21/04/2008
El próximo congreso en Valencia será la primera ocasión en la que el Partido Popular tenga que rendir cuentas ante sí mismo y asumir sin excusas sus propias responsabilidades. A diferencia de lo que ocurrió en el pasado, ahora no habrá ningún deus ex machina que, adoptando la figura de Manuel Fraga o de José María Aznar, revele a los militantes el nombre de su futuro presidente.
Mariano Rajoy ya ha manifestado su intención de mantenerse al frente del partido y, por su parte, Esperanza Aguirre amaga con la idea de disputarle el liderazgo. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha llegado tan lejos en sus desafíos a Rajoy que ahora resultaría incongruente que se conformara con haber servido de simple lanzadera para un sedicente debate ideológico. Pero, además de incongruente, una eventual renuncia a presentar su candidatura con tanto protagonismo como ha reclamado durante las últimas semanas sólo podría interpretarse en una clave: la de la duda sobre su victoria o, desde otra perspectiva, la del miedo a la derrota. No es la mejor credencial para quien aspira a dirigir el principal partido de la oposición y alternativa de gobierno.
La Constitución impone a los partidos la obligación de que su funcionamiento interno sea democrático. El hecho de que Rajoy lance su candidatura desde la presidencia del PP le exige adoptar y extremar las medidas que permitan la libre concurrencia de otros aspirantes. En este caso, además, coincide el mandato constitucional con lo que, desde el punto de vista político, interesaría al futuro líder de los populares, sea quien sea el elegido. La disputa interna abierta tras la derrota del 9 de marzo ha hecho aflorar las múltiples ambiciones que han convivido hasta ahora en el seno del PP, sólo aglutinadas por el ejercicio del poder hasta 2004 y, desde entonces, por unas expectativas de victoria que se han visto frustradas. Cualquiera que sea el resultado del congreso de Valencia, el nuevo líder del PP ampliará su margen de maniobra si se asienta sobre un voto inequívoco de la mayoría de los delegados, y no sobre un arreglo más o menos hábil, más o menos explícito, entre barones.
El sistema democrático español necesita de una fuerza de centro-derecha que, hasta ahora, el PP no ha sabido o no ha querido encarnar. Por eso perdió las elecciones de 2004 partiendo de una mayoría absoluta, y por eso las ha vuelto a perder ahora, al propiciar una concentración sin precedentes del voto útil sobre su principal rival; un voto útil que ha buscado, en exclusiva, cerrar el paso al PP. El congreso de Valencia es la ocasión para que este partido dé el primer paso para desmontar la política de trincheras que se ha impuesto estos años. La elección de uno u otro candidato, en el supuesto de que sean varios los que se presenten, incumbe a su militancia y a sus electores. Pero la estrategia que adopte el vencedor afectará a todos los ciudadanos.
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto
- 21-04-2008Página 1 de 3
11
Itasiak
- 21-04-2008 - 21:04:03h
Dijo Indalecio Prieto, yo soy liberal a fuerza de socialista. Esperanza Aguirre ha conseguido en Madrid mas socialismo, empleo, vivienda social, desarrollo de la salud pública, crecimiento economico, a fuer de ser liberal. Se pueden dar datos y no soy del PP.
10
rafa
- 21-04-2008 - 18:59:30h
Casi todos los partidos ganaron las eleciones, a pesar de ello, ahora algunos, aunque ante la pantalla siempre ríen, tienen una procesión interna descomunal, los que gozamos desde la barrera, pasamos unos ratos como si viviéramos películas de CHARLOT.
9
alipio
- 21-04-2008 - 18:38:52h
El arco político que pretende abarcar el PP es tan amplio que inevitablemente terminará rompiéndose, al menos por los extremos.
8
TJCB
- 21-04-2008 - 18:35:09h
La derecha tiene que empezar a ser coherente, ya que en una comunidad practica una política y en otra la contraria. Esta derecha son los restos del franquismo acostumbrados a defender sus intereses, y cuando no estan en el poder todo son desgracias, y como pierden las prebendas que da el poder hay que reconquistarlo como sea, lo mismo da utilizar política liberal que ultraconservadora, aliarse con la Iglesia que con el demonio, hay que tocar pioder a cualquier precio.
7
Ciro
- 21-04-2008 - 17:48:29h
Rajoy está demostrando que es el único líder capaz de salir reforzado tras un fracaso. Lo que ignoro es si el mérito reside en él o en la falta de criterio de sus seguidores. Parafraseando a Nabokov, no siempre es el escritor quien logra el éxito sino los lectores con su tibieza.
Página 1 de 3