04/02/2008
A cinco semanas de las elecciones generales, los sondeos siguen mostrando una situación próxima al empate entre los dos grandes partidos, aunque se observa una ligera tendencia favorable a los socialistas. La igualdad que se refleja en la encuesta publicada ayer por este periódico no permite hacer pronósticos consistentes sobre lo que pueda ocurrir el 9 de marzo: dependerá de la campaña y, más en concreto, de la capacidad de movilización que demuestren los candidatos, puesto que el resultado podría estar en gran medida determinado por la participación. Con un dato adicional: son los votantes de centro, una especie que se creía en vías de extinción, quienes están a la espera de escuchar razones para acudir a las urnas y decidir el sentido de su voto.
La marmórea estabilidad de las expectativas entre PSOE y PP a lo largo de la legislatura exige que ambos partidos hagan balance de sus respectivas estrategias, que han servido, tal vez, para consolidar una parte de su electorado pero no para captar nuevos votantes. Los populares cosechan un rechazo generalizado a su agenda de oposición, como también a los modos de ejercerla. De ahí que la valoración no sólo del partido, sino también la de Mariano Rajoy aparezca en todos los apartados alejada de la que merecen el PSOE y Rodríguez Zapatero. Y aunque la exclusión de Gallardón en las listas electorales no parece pesar en el ánimo de sus votantes potenciales, ha contribuido, sin duda alguna, a empeorar su imagen, ya no muy boyante, a juzgar por los datos de la encuesta.
En el caso del PSOE, parece claro que ha padecido una cierta confusión en su estrategia. A lo largo de la legislatura ha querido que se le juzgue por decisiones que, como la reforma de los Estatutos de Autonomía o el inicio del diálogo con los terroristas, son menos apreciadas que las leyes sociales que ha impulsado y que no ha sabido poner en valor, en particular las de igualdad, dependencia y divorcio. Tampoco las últimas medidas, improvisadas (aunque anunciadas a bombo y platillo), como el cheque-bebé, las ayudas por alquiler o la devolución de 400 euros en la cuota del IRPF, parecen ser decisivas para cosechar nuevos votos y distanciarse sustancialmente del PP.
Los datos que arrojan encuestas como la de ayer son valiosos no ya por lo que se puedan acercar a los resultados de marzo, sino por la actitud ciudadana que se expresa en ellos. Ni la crispación ni los fuegos de artificio electoralistas parecen tener por ahora gran influencia en la opción de los ciudadanos. Muestran una creciente preocupación por la situación económica, que tal vez podría pesar en su voto. Por eso resulta llamativo, y seguramente explique la inamovible proximidad entre PSOE y PP, que se haya abierto una subasta para rebajar los impuestos cuando los ciudadanos parecen esperar otro tipo de mensajes. Mensajes no sólo dirigidos a calmar temores, sino a perfilar con razones las políticas de cada partido.
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Paciencia
- 04-02-2008 - 21:46:46h
Cayó Felipe Gonzalez; y eso que tenía muchísimo más empaque que Zapatero. A Felipe Gonzalez le podía votar hasta gente del PP. A Zapatero no le votará nadie. Es cuestión de tiempo. Es cuestión de esperar. El tiempo y el "bolsillo" pone a cada cual en su sitio.
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Juan
- 04-02-2008 - 20:54:12h
Sin lugar a dudas, los progresistas NO debemos votar al partido de Rosa Díez, aunque Elorza y Molina digan misa, que no sé si la han dicho. Los nacionalistas españoles, quizá sí. Los votos progresistas, incluso los españolistas-constitucionalistas, deben ir contra el PP y las fuerzas reaccionarias que representa, principalmente la Conferencia Episcopal, con sus obras y sus pompas ultramontanas. Y eso, nos guste más o menos, esta vez implica votar al PSOE, aunque antes, como quien suscribe, haya votado habitualmente a IU.
39
Juan
- 04-02-2008 - 20:53:16h
Lo bueno de que gane el PSOE va a ser ver la cara de los que le votaron, varios meses más tarde a la salida de los supermercados.
38
Pedro
- 04-02-2008 - 20:41:12h
Cada vez que veo a Blanco criticando a la Iglesia, me dan más ganas de votar al PP.
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pulpo
- 04-02-2008 - 20:31:00h
El PP por sistema ha dicho siempre lo contrario de todo lo que ocurra. Cuando se trata de algo que les afecta: No es cierto. Cuando se ha de aprobar una ley , Siempre NO y además recurirla al Cosntitucional. Ahora afirman todo lo que no hicieron cuando gobernaron y culpabilizan al gobierno de males de la economía mundial o norteamericana y aún no han reconocido sus errores. La única política buena es la suya. Los españoles tenemos cada día más claro que es un partido perdedor
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