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TRIBUNA: FANNY RUBIO

¿Odian algunos hombres a las mujeres?

FANNY RUBIO 09/10/2009

 
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La noche del lunes 21 de septiembre hallaron el cadáver de una mujer latinoamericana en una maleta de grandes dimensiones en plena Gran Vía de Barcelona; la noche del domingo anterior, día 20, una muchacha casi adolescente moría apuñalada en el descansillo de su escalera; en la tarde del sábado 19, otra de 31 años aparecía muerta en su piso de Madrid. Y en las semanas siguientes, más de lo mismo.

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A veces no llegan a asesinarlas, las matan en vida a disgustos, helándoles la sangre en casa

Aparecen mujeres muertas con estudios universitarios, sin estudios universitarios o, simplemente, sin estudios, cada día en nuestro mundo cada vez menos cómodo, sin que leyes o héroes anónimos como hombres que conocemos (no demasiados) intenten evitar lo que las leyes no acaban de arreglar, la costumbre no integra o nuestra pasividad permite.

La verdad es que algunos hombres odian a las mujeres, odian mucho, muchísimo, a las mujeres: a las mujeres con poder, a las que tienen menos poder, a las que tuvieron alguna vez poder, a las que amaron mucho y ya no aman, a las que le sacaron unas pelillas y desaparecieron de sus vidas, a las que mantuvieron, a las que se fueron o desean irse del hogar, a las que van, no en la maleta, sino con la maleta a cuestas por la vida.

La maleta. Pues, ¿no es la maleta la mejor solución de la mujer situada entre hombres que odian a las mujeres? ¿Y no ha sido la maleta de esta mujer de la Gran Vía de Barcelona la confesión de un doble crimen por parte de quien lo ejecutó, contra la propia maleta, símbolo de la libertad de irse, con el fetiche del acto de partir que una mujer que se quiere marchar de algún sitio agarra en primer lugar, diciendo por las dos, por la maleta y ella, "ahí te quedas", que yo sigo viviendo?

"El hombre donde nace, la mujer donde va", decía con conocimiento de causa Francisco Delicado en La lozana andaluza por boca de la protagonista, Aldonza, que parte de Córdoba al Trastévere romano.

A veces, algunos hombres que odian tanto a las mujeres como para matarlas no dan la cara directamente, encargan el crimen a un alguien que entiende "corporativamente" que el coleguilla vive un infierno con tal señora y prepara el crimen burdamente, como hemos visto con Marta y otros casos en que interviene el gremio casero de este seudocrimen malorganizado y hay tres o cuatro en liza.

La verdad es que el sueño de matar mujeres de algunos hombres que las odian no llega a veces a la sangre, a veces es mejor matarlas en vida a disgustos helándoles la sangre en casa aunque sean jóvenes, cambiándolas de mostrador cuando se quedan embarazadas, acercándole la mesa de trabajo al balconcillo de la planta sexta a ver si se tiran como en alguna firma de país europeo, y la firma se ahorra, al menos, la maleta, que en estos tiempos de crisis económica faltaría más que la muchacha saliera en un embalaje de la casa acusada de robo in articolo mortis, aunque estuviera tiesa, qué más da.

No acierto a pensar bien si algunos hombres odian con el mismo furor a las mujeres sin maleta, que se quedan en casa solas y soberanas con o sin abogado, que ejercen su profesión por la mitad del salario de sus compañeros o, simplemente, escriben o gobiernan.

Si en nuestro país muchos hombres amaran (fraternalmente, digo) a las mujeres tendríamos mejores Consejos de Administración, por no decir Academias, Consejos, Consejillos y otras zarandajas en las que curiosamente sólo se ven corbatas castigando a las mujeres a diestra y siniestra con la risita cuando llega de jefa, la infamia cuando no puede escuchar, el cambio de mostrador, el mal piropo que suena a insulto, la ventanita y la maleta tirada en el río, más disimulada.

Lo que no tengo tan claro es si odian o no a las prostitutas algunos hombres y algunas mujeres, que a veces hacen de herramienta. Han rechazado regular la prostitución el otro día por parte de un grupo político, que llevaba un punto estupendo contra la trata de mujeres y los anuncios de contactos.

