Miércoles, 11/11/2009

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¿Latín o comunicación?

Mikel López Martínez - Vitoria-Gasteiz - 12/07/2007

 
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Leo con interés unas líneas editoriales sobre la vuelta de la Iglesia católica al uso de la liturgia latina. Deseo aportar un par de breves contribuciones a sus líneas.

Según la información difundida, el papa Benedicto XVI ha decidido volver a utilizar el latín durante la liturgia católica y dejar así de lado una política lingüística comenzada a mediados de los años sesenta y encaminada a la expansión de su mensaje mediante lenguas vernáculas, para volver así en pleno siglo XXI al uso de la Biblia Vulgata (la del pueblo), aprobada por el Concilio de Trento en el siglo XVI.

Lo curioso de esta historia es que la Iglesia vuelve así no a una Biblia del siglo del concilio, sino a una del siglo IV, ya que la Biblia Vulgata es una traducción de San Jerónimo que data aproximadamente del 385 después de Cristo. De hecho, San Jerónimo estuvo a punto de ser Papa en su tiempo gracias a sus conocimientos teológicos. Sin embargo, debido a su visión abierta de la doctrina y del mensaje divino, tuvo que partir de Roma y exiliarse (que fue cuando se entregó a la traducción de los textos sacros) debido a la posibilidad de ser asesinado.

Así, gracias a la intervención del sector más reaccionario de la época, la Iglesia continuó utilizando durante 12 siglos versiones griegas de la Biblia (lengua no hablada ya más que por unos pocos privilegiados, puesto que el latín avanzaba junto con la expansión militar del Imperio romano), para aprobar únicamente la Vulgata cuando ya nadie en Europa, salvo los privilegiados, hablaba latín.

Precisamente, otros traductores habían comenzado ya durante los siglos intermedios al concilio a traducir la Biblia en los idiomas efectivamente hablados por el pueblo llano (lo cual, dicho sea de paso, contribuyó a que el español, el francés, el búlgaro o el polaco se afianzaran como lenguas corrientes de educación y fijaran sus alfabetos).

Algo que no acabo de concebir es por qué si la Iglesia tiene algo que decir en sus ritos, no lo hace de forma clara y concisa en los idiomas que la gente comprenda de verdad en lugar de cantonarse, como ha hecho durante toda su historia, a las lenguas habladas por unos pocos. ¿Cuál es el objetivo de esta política? ¿Guardar el mensaje divino para unos pocos elegidos? ¿Forzar a la gente a aprender idiomas totalmente inútiles? ¿Mantener la tradición?

Lo que he podido constatar a lo largo del tiempo es que cuando alguien no enuncia claramente el mensaje que quiere transmitir es, o bien porque no sabe hacerlo, o bien porque algo tiene que esconder.


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