13/06/2008
El debate sobre la energía nuclear, reabierto en varios países, estará viciado si se ocultan o tergiversan datos esenciales. Es lo que ha ocurrido en relación con la fuga de partículas radiactivas producida en noviembre pasado en la central de Ascó (Tarragona), propiedad de Endesa.
La presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Carmen Martínez Ten, puso anteayer de manifiesto en el Congreso -a puerta cerrada, ¿por qué?- ese comportamiento irresponsable: la fuga superó la exposición de dosis permitidas, no se notificó el suceso hasta casi cinco meses después y se ocultó información al inspector residente en la planta.
Es cierto que cada uno de estos incumplimientos tiene una multa máxima de 10 millones de euros y que el pasado mes de abril ya fueron destituidos el director y el jefe de protección de la central. Pero más allá de que la ley se aplique con rigor, el incidente pone de relieve la falta de fiabilidad de unos gestores que anteponen la obtención de beneficios a la seguridad.
No puede interpretarse de otra manera el hecho de que la planta anulase tres días después del incidente la alerta por escape, como ha documentado el CSN, y que alguien -la central dice no saber quién- pusiera en funcionamiento el sistema normal de ventilación, que es lo que hizo salir despedidas las partículas, información que fue ocultada a la opinión pública. Este cúmulo de despropósitos tuvo su origen en la impericia de unos trabajadores que arrojaron agua que debía ser tratada como residuo radiactivo en la piscina del reactor, según la central.
En total, y hasta ahora, han aparecido un millar de partículas radiactivas en el exterior de la central, que presentan una actividad total más de mil veces superior a la referida inicialmente por la dirección de la planta. Es cierto que los análisis practicados a más de 2.000 personas descartan que estén afectadas. Pero el incidente ha mostrado la falta de fiabilidad de los mecanismos previstos: de haberse detectado y anunciado la fuga en su momento, Ascó hubiera sido obligada -como lo ha sido ahora- a una parada de varias semanas para su revisión.
Con su actitud irresponsable, los gestores han conseguido alimentar la aprensión por la energía nuclear, que era seguramente lo que pretendían evitar. La industria nuclear necesita transparencia, y no secretismos y falsificaciones, si quiere ganarse la confianza ciudadana.
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F25
- 13-06-2008 - 20:39:46h
J.C. Estoy bastante de acuerdo contigo, salvo en una cosa. Deberían haberlo comunicado desde el principio, y si no lo hicieron es porque era reconocer abiertamente su incompetencia. ¿Cómo es posible justificar el hecho de retarar un instrumento hacia arriba para que deje de molestar la alarma y poder alinear el sistema a placer? El objetivo principal de la IS-10 del CSN es la transparencia hacia el público en general y por supuesto hacia el propio CSN en cuanto a las posibles meteduras de pata por parte de los titulares de las centrales, y ponerle remedio a éstas. Pero eso requiere valentía y autocrítica por parte del responsable de la metedura de pata. Yo particularmente soy pesimista al respecto, y que conste que estoy a favor de la energía nuclear y la veo, y siempre la he visto, como la mejor solución.
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Ciro
- 13-06-2008 - 20:29:26h
Estamos entre la espada y la pared. La energía nuclear puede aligerar, si no he entendido mal, nuestra dependencia del petróleo. Y por otro lado, si las cosas salen mal en la planta, dejaremos de depender definitivamente del petróleo. La cuestión es si los residuos, los accidentes ocurridos hasta ahora, por opacos que se presenten, son de calibre suficiente para satanizar esta producción energética.
13
Juanjo
- 13-06-2008 - 19:27:31h
J.C, me parece que asegurar que los que nos oponemos a las centrales nucleares como productoras de energía no sabemos qué es la radiactividad, sólo pone de manifiesto tu falta de rigor científico y tu fundamentalismo solapado. Ascó es un ejemplo de que las cosas se han hecho, se hacen y se harán mal. Porque somos humanos, tenemos intereses y cometemos errores. Yo no quiero que se cometan esos errores a la puerta de mi casa...¿y tú?. Si se hubiera contaminado un familiar tuyo ya veríamos qué opinabas al respecto. Y esto...es hablando en serio
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Gelabert de Cruïlles
- 13-06-2008 - 18:36:51h
Es cierto Aritz, la fusión nuclear existe...en las estrellas.
11
J.C.
- 13-06-2008 - 17:29:58h
Como estoy seguro de que ninguno de quienes se oponen a la energía nuclear sería capaz de definir el concepto de radiactividad-ignorancia ya manifestada en las continuas confusiones entre fisión (la actualmente utilizada) y fusión (en investigación)-, intentaré dejar clara mi opinión sin utilizar tecnicismos: Es evidente que en Ascó se ha mostrado una preocupante incompetencia en repetidas ocasiones pero ¿qué habría ocurrido de haber reconocido el accidente abiertamente desde el primer momento? Se lo diré: los ecologistas se los habrían comido vivos antes de poder explicarse. Deberíamos considerar la posibilidad de que quizás parte de la culpa de lo ocurrido la tiene una sociedad a la que durante años se ha lavado el cerebro diciéndole "nuclear mala" sin explicarle las razones para que decida por sí misma. Siempre se pone como ejemplo el accidente de Chernobyl. A su lado, el reciente incidente de Ascó es algo así como si comparasemos las gotitas de gasolina que caen al suelo al repostar con la catástrofe del Prestige. Sin embargo, a pesar de que "Chernobyl" sólo ha habido uno y "Prestiges" ha habido muchos, nadie ha plantedo la posibilidad de abandonar para siempre el consumo del petroleo ¿verdad? Seamos serios.
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