06/01/2009
El concepto de normalidad es compatible en el aeropuerto de Barajas, según los baremos de la entidad responsable de su gestión, AENA, con retrasos de hasta 17 horas o la permanencia de hasta cinco en los asientos del avión a la espera del despegue; o con decenas de cancelaciones de vuelos y con un caos generalizado en los pasillos del aeropuerto desde el pasado viernes, que ha incluido episodios de estallidos de furia ante los mostradores de información por parte de cientos de viajeros frustrados que hicieron necesaria la intervención de la Guardia Civil.
Miles de personas se han visto perjudicadas por ese caos. Entre ellas, las 7.000 que tras la cancelación de sus vuelos fueron trasladadas a hoteles, cercanos o no tanto: de Guadalajara, por ejemplo; pero más significativos que las cifras son los relatos individuales de esa frustración:viajeros individuales o familias con niños que perdieron la conexión con vuelos transatlánticos, y a causa de ello la mitad de su semana de vacaciones; viajeros que dicen haber sido trasladados "como ganado", sin la mínima consideración. Situación agravada por la falta de información fiable: sobre los vuelos, pero también sobre las causas de lo que ocurría.
En un contexto previo de retrasos sistemáticos provocados desde hace un mes por la huelga (encubierta) de celo desplegada por los pilotos de Iberia, dos de las cuatro pistas del aeropuerto dejaron de estar operativas el viernes a causa de la baja médica de un tercio de los 23 controladores aéreos. Tanto si la causa fue un virus real, según alegan los representantes de ese sector, como si se trató de una forma soterrada de presión, como insinúa el Ministerio de Fomento, hay una evidente falta de previsión de las autoridades: el funcionamiento y seguridad de un aeropuerto por el que circulan al año más de 50 millones de pasajeros, no puede depender de esas situaciones circunstanciales.
Alguien debe dar explicaciones. Mejor si es la ministra de Fomento, como autoridad máxima de la que depende la gestión aeroportuaria. Pero también Iberia y los pilotos en huelga encubierta, que es ilegal, y los controladores. Alegan éstos que la extraordinaria responsabilidad de su trabajo requiere horarios menos exigentes y para ello una plantilla mayor. Pero la forma de reclamarlo no puede ser sembrar el caos y tomar como rehenes a miles de viajeros.
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- 06-01-2009Página 1 de 1
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Galileo
- 06-01-2009 - 14:18:15h
¡Que no me digan que es situación inesperada! Este tipo de huelgas viene tomando como rehenes a los ciudadanos desde hace años: huelgas de celo de pilotos, de maquinistas de Renfe, de controladores aéreos, etc.,etc. Y siempre en Navidad, Semana Santa o en las vacaciones de verano. Señores del Gobierno (de este o del que sea), sean valientes de una vez, que la ciudadanía les respaldaría. Y si no son lo suficientemente valientes para legislar en materia de huelga, les sugiero que utilicen a la Unidad Militar de Emergencias también para este tipo de situaciones críticas.
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jl
- 06-01-2009 - 13:55:35h
estas situaciones van a dar la puntilla a la aviacion comercial.
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PICA PICA
- 06-01-2009 - 13:30:50h
VOLTAIRE.-El Gobierno no puede coger ningun toro por los cuernos porque todos los toros saben que el torero tiene un miedo angustioso a los enfrentamientos directos. Un Gobierno que se hiciera respetar habia obligado a los conroladores enfermitos a pasar un examen médico en el mismo dia de su baha, habria despedido a los medicos firmantres y habria sancionado a los mentirosos con la ley en la mano. Si, además, el Gobierno supiera pensar en algo más que en sobrevivir malamente, convocaria un concurso de aspirantes a controlardor para cubrir 50 plazas en un mes. ¡Al precio que fuera¡....que siempre seria mas rentable que estar sometido a un chantaje permanente. Pero hay que vales, hay que ser valiente y hay que saber trabajar para el futuro.
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Voltaire
- 06-01-2009 - 12:52:52h
Ya va siendo hora de que el gobierno coja el toro por los cuernos y acabe de una vez con estas huelgas encubiertas de colectivos privilegiados, tales como los pilotos y los controladores aéreos. Los sufridos viajeros no tienen por qué servir de rehenes de sus constantes exigencias, máxime en un contexto de crisis económica generalizada, donde muchos auténticos trabajadores, que deberían ser los verdaderos destinatarios de las conquistas laborales como el derecho a la huelga, no encuentran siquiera un puesto de trabajo digno. Aparte, hay que tener en cuenta el inmenso daño que infringen a la imagel internacional de nuestro pais y a un sector económico tan destacado como el turístico. Doña Magdalena, dé ya por terminadas sus vacaciones y comience a trabajar.
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Ciro
- 06-01-2009 - 12:00:37h
Las huelgas encubiertas son las huelgas del futuro, sobre todo si éste pinta tan negro como vaticinan. Te quedas en casa y cobras. Sin contratiempos. No sé, pero yo no le veo más que ventajas. Quién quiere perder dinero con la que está cayendo. Ni pancartas ni piquetes, un virus y a parar. El catarro puede convertirse en el más peligroso agente social. Mientras, en Barajas, están tiradas miles de personas, que se quedan sin vacaciones por perder su puente aéreo. Un consejo: cójanse un pedo-puente para olvidar. Los responsables de su desgracia seguro que ya van por el tercero, el de Reyes.
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