10/11/2008
Dos soldados españoles resultaron muertos, un tercero herido de gravedad y tres leves a consecuencia de un atentado al sur de Herat, en Afganistán. El número de militares españoles fallecidos en este conflicto se eleva, así, a 87, confirmando que se trata de la misión internacional más peligrosa en la que han participado nuestras tropas desde 1989, fecha en la que comenzaron a integrarse en operaciones de mantenimiento de la paz. Este atentado exige reiterar el reconocimiento sin reservas a la labor de las Fuerzas Armadas.
El de ayer no es un episodio aislado. Se enmarca, por el contrario, en un avance sostenido de los talibanes, que el pasado mes de julio lanzaron la mayor ofensiva contra la presencia internacional desde el inicio de la guerra en 2001. No se debe actuar bajo la presión de los acontecimientos, y menos aún cuando se trata de un conflicto en el que no sólo está en juego el futuro de Afganistán. La sola posibilidad de que los yihadistas reconstruyan el santuario que encontraron bajo el régimen talibán supondría quedar a merced de los mismos riesgos que se hicieron realidad el 11-S y en otros mortíferos atentados, entre ellos el que tuvo lugar el 11 de marzo de 2004 en Madrid. Pero, además, certificaría una derrota de la Alianza Atlántica y de Naciones Unidas que alentaría las expectativas de Al Qaeda y otros grupos terroristas afines.
La llegada de Barak Obama a la Casa Blanca, un presidente que se opuso a la guerra de Irak pero que concede la máxima importancia a la misión en Afganistán, podría facilitar la petición de fuerzas adicionales a los aliados. De producirse, esta propuesta debería ser sopesada con tanta lealtad como rigor, puesto que la solución del avispero afgano no pasa sólo por incrementar las tropas; sería preciso reconsiderar, además, la estrategia militar y la aproximación política y diplomática seguidas hasta ahora en un país capaz de desestabilizar Estados limítrofes, como Pakistán. Sin una respuesta clara a estos puntos, las posibilidades de fracaso se multiplican.
Las tareas previstas por Naciones Unidas y la OTAN al enviar las tropas no coinciden con la realidad que hoy se vive sobre el terreno. La reconstrucción de un país devastado por el fanatismo y por años de guerra no será viable bajo el hostigamiento creciente y los continuos sabotajes contra las fuerzas internacionales por parte de los talibanes. Tampoco sin erradicar la corrupción del régimen afgano y sin un compromiso inequívoco de Pakistán, cuyo Gobierno se encuentra atrapado entre dos fuegos, las exigencias internacionales y la infiltración de yihadistas en las estructuras del Estado.
Estos momentos de transición entre dos presidencias en Estados Unidos resultan especialmente peligrosos. Nada impediría, sin embargo, que los aliados abrieran ya una reflexión sobre el sentido que pretenden dar a su presencia en Afganistán, para, a continuación, redefinir la estrategia y estimar los medios necesarios.
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- 10-11-2008Página 1 de 3
11
laura
- 10-11-2008 - 20:49:16h
zapatero dimision
10
Ciro2
- 10-11-2008 - 20:48:48h
La misión de Afganistán se está prolongando mucho, eso es verdad, y llegará un momento en el que nos preguntaremos lo que el picapedrero sin orgullo se preguntaba tras llevar cuarenta años picando: ¿cómo entré yo aquí? Los aliados añadirán: ¿y para qué? Sí, ya sé, dirán, para combatir el terrorismo, pero de poco sirve permanecer en un sitio para atajar la violencia si con su presencia atizan más el fuego, como esos errores colaterales que mencionan otros comentaristas. Así las cosas, no sé si sirve de algo replantearse la estrategia político-militar o valdría más salir por patas, por legal y rentable, en términos geoestratégicos, que sea la intervención. El orgullo de las potencias intervinientes lo impedirá... por ahora.
9
RAMÓN
- 10-11-2008 - 19:41:20h
La mejor manera de incrementar el descontento de la población de un paìs es precisamente la presencia de tropas extranjeras. Afghanistán es una región clave en la estrategia mundial de Estados Unidos dado que ese paìs centroasiático esta a las puertas de Rusia y de China, que son los verdaderos rivales del Imperio Americano. El terrorismo es la tapadera para justificar esa presencia. Desgraciadamente, en ese infernal juego las ideas religiosas contribuyen a encender las pasiones de los débiles. Creo que ya es hora de reconsiderar toda la estrategia en la que la Unión Europea se ha involucrado al servicio de Estados Unidos que son los verdaderos cusantes de la tragedia global que está padeciendo el mundo. .
8
Un crítico escéptico
- 10-11-2008 - 18:20:58h
Por muchas vueltas que le doy al coco, no acabo de comprender que demonios pintan las tropas españolas en Afganistán, como no sea defender los intereses estratégicos y económicos de los yanquis. Que yo sepa nadoe hasta ahora ha logrado dominar ese territorio. Si no que se lo pregunten a los ingleses, varias veces derrotados. Creo que Zapatero debería haberse retirado también de allí, pues en agradeciniemto el denostado Bush no se ha dignado ni siquiera recibirlo en la Casa Blanca.
7
uno de por aqui
- 10-11-2008 - 17:27:37h
Me sorprenden los comentarios de algunos lectores. No solo es que no crean que los soldados esten defendiendo nuestros intereses y nuestra seguridad; es que el slogan "no a la guerra" creen que es lo correcto siempre. No me puedo imaginar lo que un soldado nuestro alli pueda pensar de esos comentarios. En cualquier caso, los que piensan asi, tan politicamente correcto, quizas se merezcan que los talibanes y otras raleas vengan aqui, a ponernos mas bombas. Lo que no se merecen es a nuestros soldados.
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