La verdad es que no es que a ninguna mujer con dos dedos de frente le apetezca que la prostitución sea un oficio con escalafón y trienios. Es más, teóricamente, muchas somos muy reticentes a ello, y a que, en algún caso, niñas semidesnudas que llegan al colegio digan por consejo de sus amigas que de mayores, en vez de ser enfermeras, como antes, quieren ser, digamos, belles de jour, ya que los modelitos que vemos en las series televisivas y los escotitos que nos largan, aunque sea invierno, han condicionado la educación -que ahora se llama "sexual"- de nuestras lolitas, que creen más rentable estudiar poco y estirar más las piernas si te dan un trabajo.

Pero, visto lo visto, ahora que -parece- la prostitución no se va a regular, ¿esperamos tres años con las mujeres que se prostituyen en la calle, sin asistencia, tutela, defensa ante las mafias que las acorralan, acosadas por los mil vaivenes de su vulnerabilidad, únicamente para dejar a salvo nuestra mirada escrupulosa, llevándolas al límite de su subsistencia? Claro, que siempre está la maleta.

Fanny Rubio es escritora y profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid. Su último libro es La Baeza de Machado.

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Comentarios - 214

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  • 214

    PEDRO - 14-10-2009 - 17:00:41h

    En cierto modo, la forma en que se plantean las relaciones entre hombres y mujeres no distan mucho de las que hay entre dos equipos de fútbol rivales, o dos partidos políticos opuestos. Todo se convierte en una pugna por despuntar sobre el contrario, y no solo es válido hacer patentes los aspectos positivos de uno, sino, y especialmente, destacar los negativos del otro. ¿Quién habla hoy día de la media naranja que se complementa con la otra?. Los insultos fáciles y la pugna nos opone a ambos sexos y nos olvidamos de la faceta más positiva que unos y otras podemos aportar a una mejor convivencia.

  • 213

    Elena - 10-10-2009 - 22:51:20h

    A 165 lalala: tu comentario me parece poco realista. ¿Que lo que las mujeres cometemos son errores? ¿que rara vez usamos la violencia ? Será la física, porque la verbal.... Te sorprendería saber la cantidad de mujeres que jercen violencia psicológica sobre sus parejas/hombres. Pero claro, eso seguro que tiene una explicación, desde el punto de vista feminista...No hay mayor ciego que el que no quiere ver...

  • 212

    Elena - 10-10-2009 - 22:28:49h

    A Nausicaa 194: el odio y la venganza no son sentimintos exclusivos de los hombres. De hecho, podría decir que las mujeres podemos ser mucho más rencorosas y atravesadas que los hombres en muchos aspectos, sólo que lo somos de una forma más solapada que ellos, porque nuestra inferioridad en fuerza física nos impide serlo de forma directa. Somos más silibinas, por decirlo de algún modo. Todo esto lo digo generalizando de la misma formas que tú haces al hablar de los hombres. Te puedo asegurar que hay muchísimas mujeres que odian a los hombres, pero claro, hablar de esto hoy en día no es políticamente correcto. Y por cierto, como ya te habrás dado cuenta, soy mujer.

  • 211

    Emilio - 10-10-2009 - 13:39:39h

    210. Quizá te sobrevaloras. En cualquier caso el método de discusión que propones no es válido. Yo digo: tengo una compañera que los comentarios que acostumbra a hacer de los hombres son ofensivos y despectivos. Ergo las mujeres odian a los hombres. No estaría mal que entraras en la harina del artículo y aportaras algún hecho, comentario o valoración que fuera más allá de tu subjetividad. No sé si te das cuenta de que las partidarias del artículo habéis obviado que lo que dice Fanny de la diferencia salarial es falso o que el hecho de que no esté regulada la prostitución se debe fundamentalmente al feminismo o que venir a estas alturas culpando a los hombres de las lolitas representa un escapismo y un instalarse en una minoría de edad que dice bien poco en favor de la autora primero y del feminismo después.

  • 210

    artemise fowl - 10-10-2009 - 12:36:49h

    A nosotras, en nuestro trabajo, muy cualificado, con una mayoría de mujeres de entre 30 y 40 años, el nuevo jefe, de uno 55, ha llegado infantilizándonos a todas: "eso es una niñatería", "memeces", "no estamos en el patio del colegio", "podrías ahorrarte tus instintos maternales" (sobre un tema en el que la ofendida expresaba su preocupación con respecto a cuestiones que afectaban a otras personas), etc. Para mi, detrás de eso hay un fuerte odio (y miedo) a las mujeres. Creo que resultamos una amenza...

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