrileños a cambio de la reducción de impuestos... Nadie da duros a cuatro pesetas y NO SE PUEDE reducir impuestos y mantener la misma calidad de servicios públicos. Los que pueden están contentos, se pagan su seguro privado y con lo que se ahorran en impuestos todavía salen ganando. Los que lo sufren son los que viven de una pensión miserable o un salario mínimo, que les da igual la reducción de impuestos porque con lo que ganan no tenían que pagar de todas maneras, y no les sobra nada para ir a la medicina privada (o al colegio privado, o para usar transporte particular en vez de público, etc...).
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