16/07/2008
La convulsión inmobiliaria que temían el Gobierno y los mercados ha llegado en forma de suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa, el mayor grupo promotor español por volumen de activos. Aspectos anecdóticos aparte -el concurso de acreedores o suspensión de pagos es el mayor de la historia económica española-, este desastre se explica por la profunda recesión que está sufriendo el mercado inmobiliario español después de dos décadas de burbuja inmobiliaria, durante las cuales las compañías se han lanzado a una endiablada espiral de endeudamiento y exceso de construcción. Creían estar ante la fiesta interminable, pero se han encontrado con las dificultades de las instituciones financieras para mantener el flujo necesario de préstamos en una coyuntura de estrangulamiento casi universal de la liquidez.
No sería de justicia tratar con distancia las causas de este cataclismo inmobiliario. Es necesario aproximarse al catálogo de despropósitos que han cometido las inmobiliarias para entender las razones de este crash inmobiliario. Una de las causas más próximas hay que buscarla en la falta de prudencia con que se han gestionado los negocios del ladrillo. No eran pocos los responsables de promotoras y constructoras -entre otros, el propio presidente de Martinsa, Fernando Martín- que negaban, después del inquietante verano de 2007, que los precios de los activos inmobiliarios fueran a desplomarse o que hubiera en ciernes una contracción del mercado. Con esta falta de perspicacia y operaciones indigeribles, como la compra de Fadesa, no es de extrañar que Martinsa, con unos activos de más de 10.000 millones de euros y una deuda que se aproxima a los 7.000 millones, hiciera mal sus cálculos y se encontrara con que ahora no puede obtener un crédito de 150 millones. Los acreedores financieros han examinado las cuentas de Martinsa y han dictaminado que no genera ingresos suficientes para respaldar nuevos préstamos. Es un análisis riguroso del mercado que debería haberse aplicado durante los 10 años de vacas gordas; otro gallo cantaría ahora.
La otra fuente de inquietud que se manifiesta en esta crisis es la penosa situación del mercado financiero. La restricción anormal del crédito puede suponer el golpe de gracia para negocios sostenidos en activos inflados por la especulación, como sería el caso de Martinsa, pero también asfixiará la financiación regular de las empresas solventes.
En este punto exacto surge la responsabilidad del Ejecutivo. No se trata de que el sector público socorra a las inmobiliarias, por más que pueda haber muchas empresas tan enfermas como Martinsa. Las reglas de juego exigen que se paguen los excesos de oferta y de precios. Pero la Administración debe reconocer la gravedad de la crisis. Y una de las mejores formas de hacerlo es examinar cómo se puede corregir la sequía del crédito. Para que no paguen justos por pecadores inmobiliarios.
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- 16-07-2008Página 1 de 9
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marxista
- 16-07-2008 - 20:51:35h
La pequeña y la ínfima burguesía no hacen otra cosa que pedir socorro al Estado, para todo, Pablo (41), en buenos y malos tiempos, hasta para fumar o no fumar.
43
Migueloto
- 16-07-2008 - 20:45:10h
Yo no puedo creerme que las empresas pensaran que el negocio era interminable, puesto que el final estaba cantado, mas bien creo que su estrategia era la de forrarse lo mas posible en época de vacas gordas, poniendo las ganacias a buen recaudo y, cuando lleguen las vacas flacas, planteamos un procedimiento concursal y, al que le toque, le ha tocado.
42
ramon
- 16-07-2008 - 19:52:10h
Despues de hinchar la burbuja immobiliaria y de enriquecerse y al soplo malos vientos y pedir 150 millones al gobierno .Que cara y supongo que vendran otros , porque a mi suponer estamos ,salamente, al comienco
41
pablo
- 16-07-2008 - 19:42:57h
efectivamente, este capitalismo y este (neo)liberalismo tienen truco (en cuanto las cosas van mal, a llamar al papá Estado contra el que no dejan de pontificar cuando las cosas van bien... para ellos); pero ¿quién tiene la culpa de lo de Fadesa y del crash inmobiliario? sugiero que TODOS: los gobiernos de aznar y zapatero por permitir (e incluso inventivar) la burbuja; los bancos por el relajo calculado en los criterios de concesión de crédito a particulares y a empresas; los promotores y constructores delincuentosos que han actuado como especuladores de la peor clase, los ayuntamientos por tratar de suplir su déficit de financiación choriceando con recalificaciones que, entre otras cosas, han destrozado (un poco más) lo que queda de costa y de interior; pero me parece a mí que todo esto ha sido también culpa de la increíble estupidez de una ciudadanía desarmada por los cantos de sirena del nuevoriquismo inmobiliario; aunque sea doloroso decir esto, la crisis inmobiliaria es una lección; está claro que quienes la están pagando y la van a pagar son los de siempre (y no, desde luego, tipos como el de fadesa)
40
Pedro
- 16-07-2008 - 19:30:57h
cuando el PP llegó al poder en 1996,traia un programa economico milimetricamente planificado,secreto,elaborado en buena parte en Norteamerica,detallado hasta el extremo,que produjo la prosperidad que hemos conocido:fue lo que en la prensa internacional se lllamó "el milagro español".Esa fue la causa de que un hombre antipatico como Aznar consiguiera la mayoria absoluta tras 4 años de gobierno (lo que no ha conseguido Zapatero pese a ser mucho mas simpatico y tener todas las televisiones a su favor).El Psoe llegó sin programa economico y cuando el impulso de Aznar se ha agotado se han estrellado y no saben que hacer.
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