20/11/2006
El candidato fracasado a la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, ha convocado para hoy a sus seguidores en la plaza del Zócalo de la capital mexicana para organizar una fantasmal farsa política en la que quiere proclamarse jefe de Estado legítimo con un Gabinete en la sombra. Tiene el propósito así de convertir en permanente, e incrementar incluso, su ya insoportable desafío a las instituciones legítimas del Estado democrático. Éstas confirmaron en su día la victoria del ya presidente electo Felipe Calderón, que habrá de jurar su cargo el próximo día 1 de diciembre. Salvo que a última hora el sentido común le conduzca a una muy poco probable enmienda, el candidato izquierdista del PRD que lidera el Frente Amplio de Progreso (PAD) va a cometer hoy el peor y más disparatado de los errores que, sin descanso, viene encadenando desde que perdió el pasado 2 de julio, y por muy estrecho margen, unas elecciones que creía ganadas.
Si algo ha logrado López Obrador con su permanente y escasa consideración con las instituciones democráticas del Estado y con sus decisiones es el oprobio de poner en peligro la convivencia pacífica y la paz civil en esa gran nación que es México. La movilización de cientos de miles de seguidores de las opciones de izquierda y de viejos aparatos clientelistas y antidemocráticos en favor de una aventura política antiinstitucional y antidemocrática pesará como una losa sobre las posibilidades de nuevos líderes de la izquierda para presentarse como alternativa al nuevo Gobierno con opciones políticas racionales.
López Obrador puede haberse visto inducido a actuar así por los aires de populismo revolucionario que en los últimos años se han abierto paso en la región y por el mal cálculo de considerar que si otros han conseguido beneficios de su explotación éste podría ser también su caso. Los llamamientos de Felipe Calderón y del aún presidente Vicente Fox para reconducir la situación por el bien de la armonía nacional sólo han tenido el insulto por respuesta. Que López Obrador y sus seguidores utilicen el aniversario de la Revolución Mexicana de 1920 para su mascarada no hace sino profundizar el agravio a las instituciones.
Pero la realidad es que tal encastillamiento no conduce a ningún lado si no es a la insignificancia política, que irremisiblemente irá llegando con la defección en sus propias filas. Nadie puede descartar que López Obrador y la izquierda que ha seguido su populismo cuasi suicida hagan aún más daño a la democracia mexicana con toda su conducta que culmina en el acto de hoy. Sí se puede descartar ya que el candidato derrotado, al negarse obstinadamente a aceptar el veredicto de las urnas y cortarse cada vez más a sí mismo las salidas para una retirada mínimamente digna, vaya ya jamás a ser un presidente legítimo y democrático de México. Ahora se trata de evitar que su fiasco personal lo acaben pagando la nación y las instituciones que parece querer secuestrar.
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José Robles
- 24-11-2006 - 19:41:34h
Nada podría describir con mayor claridad la inminente y penosa situación que genera este charlatán, que sólo busca desestabilizar a mi sufrida patria, sin importarle en lo más mínimo el ideal que dijo defender en su campaña: los más desprotegidos. Albergo la esperanza de que paulatinamente vaya atrayendo menos atención de los medios de comunicación de forma que termine por ser, y por que la gente lo visualice como lo que realmente es: la nulidad total como una opción de gobierno en México. ¡Dios nos libre! (y por fortuna, nos libró).
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roberto perez
- 23-11-2006 - 17:49:35h
Sobre editorial de amlo: me embarga cierta pena, como asiduo lector de un diario socialdemócrata, que en su editorial sobre "amlo amenaza a mexico" utilicen frases adjetivadas que solo adjetivan más a quien las enuncia que a quien pretenden influenciar, en verdad. Helas aqui: 1) fantasmal farsa; 2) insoportable desafio; 3) el peor y mas disparatdo de los errores; 4) oprobio de poner en peligro la convivencia pacifica; 5) aventura anti-democratica; 6) insulto por respuesta; 7) populismo cuasi suicida; 8) su fiasco personal. ¿No creen uds que, como todo buen lector lo sabe, todo editorial debe ser imparcial a mas no poder? Entonces, ¿a que se debe esa pluralidad adjetivante? Veraderamente abren suspicacias y dejan dudas 1) sobre la calidad profesional y conocimiento del tema de quien editorializa; y 2) del papel del diario al respecto. En serio, tal editorial fue usado en medios de tv de amplia visualizacion, para estigmastizar aun mas al movto social de amlo en pro de un esfuerzo nacional por sacar a la derecha retrograda del poder y poner orden en casa en favor de sus mayorias, lo que es la meta de una democracia efectiva, no retorica. Ojala relexionen al respecto.
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luz herrera
- 22-11-2006 - 11:06:24h
Es verdaderamente indignante la postura que este periódico tiene frente a las problemáticas de latinoamérica. En el caso concreto de méxico, no solamente informan mal y a medias al respecto, sino que además la mayoría de las editoriales relacionadas opinan siguiendo una línea ideológica discriminatoria, capitalista y basada en intereses económicos; que ignora por completo la profunda, y compleja, situación que méxico atraviesa en estos momentos. He pasado de la decepción, a la repugnancia.
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Carolina Cabello Parra
- 22-11-2006 - 05:15:11h
EXCELENTES LOS ARTÍCULOS SOBRE LÓPEZ OBRADOR! En México, nos quedamos estupefactos de sus insolencias y bufonadas. Los asistentes a su pseudo toma de posesión, son personas de la tercera edad, a quienes se les entregan $750 pesos mexicanos, 53 euros mensuales. No vas, no cobras. SIN COMENTARIOS, ES ATERRADOR.
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José Alberto Moreno
- 21-11-2006 - 04:17:44h
Me avergûenza como mexicano, la retórica retrógada e ideológica de algunos de mis compatriotas. Mientras vociferamos y nos dividimos entre dos opciones (igual de malas, por cierto) los pobres siguen ahí, al igual que la corrupción, la inseguridad, el desempleo y otras lacras. En lugar de ponernos el sambenito de víctimas e hijos de la conquista; de llorar por lo que nos han hecho los gringos y sufrir como víctimas del destino, deberíamos afianzar nuestras instituciones y hacer los cambios necesarios para disminuir la desigualdad. La cual, no descenderá con frivolidades y espectáculos circenses como el del día de hoy. No por nada el mayor enemigo de los mexicanos, somos los mexicanos mismos.
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