13/06/2008
Es imposible compartir la opinión del juez conservador Antonin Scalia, del Tribunal Supremo de Estados Unidos, lamentando "las desastrosas consecuencias" que acarreará la decisión sobre los presos de Guantánamo adoptada ayer por la más alta instancia judicial estadounidense. Por el contrario, la resolución que confiere a los casi 300 presuntos terroristas islamistas confinados en esa base militar de EE UU en tierra de nadie el derecho a que un juez federal decida sobre la legalidad o no de su larga y prácticamente clandestina detención, debe ser saludada como un triunfo de la justicia y la razón.
El fallo, no por presentido menos histórico, va a permitir que unos prisioneros en condiciones miserables, denunciadas reiteradamente por las organizaciones humanitarias menos sospechosas, puedan conocer por fin de qué se les acusa y si se sostienen los cargos contra ellos. Pero además de suponer el progresivo final de esas pesadillas individuales, la decisión del Supremo estadounidense significa la demolición legal del infame andamiaje jurídico puesto en pie por el presidente Bush, en enero de 2002, como una de las piezas angulares de su lucha en todos los frentes contra el terrorismo islamista, tras los brutales atentados del 11 de septiembre anterior en Nueva York y Washington.
En unos tiempos caracterizados, incluso en las democracias más consolidadas, por el recorte de libertades y derechos individuales en nombre de una supuesta mayor seguridad colectiva -retroceso del que el Reino Unido acaba de dar ominoso ejemplo con la aprobación por el Parlamento del proyecto de ley laborista que amplía de 28 a 42 días las detenciones sin cargos-, el fallo del Supremo de EE UU representa una bocanada de aire fresco. La decisión, cinco contra cuatro, anula otra que respaldaba la ley llevada por Bush al Congreso de mayoría republicana, en 2006, por la que se privaba a los sospechosos de terrorismo de su derecho de hábeas corpus, es decir, de la plena capacidad legal para recurrir su encarcelamiento por el Gobierno. Quien únicamente podía hacerlo ha desmontado finalmente la falacia de Washington, según la cual por estar Guantánamo en territorio cubano no son de aplicación allí las garantías constitucionales estadounidenses.
Es difícil saber todavía las consecuencias que se van a derivar de esta sentencia, que rasga el velo bajo el que se guardaba un amplio repertorio de prácticas ilegales, desde la tortura en los interrogatorios hasta los traslados secretos e ilegales de sospechosos a partir y en dirección a Guantánamo. No hay que olvidar, en todo caso, que policías españoles y miembros del Centro Nacional de Inteligencia han interrogado a presos allí recluidos; ni que aeropuertos y bases españolas han sido utilizados para el traslado de presos hacia y desde la cárcel norteamericana. Hora sería de que se aprovechara la desaparición del limbo jurídico para arrojar también toda la luz desde España sobre la relación que hayan podido tener nuestros funcionarios y autoridades con su funcionamiento.
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gemues
- 13-06-2008 - 21:30:42h
A 10 Poncio: El País, como la mayoría de lectores, sopongo que pueden suponer que hay más personas libres, capaces, con medios y desconocidas, que podrían hacer eso, que uno cualquiera de estos presos. Y el miedo a que, por estar realmente cabreados con lo que les han hecho, sean más temibles, es subjetivo, pero objetivamente culpa de ellos mismos. Y además, no esgrimen siquiera este argumento como causa de la retención ilegal.
24
Antiguo
- 13-06-2008 - 20:26:28h
Y (23) como sabe que son terroristas si fueron secuestrados y no han tenido juicio. ¿Cuantos personas ha secuestrado el gobierno cubano fuera de su país. Este no es un debate sobre izquierda o derecha sino sobre derechos humanos, y no creo que la noticia, se refiera a Cuba. ¿Ganas de enredar?
23
Dagny Taggart
- 13-06-2008 - 20:15:58h
La izquierda española tan preocupada por los derechos humanos de los terroristas islámicos en Guantánamo, por qué no lo está por los varios miles de presos políticos de la dictadura castrista. Los activistas de derechos humanos en Cuba son encarcelados por el horror de poseer un ordenador, libros o una copiadora. Esos son invisibles a la izquierda española embriagada en su antiamericanismo.
22
tabú
- 13-06-2008 - 19:51:43h
cualquier medida llega demasiado tarde. guantánamo fue montado para destruir psicológicamente a los presos, en su mayor parte se han psicotizado, es decir, los han vuelto locos, por lo cual ya nunca podrán volver a ninguna normalidad. es de las mayores crueldades que se puedan cometer con un ser humano, mientras unos se trastornaban los otros recomponían su maltrecho ego a base de sadismo justiciero.
21
Javier
- 13-06-2008 - 18:58:26h
Pues, yo insisto, (porque creo que la información sobre las condiciones de los presos de Guantánamo, nos hace perder de perspectiva un derecho previo), y es: que nadie puede ser secuestrado en su país, por un gobierno extranjero, si el país en cuestión tiene cargos contra otra persona debe presentar una solicitud de extradición. Si no existiera esta primera vulneración no estaríamos hablando de la vulneración de otros derechos. No nos dejemos arrastra en un falso debate, lo importante es negarle a EEUU el derecho a secuestrar personas.
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